Zidane se la juega a una carta

En el espacio de 15 días, al Real Madrid se le ha esfumado la posibilidad de ganar tres títulos de una tacada. La Supercopa, perdiendo en semifinales ante el Athletic, la Copa, haciéndolo ante el Alcoyano, un dignísimo Segunda B, y tiene la Liga casi imposible con una secuencia de dos empates y una derrota en los últimos cinco encuentros del campeonato… Ahora, todo queda reducido a una especie de todo o nada a la Champions. Zidane se juega su futuro en esta competición. Sólo ganarla puede asegurar su continuidad en el puesto. Pero el primer objetivo, como es lógico, es el Atalanta (ida el 24 de febrero, vuelta el 16 de marzo).

Zidane tiene antes cuatro partidos en los que encajar las piezas del puzle para afrontar ese partido del 24-F con garantías. Son Huesca, Getafe, Valencia y Valladolid. Un banco de pruebas que durará casi 25 días y que le permitirá perfilar su apuesta definitiva para jugársela en esos siete encuentros de Champions que quedarían en caso de que el Madrid llegase a disputar la final. No será difícil, por tanto, ver que comienzan las rotaciones en Liga, pues para ese 24 de febrero no puede haber vías de escape en el once elegido.

Escudo/Bandera Real Madrid

A estas alturas parece obvio que Zidane no confía en más de 13 o 14 hombres de los que tiene en plantilla. En ese once tipo que debe jugársela en Champions sólo hay una duda: en condiciones normales sería Hazard el que acompañara a Benzema y Asensio, pero no hay que descartar la posibilidad de que fuera Lucas Vázquez el elegido (si el belga sigue sin levantar el vuelo) y que Asensio terminara jugando en la izquierda. Por lo demás, y ya desde el banquillo, sólo hombres como Valverde (45% de los minutos posibles) y Vinicius (47%) en menor medida (es difícil que Rodrygo llegue a ese enfrentamiento ante Atalanta) pueden tener protagonismo.

Ojo al capitán Ramos.

El otro aspecto que más preocupa a Zidane es Sergio Ramos. Para el entrenador, que su renovación esté aún pendiente es un hándicap porque enrarece el ambiente. De cualquier manera, con la Liga perdida, va a ahondar en la idea que ya ha puesto en marcha el propio jugador de dosificar sus esfuerzos. Con el capitán los números hablan por sí solos. Él no estaba en cinco de las ocho derrotas del equipo esta temporada. Más aún, en Champions el Madrid ha perdido ocho de los últimos diez partidos que él, por sanción o lesión, no ha podido jugar.

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Foto de Sergio Ramos

El Madrid de la primera etapa de Zidane perdió 16 de sus 149 partidos. El de la segunda etapa del técnico francés ha perdido 19 de sus 90 partidos. Está claro que todos los signos llevan a concluir que la empresa europea está más complicada que nunca este año. En las dos últimas temporadas el Madrid cayó en octavos (ante Ajax y City). Desde que se fue Cristiano el equipo sólo ha podido levantarla la extraña Liga del coronavirus. Un oasis en las últimas tres temporadas aunque, en esta última, aún queda el clavo ardiendo de la Champions League.

Réquiem con diez

Perseguir exige. Perseguir de lejos desanima, porque cualquier adversidad se antoja decisiva, porque cualquier tropiezo puede ser el último. El Madrid, con una defensa remendada, jugó 82 minutos con diez y el partido se le hizo bola. Ni siquiera adelantarse en el marcador le fortaleció. Quedó la impresión de que en el lance crucial no sólo perdió a Militao, sino que perdió la fe en la empresa cuando aún no se ha cumplido febrero.

El Levante es un equipo peculiar, mucho más marchoso que los de su condición y presupuesto. Atrevido incluso cuando se mueve en situaciones que invitan al recogimiento. Arriba o abajo, procura jugar a lo grande, con sus dos puntas de reglamento más Morales, el tercer hombre, disfrazado de extremo. Y echándole cara salió al Di Stéfano. Le va el campo abierto y ahí da y recibe desde el primer minuto. Así que sus partidos son una película de aventuras.

Esta vez comenzaron sobre los primeros títulos de crédito: en 12 minutos Morales casi aprovechó un error de traducción entre Odriozola y Courtois; Hazard dibujó una diagonal de 80 metros que le acercó a su hoja de servicios y no culminó Benzema; Militao se fue a la calle, vía VAR, por detener casi sin querer a Sergio León como último hombre con Ramos en la grada; y Asensio, a la contra, puso por delante a un Madrid en inferioridad tras pase de Kroos mientras el Levante pedía un penalti poco claro de Mendy a Melero y se quedaba con la espalda al aire.

