¿Qué es la Superliga, quién la jugaría y cuánto cobrarían?

La Superliga. Su propio nombre lo indica. Una liga cerrada entre los mejores clubes de Europa y al margen, si fuera necesario, de las ligas nacionales. Ese es el mastodóntico proyecto que ahora mismo amenaza al hábitat natural del futbol tradicional. Una especie de NBA que ha encontrado el rechazo público de la FIFA, la UEFA y el resto de confederaciones. También las ligas nacionales se han opuesto.

Pero la realidad es que los clubes poderosos se ven con fuerza como para abrir su propio camino. La propuesta de la Superliga europea brindaría hasta un total de 350 millones por club por unirse a la competición. Según un documento inicial que recoge el Times, habría 15 clubes fundadores y fijos. La carta de 18 páginas también dice que, además de estos miembros fundadores, habría otros cinco que se clasificarían cada temporada, en caso de que se les permitiera.

Aún no se ha desglosado la cantidad de equipos por país entre los 15 fundadores, pero estaría basado en el interés del mercado televisivo global. Por lo tanto, estaría repartido así: seis clubes de Inglaterra (presumiblemente los del Big Six), tres de España (en principio Madrid, Barça y Atlético), tres de Italia, dos de Alemania y uno de Francia.

La Superliga se dividiría en dos grupos de diez. Los cuatro primeros pasarían a cuartos de final, semifinales y final, que se disputaría a un partido. Los partidos se jugarían entre semana y los clubes podrían jugar sus ligas nacionales, si fuera el caso. No parece que las ligas nacionales aceptaran.

Mucho más dinero

El documento también muestra que los ingresos potenciales para los 15 fundadores serían enormes en comparación con los actuales, además de que se les permitiría emitir hasta cuatro partidos a través de sus propios canales de TV. La televisión y el patrocinio favorecerían a los clubes fundadores: el 32,5% se repartiría equitativamente entre los 15 clubes, el 20% sería dinero por méritos en el torneo y el 15% restante sería una participación comercial “basada en el conocimiento del club”. El otro 32,5% se distribuiría entre los cinco clubes restantes. Además, los 15 clubes fundadores compartirían un “fondo de infraestructura” inicial de 3.500 milllones que se pueden gastar en estadios, instalaciones o para reemplazar los ingresos perdidos.

La Superliga inquieta al fútbol tradicional, es un hecho. Florentino Pérez trasladó el proyecto a Gianni Infantino, presidente de la FIFA, y esta última semana visitó en Turín a Andrea Agnelli, máximo dirigente de la Juve y también de la ECA, la Asociación de Clubes. La respuesta de los organismos ha sido clara: la FIFA sólo concibe como cambio el nuevo Mundial de Clubes con 24 selecciones y la UEFA, la ampliación de la Champions con más partidos. Todo lo contrario a lo que pretenden los clubes más poderosos. El actual modelo se les quedó pequeño.

Heurtel: “Para tener valores hace falta ser objetivo y justo”

Thomas Heurtel se desvinculó este martes del Barça y horas después escribió un tuit para agradecerle su apoyo a todos aquellos que le han respaldado en las últimas semanas sin caer en el fanatismo. “Quería agradecer a las personas que me han apoyado en los momentos buenos y malos, dejando a un lado el fanatismo, y demostrando que para tener valores hace falta ser objetivo y justo, no juzgando y condenando a alguien sin siquiera conocer ambas versiones de la historia!”.

El base, que no podrá jugar esta temporada más en la Euroliga (el plazo para ficharle expiró el 6 de enero), tiene un acuerdo para reforzar al Real Madrid el curso próximo. Sin sitio en los planes de Jasikevicius, club y jugador buscaron una salida que les beneficiara a los dos, pero el Barça se sintió engañado después de enterearse de que Heurtel estaba negociando con el Real Madrid en vez de con el Fenerbahçe.

Todo esto desencadenó en unas semanas muy duras para el francés al que, primero, se le negó la vuelta a Barcelona en el avión del equipo desde Estambul (había viajado allí para, presuntamente, cerrar su fichaje con el Fenerbahçe) y que durante este tiempo ha estado fuera de la dinámica del equipo y trabajando por su cuenta.

