Kawhi le gana el duelo a LaVine y los Nets también caen con Durant

Clippers 130 – Bulls 127

Los Angeles Clippers sobrevivieron a la amenaza que suponen unos Chicago Bulls que dan más guerra de lo que la clasificación demuestra. Zach LaVine sigue su cruzada anotador (45 puntos), pero se encontró enfrente con el Kawhi Leonard de las mejores noches (35, máxima puntuación del curso), que decidió a favor de los locales en un final muy apretado. Leonard superó los 10.000 puntos en su carrera.

Nets 116 – Thunder 129

Los Brooklyn Nets se la vuelven a pegar y están otra vez por debajo del 50% de victorias. A pesar del regreso de Kevin Durant (36 puntos y 11 rebotes), los de Brooklyn fueron peores que unos Oklahoma City Thunder sorpendentes que se mantienen en zona de playoffs. La pareja formada por Shai Gilgeous-Alexander (31+6+7) y Amidou Diallo (25 y 4 robos) abrasó a sus rivales. Son los dos primeros jugadores de la franquicia con 22 años o menos que meten 25 o más puntos en un mismo partidos desde, precisamente, Kevin Durant y Russell Westbrook en 2011.

Wolves 96 – Spurs 88

Los Wolves por fin cortaron la racha de derrotas, que ya iba por siete, con una buena victoria ante los Spurs. Esta vez sí fueron mejores en los últimos minutos, cuando el partido se decidió. Towns volvió a faltar al no estar preparado para jugar back-to-back y en ausencia del pívot fue D’Angelo Russell el mejor del ataque con 27 puntos. También destacó Malik Beasley con 24. Los españoles estuvieron bien. Juancho, partiendo de titular, metió 7 puntos y cogió 8 rebotes en 27 minutos. Ricky, 8 tantos, 6 asistencias y 3 robos en 22 minutos y en cancha en el último tramo de partido ejerciendo de líder gracias a su veteranía. Lonney Walker (25), máximo anotador de los Spurs.

Pistons 86 – Jazz 96

Los de Salt Lake City vencieron a Detroit Pistons en un partido poco vistoso en el que el Jerami Grant se disparó hasta los 28 puntos. Lee aquí al crónica.

Knicks 89 – Nuggets 114

Primera visita y primer triunfo de Facundo Campazzo en la mítica cancha neoyorkina, en la que jugó 14 minutos. Antes, los titulares con Nikola Jokic al mando habían resuelto. Lee aquí la crónica.

Rockets 102 – Lakers 120

Sexta victoria en siete partidos y liderato para unos campeones que han pisado el acelerador. Anthony Davis (27) comandó un juego interior que destrozó a los Rockets. Lee aquí la crónica.

Warriors 106 – Raptors 105

En un mal día de Stephen Curry, varios secundarios y la defensa le dieron una nueva victoria a los Warriors. Los Raptors, terceros por la cola. Lee aquí la crónica.

Los Suns vuelven a lo más alto, los Wolves se hunden y McCollum se desmelena

Pacers 117 – Suns 125

Gran victoria de unos Suns que ya no deberían sorprender a nadie. Son uno de los mejores equipos de la liga y se lo han ganado a pulso. De momento, con este triunfo recuperan el liderato del Oeste, igualando de nuevo a los Lakers con un récord de 7-3. Mikal Bridges logró su mejor marca personal de anotación con 34 y un 6/8 en triples. Es lo que le faltaba a este jugador que suele destacar en el trabajo sucio, ese que no aparece en las estadísticas. Devin Booker, con 25 tantos y 7 asistencias, fue su mano derecha. En los Pacers, Domantas Sabonis sigue en números pocas veces vistos. ANoche acabó con un 28+22, pero ya llevaba 20+20 al final del tercer cuarto, el primer jugador en la historia de los de Indiana en hacerlo.

Wizards 124 – Heat 128

Los Heat aprovecharon la visita a unos Wizards cortos de efectivos para colocarse otra vez en el 50% de victorias. Los locales no contaban con Russell Westbrook por lesión ni con Bradley Beal por el protocolo Covid. El escolta estuvo hablando al final del último partido de los Wizards ante los Celtics con Jayson Tatum, que posteriormente dio positivo y que se perderá al menos cuatro partidos. Por precaución, el de los Wizards se quedó sin jugar ayer. Tyler Herro logró su mejor anotación con 31 puntos y Jimmy Butler rozó el triple-doble (26+10+9). Espectacular Goran Dragic desde la línea de tres (7/9).