Reacción granota

Aquella crónica de sucesos condujo a un volantazo en el guión. El Levante se quedó con la pelota y sin el espacio, dos contratiempos. Y Bettoni/Zidane, que hicieron calentar a Chust, acabaron colocando a Casemiro junto a Varane en esa operación acordeón que dispuso al Madrid en un 4-4-1. El adelgazamiento de la plantilla del Madrid, fruto de la política restrictiva del club, y la oxidación de una parte significativa de la misma han acabado por obligar a jugadores a ser lo que no son: Lucas Vázquez, lateral; Modric, recuperador; Benzema, ultragoleador; Casemiro, central. Jugadores todos con la mili hecha que han aceptado la reconversión en una fase adulta de su carrera.

En la tabla de reciclajes también cabría incluir a Odriozola, un extremo que dista mucho de ser lateral, aunque como tal lo fichó el Madrid. Morales se le coló por la espalda para meter un bote pronto espectacular para empatar el partido. Antes y después Courtois salvó varios remates de Roger, otro del cuerpo de artillería. Los indicios apuntaban a un calvario del Madrid con Casemiro como heroico rompeolas.

Roger, arena y cal

Y es que la propuesta del Levante invitaba a alargar mucho al equipo, a cortarle las piernas en ese ir y venir del partido de costa a costa. Con todo, el equipo blanco tuvo la primera gran ocasión de la segunda mitad. Un resbalón en el momento del golpeo dejó muy desairado a Benzema.

El encuentro sufrió un parón hasta que Medié pitó otro penalti microscópico. Vinicius derribó a Clerc con la punta del pie sobre la línea del área. Fue la primera acción, absurda, del brasileño, que había relevado al siempre insustancial Hazard para jugar en la derecha, la banda que se le indigesta. Courtois se lo paró a Roger con una mano de hierro.

Vinicius entró en el partido dando vueltas de campana, pero de inmediato por él empezó a respirar el Madrid. Su velocidad no estaba al alcance de ningún centinela del fatigado Levante. Si embargo, al resto le pesaba demasiado ya la carrocería. Y el Madrid acabó tragándose el segundo tanto. Fue en la redención de Roger, que de control y remate a la media vuelta sacó al Madrid de la Liga con carácter presuntamente irreversible.

La reacción del banquillo blanco pareció estrafalaria. Mariano por Benzema, Arribas por Asensio. Pieza por pieza cuando ya estaba declarada la zona catastrófica en un partido que sonó a punto final.

Cambios

Vinicius Junior (59′, Hazard), Enis Bardhi (59′, Sergio León), Rochina (59′, Malsa), Dani Gómez (75′, Morales), Sergio Arribas (81′, Marco Asensio), Mariano (81′, Benzema), Vezo (82′, Roger)

Goles

1-0, 12′: Marco Asensio, 1-1, 31′: Morales, 1-2, 77′: Roger

Tarjetas

Arbitro: David Medié Jiménez
Arbitro VAR: Guillermo Cuadra Fernández
Eder Militao (8′,Roja) Malsa (49′,Amarilla) Gonzalo Melero (71′,Amarilla) Casemiro (89′,Amarilla

Clasificación

Enigma Hazard

El Real Madrid despertó de la pesadilla que supuso su doble eliminación en Supercopa y Copa, ante Athletic y Alcoyano respectivamente, con un triunfo convincente ante el Alavés en Mendizorroza, plaza siempre peleona y en la que los blancos se impusieron con rotundidad (1-4). Varios nombres propios dejaron su sello en el partido: Kroos dio dos asistencias, Modric otra, Benzema hizo un doblete… y Hazard enseñó la patita con la que probablemente fuese su mejor actuación del curso, con un gol (estupendo gesto técnico para pinchar un balón largo y luego buena definición con su pierna mala) y una asistencia (de taconazo a Benzema).

La primera temporada de Hazard como jugador del Madrid fue un calvario de lesiones rematado con sólo un gol, ante el Granada, y cerrado con una actuación muy decepcionante ante el City en la vuelta de octavos de Champions. La segunda no va por mejor camino: ha acumulado varias lesiones, un contagio de coronavirus y no logra despegar del todo. Hasta el duelo de Vitoria, apenas había dejado un zapatazo ante el Huesca y un penalti marcado contra el Inter en San Siro. Destellos, poco premio por parte de un jugador de más de 100 millones de euros que ya va tarde. En Mendizorroza insufló moral a quienes aún creen que puede alcanzar de blanco las cotas que marcó como futbolista del Chelsea. Pero su estado físico sigue dejando dudas.

