Zidane carga contra la Liga: “No ha sido un partido de fútbol; se tendría que haber suspendido”

Análisis: “Hicimos lo que pudimos en el campo, porque yo no vi un gran partido de fútbol.

Malestar: “Jugar así es muy complicado, pero al final han tomado la decisión de jugar y el partido ha sido lo que vimos.

¿Era apropiado jugar?: “No, pero al final hay que hacer lo que nos digan”

Razones de su enfado: “Ayer, hoy. No sé si volvemos el lunes, martes… Hoy es un día para decir un poco las cosas. No he visto un partido de fútbol. Nosotros vamos a seguir. Tenemos un partido el miércoles y espero que vayamos a tener condiciones de jugar.

Regreso a Madrid: “No sabemos nada. Nos quedamos aquí y mañana veremos si podemos viajar o el lunes. Es lo que hay. Veremos mañana lo que vamos a hacer”.


El técnico del Madrid atendió posteriormente a los medios de comunicación en la sala de prensa del estadio de El Sadar, donde se le vio visiblemente molesto.

Cómo ha vivido las horas previas: “Mal porque hicimos lo que pudimos hacer en el campo, peor no ha sido un partido de fútbol. Las condiciones eran muy complicadas. La sensación que tenemos, con todo lo que ha pasado estos dos días… Y no sabemos cuando vamos a volver. No ha sido un partido de fútbol, pero hay que aguantar, olvidarnos de esto y pensar ya en el miércoles”.

Suspensión del partido: “Sí, claramente”.

¿La Liga les ha perjudicado?: “No me voy a meter en esas cosas, pero no ha sido un partido de fútbol. A final jugadnos y ya está. Ahora no sabemos cuándo vamos a viajar. Lo que tenemos que pensar es en recuperar y pensar en el próximo partido”.

El parecer del vestuario: No son excusas. Lo que la gente quiere ver es un partido de fútbol, hoy no se ha visto un partido de fútbol. Te respondo yo como entrenador”.

Lo que más le ha molestado: “El campo. No las quejas de estar tres horas en el avión. Para mí, no había condiciones para jugar un partido de fútbol”

Filomena no tuvo la culpa

Triste empate. Lo mejor de este tormentoso y ‘filomenizado’ 9 de enero es el chiste que corrió por las redes sociales antes del tedioso partido de Pamplona: “Ya lo dijo mi padre. Antes verás a gente montando en trineo en plena Castellana que al Atleti levantar una Champions”. Pero las risas inevitables por el ingenioso tuit se me difuminaron con el partido-tostón que el vigente campeón firmó ante un combativo Osasuna que apenas inquietó a Courtois. Un Madrid que en ataque es como un volcán inactivo. Posesión estéril, aburrida, parsimoniosa. Hasta eché de menos el público caliente de El Sadar de los años 80, que provocaba que el Madrid tirara de orgullo y de coraje vikingo para plantar cara al ardor de los navarros. Hoy no hubo ni eso. Pocas faltas, ni un mosqueo con el rival y todos viendo lo bonito que es ver nevar como si fuese una postal. Y así acaban cuatro puntos extraviados en Elche y Pamplona. Ojo al dato si quieres ganar la Liga.

Chapeau, Osasuna. Hay que felicitar a los 40 operarios de Osasuna que trabajaron incansablemente durante 24 horas para salvar el espectáculo, a pesar de que la nevada apretó desde el mediodía. Lógicamente el césped no fue la alfombra de Valdebebas, pero comparado con los campos embarrados que un servidor vio de niño se puede decir que El Sadar era una alfombra, que acabó siendo casi rojilla por el buen empeño del equipo de Arrasate a medida que fue transcurriendo el partido.

