Ahora le toca a Barral: su reto es liberar fichas y reforzar el ataque

El mercado de invierno está a punto de abrir y al menos durante unas semanas, la lupa en el Deportivo cambiará de objetivo, pasando de Fernando Vázquez a Richard Barral. El director deportivo entra a escena y después de un ajetreado verano, en el que tuvo que componer una plantilla en tiempo récord, afronta un mes de enero no menos exigente y con un doble reto: liberar fichas y reforzar el ataque blanquiazul.

Todo fueron elogios para la nómina de jugadores que logró juntar el Depor, incluso de sus rivales. Pero el paso de los partidos ha dejado patente que la planificación tiene puntos débiles, sobre todo en la zona ofensiva. Lo que parecían valores seguros como Beauvue no están respondiendo y apuestas como la de Miku y Rui Costa apenas han podido participar por lesiones o, simplemente, por estar fuera de forma.

Además del bajo rendimiento de los delanteros, también se echa en falta la figura de un mediapunta. En verano se decidió que ese perfil no era necesario o que los jugadores que había en el equipo podían desempeñar esa función entre líneas. Vázquez ha utilizado a varios jugadores en el enganche, pero ninguno ha hecho méritos como para quitarle la razón a los que veían esa carencia.

Pero el margen de Barral en este sentido es escaso. El Depor sólo tiene ahora un hueco disponible y tendría que ser para un jugador sub-23. Para incorporar a un jugador mayor de esa edad tendría primero que liberar una ficha y no eso no será fácil, puesto que apenas hay jugadores que terminen contrato en 2021 y su rescisión supondría un gasto muy elevado.

Pendientes del caso Rolan

Precisamente la cuestión económica es otro de los obstáculos que tendrá que tener en cuenta Richard Barral. Y en este aspecto entra de lleno la figura de Diego Rolan. El uruguayo tiene un sueldo inasumible en Segunda B y Fernando Vidal ya dejó claro que el club buscaría de nuevo venderlo en enero. Su destacada participación en los pocos partidos que ha jugado pueden provocar que se haga un esfuerzo por el uruguayo, pero la última palabra la tendrá Abanca sobre uno de los pocos activos que tiene para recuperar parte de su inversión.

Si Rolan es traspasado al principio del mercado, la ventana de oportunidades se abriría. Pero la incertidumbre puede prologarse en el tiempo y mantener en espera el resto de posibles movimientos hasta última hora.

Raúl de Tomás no tiene límites

“Quienes lo vemos cada día sabemos de lo que es capaz“, subrayan desde el vestuario de un Espanyol que, aun así, contempló ojiplático el descomunal gol de Raúl de Tomás. “Veíamos cómo Darder avanzaba metros y se quedaba solo, y casi todos le gritábamos que se la pasara“, explicó David López, que seguía la jugada desde el inicio. Un rechace casi desde la línea de fondo que alcanzó en el círculo central al delantero, quien la pinchó, sorteó a Nikola Maras con un sombrero, miró en milésimas de segundo a un adelantado Giorgi Makaridze y proyectó un trallazo que, desde 53,5 metros y sin botar, se coló en la meta de un todavía atónito Almería.

Se trata, ya no solo por el contexto –la victoria sitúa a los pericos en el liderato de Segunda justo antes de la Navidad–, del gol más precioso al que han asistido los 11 años largos del estadio del Espanyol, con la anécdota de que se fabricó en Cornellà y entró en El Prat –dos semanas antes hubiera vulnerado el esférico el confinamiento municipal–, y la certeza de que iguala y seguramente incluso supera a aquel otro que permanece en el imaginario colectivo de los blanquiazules, anotado en el Estadi Olímpic por Roger García el 20 de octubre de 2002. Entonces, desde 54 metos y con un potente zambombazo, batió el mediocentro al portero del Recreativo de Huelva y hoy afamado médico, César Quesada.

“Aquel fue también maravilloso, pero más simple”, conceden quienes desde el club lo vivieron, y eso que también significó una victoria crucial, la primera de Ramon Moya tras la destitución de Juande Ramos en un Espanyol, como casi siempre, en serios apuros. Pero en Primera.

