Lillard pierde a McCollum y los Heat se hunden en el Este

Cuesta hasta acordarse cuando, hace solo un puñado de días, Atlanta Hawks era una de las sensaciones del inicio de temporada NBA. Su 4-1 inicial se ha convertido en un 5-7 después de seis derrotas en siete partidos, la última ante los Blazers (112-106) en un duelo en el que todo se había puesto de cara para los visitantes. Los Blazers, que están sin Jusuf Nurkic, se quedaron en el descanso sin CJ McCollum, por un esguince de tobillo. El escolta llevaba 16 puntos, los mismos por los que llegaron a mandar los Hawks, que no supieron aprovechar las bajas de los rivales y cayeron en las redes de Damian Lillard (36+7+7). El base jugó más de 43 minutos y acabó forzando una falta de ataque decisiva de Trae Young y asegurando la victoria (8-5 ahora su equipo) desde la línea de personal. Antes habían metido tiros importantes Carmelo Anthony (11 puntos) y Gary Trent Jr (18). Kanter (12 puntos, 15 rebotes) se recompuso en la segunda parte contra Capela. El suizo se fue al descanso con 19 puntos, 7 rebotes y 4 tapones y acabó en 25+15+4.

Trae Young sigue muy por debajo de su mejor nivel: 26 puntos y 11 asistencias pero 1/9 en triples y muy poca claridad en los minutos importantes. Las bajas de los que llegaban para propulsar el salto de calidad (sobre todo Bogdanovic y Gallinari) tienen a los Hawks anclados donde estaban la temporada pasada, otra vez con las dudas sobre su núcleo joven y sin saber muy bien qué hacer con John Collins (solo 8 puntos y 6 rebotes).

MIAMI HEAT 100-DETROIT PISTONS 120

El campeón del Este no aparece. Miami Heat suma tres derrotas seguidas y está 4-7 después de estrellarse a lo grande, en su pista y contra unos Pistons que llegaban con el peor balance de la NBA pero se exhibieron en su mejor cuarto (el tercero: 19-38) de los últimos 331 jugados, desde el 9 de abril de 2019. Ayudaron, claro, las bajas de los de Spoelstra. Ni Jimmy Butler y Avery Bradley, ausencias relacionadas con la pandemia, ni Tyler Herro y Meyers Leonard. Bam Adebayo (28 puntos, 7 rebotes, 6 asistencias) hizo lo que pudo acompañado por Dragic (12 puntos, 10 asistencias) y los triples de Duncan Robinson (5/8 para 22 puntos). En los Pistons, 24 puntos, 9 rebotes y 6 asistencias para Jerami Grant y 15+7+8 para Blake Griffin. Derrick Rose aportó 23 puntos desde el banquillo.

MEMPHIS GRIZZLIES 106-PHILADELPHIA 76ERS 104

Nadie contaba con los Grizzlies la temporada pasada y la franquicia de Tennesse solo quedó fuera de los playoffs en el novedoso play in instalado en la burbuja de Florida. Ahora, tampoco están en la mayoría de cuentas para meterse en los playoffs del Oeste pero suman cuatro victorias seguida y están 6-6 a pesar de que Ja Morant se lesionó el 28 de diciembre y no había vuelto hasta este triunfo contra unos Sixers sin Joel Embiid, baja por molestias en una rodilla.

Los Sixers llegaron a estar 7-1 y han caído a un 9-5 justificado en gran parte por las bajas (con fuerte impacto del COVID tras el posirivo de Seth Curry) pero que no gusta a Doc Rivers: “No podemos conformarnos con pensar que seremos buenos cuando estén todos los que faltan de vuelta. Este era un partido que teníamos que haber ganado”, dijo el veterano entrenador después de que los errores finales (una pérdida de Tobias Harris, un tiro final de Maxey) impidieran una remontada final (93-79 a once inutos del final) liderada por Shake Milton, que anotó en el último cuarto 15 de sus 28 puntos. Tobias Harris sumó 21 y Ben Simmons aportó 16 rebotes y 9 asistencias pero se quedó en 11 puntos con solo nueve tiros intentados (3/9). En los Grizzlies, 17 puntos y 7 asistencia de Morant en su regreso y 15 y 4 rebotes de Xavier Tillman, un rookie que está ofreciendo muy buenas sensaciones.

