El proyecto egoísta de la Superliga

Al conocer el alegato de Florentino contra el actual modelo del fútbol miré la evolución del presupuesto del Madrid en este siglo. En la 99-00 fue de 118 M€; en la 19-20, de 821. No es el retrato de una industria en crisis. (La pandemia penalizó el último en 108 M€ y obliga a un cálculo austero para el próximo, pero eso nada tiene que ver con el modelo). Otra cosa es que a los clubes más ricos les parezca poco lo mucho que crecen porque son incapaces de moderar las demandas de sus superestrellas y hayan decidido apostar por empobrecer las ligas nacionales a fin de rebañar más dinero para su club exclusivo de supereuropeos.

Si esto sale adelante tendremos una Superliga a cambio de la Champions. ¿Será mejor? Lo dudo. Lo seguro es que el plan incluye abaratar las ligas nacionales para que el grueso del dinero que los aficionados gastan en fútbol se canalice hacia la Superliga. Jugarán las ligas nacionales con los reservas. Les dará igual el puesto, ya que serán propietarios-fundadores de su ‘superplaza supereuropea’. El Madrid mandaría así a San Mamés, o el Barça a Mestalla, un equipo del tenor del que mandan en la Copa a Ponferrada o a Villanueva de la Serena. Y hasta es posible que sigan ganando ligas con su equipo B, ya que la brecha con el resto se agrandará.

Un planteamiento egoísta, propio, eso sí, de este tiempo de marcha atrás en la Historia en el que cada vez menos gente se queda con más cosas. El fútbol en su conjunto perderá, aparte de que se desencadenará una inquina peligrosa entre la UEFA, que se vería despojada de su Champions, y la FIFA, complotada con los conspiradores. Hace años, un hombre sabio de un club grande me dijo: “Un montón de gente nos calentamos cada día la cabeza para que cada estrella tenga en su garaje seis Lamborghinis en lugar de cinco”. Bueno, pues en eso siguen. Ahora idean sacrificar las ligas nacionales en el altar de esos insaciables semidioses del balón.

El nuevo Bernabéu asegura unos ingresos de 1.000 millones

Para no distorsionar las cuentas que se presentan a los socios (comparativamente con las del año anterior) el club no ha incluido el préstamo por el estadio, que es reflejado aparte, en el informe económico. De cualquier manera, sólo ha tomado hasta ahora 100 de los 570 millones que pidió para la reforma. Otros 270 millones serán tomados en el próximo mes de julio y los últimos 200 en julio de 2022. Poco después de esa fecha las obras ya deberían estar a punto de acabar. “En 2022 el estadio estará terminado”, aseguró Florentino a los socios en la Asamblea del domingo. En el mejor de los escenarios, sin pandemia y con el nuevo estadio a pleno rendimiento, el club tiene la previsión de aumentar sus ingresos en cerca de 200 millones de euros, según informa ABC. Pero para ello, publica el diario, el Madrid planea pedir un nuevo crédito realacionado con las obras de unos 160 millones adicionales…

Cabe recordar las condiciones del crédito que el Real Madrid pidió para el estadio: 575 millones de euros a un plazo de 30 años y un interés fijo de 2,5%, lo que supondrá un coste total de la obra (incluyendo los intereses) de 796,5 millones de euros. “El préstamo incluye, además”, informó el club cuando se firmó el acuerdo, en abril de 2019, “tres años de carencia de amortización del principal, lo que hará que el Real Madrid pague una cuota anual fija de 29,5 millones de euros, a partir del 30 de julio de 2023 y hasta su vencimiento el 30 de julio de 2049”.

Por un lado la obra ha coincidido con la crisis por la pandemia, pero por otro esto ha provocado, por la ausencia de público en los estadios, que se pueda agilizar para, al menos, cumplir los plazos y abaratar costes.

El Madrid estima que la pandemia ha reducido en 300 millones los ingresos que debería tener la esta temporada (se han quedado en 617 en el presupuesto que se aprobó el pasado domingo. Con el nuevo estadio, que será una especie de centro multiusos (conciertos, ferias… más allá de los espacios comerciales y de restauración) y sin pandemia, los ingresos deben superar los 1.000 millones.

A despedir el año con una sonrisa tras la eliminación copera

Duelo de contrastes el que se vivirá en Anduva entre Mirandés y Albacete (sigue el partido en directo en AS.com). Aunque ambos equipos afrontan la cita tras caer eliminados en la Copa del Rey, las sensaciones que han ofrecido uno y otro hasta la fecha son bien diferentes. Los rojillos quieren olvidar cuanto antes el traspié en Las Rozas. Ahora solo centrarán sus esfuerzos en el campeonato liguero donde buscan mantenerse en la zona noble de la clasificación.