Dónde está el techo de Raúl de Tomás. Es la pregunta que se formula ahora el espanyolismo, que en un espacio de ocho días ha asistido a una impresionante diana de falta por toda la escuadra en Las Gaunas que parecía insuperable y a un golazo directamente marciano. Pero es que Vicente Moreno tiene claro que el ariete “tiene capacidad incluso de ir a más”. Él mismo se incentiva: “¿El mejor gol de mi carrera? Posiblemente sí, porque he metido otros más bonitos pero este puede ser el más difícil por la distancia”. Y lo que es más importante, los números también lo avalan.

Despide De Tomás 2020 con 12 goles desde que comenzó la temporada, un estratosférico balance que no había alcanzado en toda su carrera, desde que debutó en Segunda B con el Real Madrid C (seis metió en la temporada 2012-13), pero tampoco con el Castilla (seis fue también su tope), en el Córdoba (uno, y de penalti) o en el Valladolid (cuatro).

Ni siquiera con el Rayo Vallecano había despedido un año con tanto acierto (cuatro fueron el máximo, en la campaña 2017-18). Y hace solo un año, cerraba 2019 habiendo anotado una solitaria diana con el Benfica, eso sí, en la Champions League. Lo siguiente sería recalar en el Espanyol, donde a las puertas del mercado de invierno sigue feliz, comprometido y regalando en Segunda una calidad prodigiosa. El campo se le queda, literalmente, pequeño. La categoría de plata, también.

El Tenerife se regala una alegría para despedir el año

Despidió con una necesitada victoria este 2020 el Tenerife que le saca de la zona de descenso ante un Girona que no supo cómo superar al buen entramado defensivo de los locales. Ambos equipos acabaron con diez.

El encuentro empezó con un equipo catalán mandón, encerrando a su rival casi dentro de su área y sin dejarle respirar. Sin embargo, la primera que tuvo el elenco blanquiazul casi acaba en el 1-0, pero el testarazo de Fran Sol salió apenas desviado y en la siguiente acción llegó la apertura gracias a un certero cabezazo de Bruno Wilson.

Trató de reaccionar el cuadro de Francisco recuperando la pelota y volviendo a dominar, pero sin ver huecos en la sólida defensa del Tenerife. Y cuando lo encontró, nadie supo aprovechar un peligroso centro del inquieto Bárcenas. Un cabezazo de Cristóforo (22’), volvió a poner en apuros a Dani, aunque salió alto.

A la media hora, avisó Manu Apeh a la contra con un buen disparo lejano que despejó Juan Carlos con dificultad a córner. Eso sí, seguía mandando el Girona, pero sin saber cómo vulnerar a los locales. Y una vez más, fue el Tenerife quien se mostró más certero gracias a Fran Sol, que anotó el segundo tanto ante una desconcertada defensa.

Tras el descanso, la tónica no cambió: el Girona siendo dueño del balón y el Tenerife bien replegado. Tuvo que retocar su once Ramis ya que Apeh se quedó en el vestuario y Folch tuvo que pedir el cambio a los pocos minutos. Con espacios, Fran Sol, Nono, Joselu y compañía nivelaron el partido.

En el minuto 66, el conjunto insular tuvo una doble acción para aumentar: primero Juan Carlos le tapó a Fran Sol y luego, la chilena de Bermejo la despejaron en la línea.

La tranquilidad del duelo se vio sobresaltada a falta de un cuarto de hora cuando Alberto y Nahuel se enzarzaron en una trifulca que acabó con los dos en las duchas por roja directa. En la recta final, lo intentó el conjunto gerundense, pero no vio brechas en el entramado defensivo. Stuani, de cabeza pudo poner emoción, pero remató alto.

Bastón cose el roto de Cuéllar

Un par de penaltis variaron anoche un resultado que parecía inamovible en El Molinón. Sporting y Leganés iban camino del empate sin goles hasta que una jugada pudo cambiar el signo del partido. De hecho pareció que iba a darle la victoria a los locales porque solo quedaban cinco minutos. Pero en el último suspiro del añadido, otra pena máxima que esta vez no necesitó de la revisión en el VAR como la primera, evitó la derrota visitante para dejar un 1-1 en el marcador que seguro que no dejó satisfecho a ninguno.

