El debate en torno al jugador comodín: genios o parches

El debate en torno al jugador comodín: genios o parches
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El futbolista comodín es el jugador multiusos, para muchos un parche, para otros una garantía. Lla figura del jugador polivalente hace referencia al futbolista que igual vale para un roto que para un descosido, que te cumple en diferentes situaciones y te aporta diversas prestaciones. En ocasiones se confunde con el jugador número 12. Sin embargo, ese jugador no siempre obedece a las funciones de un futbolista versátil.

A lo largo de la historia del fútbol, esta figura ha adoptado un aura indispensable en cualquier equipo. No obstante, para ser un jugador comodín no siempre se camina por la misma ruta. A veces son tus condiciones físicas las cuales cambian tu rol, otras veces es la táctica o el dibujo del entrenador. Alguna vez se debe por la lesión o ausencia de un compañero, mientras que en otras ocasiones es la propia experiencia y desarrollo del futbolista quien le hace adaptarse a nuevas circunstancias que se asemejan mejor a sus cualidades.

Asimismo, un jugador comodín no es aquel que por una situación circunstancial ocupa una posición en el campo que no le corresponde. Hay momentos excepcionales, que muy pocos recuerdan y que no ilustran lo que es un comodín. Es el caso, por ejemplo, de Di Stéfano. El 31 de julio de 1949, el argentino ocupó la portería de su equipo en el ‘Superclásico’, River-Boca. En ese encuentro, el guardameta Amadeo Carrizo recibió un pelotazo en sus “partes nobles” y tuvo que abandonar el terreno de juego para ser asistido. Para sorpresa de todos, la ‘Saeta Rubia’ fue el encargado de ocupar su puesto durante unos minutos. No por este accidente anecdótico se recuerda a Di Stéfano como un jugador comodín.

Por otra parte, esta polivalencia o capacidad de alternar diferentes puestos en el campo es más común en un tipo de jugador que en otro. Con una mayor naturalidad vemos cambiar de posición a centrocampistas y defensas. Hay jugadores del mediocampo que han retrasado su posición en su carrera o en algunos partidos por circunstancias del juego, como Fernando Hierro, Casemiro, Javi Martínez o Mascherano. Además, es frecuente ver a laterales jugar de centrales o cambiar de banda, al igual que a centrales ocupar el puesto de lateral. Son los comodines en defensa que tanto gustan a un entrenador y que entran frecuentemente en las agendas de los clubes, como Alaba y el Real Madrid.

Esta etiqueta es cada vez más habitual en el fútbol actual, pero, a veces, la limitan a un jugador referente dentro de su misma zona de influencia y cumplidor en cualquiera de las posiciones dentro de su línea de juego, como es el caso de De Jong en el FC Barcelona o de De Bruyne en el Manchester City, y el rol del jugador comodín sobrepasa más de una misma línea en el terreno de juego. Tampoco puede considerarse hoy en día un jugador comodín a Gareth Bale, pues, pese a que durante su carrera ha pasado por diferentes posiciones, ya está asentado en las posiciones de ataque y no cubriría una ausencia en el lateral, salvo sorpresa.

La figura del jugador comodín es un tesoro para un entrenador y para un presidente cuando diseñan la plantilla y durante todo el transcurso de la temporada. Asimismo, desde las categorías inferiores, en las academias se intenta variar las posiciones de los más pequeños para sacarles el máximo partido. Sergio Pachón, exfutbolista del CD Leganés, Valladolid y Getafe CF, entre otros, y actual responsable del fútbol base del club azulón, ha atendido al Diario AS para transmitir el trabajo que se hace en las diferentes categorías inferiores para potenciar la polivalencia de los futuros futbolistas.

Sobre el debate de si ser polivalente debe impulsarse desde pequeños o, por el contrario, se deberían de especializar con el fin de ser más sobresalientes en sus capacidades, el héroe del primer ascenso del Getafe lo tiene claro: “Dado que a esa edad no saben ni ellos las condiciones que tienen, se deben probar en todos los puestos para sacar el máximo provecho de sus condiciones. Es fundamental que sepan jugar en todas las posiciones y que los entrenadores les vean y valoren en todas las posiciones y ya después, poco a poco, ir decidiendo cuál es la posición que más rendimiento se le puede sacar”.

Sin embargo, el caso del portero es excepcional. “Hoy en día tenemos un gran problema con el tema de los porteros, porque es una posición muy especial y no hay muchos niños que quieran serlo. Lo achacamos a la falta de referencias desde que se fue Iker Casillas, con falta de referencias nacionales que llamen tanto la atención”, señala Pachón. En esa posición, ser polivalente deja de ser tan importante para un entrenador, porque no hay sobreabundancia de porteros y los deben mimar. “Nosotros todo aquel niño que decide ser portero le recibimos con los brazos abiertos, porque lo primero es querer, no obligar, entonces cuando un niño quiere ya tiene algo avanzado. Después las actitudes que tenga o no pues se le irán viendo poco a poco y se le irán aconsejando si lo bueno es seguir siendo portero o cambiar a jugador. Pero lo importante en estos casos, con esta temprana edad, es que jueguen al fútbol y se diviertan”, manifiesta Pachón.