S.ANTONIO SPURS 103-HOUSTON ROCKETS 91

Segundo partido de la era post Harden para los Rockets y primera derrota en duelo contra el mismo rival al que habían superado el jueves, unos Spurs que jugaron un mal primer tiempo pero se rehicieron después para poner a salvo un triunfo que, en realidad, tendría que haber estado más masticado. No es que los Rockets ya no tengan a Harden, es que jugaron sin John Wall, Eric Gordon, DeMarcus Cousins y Sterling Brown. Pero mandaron en el primer tiempo de un partido en el que fueron de más a menos de la mano de un Christian Wood (24 puntos, 18 rebotes, 3 tapones) acompañado por McLemore (21 puntos) y el rookie Mason Jones, que sumó en su primer partido como titular 24 puntos, 6 rebotes y 4 asistencias. DeRozan fue el mejor de los Spurs (24 puntos, 7 rebotes) y Dejounte Murray sumó 7 puntos en el último cuarto y 18 en total.

TORONTO RAPTORS 116-CHARLOTTE HORNETS 113

Por primera vez en la temporada los Raptors (ahora 4-8) suman dos victorias seguidas. Las dos han llegado ante los Hornets (tres derrotas consecutivas y 6-8) y las dos in extremis, de un 111-108 a un 116-113. Los de Nick Nurse volvieron a ser superiores pero, otra vez, se complicaron al final. Trabajaron en defensa y trataron de acabar a base de triples con las zonas defensivas de los de Borrego, pero el partido se resolvió en unos instantes finales en los que Nurse quitó a Boucher, su pívot, para meter a Stanley Johnson y poner más agilidad y versatilidad en defensa. Johnson fue clave contra Graham, primero, y Rozier, después. Lowry (19 puntos, 6 asistencias) ejerció de líder acompañado por un Boucher (20 puntos, 9 rebotes) que está tapando el pésimo despliegue de Aaron Baynes y Norm Powell, que sumó 6 triples para 24 puntos. Otra vez, Siakam (9 puntos) estropeó de cara a al aro su buena labor defensiva. Malas decisiones sin confianza en su tiro exterior y demasiado bote. En los Hornets, 25 puntos de Gordon Hayward, que fue duda hasta última hora, 14 con 12 rebotes y 5 asistencias de PJ Washington, 20+5+7 de Graham, 24 de Rozier y 11+5+4 de LaMelo Ball.

 

Sigue la maldición en Atlanta: Bogdanovic se rompe

Todo era alegría en Atlanta cuando los Hawks iban 4-1 peleando por el liderato del Este y con un trae Young jugando en modo MVP. Por fin parecía que los buenos tiempos volvían a la capital de Georgia, pero una plaga de lesiones está amenazando con despertarles del sueño antes de tiempo. El último en caer, y puede que el más grave, ha sido Bogdan Bogdanovic. Uno de los fichajes estrella del equipo (le han firmado cuatro años y 72 millones de dólares), sufrió una lesión en el partido del sábado ante los Charlotte Hornets y ayer anunció el equipo la dolencia que padece.

Se trata de una fractura por avlusión en la rodilla derecha. Este tipo de lesiones se dan cuando se rompe una parte pequeña de un hueso que está unido a un tendón o ligamento. Además, el jugador también mostraba inflamación en tejidos blandos y un hematoma en el hueso. Los Hawks no han determinadoe l tiempo de baja exacto que se espera que esté Bogdanovic. De momento el plan es volver a revisarle a finales de esta semana. Los casos de avlusión se suelen tratar con hielo y descanso y con ejercicios controlados para ir recuperando el rango de movimiento de la articulación, pero en los casos más graves se puede acabar en el quirófano.

Hasta ahora Bogdanovic estaba promediando 9,9 puntos con 36,2% en tiros de tres. La lesión del escolta no es la primera que sufren los Hawks, que ya estaban sin cuatro jugadores. Danilo Gallinari, el otro fichaje estrella, sólo ha jugado dos encuentros por un esguince de tobillo; Rajon Rondo se está recuperando de una lesión de rodilla y Kris Dunnn ni siquiera ha debutado a causa de una operación en el tobillo. Todos ellos jugadores nuevos, igual que Onyeka Okongwu, número 19 del último draft y que tampoco se ha vestido de corto aún. En su caso por una inflamación en el pie izquierdo. Okongwu, un pívot de 2,03, puede aportar muchas cosas a la defensa interior de los Hawks y la franquicia de Atlanta espera contar con él en los próximos días.