Hazard, marcando ante el Alavés.

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Hazard, marcando ante el Alavés. EFE

Pese a su buena actuación, Bettoni (al frente del Madrid en Vitoria ante la ausencia por coronavirus de Zidane) decidió sustituirle a la hora de partido, negándole la opción de rematar su buen encuentro con algún gol más que terminase de elevar el optimismo general. “Poco a poco va a dar su gran versión. Tiene talento y le necesitamos. Es muy creativo, espontáneo, ha tenido lesiones y necesita confianza para encarar más. Sé que en el fútbol la paciencia no existe, pero vamos a confiar en él. Fue un cambio para meter frescura y verticalidad, pero está bien. Se ha visto un poquito de la mejor versión de Hazard, va a ir a más”, explicaba Bettoni tras el encuentro.

Sin embargo, pese a las palabras del segundo de Zidane, se vio a Hazard salir del estadio por momentos con gesto renqueante y desde que volvió de su última lesión no ha completado un partido entero. Ante el Elche jugó 13 minutos, contra el Celta 16′, en Pamplona llegó a los 75′, en Supercopa frente al Athletic fueron 67′, otros 22′ en Alcoy (no estaba previsto que jugase, entró ante la urgencia del resultado) y en Vitoria, 63′. Un orden irregular que implica que Zidane quiere ir con pies de plomo con el belga. Con razón: meses atrás, le exprimió tras volver de una lesión con varias titularidades seguidas y Hazard acabó de nuevo en la enfermería, lo que le procuró al técnico críticas desde el país natal del jugador. Esta vez Zizou prefiere ir más lento, pero ir seguro.

Hazard: objetivo Atalanta

Si el plan funciona, la idea es que Hazard alcance su máximo vuelo para la ida de octavos de final de la Champions League: el 24 de febrero ante el Atalanta en Italia. Quedan para entonces cinco partidos de Liga, a razón de uno por semana con la excepción de la visita del Getafe a Valdebebas. Tiempo suficiente para entrenar, jugar, descansar y evitar riesgos mientras el belga encuentra la velocidad de crucero. La chispa del uno contra uno que le hizo un jugador diferencial en Inglaterra sigue perdida; mientras, al menos, va marcando y repartiendo goles. Lo que se puede esperar del belga en las próximas semanas oscila entre lo mejor y lo mínimo. Es el enigma de Hazard.

El Madrid se olvida de cómo golear

El Real Madrid respira. Tras una semana desastrosa en las que se encadenaron la derrota ante el Athletic en la Supercopa y la histórica eliminación frente al Alcoyano en Copa del Rey, los blancos encontraron en Mendizorroza la tan esperada calma después la tormenta.

Los de Zidane, está vez dirigiendo el partido a través de una llamada con Bettoni, no solo ganaron dando una buena imagen, algo no muy habitual esta temporada, sino que lo hicieron de una forma de la que sus aficionados casi se habían olvidado, con una goleada. El 1-4 conseguido ante el Alavés es la segunda vez que el Madrid mete cuatro o más goles en esta temporada. Los blancos solo habían cantado tantos goles en la victoria por 4-1 al Huesca el pasado 31 de octubre, un partido que además del resultado guarda muchas similitudes con el celebrado en Vitoria. Aquel día Benzema también marcó dos goles, Hazard metió el primero de los dos tantos que lleva en Liga y un mediocentro, Valverde, completó la goleada.

Tras 20 partidos de Liga, la fase de grupos de la Champions superada y habiendo terminado ya la participación del equipo tanto en Copa como en la Supercopa, lo que suma un total de 27 partidos, resulta llamativo que el Madrid solo haya conseguido batir la meta rival al menos cuatro veces en tan solo dos partidos. Uno de los grandes males de los blancos en los últimos años, desde la marcha de Cristiano, es la falta de pólvora, pero en esta temporada es aún más evidente.