Bucks 100 – Cavs 90

Victoria sencilla para unos Bucks que no contaron con Giannis Antetokounmpo por lesión. En su ausencia el líder fue Khris Middleton (27+5+6). Buen partido de Bobby Portis, sustituto del griego en el quinteto inicial: 17 puntos (7/11 en tiros), 11 rebotes y 4 robos. Los Cavs, a pesar de la derrota, siguen en puestos de playoffs con un rñecord de 5-5. Doble-doble marca de la casa de Andre Drummond con 26 puntos y 24 rebotes.

Wolves 122 – Spurs 125

Hundimiento de los Wolves, que ya ocupan en solitario la cola del Oeste después de cosechar su séptima derrota consecutiva. En este caso pudieron ganar, pero los Spurs fueron mejores en la prórroga. Karl-Anthony Towns regresó con 25 puntos y 13 rebotes y Malik Beasley fue el máximo anotador de los suyos con 29 tantos, aunque el protagonista del encuentro estuvo en el otro bando. DeMar DeRozan aportó 38 puntos en la victoria de unos Spurs que se cuelan octavos con balance positivo. Los españoles Ricky Rubio (6+5+8) y Juancho Hernangómez (5+7) no destacaron demasiado. Anthony Edwards, número 1 del draft, cometió un error de novato en la última posesión del tiempo extra. Con su equipo perdiendo de 3 intentó buscar un pase para el triple en una zona llena de defensas cuando estaba solo delante del aro con algo de tiempo aún en el reloj.

Kings 99 – Blazers 125

Los Blazers se van entonando poco a poco y C.J. McCollum está en estado de gracia. El escolta acabó con 37 puntos y 6 triples. Con esos tiros de tres superó los 40 en los primeros nueve encuentros de liga, algo que sólo había logrado Stephen Curry. Los Kings, que por un momento parecieron que iban a estar por encima de las expectativas después de los primeros partidos, ya están antepenúltimos en su conferencia.

Sixers 103 – Nuggets 115

Philadelphia solo contó con siete jugadores para el partido contra Denver por culpa de la COVID. Facundo Campazzo jugó 17 minutos y anotó 3 puntos. Lee aquí la crónica.

Hornets 113 – Hawks 105

LaMelo Ball se convierte en el jugador más joven en lograr un triple-doble y ya piden la titularidad para él. Enfrente, los Hawks se desangran con Trae Young muy desacertado. Lee aquí la crónica.

Mavs 112 – Magic 98

Tercera victoria consecutiva de unos Mavs que no contaban con tres de sus mejores jugadores por coronavirus. Triple-doble de Luka Doncic. Lee aquí la noticia.

Los Clippers patinan a pesar del enmascarado Kawhi

Hemos tenido que tener paciencia para ver un partido bueno de Kawhi Leonard esta temporada. Al menos, en lo que se refiere al nivel que se le supone y que ha mostrado en algunas partes de su carrera, de forma intermitente por las lesiones y los bajones puntuales, pero también fulgurante por lo explosivo y extraordinario que ha sido. Tras un inicio de temporada dubitativo y un último encuentro que rozó el ridículo (4 de 21 en tiros de campo), la estrella angelina aprovechó la ausencia de Paul George (descanso o load managment, como quiera llamarse) para irse a 30 puntos y 10 asistencias, esta vez con buenos porcentajes en el lanzamiento (13 de 22), pero un notorio hundimiento en el último cuarto, en el que apenas lanzó tres veces con una sola canasta y ningún tiro libre intentado. Ahí le echó de menos su equipo, al igual que en el triple que erró para forzar la prórroga. Porque los Clippers perdieron en casa ante los Spurs en uno de esos partidos de resultado inesperado (otro más) que ha habido en un inicio de temporada que se va recuperando pero que ha tenido altas dosis de tedio y de sorpresas, fruto sobre todo del poco interés mostrado (aparentemente) en determinados encuentros.