Uros Djurdjevic y Borja Bastón se encargaron de marcar para cada equipo en los minutos finales del partido. El serbio adelantó al Sporting al transformar el penalti con que castigó Pulido Santana un puñetazo de Cuéllar a Borja López, eso sí, después de la revisión del video; el ex portero sportinguista adivinó el lanzamiento de Djuka pero el serbio no perdonó en el rechace.

Con un Sporting siempre seguro en defensa, parecía que el triunfo no se le podía escapar sl equipo de David Gallego. Pero el destino le jugó una mala pasada al joven técnico que apostó en el carrusel de cambios final, para perder tiempo, por una defensa de tres centrales. Dio entrada a Marc Valiente que fue, para su desgracia, quien cometió el penalti que no desperdició Borja Bastón.

Hasta entonces, el partido transcurrió con un Leganés más ambicioso y vertical, que tuvo mayor tiempo el balón y disfrutó de las dos mejores ocasiones del partido en cabezazos de cerca de Arnaiz (67’) y Omeruo (73’). El Sporting se defendió y solo inquietó a Cuéllar con tiros lejanos.

El Leganés tuvo su mayor dominio en el cuarto de hora inicial de cada período. En ese tiempo, el Sporting estuvo impreciso, sin capacidad para retener el balón y mucho menos para salir con peligro en ataque. En cuanto se sacudió ese dominio, el equipo de David Gallego pareció inquietar la portería pepinera, pero nunca con peligro de verdad. Solo un disparo de Babin (50′) a la salida de un córner, que detuvo Cuéllar, pudo acabar en gol.

Al final, reparto de puntos en El Molinón que dejo insatisfecho a los locales porque se vieron con los tres puntos en la mano en la recta final del encuentro, pero que también dejó descontentos a los visitantes porque seguro que consideran haber merecido más a tenor de su dominio y profundidad durante el partido.

El Fuenlabrada vive en Netflix

El fútbol y sus cosas. Si hace unos días pensar en la victoria del Fuenlabrada en Son Moix era imaginar una guión de Netflix, los aficionados azulones pueden disfrutar ahora de 90 minutos de sufrida e imaginable victoria. Y es que los de Sandoval llegaban al duelo ante el Mallorca en uno de sus momentos más críticos…

El Fuenlabrada encadenó tres derrotas hasta su victoria en el feudo bermellón. Tres derrotas dolorosas ante Málaga (0-2), Zaragoza (1-0) y Mirandés (0-1). Sin embargo, los resultados no fueron peores que las sensaciones ya que donde antes era la falta de puntería y la mala fortuna lo que alejaba del triunfo, en estos duelos fue un nivel, en líneas generales, muy malo del equipo de Sandoval. Dos victorias en los dos últimos meses de competición, ante Alcorcón (0-·3) y Sabadell (1-2), eran las escasas razones que invitaban al optimismo a la familia kirika.

Además, a cada día que pasaban, los efectivos para la batalla de Son Moix disminuían. A las bajas de Sekou Gassama, que sigue recuperándose de su fractura del quinto metatarsiano, y la no-presencia de Glauder por sanción, hubo que sumarle la de Rosic, Juanma y Pathé Ciss en un primer momento. O lo que es lo mismo, toda la columna vertebral del equipo. Sin embargo, para rizar más el rizo de la desgracia azulona, el club anunció un positivo en COVID-19 el día anterior al duelo. Esto aseguraba que mínimo el contagiado y sus contactos estrechos no pudieran disputar el partido.

Por ello, el Fuenlabrada tuvo que hacer frente al, en ese momento, líder de la categoría con tan solo 17 jugadores disponibles y una lista de bajas casi de la misma extensión: Sekou Gassama, Rosic, Pathé Ciss, Juanma, Moi Delgado, Diéguez, Aguado y Mula.