Nieve y más nieve. El sabio refranero nos dice que “año de nieves, año de bienes”. Y también añade que “con nieve en enero no hay año austero”. Quise positivizar así, al menos futbolísticamente, lo ocurrido con Filomena. Pero mi gozo en un pozo. Cierto que las cuatro horas que pasaron el viernes los pupilos de Zidane metidos en el avión en Barajas bajo la tormenta, por gentileza de Aerolíneas Tebas, no ayudó a que este viaje a Pamplona fuese lo esperado. Pero también es cierto que las gestas de los grandes hombres aparecen cuando las dificultades crecen. Yo ya vi de chaval al Madrid ganarle 3-0 a Las Palmas en el Bernabéu con un hat-trick del eterno Juanito. Cuando te pones la camiseta del Real Madrid no hay excusas. Y más cuando vienes de una semana de descanso sin partidos intercalados. Definitivamente, el spa de Valdebebas no le sienta bien a este equipo…

Hazard, regulín. En la Premier le vi decenas de veces lucir su talento, su velocidad y su añorado uno contra uno en esas noches de agua nieve en Stamford Bridge en las que se le veía como pez en el agua, incluso en el hielo. Por eso me esperaba una versión más lustrosa del belga en su primera titularidad tras su enésima lesión. Y mira que Zidane protege al belga. Pese a su partido plomizo e insustancial prefirió cambiar primero a Asensio, que llevaba unos partidos de fábula. El balear se fue molesto y con razón. Zizou le dio una palmadita en el banquillo para consolarle. Pero eso sólo son formalismos que esconden una triste realidad. Hazard, a sus 30 años recién cumplidos cuando llegó al Bernabéu con 28, está a años luz del fichaje de 100 millones con el que soñó toda la afición. Eden, seguimos esperándote.

Recordatorio. Pese al fiasco no me olvido de los madridistas de Cataluña, unos héroes para mí. Rindo homenaje a Miguel González Bueno, que a sus 91 años se nos ha ido para siempre después de liderar en Mataró y El Prat varias generaciones de vikingos irreductibles en un territorio donde no ser culé es un acto de fe. Y no me olvido tampoco de los merengues que se quedaron varados durante horas en la carretera por culpa de Filomena. Esa gente se merecía otra imagen de su tropa.

Aprobados y suspensos de Osasuna: sólo faltó el gol

Osasuna hizo un partido perfecto a nivel defensivo y trató de buscar sus opciones ofensivas. De hecho, a los navarros les faltó un poco de acierto de cara a puerta para firmar un partido perfecto. El cuadro de Arrasate supo colocarse y replegarse muy bien y empleó menos de lo habitual la presión alta. Controló bien el partido e hicieron buen juego, en un terreno de juego que no estaba en las mejores condiciones debido a la nieve caída durante todo el día sobre Pamplona.

Sergio Herrera: Su actuación fue buena. No cometió errores y protagonizó una parada espectacular en disparo de Benzema, aunque estaba en fuera de juego.

Nacho Vidal: Se acercó mucho a su mejor versión. Trabajó muy bien en defensa y ayudó mucho ofensivamente.

Aridane: Volvió a mostrar su seguridad habitual y la importancia que tiene a la hora de neutralizar balones aéreos.

David García: Como su compañero en el centro de la defensa se mostró muy seguro y sin cometer errores.

Juan Cruz: Demostró que está progresando en su primera temporada en la máxima categoría. Seguir en defensa y se prodigó más que en otras ocasiones ofensivamente. De sus mejores partidos como osasunista.

Torres: Mostró detalles de calidad pero sigue sin ofrecer su mejor versión.

Oier: Trabajó muchísimo desde su puesto en el centro del campo, desde donde ordenó y manejó al equipo, además de recuperar balones.

Moncayola: El despliegue del canterano fue impresionante y aportó mucha movilidad al equipo. El mejor.

Iñigo Pérez: Arrasate le colocó más junto a Moncayola por delante de Oier. Dejó algunos buenos detalles, aunque puede ofrecer más.

Rubén García: Ofreció su mejor versión y dejó clara su calidad poniendo muchos balones y mostrando una gran precisión.