No ha sido este el caso, ya que ha servido para aclarar algunas ideas. La primera, que ya sabíamos, es que si Kawhi consigue estirar su momento de esplendor dentro de los partidos los Clippers tienen cuerda para rato. En esta ocasión lo consiguió durante tres cuartos, pero le faltó el último empujón para resolver un partido que jugó con máscara (una un poco rara, todo hay que decirlo), el cuarto seguido tras recibir un golpe de su compañero Serge Ibaka en la cara, algo que le ha dejado tocado y sin hablar con la prensa. Un problema menor para un hombre parco en palabras. Lo segundo que ha quedado claro es que a los Clippers les falta consistencia grupal, algo de química y una motivación extra para convertirse en una entidad que, ahora mismo, se está conociendo, con un buen medidor de egos como Tyronn Lue en el banquillo y mucha psicología que incluso supera la táctica. Otra cosa que hemos visto es que Nicolás Batum está extrañamente bien, algo muy positivo para una plantilla que ha recibido con los brazos la calidad del francés. Y la última (aunque podríamos sacar más) es que los Spurs van a dar guerra hasta la extenuación. Como siempre, vaya.

Los texanos sacaron una victoria tan inopinada como merecida ante uno de los favoritos para hacerse con el título. Ha sido la mejor manera de salir de una racha de cuatro derrotas consecutivas para un equipo que aspira, como máximo, a unos playoffs de los que se bajaron el año pasado por primera vez en 22 años, poniendo fin a una era inabarcable personificada por un ser eterno, Gregg Popovich, el entrenador que más tiempo lleva en la competición (desde mitad de la 1996-97) y que se mantendrá en ella, a priori, toda esta temporada. Ya veremos qué pasa después de los Juegos Olímpicos de Tokio, donde será el entrenador. Con un equipo justo en cuanto a talento y una rotación corta, los Spurs ganaron sus dos primeros partidos de la temporada y entraron en una mala racha potenciada por dos enfrentamientos contra unos Lakers intratables. Y ahora, buscan de nuevo la resurrección en un Oeste en el que hay hasta 13 equipos con opciones reales de playoffs. Y sí, los Spurs tienen menos que el resto en muchas cosas… pero tienen más experiencia. Y la experiencia, ya se sabe, es un grado.

Lo cierto es que los texanos se merecieron ganar un partido que dominaban por 19 puntos al descanso (44-63). El extraordinario parcial del tercer cuarto para los locales (40-22) les metió en el partido, pero los Spurs consiguieron sobreponerse y consiguieron una ventaja de 14 puntos (99-113), con menos de cinco minutos para el final, espoleados por los triples de Patty Mills (8 de 12 y 27 puntos totales) y el buen hacer de Dejounte Murray (21+5+5), que está cuajando un excelente inicio de temporada (promedia 15,9+6,6+5,7) y está supliendo a la perfección a un LaMarcus Aldrige al que cada vez le cuesta más (14 puntos) y un DeMar DeRozan que no está para fiestas: ante los angelinos, 6+5+5, y -20 con él en pista. Los Clippers remaron hasta el 113-115, pero Luke Kennard no concretó con un triple solo tras recibir el pase de Kawhi, y el propio alero falló el tiro que habría forzado la prórroga, después de que Patty Mills anotara uno de dos tiros libres desde la personal. Los Clippers perdieron. Y los Spurs prevalecieron. Y van a dar guerra. Toda la que puedan. Eso lo han dejado claro.

El 36º cumpleaños de LeBron James, histórico para él y la NBA

Día para estar felices. Por muchas partes. Hasta en la derrota los Spurs tiene algo por lo que congratularse. Un paso más en la historia de la igualdad, del reconocimiento a los méritos sin importar sexo, se dio en la noche del 30 de diciembre. El 2020 ha traído todo lo malo imaginable, pero se va a ir con un rayo de esperanza para la NBA en estos términos. Es una mera formalidad, sí, pero también un gesto para descubrirse a horizontes no explorados. Una entrenadora, Becky Hammon, ha dirigido por primera vez a un equipo de la NBA en partido oficial. Sólo unos minutos, por la expulsión del técnico principal, pero lo ha hecho. Hammon, conocida por su historial como jugadora y por haber pasado por Rusia o España dejando huella en esa etapa, ya había hecho entrevistas para ser fichada como entrenadora-jefe en otros lados, pero la gran oportunidad todavía no ha llegado. Le ha venido a ver el temperamento de Popovich, en una estrategia clásica para cambiar las tendencias en los partidos, y que esta vez sí era la siguiente en la cola y no un Tim Duncan que asumió ese puesto en otra expulsión que se dio la pasada temporada. Su momento para dirigir, pero sobre todo para gritar que el cambio es posible y está cerca de producirse con todas las de la ley.