Menos pólvora que las últimas cuatro temporadas

En la temporada 19-20 los de Zidane consiguieron golear por cuatro o más goles en hasta seis ocasiones, cuatro en LaLiga, y una vez en Champions y en Copa. En la 18-19, una temporada muy inestable en la que hasta tres entrenadores se sentaron en el banquillo, la cifra de goleadas aumentó hasta 10, beneficiándose sobre todo del rendimiento en Copa del Rey que aún tenía el formato a doble partido y donde el equipo ganó al Melilla 0-4 y 6-1 y al Girona en la ida de cuartos por 4-2. Además, el equipo metió cuatro o más goles en cinco partidos de Liga, uno de Champions y en la final del Mundialito de clubes.

Escudo/Bandera Real Madrid

En la 17-18, el último curso de la primera etapa de Zidane, hubo un total de nueve goleadas, eso sí, ocho fueron en Liga y una en Champions. Y por último en la 16-17 en la que se consiguió levantar el codiciado doblete, los blancos se fueron hasta un total de 16 partidos en los que marcaron cuatro o más goles, diez de Liga, tres en Champions (incluyendo la final frente a la Juventus), dos en Copa y uno en el Mundialito. Una temporada que sin duda alguna evidencia el potencial ofensivo que tenía el Madrid hace no tanto en la época de esplendor de la BBC.

De seguir en esta dinámica, el Madrid este año terminaría el año con tan solo cuatro goleadas, una cifra muy pobre para lo que están acostumbrados sus aficionados. Sin goles se necesita un bloque muy sólido, como el que se vio en la reanudación de la pasada temporada, para optar a títulos y la irregularidad defensiva del equipo en estas últimas semanas está haciendo aún más evidente la falta de chispa del equipo arriba.

A años luz de los grandes de Europa

Con 34 goles los blancos son el segundo equipo más goleador del campeonato liguero, por detrás de los 37 del Barça y por delante de los 33 del Atlético, con uno y dos partidos más que ellos respectivamente. Eso sí, los colchoneros (siete) han recibido menos de la mitad de los goles que el Madrid (dieciséis), dando valor con su defensa a los goles conseguidos.

Escudo/Bandera Atlético

Estas cifras distan mucho de las cosechados por los grandes equipos europeos. En Alemania el Bayern de Múnich (49) supera ampliamente al Madrid, pero es que además otros tres equipos, el Borussia Dortmund (35), Borussia Monchengladbach (35) y el Eintracht Frankfurt de Jovic (35) tienen mejores cifras goleadoras.

Los mismo ocurre en Italia, donde Inter (45), Atalanta (44)rival del Madrid en Champions-, Roma (41), Nápoles (40), Milan (39) y Juventus (37) ven más puerta que los hombres de Zidane. En la Ligue 1, el PSG sigue demostrando su gran potencial con 48 goles, y le siguen Mónaco (42), Lyon (39) y Lille (35) por encima de los 34 del Madrid. Solo los grandes de la Premier parecen estar pasando los mismos apuros que los merengues con el Liverpool (37), Manchester United (36) y el Leicester (35), liderando la tabla de equipos más goleadores.

Escudo/Bandera PSG

En total, 18 equipos de las cinco grandes ligas están demostrando tener más pólvora que los hombres de -ahora- Valdebebas. Un dato que evidencia los problemas que está teniendo el equipo tanto para generar ocasiones como para convertirlas.

Benzema, completamente solo

La responsabilidad goleadora recae tan solo en los hombros de Benzema que con su doblete de ayer ya lleva 15 goles esta temporada, 10 de ellos en Liga. Tras él, hay que irse hasta los cinco de Casemiro para encontrar al segundo máximo goleador siendo sangrante la estadística del resto de atacantes del equipo. Vinicius y Hazard llevan tres tantos cada uno, por delante de Rodrygo, Asensio, Mariano que tan solo han visto puerta una vez.

Foto de Benzema

El Real Madrid sigue echando mucho de menos los goles de Cristiano Ronaldo. Los más de 100 millones que se pagaron por Hazard, los 60 de Jovic o los 20 de Mariano, no han llenado el agujero que se creó con la marcha del portugués. Para más inri, Jovic ya ha metido tres goles en los 76 minutos que ha jugado en el Eintracht repartidos entre tres partidos.

Ante el Alavés el Madrid volvió a recordar a su afición lo que era golear, en un partido que además dejó grandes noticias como el nivel de Modric, Kroos y Benzema, pero sobre todo la actuación de Eden Hazard. El equipo deberá intentar entrar en una buena dinámica goleadora a partir de ahora para seguir sumando puntos de tres en tres. Si no, y a la luz de la irregularidad defensiva, será muy complicado pelear por los dos títulos en los que aún siguen con vida.