Aunque para un entrenador y para el equipo como colectivo, les beneficia contar con jugadores versátiles, el cambio de posiciones puede ser confuso para el niño futbolista. “En una edad bastante avanzada de infantiles y cadetes lo asimilan mejor. Si es como regla general cambiarles continuamente de decisión no llega a ser del todo bueno. Lo importante es que los niños desempeñen la posición para las cuales tienen más condiciones. Y si tienen unas condiciones que pueden utilizarles en varias posiciones, también es bueno porque le va a facilitar mucho a la hora de jugar minutos y al entrenador a la hora de seleccionar”, expresa Pachón.

Además, no siempre es sencillo explicar a un jugador de una categoría base que, aunque lo que más le guste sea meter goles, también tiene que ser capaz de centrar, asistir o robar balones. “En edades tempranas los niños lo asimilan perfectamente y lo ven como parte del juego. Son pequeños y lo único que quieren es correr, dar patadas al balón y es bastante más fácil que a una edad más avanzada, donde cada uno tiene su idea de dónde rinden más y desarrollan su personalidad”, declara Pachón.

Aunque variar la posición en el fútbol de los más pequeños es algo habitual, no es frecuente conversar con ellos sobre la importancia de ser polivalente en un futbolista. Pese a ello, son conscientes de que están bien asesorados y que lo más importante es disfrutar y jugar. “No tienen nociones suficientes para decidir o valorar qué posiciones son las que más partidos se le sacan. Para ello están los entrenadores, los coordinadores y la gente que trabaja a su alrededor para aconsejar cuál es la mejor opción. Desde un principio no es que se pregunte a los pequeños si quieren jugar en varias posiciones, sino que, independientemente de partidos o entrenamientos, se les va cambiando de posición hasta que van avanzando en categorías y van cuadrando en la posición que más se les valore”.

Los jóvenes no son un obstáculo en la enseñanza de la figura del jugador polivalente, pero para los padres es más difícil de entender esta metodología de formación. “Ellos también tienen su idea sobre cuál es la posición que más beneficia a sus hijos, pero no son objetivos. En época de formación tendrás que darles una explicación más lógica o con más argumentos para hacerles ver que tienen que probar en todas, pues hay muchos padres que no están de acuerdo“. 

De este modo, en la actualidad, sigue existiendo el debate acerca de si para un futbolista es beneficioso ser capaz de desenvolverse en varias posiciones y circunstancias o si, por el contrario, es mejor ser un especialista en una posición. Para el equipo y para el entrenador, el debate parece cerrado.

A las grandes leyendas del fútbol se les ha exigido ser los mejores en todo. No es suficiente con meter una cifra estratosférica de goles, sino que además se debe tener otras virtudes igual de importantes. Así, jugadores como Di Stéfano, Pelé, Maradona o Cruyff, sin entrar en comparaciones por ser épocas diferentes, eran faros sobre los que giraba el juego de un equipo, tan primordiales en la zona de juego, como en el ataque. Por ello, ser un jugador polivalente no es una cualidad del siglo XXI, pues ya se buscaba hace décadas y se asociaba a grandes nombres en el fútbol

Comodines actuales

El once de comodines actuales bien podría pelear por estar entre los ocho mejores equipos de Europa. Y lo mejor del equipo sería que cambiar el sistema no supondría un problema para los jugadores. Además, en el banquillo podrían aparecer otros grandes nombres: Gundogan, Pablo Sarabia, Joaquín, Sergi Roberto, Daniel Wass, Amrabat, Lucas Vázquez, Cuadrado, Tolisso, Morales o Bernardo Silva.

Comodines retirados

Al igual que en el once de comodines actuales, el once formado por los jugadores retirados también podría pelear por una Champions. Dos de los más destacados son Luis Enrique y Gullit. En una época donde no era tan habitual, el jugador español y ahora seleccionador de La Roja, se convirtió en el jugador polivalente por excelencia. Pasó de delantero goleador a jugador de banda e, incluso, llegó a jugar de lateral en el Real Madrid. Ya como culé se erigió en atacante total, con multitud de recursos, manteniendo siempre su actitud combativa. Por su parte, Ruud Gullit, uno de los mayores talentos que ha brindado el fútbol holandés, se convirtió en un gran delantero sin serlo. Sus cualidades técnicas y tácticas le convirtieron en un jugador total. Otros comodines que se han quedado fuera del once son: Yaya Touré, Angulo, Schweinsteiger y Zanetti.