Los Clippers se llevan otro derbi con George silenciando la crítica

Los Clippers se impusieron en el pato fuerte de la jornada inaugural de la temporada 2020/21 de la NBA. El duelo estaba servido de la misma forma que la anterior campaña, con un derbi de Los Ángeles para abrir el apetito de un año que se presume frenético. El aliciente era, en esta ocasión, que los de púrpura y oro defienden el título que ganaron el pasado mes de octubre en la histórica burbuja de Florida. Mucho han cambiado las cosas y mucho lo hicieron ya en la 2019/20, pero el resultado fue el mismo: los Clippers se llevaron el partido. 

No pocas eran, igualmente, las incógnitas y los puntos calientes. Debutaban los españoles Marc Gasol y Serge Ibaka, uno con menos acierto que el otro, llegaba Dennis Schröder como titular y, sobre todo, Montrezl Harrell probaba las mieles de los Lakers tras jugar en los Clippers hasta hace escasas semanas. Morbo y un enfrentamiento en el que el público, no presente en el Staples Center, hubiera jugado un bonito papel en un mundo de color de rosa que, desgraciadamente, dista mucho de lo que es este olvidable 2020.

Los vaivenes de la primera mitad llevaron a una segunda en la que la balanza se equilibraba. parecía que iba a haber partidazo hasta el final. Pero Paul George no lo quería, prefirió reivindicarse frente a las numerosas críticas que ha recibido desde que acabó la pasada campaña y que le han puesto como un verdadero problema para los Clippers dentro y fuera de la pista. En el parqué es donde se demuestran los hechos si eres jugador de baloncesto y él se cargó este encuentro con una racha imparable a la que el mismo LeBron James se tuvo que rendir. Una buena forma de iniciar otro año en que esta rivalidad estará a la orden del día. 

De salida, estreno espectacular de Ibaka. El hispanocongoleño le cogió el aire de nuevo a Kawhi, con el que ya compartió equipo en Toronto, y castigó a Marc, que se cargó rápido con dos faltas. Los Lakers no acertaban a meterla, con ocho puntos en medio cuarto, y empezaban a perder fuelle. En el cuadro de Lue las fuentes eran varias, no sólo Ibaka. Zubac, Williams, Leonard, Beverley. George, no mucho. Y el que parecía que se sentía pequeño era Luke Kennard. No echaron mucho de menos a Marcus Morris, ausente en este compromiso, porque estaban ahogando al campeón minutos después de una emotiva celebración del título con la entrega de los anillos a los agraciados allí presentes. 

Veinte puntos le sacaba en una manga el visitante al local. 19-39. El roto era importante. Pero los Clippers se relajaron y el partido entró en un bache del que salieron mucho mejor los Lakers. En medio cuarto, 3/21 en tiros entre los dos conjuntos. Un dolor de muelas. Pero aparecía LeBron James por primera vez, se unía el utilitario Caldwell-Pope y un Dennis Schröder que hizo exactamente lo que mejor sabe hacer y los de Vogel le metieron un +18 a su rival como respuesta. El resultado al descanso era 54-56, un suspiro de los cortos. 

De los vestuarios se volvió con un acierto excelente. Parecía un partido de tenis, de los que dejan el cuello roto de tanto mirar a un lado y a otro con cierta agilidad. La peor parte, para un Marc Gasol que se iba con cinco faltas y ningún punto anotado. El de Barcelona, fuera de punto ante Ibaka y Zubac. Aparecieron casi todos en esos minutos de zozobra, con un Anthony Davis preparado para ser el que cambiara el encuentro. Pero no, ‘The Unibrow’ también se quedó atrás: Paul George fue el hombre. El escolta de los Clippers llevaba 7 puntos en la primera mitad y acabó con 33, siendo 15 de esos tantos en un tercer cuarto (10 en 2 minutos) en el que, sobre todo en la parte final, empezó a echar humo. LeBron James había empezado el periodo con dos triples, marcando terreno, y acabó desaparecido. 