Hazard, brotes verdes

Tras varias semanas de mucha presión, especialmente la última con la derrota ante el Alcoyano, el Madrid se relaja con una goleada al Alavés. Cuatro goles que hacen que todo se asiente. Zidane respira en su puesto, los jugadores demuestran que están muy vivos y el madridismo vuelve a imaginarse peleando por los títulos de aquí a final de temporada. Uno de los que vivirá siete días dulces hasta el próximo partido (Levante el 30 de enero a las 16:15) es Eden Hazard.

El belga vivió una gran noche en Mendizorroza. A pesar de que no pudo participar del juego con regularidad, cuando lo hizo fue para marcar diferencias. Tuvo cinco minutos mágicos: en el 41′ tocó ligeramente con la espuela un pase de Lucas y dejó sólo a Benzema, que marcó el segundo gol del Madrid; minutos más tarde, en el descuento del primer tiempo, arrancó una carrera de ruptura a la espalda de la defensa y controló un pase largo de Kroos con maestría, para después definir fácil ante la salida de Pacheco. Dos acciones que le valieron para ser elegido mejor jugador del partido para LaLiga.

Se trata del tercer gol de Hazard esta temporada, y el cuarto desde que es futbolista del Madrid. No veía puerta desde el 25 de noviembre, cuando abrió la lata contra el Inter en Milán por la Champions League. En liga, es la primera vez que marca lejos de casa, y su último tanto fue contra el Huesca en el Alfredo Di Stéfano el 31 de octubre. Además, ha dado su primera asistencia del curso, lejos todavía de las siete que repartió el pasado.

Completó 32 pases, disparó en dos ocasiones, una de ellas a puerta, y realizó un regate. Este es uno de los debes del belga, que sigue sin la confianza suficiente para encarar con la facilidad con la que lo hacía en el Chelsea o en su selección. Otro aspecto que sigue generando dudas es su estado físico. Zidane prefiere mantener la calma y, de forma telemática, ordenó a Bettoni su sustitución en el 63′. La idea del entrenador es que llegue de la mejor forma posible al tramo decisivo de la temporada, en un mes, con la Champions y LaLiga en juego. Esta temporada todavía no ha completado los 90 minutos en ningún partido.

“Eden, poco a poco, va a dar su gran versión. Hizo un buen partido, metió un gol, dio una asistencia. Tiene talento y lo necesitamos. Hay que tener paciencia, sé que en el fútbol la paciencia no existe pero vamos a confiar en él”, comentó el segundo entrenador tras la goleada.

Las sensaciones son muy positivas. Se vio un Hazard sonriente sobre el campo, con ganas de tener la pelota en sus pies. Si las lesiones lo respetan (ya se ha perdido 14 partidos esta temporada), es un jugador preparado para marcar diferencias. Sus compañeros, Zidane, el club y la afición todavía confían en él. Por el belga pasan gran parte de las opciones de ganar algún título.

Bettoni: “Paciencia con Hazard…”

David Bettoni, ayudante de Zidane, fue el encargado de analizar con los medios de comunicación el triunfo del Madrid en Mendizorroza debido a que el técnico blanco no viajó a Vitoria por haber dado positivo por coronavirus. La mano derecha de Zizou se mostró satisfecho con el buen partido de los madridistas, que levantan la moral tras el batacazo copero contra el Alcoyano.

Partido: “Muy contento del esfuerzo de los chicos, hemos hecho un buen partido, muy concentrados y hemos acertado en el momento más importante del partido”.

Triunfo tras la peor semana: “En el Madrid cuando perdemos un partido hay crítica y presión para el partido siguiente. Estamos acostumbrados, tenemos experiencia. Sabemos que cada vez que caemos nos vamos a levantar”.

Hazard: “Eden poco a poco va a dar su gran versión, hizo un buen partido, metió un gol, dio una asistencia. Tiene talento y lo necesitamos”.

¿Le falta confianza para encarar? “Es verdad que Eden es muy creativo, espontáneo. Necesita confianza para hacer uno contra uno, es verdad que ha tenido lesiones. Hay que tener paciencia, sé que en el fútbol la paciencia no existe pero vamos a confiar en él”.

Modric: “Es muy buen jugador, se asocia muy bien. Nosotros no miramos la edad de Modric, vemos que se cuida, que entrena bien y rinde muy bien en los días de partido”.

Cómo ha sido su experiencia: “Con el míster hemos tenido contacto al final para algún cambio, quería saber sus sensaciones. HY el resto del día, nada especial. Confía en el equipo, también en mí y la cosa se ha hecho lo más natural posible”.