La principal novedad en la convocatoria del conjunto ‘jabato’ es el regreso de Mario Barco. El delantero riojano cayó lesionado en pretemporada. Tuvo que pasar por quirófano, pero ya está listo para ayudar al equipo sobre el césped. Carlos Julio y Vivian también entran en una lista de la que se cae el sancionado Javi Jiménez. El bosnio Letic suplirá la ausencia del lateral jienense. Berrocal regresa al centro de la zaga, tras cumplir sanción, para seguir formando pareja con Trigueros.

Por su parte, el Albacete despide este año con la intención de conseguir su primera victoria como visitante esta temporada. El equipo blanco solamente ha sumado dos puntos fuera del Carlos Belmonte y necesita de manera urgente el triunfo en Anduva para tener esperanzas de mantener la categoría. Alejandro Menéndez no podrá contar con Álvaro Jiménez que deberá cumplir su primero de los tres partidos de sanción, al igual que Karim que es baja por acumulación de amarillas. También se han quedado en casa el lesionado Javi Jiménez y el delantero Roman Zozulia, que hace una semana dio positivo en COVID-19. Vargas, ariete del filial, vuelve a viajar con el primer equipo.

El Albacete ha firmado su peor arranque liguero en 80 años de historia. Tras el cese de Lucas Alcaraz y López Garai, y de momento con dos partidos en su haber, el balance de Alejandro Menéndez es de dos derrotas, siendo también eliminado de la Copa del Rey. El equipo manchego quiere coger aire y todo lo que no sea ganar será hundirse todavía más en la tabla.

Djuka contra Pichu, duelo para despedir el año en El Molinón

El año futbolístico se cierra en El Molinón-Quini con la vuelta al estadio sportinguista de quien fue el principal guardián de sus porterías en la última década. Desde que se marchó en el verano de 2017, Iván Cuéllar no había pisado el césped de la que fue su casa durante nada menos que nueve temporadas. El ‘Pichu’ regresa a Gijón como una de las piezas claves del Leganés, para medirse a uno de los máximos goleadores de la Liga, Uros Djurdjevic, al que intentará frenar (sigue el partido en directo en AS.com).

Djuka será de nuevo el estilete en el equipo de David Gallego. El serbio fue el autor del gol que le dio la victoria al cojunto rojiblanco la pasada jornada frente al Zaragoza, también en El Molinón, y quiere volver a ser decisivo para sus colores. Pero enfrente tendrá un portero que vivió numerosas tardes de éxito en el estadio más antiguo del fútbol español.

Con Djurdjevic, David Gallego formará una alineación prácticamente calcada a la que ya se conocen los aficionados de memoria. Babin parece que estará en condiciones de jugar porque finalizó aparentemente sin problemas el último entrenamiento. La única ausencia local será, por tanto, Manu García, que se rompió muscularmente en el duelo contra los zaragocistas y no volverá hasta enero.

El Sporting busca otra victoria en casa que confirme su fortaleza en su estadio, donde no ha perdido aún partido alguno, y de paso asegurar un puesto en la zona de ‘playoff’ de ascenso hasta la vuelta a la competición, el primer fin de semana del nuevo año. El equipo de Gallego aspira de nuevo a sacar la mayor rentabilidad de su seguridad defensiva con los goles de Uros Djurdjevic.

Por su parte, la visita del Leganés a Gijón es asunto delicado. Los pepineros no han declarado aún el estado de ansiedad, pero caer derrotados frente al Sporting sería pulsar el botón de las alarmas. Son los blanquiazules la tercera plantilla más valiosa del campeonato en un potencial que no se refleja en la tabla. Ahora mismo ocupan una cuarta posición alejada de la cabeza que, de caer en este encuentro, perderían en favor de su rival. Cerrar 2020 como quinto clasificado no entraba en las previsiones pepineras de inicio de curso, por mucho que el discurso interno en Butarque hable de prudencia extrema y de una Segunda División muy complicada.

Es por eso que a los de Martí solo les estará permitido conjugar un verbo: ganar. Aceptar como buenos otros marcadores resultaría igualmente peligroso. Incluso empatar –más allá del cómo– podría acelerar los nervios toda vez que ahondaría en la pésima racha blanquiazul fuera de su estadio. El Lega es el 16º visitante, con solo ocho puntos de 24 posibles y un balance goleador negativo de seis tantos a favor y nueve en contra. El último triunfo allende Butarque data del 21 de noviembre ante el Málaga. Desde entonces, una derrota y un empate. De no ser por el fortín (casi) inexpugnable de Butarque, el Leganés sería aspirante a entrar en playoff y no equipo de la zona alta de la tabla.