Lo que tuvieron que hacer los Clippers a partir de ahí fue controlar la distancia. Ya se situaban rozando o tocando los diez, con posibilidad de que los Lakers reaccionaran. Los campeones se quedaron a medio gas y no apretaron lo suficiente como para asustar a los rivales. Un par de acciones de ratonero de Pat Beverley, siempre atento a los rechaces, más de George y la sentencia de Kawhi Leonard, que acabó con 26 puntos y buenos porcentajes pero en segunda fila, hicieron lo que faltaba. Los Clips empiezan de nuevo un camino a quién sabe dónde, con nuevo entrenador pero con optimismo. Y con el Paul George más reivindicativo que nos podíamos encontrar.

¿Cuánto dinero se lleva como premio el campeón de la NBA?

Arranca la temporada 2020-21 de la NBA, un maratón que esta vez reduce su formato: cada una de las treinta franquicias jugará 72 partidos y no los 82 habituales. Una forma de ajustar un calendario que no irá más allá del 22 de julio (los Juegos Olímpicos empiezan un día después), el día en el que se jugaría el séptimo partido de las Finales, la culminación de unos playoffs que arrancarán el 22 de mayo.

Los Lakers defenderán su título de la burbuja de Florida, el número 17 para la legendaria franquicia angelina y el primero desde 2010, cuando fue MVP de las Finales un Kobe Bryant que estuvo muy presente en el recorrido del equipo hacia el título tras su trágico fallecimiento el pasado 26 de enero. El título, con dos súper estrellas como LeBron James y Anthony Davis, ha supuesto un enorme empujón para una franquicia valorada en 4.400 millones de dólares según la última estimación de Forbes. Solo los Knicks valen más en la NBA (4.600 millones). Los Warriors siguen por detrás (4.300), con las tres franquicias muy alejadas del resto: 3.200 los Bulls, 3.100 los Celtics y ya 2.600 los Clippers. Los Lakers, que gastan unos 120 millones en plantilla, generaban unos beneficios, antes de la pandemia, de más de 430 millones de dólares al año. Su valor de 4.400 millones se divide así: 2.130 millones por el tremendo mercado de Los Ángeles, más de 800 millones por el caché deportivo, casi 700 por el Staples Center y unos 754 millones en los que se valora la marca de los Lakers.

No existe un premio económico como tal, directo, para el equipo que se proclama campeón de la NBA. Las cantidades que acaba percibiendo el ganador varían. Básicamente, en lo que respecta a las eliminatorias por el título, se establece un fondo (pool) económico desde el que se distribuye el dinero según criterios del sindicato de jugadores (NBPA). La temporada 2018-19, la última jugada con normalidad antes de la pandemia, ese fondo total fue de 22 millones de dólares. Según cálculos estimados del reparto, del que no hay información oficial, el campeón se llevó 3,6 millones, lo que supone para cada jugador un total de 240.000 dólares (en plantillas de 15 jugadores, los que juegan playoffs). En la Super Bowl de la NFL, por ejemplo, cada jugador del último campeón, New England Patriots, se llevó 118.000 dólares. Todos esos números dependen ahora de la excepcional situación que provoca la pandemia, que ha reducido drásticamente los ingresos por la ausencia de público en los pabellones.

El dinero de ese pool se reparte entre los 16 equipos que juegan playoffs en función de su resultado de la temporada y su recorrido en playoffs. Volviendo a 2019,los Raptors fueron sumando más incentivos que elevaron esos 3,6 millones por ser campeón hasta los 5,1 totales. Los Warriors, el finalista, ganaron poco más de 4 millones aunque llegaron a la Final con más amasado en playoffs (partían como cabezas de serie del Oeste y los Raptors como segundos del Este): 1,74 por 1,64. Los Bucks, mejor equipo de la Regular Season y finalistas del Este, acabaron en 2,32 millones. Y los Blazers, finalista del Oeste, se llevaron 1,54 millones.