LaMelo Ball empieza a ser algo serio: triple-doble para la historia

LaMelo Ball ha venido para quedarse. Su llegada a la NBA tuvo de todo. En un año en el que nadie copaba las apuestas para el número 1 del draft, la gente se entretenía especulando sobre la carrera del hermano menor de Lonzo. La familia Ball, principalmente por las salidas de tono del padre, siempre ha llamado la atención del aficionado y los hijos no suelen dejar indiferentes a nadie, aunque ellos no abran la boca. Sus errores o días malos se magnifican en un intento de castigar al patriarca. Con LaMelo, que se pasó su año de universidad jugando en la liga australiana, hubo de todo hasta su llegada a la NBA. Un base más explosivo que su hermano, peor defensor, mejor anotador (cuando le entran), seguramente más espectacular. Pero sus detractores no se fiaban de una irregularidad y unos porcentajes que generaban dudas razonables.

Para colmo le eligieron los Hornets en el puesto 3, una de las franquicias que no suele convertir en oro todo lo que toca precisamente. Pero diez partidos después el joven Ball ha hecho historia en la NBA. Se ha convertido en el jugador más joven en lograr un tripl-doble, 177 días antes que Markelle Fultz, que ostentaba el récord hasta ahora. Pero si aquella marca de Fultz fue anecdótica (era la época de los Sixers, en la que entre lesiones y falta de confianza no jugaba mucho) esta de LaMelo parece un resultado lógico viendo cómo juega. Un base de 2,03, con una capacidad para pasar tremenda y que cuando tiene la puntería en su sitio es capaz de anotar desde cualquier lugar. ¿Resultado? 22 puntos con casi un 70% en tiros de campo, 12 rebotes y 11 asistencias con, atención, sólo 1 pérdida de balón.

Ya podríamos haber hablado de lo que estamos hablando hoy hace un par de días, cuando LaMelo se quedó a una asistencia del triple-doble: 12+10+9 firmó entonces ante los Pelicans y ante Lonzo. Antes ya había logrado un 22+8+5 o un 12+7+9. Todo esto, como decíamos, en diez partidos. Las voces pidiendo su titularidad por delante de un Devonte’ Graham que ha empezado la temporada fatal son cada vez mayores. Anoche compartieron muchos minutos juntos en un quinteto de bajitos en el que P.J. Washington actúa como cinco y de qué manera: 22 puntos, 7 rebotes y ¡6 tapones! Terry Rozier (23) fue el otro jugador sobre el que se construyó la victoria de unos Hornets al 50% de victorias, octavos del Este y que sin hacer mucho ruido están por encima de su rival anoche, unos Hawks que sí que hicieron ruido al empezar la temporada y que ahora van cuesta abajo y sin frenos. 4-1 llegaron a ponerse y parecía que este año sí iba a despegar el halcón de Atlanta. Aún puede hacerlo, por supuesto, pero los vicios de temporadas anteriores comienzan a replicarse. Entre ellos los de un Trae Young que los primeros días de competición parecía que se iba a comer el mundo y todos le situaban entre los favoritos al MVP, y que ahora no mete una. Anoche fueron 15 puntos con un 5/19 en tiros y un 0/5 en triples. El base lleva dos partidos sin meter un tiro de tres y su equipo cuatro derrotas consecutivas que ya les han sacado de los puestos de plaoffs.

“Es gibt Michael Jordan – und den Rest von uns”

Michael Jordan oder LeBron James – wer ist denn nun der beste Basketballspieler aller Zeiten? Die größten NBA-Ikonen im Überblick.

Die große Frage, die jeder mit seinen eigenen Kriterien wohl für sich beantworten muss, kommt um einen wichtigen Aspekt nicht herum: Erfolge. Und die elf Meisterschaften von Bill Russell wird wahrscheinlich niemand mehr erreichen.