Recortar la distancia con el Atleti: “Pensamos partido a partido, no miramos otros equipos. Si el Atleti está líder es porque tiene más continuidad y se lo merece. Vamos a luchar cada partido para recortar puntos. Queda mucho y hay que enfocarnos en nosotros y no en los demás”.

Después, Bettoni habló en conferencia de prensa.

 ¿Cómo ha visto el partido?: “Fue una victoria merecida. Jugamos muy bien desde el principio, teniendo el dominio del balón. Fuimos muy serios defensivamente, porque sabíamos que el Alavés era un buen equipo en transición. Buen juego del equipo. Quería saber la opinión del míster en los cambios porque es el jefe y la persona más importante del equipo”.

Hazard. ¿Pensaron en dejarle un poquito más para coger confianza?: “Queríamos meter a Vini, que nos daba un poco más de verticalidad en el juego. Nada más”.

¿Ha terminado intacto? ¿Cuánto queda para ver a un Hazard esplendoroso?: “Nada, Eden está bien. Era un cambio para meter frescura y verticalidad. Ha tenido una temporada y media complicada. Hay que tener paciencia, nosotros tenemos confianza en él. Hoy se ha visto un poquito de la mejor versión de Hazard y a cada partido se va a ver más”.

¿Qué le ha dicho Zidane después de la victoria?: “Estaba muy feliz de la actitud y el juego del equipo. Me ha dicho que felicitara a los jugadores como él habría hecho. Nada de especial. Nosotros sabemos que cada partido es una historia diferente. Nosotros estamos contentos de la victoria del equipo. Ahora, a descansar dos días y preparar el partido”.

Hazard no es solución

El Real Madrid atraviesa una profunda crisis y Eden Hazard, el que debía ser el líder de este proyecto, representa como nadie el momento del club. Un año y medio después de que aterrizara en el Bernabéu el belga no está… y el problema es que muchos comienzan a no esperarle.

Zidane le protegió del partido ante el Alcoyano, a pesar de que Hazard necesita coger ritmo de competición tras superar su última lesión. Sin embargo, un contratiempo en la prórroga provocó un cambio obligado que no entraba en los planes del entrenador. En el minuto 98 Odriozola pidió la sustitución al comenzar a sufrir calambres: llevaba sin jugar 112 días (desde el 30 de septiembre ante el Valladolid). Zizou, que no completó la convocatoria con jugadores de campo para llevarse a dos porteros suplentes (Courtois y Altube), tuvo que tirar del belga.

Foto de Hazard

Eden, lejos de ser una solución, fue una parte más del problema. Apático, impreciso y sin dejar ninguna jugada de peligro. Estuvo sobre el campo en los momentos más dramáticos para el Madrid y no fue capaz de aportar nada al equipo.

Escudo/Bandera Real Madrid

Esa actuación le vuelve a dejar señalado en un día en el que Zidane tenía previsto que viera todo el encuentro desde el banquillo salvo caso de emergencia extrema, como así sucedió. Ahora, todos los focos van a estar puestos sobre él porque el tiempo se le agota.

El Madrid tiene la Liga muy complicada y en Champions dejó muchas dudas en la fase de grupo. Mientras, el belga sólo ha aportado tres goles desde que llegó al club (dos esta temporada y uno la anterior). Unos datos que se alejan mucho de lo que esperaba el Madrid cuando pagó 100 millones más variables en 2019 para convertirle en la bandera del nuevo proyecto de Zidane. Por eso Hazard, que hasta ahora ha sido más quebradero de cabeza que solución, está ante su última oportunidad. Es ahora o nunca…

395 millones en fichajes del Real Madrid están en el aire

El Real Madrid se encuentra en una encrucijada. Una situación que ha puesto al descubierto los últimos malos resultados (dos empates y una derrota en los últimos cuatro partidos) después de que Zidane haya insistido (y exprimido), una y otra vez, en los mismos jugadores. Los tiempos de la Segunda Unidad o Unidad B son ya parte del pasado. El técnico francés puso de moda ese término la temporada del histórico doblete, que se conseguía en el Madrid 59 años después. Pero en aquella ocasión el fondo de armario era de lujo: James, el mejor Isco, Varane (Pepe era el titular con Ramos), Kovacic, Danilo, Lucas Vázquez, Morata… Ahora, Zidane no parece fiarse de lo que tiene detrás. Y son, ni más ni menos, los fichajes de los últimos tres veranos, 395 millones de euros de inversión, los que están el aire. Por mala suerte o por error en la estrategia de contratación, sólo Courtois (35 millones) y Mendy (48) se han instalado con garantías en el once.