Los menos habituales triunfaron

Era el momento de los menos habituales y el escenario no podía ser más complicado. Sin embargo, cosas del fútbol, los menos habituales, desde el portero Belman, que había debutado solo unos días antes hasta Jano, mediocentro reconvertido en central para guiar al joven Pulido, se hicieron grandes con el balón parado como arma para ajusticiar al otro transatlántico de la categoría. Para poner la guinda a esta gran historia que fue la victoria del Fuenlabrada fue un canterano, de tan sólo 17 años, Damián Cáceres quién dio el gol de la victoria a los suyos con una volea rasa desde la frontal del área. El Fuenlabrada vive esta semana en una película de Hollywood o, acorde a los nuevos tiempos, de Netflix.

El 'Alba' resurge de sus cenizas

El Albacete sumó el primer triunfo del curso lejos de su estadio y lo hizo en Anduva ante un Mirandés que ofreció la peor imagen de lo que llevamos de temporada (0-2). El conjunto rojillo asumió la responsabilidad desde el pitido inicial, mientras los manchegos esperaban su oportunidad a la contra con Ortuño como su principal baza ofensiva. Las intentonas locales no llegaron a buen puerto pese al dominio rojillo. Poco a poco, el cuadro blanco igualó las fuerzas sobre el césped.

Entre el sopor y el aburrimiento, el partido transcurría sin ocasiones hasta que los pupilos de Menéndez acertaron en su primera aproximación, superada la media hora de juego. Diamanka cabeceó a la red un medido centro de Caballo desde la banda izquierda, haciendo inútil la estirada de Lizoain (0-1). Estuvo muy blanda la zaga mirandesista que, a lo largo del campeonato, ya ha recibido varios goles de idéntica factura que le han costado puntos.

El tanto noqueó al Mirandés que comenzó a sufrir de lo lindo las contras manchegas. En una acción que comandó Ortuño, el delantero murciano metió un fantástico balón al espacio que Álvaro Peña aprovechó para marcar (0-2). La sangría pudo ser aún peor antes del descanso con un remate de Ortuño que, tras tropezar en un defensor, se escapó desviado por escasos centímetros.

Jackson ingresó al campo en la segunda parte. José Alberto buscaba la reacción de sus hombres. Lo consiguió, aunque no era muy difícil visto lo visto hasta ese momento. El Mirandés metió una marcha más. Javi Muñoz estuvo a punto de recortar diferencias tras revolverse en el área. Su remate se marchó fuera a la izquierda del marco. Tampoco acertó Schutte que cabeceó lejos de su objetivo en una franca posición.

El Albacete no generaba, pero tampoco sufría en exceso. Schutte dispuso de una nueva oportunidad, pero el delantero portugués lanzó el cuero por encima del larguero. Con la entrada de Moreno, Pablo Martínez y Mario Barco, que reaparecía tras una larga lesión, quemó todas sus naves el cuadro rojillo; pero ni por esas pudo perforar la meta defendida por Tomeu Nadal que apenas pasó agobios. Con este resultado, el Mirandés ve frenada su progresión en la tabla, mientras que el Albacete respira pese a que todavía es colista.

Anquela, aire fresco

El calendario marcaba 15 de noviembre cuando el Alcorcón visitaba el estadio de Butarque para jugar contra el Leganés en lo que era la vuelta al banquillo alfarero de Anquela. Por aquel entonces el Alcorcón llevaba ocho derrotas seguidos y había sumado solo tres puntos de 27 posibles. Era colista con cuatro puntos y su situación, en la tabla, era similar a la que enfrenta actualmente el Albacete.

De aquello han pasado cinco semanas y diez partidos. Nueve de Liga y uno de Copa. En este tiempo muchas cosas han cambiado de la mano de Anquela. El de Linares le ha devuelto la identidad al Alcorcón. El equipo es un hueso para cualquier rival. Se muestran competitivos con una línea de presión avanzada con gran intensidad, rigor táctico y defensivo sin dar de lado la posesión del balón y, en ataque, un conjunto vertical.