El dinero de ese pool para los playoffs se va revisando anualmente. En 2017 fue de 15 millones, en 2018 de 20 y en 2019 de 22. Los datos por puesto de la Regular Season también se modifican cada temporada, pero rondan los 600.000 dólares para el mejor de toda la fase regular, y los 530.000 para los mejores de Cada Conferencia. Ese dato va bajando hasta los 150.000 aproximadamente que corresponden a los sextos clasificados. Ya en playoffs todos los equipos se garantizan unos 300.000 dólares por participar, casi 400.000 por llegar a segunda ronda y unos 600.000 por meterse en las finales de Conferencia.

Los Lakers sí creen en Kuzma: extensión de 40 millones

Kyle Kuzma seguirá siendo el gran superviviente del núcleo joven de los Lakers. Unos se fueron en la operación de Anthony Davis, los principales: Brandon Ingram, Lonzo Ball, Josh Hart… otros fueron cayendo en la serie de pequeños movimientos que se necesitaron para generar el espacio salarial suficiente para reunir a LeBron James y Davis, los pilares del anillo de 2020, el decimoséptimo de la franquicia: Ivica Zubac, Thomas Bryant, Isaac Bonga, Svi Mykhailiuk… En los últimos años, los Lakers han drafteado muy bien y han encontrado petróleo, muchas veces en picks bajos. Ahora tienen muchas esperanzas puestas en Talen Horton-Tucker, número 46 del draft en 2019. Y han atado para el largo plazo a Kyle Kuzma, el número 27 de 2017 y el hombre que sobrevivió al terremoto Davis, que ganó el anillo de la pasada temporada y que, con 25 años, ha atado su futuro en L.A. a las puertas de la fecha que, si se hubiera superado, le habría enviado al mercado el próximo verano: tres años y 40 millones de dólares. Kuzma tendrá una player option para la última temporada, la 2023-24, de una extensión que comenzará a contar a partir de la 2021-22. Esta cerrará contrato rookie con un salario de 3,5 millones.

La operación parece positiva para las dos partes. Kuzma fue una sorpresa en su año rookie por su facilidad para anotar y su puntería exterior. Sacado de la modesta Universidad de Utah y del final de la primera ronda, se hizo hueco en el Mejor Quinteto Rookie de 2018: 16,1 puntos y 6,3 rebotes por partido. En sus dos siguientes temporadas has sido mucho más irregular como anotador y sobre todo como tirador: de un 36,6% en triples a un 30 y un 31,6%. La temporada pasada bajó sus minutos, con el equipo de nuevo en el primer plano competitivo, pero estuvo en 25 de media con 12,8 puntos y 4,5 rebotes. En playoffs jugó 23: 10 puntos y 3,1 rebotes.

Así que Kuzma, con sus virtudes y sus defectos, fue un jugador útil y de la primera línea de rotación de un campeón que ha exprimido sus cuentas para ampliar a LeBron y Davis y mantener a Kentavious Caldwell-Pope. El contrato no es un gran riesgo: 13,3 millones al año que son 10,9 de media en cuatro años si se cuenta esta temporada. Si Kuzma da otro paso adelante, el riesgo de perderlo a cambio de nada era alto y así se mantiene bajo control a otro jugador de rotación, algo complicado cuando ya se ha invertido a lo grande en las mega estrellas. Y Kuzma puede mejorar: si bien ha sido inestable como tirador (aspecto clave para desbloquear su mejor nivel), durante la pasada temporada creció mucho (mucho) como defensor y demostró una buena evolución en la lectura del juego de ataque. En pretemporada también ha enviado señales muy positivas, y los Lakers creen que en un equipo que ya tiene un proyecto estable, definido y saludable, y con su futuro económico atado, Kuzma puede ser un jugador importante. Su contrato, además, es fácil de traspasar si fuera necesario y si el rendimiento es bueno. Así que no parece para nada un mal movimiento de los Lakers…

… Ni de Kuzma, que asegura su futuro y gana una player option para ser agente libre en 2023, cuando en teoría estará en su mejor momento (28 años) para firmar un gran contrato si juega bien a partir de ahora. La ocasión estará ahí en unos Lakers que redefinirán su rotación a partir de mañana, cuando arranque la nueva Regular Season y empiece la defende del título de una franquicia que no firmaba una extensión de un contrato rookie desde 2008, con Andrew Bynum. Ya había llovido