Calleri: Se dejó la piel sobre el terreno de juego. Buscó cada balón y se ofreció en todo momento.

Jony: Jugó sólo los minutos finales, mostrando algún buen detalle.

Budimir: Sin apenas tiempo. Peleó como es costumbre en él.

No pasa nada en el Madrid

El guion conocido, terriblemente previsible, aleja al Madrid de la solvencia imprescindible para recorrer con éxito el camino liguero. Se volvió a dejar dos puntos, botín siempre importante, pero peor fue de nuevo la sensación de impotencia ofensiva cuando un rival defiende con orden y replegado. La seriedad de Osasuna con su 1-4-5-1 (o 1-4-1-4-1) celebró la inoperancia blanca y le hizo vivir un partido cómodo que puso de manifiesto el intelecto táctico de Arrasate, a veces tratado injustamente. Al Madrid le faltó de todo en todo momento. No supo hilvanar juego por dentro y tampoco buscó crear ventajas numéricas en los costados. Los cambios de lado a lado de Modric y Kroos y la voluntad no premiada de Mendy, casi el único futbolista que no pide el balón al pie, resultaron las únicas preocupaciones visibles para Osasuna. La posición interior de Hazard, que a lo único que ayudó fue a provocar la duda de Oier, se quedó en nada porque sus recepciones eran muy predecibles. Tampoco Benzema estuvo muy lúcido, venido a menos en los últimos encuentros. Y Asensio apareció a cuentagotas, como casi siempre, apartado de su última utilidad en el costado izquierdo.

Desde esa esterilidad, el Madrid fue incapaz de encontrar el modo de vencer a Osasuna. La prosa vacía de su posesión nunca hizo cosquillas a un adversario muy junto y cerrado —48 metros de posición media—, que no renunció a salir al contraataque a través de las figuras de Rubén García y Calleri. Al Madrid se le atragantó la noche una vez más y cayó en la trampa de acudir a los centros laterales (27) como recurso fácil. Ahí Osasuna se maneja como pocos. Lo que parecía imposible era que el conjunto blanco empeorara con el paso de los minutos, pero lo hizo por los cambios de Zidane. Valverde se encerró, Isco no contribuyó en nada y Mariano entró y no tuvo surtidores en otro fiasco del Madrid. Apenas sucedieron cosas en un compromiso que constató su falta de juicio ofensivo. Durante un tiempo se discutió sobre su pegada, pero ahora el problema es otro y mucho más grave. El gol le queda muy lejos porque no tiene ocasiones. Es la realidad del Madrid.

Mendy, abierto

Las apariciones del lateral francés tras cambios de orientación fueron las únicas señales positivas en ataque. No terminó bien las jugadas, pero su empeño resultó incuestionable.

Embudo interior

Hazard, Benzema, Casemiro y Valverde están por delante del balón, pero el atasco es relevante porque nadie se mueve del todo.

Otra vez a bajo cero

Cambia la estación, aparece la Liga polar y el Madrid sigue en el mismo sitio: inválido ante equipos herméticos, sea cual sea su condición. En El Sadar se encontró una noche y un rival desapacibles y el abuso de la pelota no le condujo al gol, mal endémico. Por ahí se le está marchando esta Liga, porque la aplicación y la firmeza defensiva ya no dan para cazar a un Atlético disparado.

Zidane decidió que, incluso con Filomena desatada, ya va siendo hora y puso de salida a Hazard, que había jugado 29 minutos en el último mes y medio, para que empiece una nueva vida. Así entró el hombre que pasó de figura a fisura en un partido ártico, pendiente hasta el final del Meteosat, los calentadores y 40 quitanieves humanos. Y para hacerle sitio desconfiguró al equipo. No convenía sentar al mejor Asensio en meses y le cambió de banda. No merecía salir Lucas Vázquez y le devolvió al lateral. En definitiva, tocó lo que funcionaba para colar a Hazard, que está muy lejos de sí mismo. Quizá vuelva, pero no parece que pronto. Y quedó claro que Asensio produce más en la izquierda y que Lucas tiene más picante como extremo.