Jimmy Butler: “Debimos ganar a los Lakers en las Finales”

Héroe y villano. La línea que separa una posición de la otra es más fina de lo que se suele pensar. Jimmy Butler, encarnación de lo segundo durante la mayor parte de su carrera, vivió una metamorfosis en la burbuja de Orlando. En Disneyland, pasó de Scar a Simba, de Jafar a Aladdín y de Hades a Hércules. Cuando el villano parte de una posición de desventaja, suele despertar simpatía en el espectador. Cuando, además, se debilita trágicamente por el camino, pasa a estar en el costado de los “buenos”. Así es la vida y así fue el camino de Miami Heat por las últimas finales de la NBA.

Llegaron sin que nadie les esperara, a ritmo de matagigantes y haciendo gala de una de las culturas más férreas de la competición. “El año pasado hicimos más de lo que todo el mundo pensaba, a excepción de nosotros mismos”, declara el alero en una entrevista concedida a Zito Madu, de la revista GQ.

No miente. Ni en lo primero, ni en lo segundo. Nadie pensaba que Miami fuera a dejar por el camino, con tanta facilidad, a los Indiana Pacers (4-0). Todavía menos a unos Bucks (4-1) y Cletics (4-2) que se postulaban como las bazas más amenazantes del Este. Jimmy, sin embargo, sí. Con la ventaja del que ya ha andado por el camino, todo sea dicho. “Lo he gritado una y otra vez. Creo en este grupo. Yo sé que podemos ganar cuatro partidos más. No estamos satisfechos”, expresó antes de iniciar las finales contra los Ángeles Lakers.

El equipo angelino terminaría imponiéndose con un 4-2 final en la serie. Tocaba el cielo diez años después, desde Kobe Bryant y en su honor; pero no sin sudar. LeBron James (MVP) y Anthony Davies, sublimes, sufrirían a los de South Beach. Especialmente, a Butler. En el tercer partido, daría vida a la eliminatoria con un triple-doble histórico (40+11+13, sólo a la altura del propio LeBron y Jerry West), con molestias físicas y sin dos de los jugadores claves de la plantilla, Bam Adebayo y Goran Dragic. “Todavía pensamos que deberíamos haber ganado, y eso que estábamos sin dos compañeros”, asegura ahora, poniendo el dedo en el excesivo lastre físico con el que llegaron. Oda a la épica, pero sin un premio, desde su punto de vista, merecido. Su imagen, exhausto y cabizbajo sobre uno de los paneles publicitarios, lo diría todo. Y lo cambiaría. Fue el culmen de la metamorfosis. “Ahora todo el mundo tiene una perspectiva diferente sobre quién soy como persona y como compañero de equipo, y he sido el mismo desde que me convertí en alguien. Después de un par de partidos, ¿quieren cambiar la narrativa? Me da igual, no me importa. Yo sólo voy a salir y voy a competir”. La transición de un jugador que reniega del cambio y que alardea de vivir bajo el único mandato del “yo mismo”.

“Estoy donde quiero estar”

Jimmy Butler se despierta todos los días a las 4:00 de la madrugada, y se siente afortunado por ello. Es por lo que ha luchado. Tras una complicada adolescencia, sin hogar durante algunos periodos, llegó a la universidad, a Marquette, donde empezó como suplente. “El entrenador me puso un día y fue como ‘¡hombre, si este chico es capaz de ganar tres o cuatro rebotes ofensivos!’, así que siguió confiando en mí y lo aproveché”, explica en la misma entrevista. Confía en su trabajo, pero no recela del azar: “Una de las cosas más reales que he llegado a saber es que la suerte juega un papel importante en muchas cosas y la gente no quiere admitirlo”, reflexiona. Ahora, en unos Heat de inicio irregular y con el peso de la memoria reciente, asegura sentirse más cómodo que nunca: “Sabes que hay gente que quiere verme cambiar (de equipo), pero no. Estoy donde necesito estar, donde quiero estar. En Miami me aman por eso “.

Está feliz por el dónde, pero también por el cómo. Intenta recuperar el tiempo perdido con su hija, de poco más de un año. Muestra una cara que, seguramente, se malinterpretó cuando sorprendió al mundo impidiendo que su familia entrara en la burbuja. Tal y como confiesa en GQ, lo consideraba un viaje de negocios y, por ello, se debía en su plenitud. Una mentalidad fuerte y ganadora de la que quiere impregnar a su linaje. Todo lo que un hombre puede hacer, lo puedes hacer tú. Con mi sangre corriendo por tus venas, nadie nos intimida, no importa el color de la piel, si son hombres, mujeres, cómo de altos son o cómo de rápidos. Vas a ser la mejor “, le repite de forma periódica a su hija. Sigue siendo él. Antihéroe por excelencia. 