Fue, además, una jornada de celebraciones por varios bandos. En los Lakers, LeBron James ejercía de cumpleañero. 36 años. Qué mejor cruce de nombres que el suyo, el de un jugador que es alabado por lo que hace en la cancha pero más incluso por lo que hace fuera de ella, con el de Hammon. Los números cuadraron de tal forma que el ’23’ pudiera celebrar no sólo con tarta sino con otra estadística de esas de las que no se está muy pendiente pero que te quema las pestañas cuando la miras. 1.000 partidos metiendo 10 puntos o más. El récord lo había superado, batiendo a Michael Jordan, hace dos años, pero es que lleva sin firmar un encuentro en el que anote menos de una decena desde 2007. Brutalidad tras brutalidad. Qué mejor que apretar un poco más el acelerador y ser el mejor de los angelinos como contribución a la victoria: 26 puntos, 5 rebotes y 8 asistencias. Por eso de no perder las costumbres, que para eso es el rey. 

Los Lakers controlaron perfectamente el partido desde el primer cuarto, sabiendo sacar partido a una rotación con muchas más posibilidades que la de los Spurs y cerrando el enfrentamiento con tranquilidad. 107-121 en su primer partido fuera de casa para ponerse en positivo, 3-2, en la clasificación de la Conferencia Oeste. 

Tocaba desquitarse después de caer en casa con los Blazers. Vogel usó una rotación más corta, incluso sin Talen Horton-Tucker pese a que Alex Caruso tampoco jugó, y puso en todo un brete a los Spurs en la pintura.

El 9-2 inicial, provocado por la verticalidad de Johnson y Murray, se convirtió ya en un 9-13 a mitad de cuarto. Los Spurs percutían en transiciones rápidas, pero en estático dominaban los Lakers cortando por el centro como cuchillo en mantequilla. James y Schröder daban a las a los suyos para distanciarse un poco más antes de que entraran en juego los triples: dos seguidos de Wesley Matthews, que acabaría con un inmaculado 6/6, y uno de Kyle Kuzma por sólo uno en el otro bando, uno de Mills.

Diferencia de diez al entrar en el segundo periodo. Momento para comprobar si los jugadores en cancha de los Spurs, bajos y no muy fuertes en comparación con la media, podían aguantar a LeBron James. La respuesta: no. Lanzado en una penetración, con espacio en media distancia y haciendo daño desde el poste bajo en tres jugadas seguidas. Así se mantenían los Lakers con distancia prudencial.

Pero claro, a movimiento le podían hacer daño a los angelinos porque el equipo local presume de frescura y buenas piernas en sus jóvenes valores. Dejounte Murray dirigía las operaciones, siempre a la carrera, y acabó con su mejor marca anotadora: 29 puntos. DeMar DeRozan (23 puntos), otro seguro de vida. Les faltó, quizás, el soporte que supone LaMarcus Aldridge, de baja por un problema de rodilla, tanto para abrir opciones en ataque como para contener en defensa a Davis. 

La diferencia no bajó de cinco puntos y se estabilizó pasado el corte del descanso. El encuentro sirvió para ver el potencial de los jóvenes de los Spurs, aunque también faltara Derrick White, e incluso para ver Anthony Davis unos minutos de pívot, algo que pasara poco a lo largo de la temporada si se sigue la línea marcada. Victoria sin muchos contratiempos para los Lakers.

“Es gibt Michael Jordan – und den Rest von uns”

Michael Jordan oder LeBron James – wer ist denn nun der beste Basketballspieler aller Zeiten? Die größten NBA-Ikonen im Überblick.

Die große Frage, die jeder mit seinen eigenen Kriterien wohl für sich beantworten muss, kommt um einen wichtigen Aspekt nicht herum: Erfolge. Und die elf Meisterschaften von Bill Russell wird wahrscheinlich niemand mehr erreichen.