Para voltear la tendencia y vencer en El Molinón, Martí tendrá algunos problemas en formas de ausencias. La más destacada podría ser la de Tarín, que no se ejercitó en el último entrenamiento y es más que seria duda. Central intocable para el entrenador, su baja obligaría a formar con una dupla casi inédita; Miquel y Omeruo apuntan a titulares en una zaga mermada por más ausencias. Bustinza tampoco podrá jugar. Rober Ibáñez (sancionado), Avilés y Santos (lesionados) completan las bajas. Este último no retornará al estadio en el que tanto disfrutó hace dos temporadas.

Sí estará Iván Cuéllar, que será el centro de atención pues visitará por primera vez como rival desde su marcha el estadio en el que jugó nueve temporadas. Con 211 duelos oficiales, Pichu es el 42º jugador en la historia del Sporting por número de partidos oficiales. En el actual conjunto rojiblanco, solo Carmona ha competido más que el hoy arquero pepinero.

Antoñín y Bebé regalan al Rayo la última gran alegría del año

Hogar, dulce hogar. El Rayo volvió a Vallecas por Navidad, con el firme propósito de pasar las fiestas inmerso en playoff y no defraudó. Los franjirrojos, que se vistieron con el once de gala, vencieron gracias a los goles del pichichi Antoñín y del renacido Bebé. Más amargo resultó el reencuentro para Mel, que vivió el colmo de la mala suerte, con dos lesiones en apenas 23 minutos y un solo tiro entre los tres palos durante el envite. El técnico, también escritor, no pudo reescribir la historia y Las Palmas sigue sin conquistar su primer triunfo a domicilio. 

Isi dio el pistoletazo de salida al partido, con un zurdazo que blocó Domínguez. Sin apenas tiempo de reacción, Las Palmas tuvo que lidiar con el primer golpe. No lo dio el Rayo sino la (mala) fortuna. Cedrés pisó mal, se hizo daño en la rodilla y tuvo que ser sustituido entre gestos de dolor a los cinco minutos.

Los franjirrojos continuaron su monólogo, con el balón, con las llegadas, probando a Domínguez. Lo hicieron los García por el ala izquierda. Solos o compinchados. Suárez sudó para desbaratar una contra comandada por Álvaro y rematada por Fran.

El central canario no fue el único. También tuvo que emplearse a fondo su guardameta, que firmó un paradón a un misil de Isi, como había hecho instantes antes a otro disparo del extremo murciano. Pero los visitantes no ganaban para disgustos. Dani Castellano sufría una lesión muscular en el 23’ para desconcierto insular.

Apenas tres minutos después, Las Palmas comparecía y Luca tiraba de reflejos para atrapar un cabezazo de Suárez. Eso no viró el rumbo del Rayo, que seguía a lo suyo. Lo intentó Catena de cabeza y Domínguez sofocó el peligro. El portero había sido protagonista por sus paradas y tuvo a Mel con el corazón en un puño por un fuerte golpe, pero pudo continuar.

Los locales pudieron irse con ventaja al descanso, pero una vez más no lograron cristalizar sus numerosas ocasiones. La segunda mitad dejó más sustos, aunque Óscar Valentín se repuso y, al poco, abrió fuego con un zapatazo desde fuera del área, que se perdió alto. No obstante, las pulsaciones del duelo habían caído en picado.

Menos mal que estaba Antoñín, el hombre gol del Rayo, para reanimarlo. Isi, cayéndose por la entrada de un rival, se la dejó al delantero que sólo tuvo que empujar el 1-0 y se coronó como el pichichi franjirrojo, con cinco dianas en Liga —cuatro de ellas en casa— y una en Copa. Está en racha.

Los madrileños tenían su premio, su tesoro, pero no se fiaban del enemigo. No querían contratiempos ni sufrimiento, como en capítulos anteriores. Probaron Trejo y Advíncula. Nada. Mientras que por el área local sólo asomó Curbelo y Luca lo zanjó sin mayor problema.

No estaba todo dicho. Bebé tuvo la última palabra y sentenció definiendo a la perfección solo ante Domínguez, tras el error de Athuman. El portugués se estrenó como realizador esta temporada, después de estar un año de baja por su lesión de cruzado. Su felicidad fue la de todos sus compañeros. Las Palmas se despide de 2020 en tierra de nadie y en tierra prometida se comerán el turrón los vallecanos. Su hogar, dulce hogar, debe seguir siendo esa brújula para el ansiado ascenso…