Oficial: Thomas Heurtel rescinde su contrato con el Barcelona

El ‘caso Heurtel’ se desactiva. Ya no es jugador del Barcelona. Ha llegado a un acuerdo de rescisión con el club y ahora es libre. Su agente, Misko Raznatovic, ha anunciado la noticia en su cuenta de Twitter. El Barcelona lo ha confirmado posteriormente con un comunicado oficial.

El jugador francés estaba apartado en el Barça. Jasikevicius no estaba contento con su aportación, le dejó sin minutos y empezó a negociar en diciembre con otros equipos para buscar una salida. El jugador no fue transparente con su equipo, dejando caer que estaba hablando con el Fenerbahçe cuando en realidad quería irse al máximo rival: el Real Madrid. Los directivos azulgranas entraron en cólera y en Estambul se vivió el famoso episodio del avión en el que no le dejaron viajar junto a sus compañeros. No encontró acomodo antes de la fecha límite para irse a otro conjunto que dispute la Euroliga y, desde entonces, estaba apartado de la disciplina de grupo. Se encontraba entrenando el solitario. Fue reemplazado, curiosamente, por otro de los representados de Raznatovic, el también francés Leo Westermann. 

Ahora lo prioritario para Thomas Heurtel es jugar. Los Juegos Olímpicos son su objetivo y necesita minutos. La selección francesa ya había pensado en ello y por eso, pese a no jugar, le había convocado para las próximas Ventanas FIBA de febrero. Su principal problema hasta que acabe la temporada de clubes es que no puede irse a ningún equipo de la Euroliga, ya que la opción para que pudiera inscribirse con un nuevo club expiró el 6 de enero. La posibilidad de fichar sí existe, conviene aclarar, pero no podría disputar ningún partido de los restantes en la competición europea. 

El contrato de Heurtel, rescindido de común acuerdo, llegaba hasta junio de 2021 pero con la opción de poder prologarse hasta 2022, una posibilidad que -visto cómo estaba de dañada la relación- ya no se iba a implementar.

La gran incógnita es el papel del Real Madrid en este nuevo escenario. AS publicó hace dos semanas que la intención de las dos partes habían negociado un contrato a partir de junio. El conjunto de Pablo Laso cuenta con Llull, Laprovittola, Alocén y otros dos canteranos, Matteo Spagnolo y Juan Núñez, para esa posición de director, pero también tiene un hueco importante desde que se fue Facu Campazzo a la NBA. El periodista Ignacio Ojeda (Onda Madrid) aporta que se ha incluido una cláusula en la desvinculación por la que no podrá jugar la ACB en lo que resta de la 2020/21, por lo que una eventual llegada al gigante blanco debería darse a partir del mes de julio. 

Heurtel, de 31 años, llegó al Barça desde 2017. Con ellos ha logrado los dos últimos títulos, las Copas de 2018 y 2019, en cuyas finales fue el MVP. 

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La ACB pone nueva fecha a los ocho partidos aplazados

La Liga Endesa ha fijado este martes los horarios de todos los partidos pendientes de la competición y que fueron aplazados en su momento, ya fuera por la pandemia o por la borrasca Filomena.

Además, la ACB también ha anunciado un reajuste en un partido de la próxima jornada 27. Se trata del Urbas Fuenlabrada-UCAM Murcia, que se traslada al martes 23 de marzo a las 20.30 horas.

Horarios partidos pendientes

-Martes 26 de enero.

UCAM Murcia CB – BAXI Manresa 18:00h (Jornada 18).

-Martes 2 de febrero.

Real Madrid – UCAM Murcia CB 20:30h (Jornada 19).

-Miércoles 3 de febrero.

Movistar Estudiantes – Casademont Zaragoza 20:30h (Jornada 19).

-Martes 9 de febrero.

MoraBanc Andorra – Monbus Obradoiro 20:30h (Jornada 17).

-Miércoles 3 de marzo.

Monbus Obradoiro – Movistar Estudiantes 18:00h (Jornada 18).

-Martes 16 de marzo.

Barça – Movistar Estudiantes 20.30h (Jornada 20).