Der verhältnismäßig kleine Center (2,08 Meter), der Rebounding und das gesamte Defensivspiel auf ein neues Level hob, führte die stargespickten Boston Celtics in den 1960er Jahren – als die NBA allerdings größtenteils aus acht oder neun Mannschaften bestand – in 13 Jahren zu einer Dynastie mit elf Titeln. Sehr zum Leidwesen seines sportlichen Widersachers Wilt Chamberlain.

Ein Buch aller NBA-Rekorde, so witzelt die Folklore, wäre deckungsgleich mit der Biografie des 2,16-Meter-Giganten. Doch trotz 100 Punkten in einem Spiel, über deren 50 im Schnitt in einer ganzen Saison und sämtlicher Gala-Auftritte gegen Rivale Russell – am Ende biss sich der Einzelkönner, der für die Warriors spielte, als diese noch in Philadelphia beheimatet waren, an der Übermannschaft meistens die Zähne aus.

Zu gut, um dunken zu dürfen

Ausnahmen waren die Jahre 1967 und 1972, als Chamberlain dann die Philadelphia 76ers und die Los Angeles Lakers je zu einer Meisterschaft führte. Es war die Ära der dominanten Center, Russell und Chamberlain waren lediglich die Krone der Schöpfung gleich etlicher Fabelkönner.

Ein solcher trat ab 1969 ihre würdige Nachfolge an: Lew Alcindor, der seinen Namen wenig später in Kareem Abdul-Jabbar änderte, war mit 2,18 Metern noch einmal größer als Chamberlain und schon im College so unaufhaltsam, dass die NCAA just den Dunking verbot – das muss man sich einmal vorstellen.

Dass Abdul-Jabbars 38.387 Punkte bis heute dennoch unerreicht sind, lag auch daran, dass er während des Dunk-Verbots den sogenannten “Hook shot” perfektionierte, der bei seiner Körpergröße nicht zu blocken war. In den 1970er Jahren galt Kareem, der 1971 mit Oscar Robertson und den Milwaukee Bucks Meister wurde, als bester Spieler der Liga – so richtig erfolgreich wurde er aber erst später.

“Showtime”: Start in eine neue NBA

Mit Magic Johnson, der mit Vornamen eigentlich Earvin heißt, mischte Abdul-Jabbar die von Drogenskandalen und Schlägereien verseuchte, kriselnde NBA in den 1980ern in Los Angeles mächtig auf. Anführer der “Showtime Lakers” war der brillante Spielmacher Johnson, dessen geniale Übersicht kombiniert mit seinem einzigartigen Passspiel per Fastbreak-Spektakel in neun Finals-Teilnahmen und fünf Titeln resultierte – und in der Rettung der NBA, die plötzlich einen satten TV-Deal abkassierte und gesellschaftstauglicher wurde denn je. Alleine gelang Magic das allerdings nicht – auch er hatte einen ewigen Rivalen.

Auf Larry Bird war Johnson schon im Finale um die College-Meisterschaft 1979 getroffen, die Duelle der beiden Superstars und ihrer Teams prägten das folgende Jahrzehnt. Es war die perfekte Rivalität: Der Entertainer Johnson mit den größtenteils dunkelhäutigen Lakers aus der Glitzermetropole Los Angeles gegen den stoischen, abgebrühten Bird und dessen hauptsächlich weiße Celtics aus der Arbeiterstadt Boston.

Mindestens eines der beiden Teams stand in den 1980ern immer im Finale, dreimal trafen Lakers und Celtics dort direkt aufeinander. L.A. behielt schließlich mit 2:1 die Oberhand. Für viele Fans gilt allerdings Bostons Mannschaft von 1986 als beste überhaupt – ein Jahr, in dem Bird auf “Jesus in Basketballschuhen” traf.

Einer ist größer als der Rest

Mit derartiger Bewunderung überschüttete “Larry Legend” den damals noch rohen Michael Jordan, der sich als Scoring-Maschine der damals chaotischen Chicago Bulls an den großen Dynastien – zu denen kurzzeitig auch die Detroit Pistons zählten – die Hörner abstieß. Doch als der “Jumpman” in den 1990ern den Höhepunkt seiner Schaffenskraft erreichte, erlebte die NBA einen Dauersieger: die Chicago Bulls um “Air” Jordan und seinen kongenialen Partner Scottie Pippen.