Son tres veranos en los que el Real Madrid no ha podido reforzar su once titular. En el de 2020 ni siquiera lo intentó, sólo trajo de vuelta de su cesión a Odegaard como principal cara nueva. En el mercado estival de 2019, sin embargo, si realizó un fuerte desembolso en jugadores que han resultado intrascendentes: Hazard (100 millones, sin contar 40 en variables), Jovic (60), Militao (50), Rodrygo (40) y Reinier (30). Y en el anterior, el de 2018, también se gastó una cantidad importante de dinero: Vinicius (45), Odriozola (30), Mariano (22) y Brahim (17). Ninguno de los nombres de esta relación ha dado garantías, si quiera, de formar una Unidad B sólida.

Es este el diagnóstico que se hace de los problemas del equipo desde el cuerpo técnico, donde Zidane ha decidido a cortar por lo sano aunque a veces sus decisiones contradigan la línea marcada por la directiva. Por ejemplo, en los casos de tres hombres pendientes de renovación que son, hoy por hoy, fundamentales en el once tipo: Ramos, Modric y Lucas Vázquez. O como en la falta de oportunidades manifiesta de Jovic, al que Zidane nunca ha considerado como una alternativa a Benzema.

Hay un dato muy revelador. Seis de los jugadores que disputaron la final de la primera Champions ganada por Zidane (en 2016) forman parte del actual once tipo un tanto envejecido del francés. Son Carvajal, Ramos, Casemiro, Kroos, Modric y Benzema. Siete si contamos a Lucas Vázquez (que entró en aquella final desde el banquillo). Por el contrario, ninguno de los nueve jugadores en los que el Madrid ha invertido 395 millones en los últimos tres veranos (en realidad, en dos, porque el tercero no gastó dinero) ha podido instalarse en ese once titular.

Ahora la directiva del Real Madrid echa cuentas porque todos y cada uno de esos jugadores contratados por 395 millones ha bajado su valor de mercado. Especialmente alarmantes son los casos de Hazard (120 millones cuando el Madrid lo trajo, 50 ahora), Odriozola (30 millones en 2018, 10 ahora), Jovic (60 millones hace dos mercados, 20 ahora), o Vinicius (que llegó a tener una tasación de 70 millones y ahora está en 40, cinco menos de lo que costó). Todas, en definitiva, se han demostrado como operaciones fallidas con el paso del tiempo.

Por el contrario, lo que sí ha subido en el Real Madrid es la masa salarial. Estos fichajes han hecho que el total de lo que paga el club en sueldos (entre deportistas y empleados) ascienda esta temporada a 448 millones. Una cifra muy alta si se compara con los 617 millones en los que se ha quedado la proyección de los ingresos ordinarios por la crisis del coronavirus, y que deja el coeficiente ECA (el porcentaje de lo que se paga el sueldos con respecto al total de los ingresos) en el 72%, cuando el organismo recomienda no sobrepasar el 70%. El Madrid espera coger aire con la subida de ingresos que supondrá el nuevo estadio y con el final de la crisis, pero ya es una evidencia que se pueden considerar los últimos tres veranos como periodos de fichajes perdidos aunque la inversión haya sido muy elevada.

Temporal en el Madrid

Hay quienes siguen sosteniendo que nadie, ni agencias especializadas ni expertos cualificados, fue capaz de pronosticar semejante borrasca. Y lo hacen abiertamente, con un micrófono en la boca y sin ningún rubor en el rostro, aunque la hemeroteca, siempre diligente, se encargue de desmentirles. Es la huida hacia adelante del que no está dispuesto a asumir responsabilidades. Cuando arreció el temporal se desplegó todo el dispositivo que las autoridades tenían en nómina, pero no está siendo suficiente. El destrozo es evidente.

Lo que está sucediendo es consecuencia de un error de planificación. Se avisó del peligro, pero se menospreció. No hay soluciones, sí previsibilidad en las decisiones y todo está colapsado con la esperanza de que algún integrante de la comunidad guarde encima del mueble del dormitorio una pala que adecente la calle. Se necesitan refuerzos que abra las vías y facilite la llegada a la puerta. Por cierto, hablo del Madrid. Es obvio que en el asunto de la nevada ha reinado la eficacia (pongan aquí el emoticono de ironía que les convenga, a mí me gusta el del ojo guiñado y la lengua sacada).