-Miércoles 17 de marzo.

Urbas Fuenlabrada – MoraBanc Andorra 20:30h (Jornada 19).

-Martes 23 de marzo.

Monbus Obradoiro – Real Madrid 18:00h (Jornada 20).

-Jueves 1 de abril.

Movistar Estudiantes – Joventut Badalona 20:30h (Jornada 21).

Laso respira: Rudy no tiene una lesión importante

El Real Madrid perdió ante el Estrella Roja, en su pista, un duelo atrasado de Euroliga en el que a priori era muy favorito pero en el que fue siempre a remolque del equipo serbio y no pudo culminar la remontada a la heroica en los últimos minutos. Jaycee Carroll falló el tiro que podría haber forzado la prórroga y el equipo de Laso encajó una inesperada derrota.

Pero el día podía haber sido mucho peor, más allá de la derrota, porque Rudy Fernández se retiró lesionado y con gestos de dolor tras un tremendo golpe en la espalda, una zona muy delicada para él. El mallorquín chocó con Branko Lazic al tratar de capturar un balón dividido en el perímetro y cayó mal al parqué a un minuto de cerrarse el duelo y con 71-76 en el marcador para los serbios. La acción fue considerada como antideportiva.

Nada más caer al suelo, se vio que el alero no podría seguir en el choque. Rudy no se levantaba y, entre gestos de dolor, se tocaba la parte baja de la espalda, las lumbares. Salió de la pista y fue atendido durante unos minutos en el banquillo. Finalmente, se marchó a los vestuarios con la ayuda de un miembro del staff del Madrid. La zona afectada preocupaba. Rudy lleva años lidiando con problemas en la espalda, de la que se ha operado en varias ocasiones a lo largo de su carrera.

Pablo Laso advirtió de que quedaban pendientes de las pruebas pertinentes y estas han arrojado buenas noticias: no hay ningún problema preocupante, simplemente una fuerte contusión en el sacro. Su evolución en las próximas horas marcará su disponibilidad de cara al partido del jueves, una complicada visita al Maccabi. Pero, en todo caso, el alero ha evitado problemas de gravedad, una excelente noticia para él y para el Real Madrid.

 

El Madrid se asegura a Heurtel para la próxima temporada

La rescisión de Thomas Heurtel del Barcelona tenía que tener no uno sino varios porqués. El principal es tener un plan trazado. En él el principal equipo para llevárselo era y es el Real Madrid. El club blanco ansiaba poder haberle fichado ya para lo que restaba de año, pero la falta de acuerdo del jugador y su ya ex-equipo dejó la operación en reposo. El 6 de enero acabó el plazo para poder inscribir en otro equipo de la Euroliga a un jugador que la hubiera jugado esta campaña

Heurtel no podrá jugar la Liga Endesa por una cláusula incluida en el acuerdo de desvinculación con el Barça. Eso hace que tampoco vaya a fichar por el Real Madrid para jugar sólo la competición nacional. Pero a partir de julio es libre para irse a cualquier equipo y ahí, ya sin ningún lastre, entrará de nuevo en escena el Madrid. 

Chema de Lucas (Movistar+) avanza que esa negociación ya ha finalizado con el siguiente resultado: Thomas Heurtel será jugador del Real Madrid la próxima temporada y con la opción de prolongar el acuerdo un año más, hasta 2023. El francés arrastraba también un contrato con esa posibilidad de ampliación en el Barcelona, algo que finalmente no se ha dado por las evidentes diferencias entre ambas partes. AS ya informó al finalizar el plazo de la Euroliga de que las conversaciones entre Heurtel y Madrid iban por buen camino y el destino final era el 1 de julio, momento en el que el jugador sería completamente libre

La baja de Campazzo ha pesado demasiado a un equipo que venía lanzado antes de la pandemia y que, con la marcha del argentino a la NBA, ha perdido fuerza en el puesto de base. Los planes del Madrid para encajar a Heurtel en este esquema son todavía desconocidos. 

El Real Madrid tiene, como los demás clubes, un problema económico derivado de la pandemia. Esto no quita que la llegada de un jugador directamente cortado por el eterno rival sea un acicate (morbo añadido, si se prefiere) con el que se quiera contar, ajustando el presupuesto de la próxima temporada en otra parcela.