Während er Liga und Sportart speziell bei den Olympischen Spielen 1992 in Barcelona mit dem “Dream Team” global populär machte, avancierte “MJ” für den Großteil der Basketball-Fans durch seine Athletik, seine Coolness und seine Auftritte in den größten Momenten zum besten Spieler der Geschichte. “Es gibt Michael Jordan – und es gibt den Rest von uns”, erkannte selbst Magic Johnson an.

Jeder aufstrebende Basketballer wollte plötzlich “wie Mike sein” – keiner so sehr wie der im Januar tragisch verstorbene Kobe Bryant. Die “Black Mamba” imitierte Jordans Spiel nahezu gänzlich und stand dem Original auch in puncto Mentalität kaum in etwas nach. Jordans sechs Meisterschaften verfehlte Bryant mit seinen fünf nur knapp – drei gewann der damals noch junge Kobe an der Seite von Urgewalt Shaquille O’Neal.

Zwischen 2000 und 2002 beherrschte das wohl dominanteste Duo der NBA-Historie die Liga, einen sogenannten “Three-peat” schaffte seither kein Team mehr. Mehr war für die beiden Alphatiere, die vehement aneinandergerieten, in dieser Konstellation jedoch nicht zu holen: Die Lakers entschieden sich für Kobe, der in L.A. später zwei weitere Titel gewann – während in San Antonio Tim Duncan bewies, dass man als Anführer nicht wie Jordan oder Bryant auftreten muss.

Die Ära der Superteams…

“The Big Fundamental” konzentrierte sich gerade spielerisch schon immer aufs Wesentliche und nahm sich selbst nie zu wichtig. An seinem Vorbild richtete sich eine ungewohnt langanhaltende Dynastie auf, die den Teamgedanken vorlebte. Angeführt vom besten Power Forward überhaupt holten die Spurs zwischen 1999 und 2014 fünfmal die Meisterschaft.

Nummer fünf wurde bereits gegen ein sogenanntes “Superteam” eingefahren: Die Miami Heat um Chris Bosh, Dwyane Wade und LeBron James, den herausragenden Spieler der vergangenen Dekade.

Der 2003 als selbsternannter “Chosen One”, als Auserwählter, in die Liga gekommene “King”, der einfach nicht zu altern scheint, hat etliche Play-off-Rekorde pulverisiert und in den zurückliegenden Finals nach Miami und den Cleveland Cavaliers auch mit seinem dritten Team, den Lakers, die Meisterschaft gewonnen.

Solche Errungenschaften und seine Fähigkeiten als ausdauernder Allrounder haben James in eine Sphäre gehoben, in der er für viele Fans und Experten als Einziger den großen Jordan vom Thron stoßen könnte. Noch prägender für die moderne NBA war allerdings ein anderer Spieler, der für manche Epochen des Basketballs womöglich zu schmächtig gewesen wäre.

… und des Dreipunktewurfs

Steph Curry von den Golden State Warriors sorgte federführend dafür, dass sich das Offensivspiel aktuell fast nur noch um den Dreipunktewurf dreht. Und mit seinem Backcourt-Kollegen Klay Thompson weiß der wohl beste Dreier-Schütze aller Zeiten den wohl zweitbesten direkt neben sich.

Um die Rekord-Regular-Season 2016 (73 Siege) herum besorgte Curry, der heranwachsende Basketballer mit seinem Stil vielleicht ebenso prägt wie einst Jordan mit seiner Dynamik, an der Seite von Thompson und dem als Forward spielenden, aber ebenfalls unglaublich wurfstarken Kevin Durant drei kaum gefährdete Meisterschaften.

Seit Curry und der Erfolgsgeschichte des Dreipunktewurfs hat sich das Spiel also immer mehr nach “Downtown” verschoben, selbst die besten Center der Liga müssen inzwischen gute Distanzschützen sein. Mit Anbruch der 2020er und einem neuen Jahrgang gedrafteter Spieler bleibt nun abzuwarten, wer die NBA in den nächsten Jahren prägen – und möglicherweise verändern wird.

Niklas Baumgart

Westbrook, Paul, Curry und Co.: Die wichtigsten Wechsel in der NBA

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