Los números suelen fotografiar momentos. Pues los de Anquela son 15 puntos de 27 posibles. En nueve partidos de Liga el Alcorcón suma cuatro victorias, tres empates y solo dos derrotas. Además, en Copa los alfareros pasaron la eliminatoria contra el Lealtad. Si miramos los goles, con Anquela el Alcorcón suma ocho goles a favor por cinco en contra en nueve encuentros. En los nueve anteriores el Alcorcón sumaba tres goles a favor y 14 en contra.

A falta de lo que haga el Tenerife, los alfareros han salido de la zona de descenso. Sin duda alguna a estas alturas nadie duda de que el Alcorcón se va a agarrar a la categoría con uñas y dientes y peleará hasta el final por la permanencia.

El Racing despide al entrenador Rozada y firma a Solabarrieta

A rey muerto rey puesto, y apenas seis horas después de anunciar el cese de Javi Rozada como entrenador del primer equipo, el Racing de Santander ha confirmado el acuerdo alcanzado con Aritz Solabarrieta para ocupar el cargo. Aritz Solabarrieta Aranzamendi nació en Ondarroa (Bizkaia) el 22 de julio de 1983 y, tras más de una década en activo como jugador profesional, en el Athletic o la Sociedad Deportiva Éibar entre otros conjuntos, se incorporó, en 2015, al organigrama técnico del Athletic Club.

La campaña 2018-2019 dirigió al Club Deportivo Baskonia en Tercera División y ese mismo curso promocionó al filial rojiblanco, que militaba en Segunda División B, tras el ascenso de Garitano al primer equipo.

Solabarrieta firmó, con el Bilbao Athletic, un balance compuesto por 10 victorias, cinco empates y ocho derrotas, que permitieron a su equipo finalizar sexto en la clasificación del Grupo II de la categoría de bronce con 57 puntos. Actualmente formaba parte del organigrama deportivo del Deportivo Alavés. El nuevo entrenador racinguista, que dirigirá su primera sesión en las Instalaciones Nando Yosu el sábado 26 de diciembre, será presentado este martes en una rueda de prensa que se celebrará en El Sardinero.

El 2020 de Vázquez: 6 derrotas en 29 partidos y 59% de puntos

El Deportivo se ha ido de vacaciones después de un duro 2020 que deja sensaciones encontradas desde la llegada de Fernando Vázquez el pasado mes de enero. El técnico de Castrofeito resucitó un muerto que cerró la primera vuelta con pie y tres cuartos en Segunda B, pero terminó descendiendo con el caso Fuenlabrada como rejón final. Esta temporada el equipo se va de vacaciones como segundo absoluto del Grupo I al sumar las clasificaciones del subgrupo A y B, pero con un juego no convence y con la dolorosa derrota ante el Celta B clavada en el corazón. También lo hace clasificado para la siguiente ronda de Copa, pero de nuevo con dudas después de jugar una buena media hora inicial y luego casi desaparecer tras la expulsión de Granero.

Las dudas sobre Fernando Vázquez están sobre la mesa, pero encima de ella también están sus números, que prácticamente no admiten discusión. En Segunda, con el partido ante un Extremadura recién descendido como gran mancha (2-3), cogió al equipo a siete puntos de la salvación y terminó descendiendo por el goalaverage con la Ponferradina después de todo el escándalo del Fuenlabrada. En total, 21 partidos de los que los blanquiazules ganaron diez, empataron seis y perdieron cinco. Un balance que sirvió para que el Deportivo fuese líder de la segunda vuelta (36 puntos) después de ser colista destacado de la primera (15 puntos).

Este curso, ya en Segunda B, el Deportivo no convence por su juego, pero de nuevo sus números son más que aceptables. Ocho partidos con un balance de cuatro victorias, tres empates y una derrota. Eso sí, el partido que se perdió fue histórico en lo negativo al producirse ante el filial del Celta y en Riazor (1-2). Los blanquiazules son segundos del Grupo I con 15 puntos solo superados por Unionistas (17). Así, entre Segunda y Segunda B, Vázquez ha dirigido 29 partidos en los que ha logrado 14 victorias, nueve empates y seis derrotas. Esto significa que en este 2020 el Deportivo ha sumado 51 de los 87 puntos en juego, el 59% del total.