La intención del jugador es no fichar por otro club antes de que el momento del Madrid llegue. Sólo si la oferta fuera rentable económicamente. Por delante tiene que preparar los Juegos Olímpicos, aunque para ello cuenta con el respaldo de la federación francesa. 

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La vieja guardia de los Spurs gana a las mil vidas de Lillard

Los Spurs están ahí. Es difícil que pierdan partidos en los que el rival no está a su nivel, que pierdan por sus pecados. Juegan, llegan hasta donde llegan. Que ahora es mucho menos lejos que durante los años de esplendor de su dinastía, un milagro en movimiento en la Conferencia Oeste. Después de quedarse (¡por fin!) fuera de playoffs la temporada pasada, no están en esta entre los favoritos para terminar entre los ocho primeros. Pero estarán ahí, ganando cuando puedan y perdiendo cuando no quede más remedio. Y si a los demás les empiezan a pasar cosas… si unos acumulan lesiones, otros dan el cante o alguno se desploma a destiempo, los de Gregg Popovich saludarán justo detrás, preguntando quién da la vez.

Los Blazers son uno de los que tenían que estar sí o sí por delante de los Spurs… pero están teniendo problemas. Primero, no demostraron haber arreglado lo suficiente su porosa defensa ni ser por fin regulares. Otra vez un equipo capaz de ganar a todos los demás y parecer élite en sus buenas noches, y un desarreglo extraño capaz de perder con cualquiera en las malas. Después se volvió a lesionar Collins. Y después se lesionó Nurkic. Y finalmente se ha lesionado un McCollum que estaba firmando un brillante inicio de temporada. Total, que los dos, Blazers y Spurs, están empatados (8-6) tras la exhibición de los texanos (104-125) en Oregón.

Los Spurs jugaron todo el partido a su ritmo y vieron siempre por el retrovisor a los Blazers, que iban exprimiendo a Damian Lillard (33 puntos, 6 asistencias pero 3/10 en triples) y la presencia de Derrick Jones en defensa y Hood (21 puntos) y Carmelo Anthony (14) en ataque. Pero cada vez que los de Popovich aceleraban un poco el paso, los Blazers pegaban un acelerón. Así se jugó hasta que un 60-70 se convirtió en un 80-78, una reacción local que terminó ahí. Desde entonces, nade fue como tenía que ir para los Blazers, hundidos en un tremendo último cuarto (22-38) que los Spurs abrieron con un 0-8 (82-95) y en el que anotaron nueve triples. En esa estadística ganaron más de medio partido, con cinco triples más (10 por 15) que unos Blazers que no podían permitirse una desventaja así.

Lillard no pudo esta vez tirar de épica y la vieja guardia de los Spurs sentenció: 21 puntos y 5 triples de Rudy Gay, 21 y 5 triples (10/15 entre los dos) de Patty Mills, suspensiones de LaMarcus Aldridge (22 puntos) y dirección de DeMar DeRozan (20 puntos, 11 asistencias). Y los Spurs ganaron porque nunca regalan nada. Y si el rival lo permite, muerden. Y estos Blazers, sin McCollum ni Nurkic, lo permitieron y afrontan semanas que no van a ser fáciles y en las que más les vale que aparezca la versión suprema de Lillard. Porque si no…

 

Los Wolves se hunden un poco más sin Ricky, Juancho ni Towns

Por primera vez en la historia, las iniciales de una persona presidieron la camiseta de una franquicia: “MLK”, lucía la equiparación de los Hawks. Precioso homenaje a Martin Luther King y oportuna redención para ellos mismos. Cuando las cosas van mal, hay que cambiar, lo que sea: nueva vestimenta y renovado State Farm Arena. El halcón de Atlanta estaba donde suele, pero a modo de vitral policromado, como si de los cristales de una iglesia se tratara. Apropiado. Los dos equipos necesitaban un buen sermón. Los locales llegaban tras perder seis de los últimos siete partidos. Los Wolves, como peor equipo del Oeste: tres victorias y ocho derrotas. Dramático. Ahora ya son nueve.