Der verhältnismäßig kleine Center (2,08 Meter), der Rebounding und das gesamte Defensivspiel auf ein neues Level hob, führte die stargespickten Boston Celtics in den 1960er Jahren – als die NBA allerdings größtenteils aus acht oder neun Mannschaften bestand – in 13 Jahren zu einer Dynastie mit elf Titeln. Sehr zum Leidwesen seines sportlichen Widersachers Wilt Chamberlain.

Ein Buch aller NBA-Rekorde, so witzelt die Folklore, wäre deckungsgleich mit der Biografie des 2,16-Meter-Giganten. Doch trotz 100 Punkten in einem Spiel, über deren 50 im Schnitt in einer ganzen Saison und sämtlicher Gala-Auftritte gegen Rivale Russell – am Ende biss sich der Einzelkönner, der für die Warriors spielte, als diese noch in Philadelphia beheimatet waren, an der Übermannschaft meistens die Zähne aus.

Zu gut, um dunken zu dürfen

Ausnahmen waren die Jahre 1967 und 1972, als Chamberlain dann die Philadelphia 76ers und die Los Angeles Lakers je zu einer Meisterschaft führte. Es war die Ära der dominanten Center, Russell und Chamberlain waren lediglich die Krone der Schöpfung gleich etlicher Fabelkönner.

Ein solcher trat ab 1969 ihre würdige Nachfolge an: Lew Alcindor, der seinen Namen wenig später in Kareem Abdul-Jabbar änderte, war mit 2,18 Metern noch einmal größer als Chamberlain und schon im College so unaufhaltsam, dass die NCAA just den Dunking verbot – das muss man sich einmal vorstellen.

Dass Abdul-Jabbars 38.387 Punkte bis heute dennoch unerreicht sind, lag auch daran, dass er während des Dunk-Verbots den sogenannten “Hook shot” perfektionierte, der bei seiner Körpergröße nicht zu blocken war. In den 1970er Jahren galt Kareem, der 1971 mit Oscar Robertson und den Milwaukee Bucks Meister wurde, als bester Spieler der Liga – so richtig erfolgreich wurde er aber erst später.

“Showtime”: Start in eine neue NBA

Mit Magic Johnson, der mit Vornamen eigentlich Earvin heißt, mischte Abdul-Jabbar die von Drogenskandalen und Schlägereien verseuchte, kriselnde NBA in den 1980ern in Los Angeles mächtig auf. Anführer der “Showtime Lakers” war der brillante Spielmacher Johnson, dessen geniale Übersicht kombiniert mit seinem einzigartigen Passspiel per Fastbreak-Spektakel in neun Finals-Teilnahmen und fünf Titeln resultierte – und in der Rettung der NBA, die plötzlich einen satten TV-Deal abkassierte und gesellschaftstauglicher wurde denn je. Alleine gelang Magic das allerdings nicht – auch er hatte einen ewigen Rivalen.

Auf Larry Bird war Johnson schon im Finale um die College-Meisterschaft 1979 getroffen, die Duelle der beiden Superstars und ihrer Teams prägten das folgende Jahrzehnt. Es war die perfekte Rivalität: Der Entertainer Johnson mit den größtenteils dunkelhäutigen Lakers aus der Glitzermetropole Los Angeles gegen den stoischen, abgebrühten Bird und dessen hauptsächlich weiße Celtics aus der Arbeiterstadt Boston.

Mindestens eines der beiden Teams stand in den 1980ern immer im Finale, dreimal trafen Lakers und Celtics dort direkt aufeinander. L.A. behielt schließlich mit 2:1 die Oberhand. Für viele Fans gilt allerdings Bostons Mannschaft von 1986 als beste überhaupt – ein Jahr, in dem Bird auf “Jesus in Basketballschuhen” traf.

Einer ist größer als der Rest

Mit derartiger Bewunderung überschüttete “Larry Legend” den damals noch rohen Michael Jordan, der sich als Scoring-Maschine der damals chaotischen Chicago Bulls an den großen Dynastien – zu denen kurzzeitig auch die Detroit Pistons zählten – die Hörner abstieß. Doch als der “Jumpman” in den 1990ern den Höhepunkt seiner Schaffenskraft erreichte, erlebte die NBA einen Dauersieger: die Chicago Bulls um “Air” Jordan und seinen kongenialen Partner Scottie Pippen.