Sin pegada

El primer pitido de Soto desató de nuevo la tormenta y al Madrid, que había sorteado dos palmos de nieve y cuatro de indignación en la víspera para estar en El Sadar, le entraron las prisas por abreviar. Por el clima, por el rival, por la inseguridad que le provoca su situación en la tabla o porque sin afición resulta más difícil intimidar, la primera presión de Osasuna fue tibia. También su alineación, con punta y medio y Budimir en el banquillo. Lo que sucede es que el Madrid ha sustituido abnegación por pegada y eso ralentiza los trámites.

Al Madrid le cuesta masticar las ocasiones y no digamos los goles. Manda mucho para anotar poco. Y pierde el ánimo cuando se demora en marcar diferencias. Al cuarto de hora se le fue una clara, en la primera conexión inalámbrica Benzema-Hazard que concluyó con remate defectuoso del belga sobre un césped semiblanqueado y traicionero. Con Mendy alargadísimo en la izquierda, Hazard se alistó como mediapunta. Aquella parecía tierra de oportunidades, pero no con esta superficie, apta para patinadores. Esa es zona que exige máxima precisión y esta vez era imposible trazar bien el último pase.

Osasuna lo fio todo a lo que cazara arriba Calleri, uno de esos nueves de percusión a los que no molesta el balón largo ni los periodos prolongados de inactividad. Y por detrás, un grupo ordenado, inteligente en su encierro, sin desatenciones. Incluso se permitió un minuto loco en el área del Madrid. Courtois le detuvo el cabezazo a Oier y el resto de remates topó con una pared blanca. La respuesta del Madrid antes del descanso fue poco imaginativa: centros al por mayor al área sin que apareciese un rematador.

Tres nueves

La segunda mitad trajo dos novedades: una presión más invasiva de Osasuna y un mejor juego interior del Madrid, que en corto empezó a manejarse mejor. La primera consecuencia fue un remate de Asensio que rechazó Sergio Herrera. La segunda, un gol anulado a Benzema por fuera de juego indiscutible. Mientras se le iba el tiempo, Zidane metió a Valverde a costa de Asensio. Pana por seda en la derecha. No hubo efecto inmediato. Hazard acentuó su tendencia a irse al centro, pero al Madrid no se le aparecían los espacios. Y como la cosa volvió a derivar en balones a la cazuela llegó Mariano, acompañado de Isco, dos olvidados. A Hazard se le iba otro tren.

Los cambios no mejoraron al Madrid. Isco está lejísimos de Modric, que le puso mala cara su salida. Mariano también anduvo perdido en el zarzal osasunista. Así que acabaron reclamando al tercer nueve, Ramos, al que anularon un gol. El último remedio, el síntoma inequívoco de la desesperación que alguna vez resultó. No esta vez en un equipo inestable que llegó en alerta rojilla y salió de El Sadar en alerta roja.

Aprobados y suspensos de un Madrid gélido en Pamplona

Courtois: Un paradón a remate de cabeza de Oier y poco más, porque no le exigieron.

Lucas Vázquez: 17 partidos seguidos jugados como titular en el Real Madrid en su último año de contrato. Ahí es nada. Eso sí que es pedir la renovación con lo hecho en el campo.

Varane: Por momentos se le veía con dificultades para mantener el equilibrio en determinadas jugadas. En el inicio del encuentro arregló un falló de Ramos.

Ramos: Volvía el capitán después de su ausencia en el primer partido del año ante el Celta. Sobrio, terminó, como era lógico, yendo al ataque al final del partido. Y llegó a marcar, pero se lo anularon por fuera de juego.

Mendy: Más insistente que acertado. Lo llegó a intentar desde lejos.

Modric: Hizo lo que pudo el croata, pero el partido, o mejor dicho el campo, no estaba ideal para sus características.

Casemiro: Muy atento dentro del área, salvó algún balón importante.