No parecía el mejor día para frenar la sangría. No estaban ni Ricky ni Juancho, ambos siguiendo los protocolos sanitarios de la competición. Tampoco Karl-Anthony Towns, positivo confirmado y en medio de un martirio desmesurado para cualquiera. Ryan Saunders tuvo que inventar, pero sin Towns es como uno de esos rompecabezas imposibles: más 1000 piezas y ninguna parece encajar. Los Wolves, más heridos que nunca, llegaban tras recibir 80 puntos en la pintura contra Memphis. En términos generales, son el quipo que más puntos recibe en la zona. Y Atlanta puso el dedo en la llaga. Durante varios tramos del partido, John Collins y Clint Capela compartieron pista, dos pívots, como antaño, y se pusieron las botas. El primero terminó con 15 puntos y 7 rebotes; el segundo, con 23 y 15. Más de uno se tirará de los pelos en Houston. Más aún.

D’Angelo Russel (31+7) fue el único que creyó en la marcha hacia una tierra prometida que, ahora mismo, no existe. Anotó, como es habitual en él, pero también contemporizó, como no lo es tanto. El mismo rol adoptó Tare Young, que terminó con 20 puntos y 13 asistencias. No acaba de perfilar el fusil, pero cuando lo saca, lo hace de verdad: seis tantos fueron desde ese renovado logo, que le da cierta aura celestial. La otra cara de la moneda, las pérdidas, hasta seis para él al termino del partido y 26 en total para el equipo. Doce de ellas, en el segundo cuarto. A eso rezó Minnesota.

Ilusiones y batacazos

La segunda mitad arrancó con mismos protagonistas: triple de Russell y asistencia a toda velocidad para un tren de carga como Okogie. Parcial de siete puntos y empate en el marcador (58-58). Parecía que los Wolves resucitaban… pero no. Nuevamente. Como si fuera una representación de sus últimos años. Ilusiones intercaladas con batacazos, y proporcionales. Acto seguido, parcial de 12-2, con Trae Young viéndolo desde el banquillo, sellado con uno de los mates de la temporada: balón por los cielos, a cargo de Heurter, y Collins bajándolo sin piedad. Un déjà vu constante.

Del 71-78 con el que se empezó el último cuarto (algo a lo que agarrarse) se pasó a un 78-93, con triple de Hunter. A tres minutos del final, turno de Beasley, para volver a ajustarlo todo (89-95)… y caer de nuevo. Un intento (horroroso) de triple de d’Angello Russell a un minuto del final dictaría sentencia (97-108). Cristales rotos en Minnesota. Los Wolves han cometido todos los pecados capitales, los conocen, pero los siguen repitiendo. Otro día de penitencia. Ahora, bajo el vitral de Atlanta, de momento, inmaculado.

La Copa de Madrid

El WiZink Center albergó este lunes el sorteo de la Copa del Rey de baloncesto, un acto que, desde la perspectiva mediática, siempre tiene un foco que alumbra con más potencia que el resto, una pregunta que se repite todos los años: ¿Cuándo puede producirse el Clásico? Si la respuesta es ‘en la final’, todos tan contentos. Luego hay que llegar a ella, claro, lo que en el torneo del KO no es tarea sencilla. El cuadro de 2021 sí ha dejado esa vía abierta, pero con serios obstáculos por el camino: el Real Madrid se medirá en cuartos con el Valencia, equipo de la Euroliga, y el Barça jugará con el Unicaja, vigente subcampeón. El morbo está servido, y mucho más en el Palacio, allá donde protagonizaron hace dos años la polémica final del Instant Replay. Los otros dos cruces también rebosan atractivos, con el retorno del Baskonia tras un año de ausencia para enfrentarse al Joventut, su último verdugo en 2019, y con el debutante Burgos frente al emergente Tenerife. “Va a ser un espectáculo, no tengo dudas”, afirma Antonio Martín, el presidente de la ACB. Deportivamente hablando.

Martín se refiere al espectáculo dentro de la pista, al del “mejor baloncesto”, y también al que llegará a través de televisión, especialmente trabajada para la ocasión. La fiesta, sin embargo, no será completa. Faltará el público presencial, el colorido en la tribuna, la convivencia en la calle, la mejor reunión de aficiones. Febrero está demasiado cerca para que esto cambie. La pandemia manda. Hay que agradecer que Madrid, en estas circunstancias, apoye a la Copa, igual que lo está haciendo con otros deportes en los dos primeros meses del año: balonmano, fútbol sala, rugby, atletismo… Una agenda variada para sobrellevar de la mejor manera las desgracias. El deporte resiste y ayuda a resistir. Aunque nada volverá a ser lo mismo hasta que podamos abrazarnos en las gradas.