Während er Liga und Sportart speziell bei den Olympischen Spielen 1992 in Barcelona mit dem “Dream Team” global populär machte, avancierte “MJ” für den Großteil der Basketball-Fans durch seine Athletik, seine Coolness und seine Auftritte in den größten Momenten zum besten Spieler der Geschichte. “Es gibt Michael Jordan – und es gibt den Rest von uns”, erkannte selbst Magic Johnson an.

Jeder aufstrebende Basketballer wollte plötzlich “wie Mike sein” – keiner so sehr wie der im Januar tragisch verstorbene Kobe Bryant. Die “Black Mamba” imitierte Jordans Spiel nahezu gänzlich und stand dem Original auch in puncto Mentalität kaum in etwas nach. Jordans sechs Meisterschaften verfehlte Bryant mit seinen fünf nur knapp – drei gewann der damals noch junge Kobe an der Seite von Urgewalt Shaquille O’Neal.

Zwischen 2000 und 2002 beherrschte das wohl dominanteste Duo der NBA-Historie die Liga, einen sogenannten “Three-peat” schaffte seither kein Team mehr. Mehr war für die beiden Alphatiere, die vehement aneinandergerieten, in dieser Konstellation jedoch nicht zu holen: Die Lakers entschieden sich für Kobe, der in L.A. später zwei weitere Titel gewann – während in San Antonio Tim Duncan bewies, dass man als Anführer nicht wie Jordan oder Bryant auftreten muss.

Die Ära der Superteams…

“The Big Fundamental” konzentrierte sich gerade spielerisch schon immer aufs Wesentliche und nahm sich selbst nie zu wichtig. An seinem Vorbild richtete sich eine ungewohnt langanhaltende Dynastie auf, die den Teamgedanken vorlebte. Angeführt vom besten Power Forward überhaupt holten die Spurs zwischen 1999 und 2014 fünfmal die Meisterschaft.

Nummer fünf wurde bereits gegen ein sogenanntes “Superteam” eingefahren: Die Miami Heat um Chris Bosh, Dwyane Wade und LeBron James, den herausragenden Spieler der vergangenen Dekade.

Der 2003 als selbsternannter “Chosen One”, als Auserwählter, in die Liga gekommene “King”, der einfach nicht zu altern scheint, hat etliche Play-off-Rekorde pulverisiert und in den zurückliegenden Finals nach Miami und den Cleveland Cavaliers auch mit seinem dritten Team, den Lakers, die Meisterschaft gewonnen.

Solche Errungenschaften und seine Fähigkeiten als ausdauernder Allrounder haben James in eine Sphäre gehoben, in der er für viele Fans und Experten als Einziger den großen Jordan vom Thron stoßen könnte. Noch prägender für die moderne NBA war allerdings ein anderer Spieler, der für manche Epochen des Basketballs womöglich zu schmächtig gewesen wäre.

… und des Dreipunktewurfs

Steph Curry von den Golden State Warriors sorgte federführend dafür, dass sich das Offensivspiel aktuell fast nur noch um den Dreipunktewurf dreht. Und mit seinem Backcourt-Kollegen Klay Thompson weiß der wohl beste Dreier-Schütze aller Zeiten den wohl zweitbesten direkt neben sich.

Um die Rekord-Regular-Season 2016 (73 Siege) herum besorgte Curry, der heranwachsende Basketballer mit seinem Stil vielleicht ebenso prägt wie einst Jordan mit seiner Dynamik, an der Seite von Thompson und dem als Forward spielenden, aber ebenfalls unglaublich wurfstarken Kevin Durant drei kaum gefährdete Meisterschaften.

Seit Curry und der Erfolgsgeschichte des Dreipunktewurfs hat sich das Spiel also immer mehr nach “Downtown” verschoben, selbst die besten Center der Liga müssen inzwischen gute Distanzschützen sein. Mit Anbruch der 2020er und einem neuen Jahrgang gedrafteter Spieler bleibt nun abzuwarten, wer die NBA in den nächsten Jahren prägen – und möglicherweise verändern wird.

Niklas Baumgart

Westbrook, Paul, Curry und Co.: Die wichtigsten Wechsel in der NBA

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