Kroos: En el minuto 70 se quedó mirando en lugar de apretar y le costó una ocasión al Madrid. El campo estaba complicado y fue de los que más lo notó.

Asensio: Con la titularidad de Hazard, el mallorquín volvió a la banda derecha, donde ya parece cada vez más claro que es menos determinante. Al arrancar la segunda parte hizo una obra de arte. Pinchó un balón imposible en la superficie helada que era el césped y se sacó un disparo a la escuadra que obligó a Herrera a hacer un paradón. Zidane lo quitó en el 67’.

Benzema: Le anularon un gol por fuera de juego. Lo había peleado bien. Imposible marcar si el equipo no juega.

Hazard: Brotes verdes en los 74 minutos que estuvo en el campo. Alguna jugada brillante, y especialmente eléctrico en el inicio de la segunda mitad. La lesión de Carvajal dio la coartada a Zidane para no ser injusto con Lucas y que jugara el belga.

BANQUILLO.

Valverde: El partido estaba para un hombre con físico como él, pero pasó un tanto desapercibido el tiempo que estuvo en el campo.

Isco: El partido se hizo largo coincidiendo con su entrada y con la del uruguayo.

Mariano: Lo metió Zidane ya decidido a empezar a colgar balones desde las bandas, tan imposible estaba entrar jugando. Hace ruido en el campo siempre. Pero no marcó.

Situación crítica en El Sadar

Mirando al cielo, así están todos los implicados en el partido que ha de disputarse esta tarde a las nueve en Pamplona. En la capital navarra la situación se está complicando con el paso de las horas. La borrasca está tocando más de lleno la ciudad y la nieve empieza a caer con más fuerza. Hay 40 operarios cuidando del césped, pero fuentes del propio Osasuna admiten que la situación ya es más difícil.

Los trabajadores se afanan por mover las lámparas de luz cálida de sitio para mantener todo el terreno de juego uniforme, pero hay que esperar la evolución de la nevada para saber si se podrá disputar el partido, que vuelve a estar en el aire. Se considera la hora crítica las seis de la tarde. porque está previsto que el temporal empeore. A partir de ese momento LaLiga empezará a pensar en soluciones…

Osasuna tranquilizaba con un tuit esta mañana a sus aficionados, pero cada vez es más difícil mantener la situación bajo control. Más allá del estado del terreno de juego, también es importante asegurar el desplazamiento del Madrid al estadio y la vuelta al hotel tras el partido. La nevada va creciendo y creciendo en intensidad. Como muestra, las imágenes que ofrece Movistar en su cuenta de Twitter.

Mientras, la borrasca Filomena sigue azotando con fuerza Madrid. Tanto, que el aeropuerto de Barajas sigue cerrado y, aunque pudiera disputarse el encuentro, sería muy complicado que la plantilla del Madrid pudiera volver a casa esta misma noche. Si el encuentro se cancelase, la previsión de LaLiga es que pudiera disputarse en la mañana del domingo. De momento hay esperanzas de que se pueda jugar. La Liga ya ha confirmado al Madrid que mantiene el horario a las 21:00 horas aunque la intención del club es que se hubiera adelantado para asegurar la disputa del mismo. Pedía que se jugase a mediodía. El organismo hizo oídos sordos a esta propuesta.

El Real Madrid llegó en torno a las doce de la noche del viernes a su hotel de concentración en Pamplona, el Alma Buga Veloso. Desde allí esperan instrucciones de LaLiga. El viaje hasta Pamplona fue agotador después de que el equipo, cuerpo técnico y demás empleados de la entidad que formaban la expedición quedaran atrapados dentro del avión durante más de tres horas. “Es demencial, un caos”, apuntaban desde el Madrid ayer. Y ahora, Osasuna y Madrid esperan en una calma tensa a la evolución del tiempo. Los operarios de El Sadar se afanan por mantener el césped en las mejores condiciones y las lámparas de luz artificial siguen haciendo su trabajo.