El azote del dopaje se retira

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Richard William Duncan Pound, conocido como Dick Pound, uno de los mayores ideólogos del antidopaje, dio un paso atrás definitivo el 31 de diciembre de 2020. Pound, canadiense de 78 años, exnadador y abogado de profesión, agotó su último mandato como integrante de la Foundation Board de la Agencia Mundial (AMA), el órgano de gobierno que toma las decisiones para combatir el dopaje.

Pound representó a Canadá en los Juegos de Roma 1960: concluyó sexto en los 100 metros libre y cuarto en el relevo 4×100. Tras su retirada, se licenció en Derecho y entró en el Comité Olímpico de su país en 1968. De 1977 a 1982 ejerció como presidente del deporte canadiense y en 1978 le eligieron para el Comité Internacional (COI), una institución con la que persiguió a su compatriota Ben Johnson por el positivo de Seúl 1988, y de la que es el miembro más veterano en la actualidad.

Como señala Thomas Bach, máximo dirigente del COI, quizá la mejor contribución de Pound se produjo como presidente fundador de la AMA (cargo que ostentó de 1999 a 2007): “En su día, hace mucho tiempo, trabajamos juntos en el Código Antidopaje del Movimiento Olímpico, el precursor del Código Mundial Antidopaje, que le debemos a él. Gracias a su visión, esfuerzo y dedicación se armonizaron e implementaron las normas para todas las naciones y en todas las disciplinas. Ahí empezó la lucha global y coordinada contra los tramposos”.

Pound, incluido por TIME en 2005 en su lista de 100 personas más influyentes, siempre se mostró muy crítico al hablar de un deporte, el ciclismo, y de un país en concreto, España (con el escándalo de dopaje de Estado dentro del atletismo ruso participó en su investigación y suspensión en 2015, y también se explayó a gusto: “Rusia funcionó como una organización del crimen, como una mafia”). Respecto a las bicicletas, la Unión Ciclista Internacional (UCI) y Hein Verbruggen, su expresidente, le demandaron por injurias. Pound insistía en que no se tomaban en serio el antidopaje. Un acuerdo evitó que se llegara a juicio.

En cuanto a España, sus furibundas palabras se dirigieron a las instituciones nacionales por “una gestión espantosa de la Operación Puerto”: “Resultó poco creíble que no salieran más deportes afectados aparte del ciclismo, y me pareció desafortunado que no se considerara delito la administración de EPO y las transfusiones de sangre”. Pese al pobre cierre de la OP en los tribunales españoles, la AMA dispuso de la oportunidad de publicar los nombres tras cruzar los ADN, diez hombres y una mujer, y no los sacó por temor a demandas y a la imposibilidad de imponer sanciones, ya que las infracciones prescribieron. Eufemiano Fuentes ni siquiera recogió sus enseres confiscados. “Se trata de una mancha terrible en nuestro historial”, contó Pound a AS.

En declaraciones facilitadas a este periódico, hizo balance de su trayectoria: “Por supuesto que en algunos asuntos debimos actuar mejor, nadie es perfecto y se cometen fallos. Sin embargo, establecimos una agencia internacional independiente, aceptada tanto por las federaciones como por los gobiernos, con unas reglas universales y la opción de acudir a un Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS). Y si molestaba a los malos, como Lance Armstrong o las ligas estadounidenses, las cosas funcionaban. Ojalá el nuevo presidente de la AMA, Witold Banka, tenga éxito. El antidopaje requiere firmeza y compromiso”.