Volvamos al temporal, o sea, a la falta de gol del Madrid. Lo sé, es un reproche insistente desde hace casi tres años, desde la salida de Cristiano, pero es el síntoma que domina la enfermedad del Madrid. Es su Filomena. Aun con una Liga ganada, aun con Benzema exprimiendo sus virtudes, es evidente que el equipo está escuálido arriba. Sin ocurrencias ni soluciones. Y sin gol, hay zona catastrófica. Los mismos que proclaman la falta de avisos ante lo que se avecinaba con la salida del portugués, replican que sí se tomaron medidas: se fichó a Hazard, Vinicius, Rodrygo, Jovic… Es cierto como también lo es que el belga no es delantero, que los brasileños son más promesas que realidad, que el serbio fue un suceso en Europa pero era flor de una temporada y que acabar con Ramos de nueve debería ser excepcional y no costumbre. Mis sueños son que una quitanieves elimine la superficie congelada que aún permanece en mi calle y que Lewandowski celebre goles con el Madrid. Para lo primero no me queda otra que esperar; con lo segundo me olvidé ya de la esperanza.

A esa falta de gol se le une la previsibilidad de un equipo que se ha abonado a tirar un tiempo, a jugar al balonmano y al centro va y centro viene a una zona negra. En el fútbol, como en el teatro o en la literatura, lo previsible carece de interés y efectividad. Capítulo aparte es la desfiguración de Hazard. Esta mañana, nada más despertar, leí un tuit del escritor Carlos Mayoral: “Hoy he descubierto que existe una patología psicológica llamada «síndrome de Madame Bovary» que consiste en un estado de insatisfacción crónico provocado por la diferencia entre las ilusiones y la realidad”. Efectivamente, el madridismo está en ese punto. Insatisfecho con el belga. Muchos males y demasiadas dudas. Con este decorado le ha llegado el momento a Hazard para volver a arreglarse, ponerse fino tras más días en la enfermería de lo recomendable y reconocerse en el espejo. Aún tiene vidas en el contador. El equipo pide a gritos su genialidad para tener esperanza. Y una pala para poder abrirse camino hacia el gol, aunque a estas alturas esto es más complicado…

Hazard, ahora o nunca

EI Real Madrid fichó a Eden Hazard para convertirlo en el epicentro de su proyecto postCristiano y desde entonces, año y medio después, el belga no ha podido pasar de ser una nota al margen. El club mantiene la fe en su apuesta, Zidane le protege tras sus continuas lesiones (ocho como madridista) y le favorece retornos ‘amables’. Pero todo ese apoyo no desemboca en Hazard ofreciendo una versión al menos notable.

La afición blanca empieza a observar con preocupación a una estrella que no contribuye a un Madrid anémico de goles (Hazard sólo ha conseguido tres como madridista) y al que ni siquiera ha podido aportar aún 2.000 minutos de juego. Ha disputado 1.964’, el 31 por ciento de los posibles. Pamplona vió a un Hazard plomizo y el Madrid sigue pagando al Chelsea los bonus variables (se firmaron hasta 40 millones de euros), además de los 100M€ fijos por un crack que apenas ha contribuido como se espera de él. Máxime cuando en la retina del hincha está Hazard siendo decisivo y el MVP de la Europa League ganada para el Chelsea junto antes de llegar al Bernabéu en 2019.

Pero esta Supercopa es el catalizador que necesita Hazard. La del año pasado, en Arabia Saudí, le sirvió a Courtois. El compatriota de Hazard ahuyentó los fantasmas, se creció ante los focos y dio inicio a ese estado de forma soberbio que le llevó a ser el Zamora de la pasada Liga. Eden tiene el espejo de Thibaut para mirarse.

Su posible primer Clásico…

La Supercopa es una ocasión de oro y más teniendo en cuenta los ingredientes del guiso. Que este nuevo Athletic de Marcelino es un enigmático reto y que si se supera la finalísima podría deparar otro Clásico este curso. Sería el primero para Hazard con la elástica blanca. Las lesiones le privaron de los de la pasada Liga y de la visita del Madrid al Camp Nou en esta. El balance de esos tres duelos contra el Barcelona (dos triunfos y un empate) muestra que este Madrid reciente sabe apañárselas de sobra sin Hazard en el gran partido de nuestro fútbol, razón de más para que Hazard quiera subirse a esa inercia si hay Clásico en la final del domingo.