El VAR mata a un River épico

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La goleada 3-0 de Palmeiras en Avellaneda parecía haber dejado la serie resuelta a su favor, sin embargo River salió a jugar en territorio paulista con la convicción que su entrenador había pedido en la conferencia de prensa del lunes y estuvo a punto de lograr una remontada heroica.

Como era de esperar, en su afán de buscar el arco de enfrente para achicar la diferencia, el Millonario dio algunas ventajas en el retroceso y, de arranque, una buena intervención de Franco Armani evitó que Rony pudiera eludirlo para definir con el arco a su merced después de un mano a mano.

Pero de a poco el conjunto visitante empezó a controlar la pelota y a llevarla a campo rival con peligro. Los dirigidos por Abel Ferreira intentaban contener a los laterales y a los generadores de juego riverplatenses y le daban libertad a Paulo Díaz, el más adelantado de los zagueros, quien se animaba a conducir y hasta exigió a Weverton con un remate lejano.

Antes de la media hora, un preciso tiro de esquina de Nicolás De La Cruz encontró la cabeza de Robert Rojas y derivó en la apertura del marcador. El paraguayo llegó a la carrera, se elevó con un gran gesto técnico en el punto del penal y dejó sin chances al arquero local.

Palmeiras respondió con un disparo de Zé Rafael que se fue apenas por encima del travesaño, aunque River ya había ganado en confianza y se filtraba con facilidad en una defensa debilitada por la lesión de Gustavo Gómez que lo obligó a dejar la cancha.

Antes del descanso, otro envío de De La Cruz desde la derecha fue corregido por Matías Suárez y por el segundo palo entró Rafael Borré para decretar el 2-0. Una inyección anímica para los de Marcelo Gallardo y un mar de dudas para los brasileños.

En el segundo tiempo, a puro coraje, los argentinos fueron en busca del tercero y lo consiguieron con un centro pasado de Fabrizio Angileri que conectó de volea Gonzalo Montiel, pero la acción fue anulada por posición adelantada de Borré en la jugada previa.

Lejos de quedarse, el equipo del Muñeco siguió yendo al frente y un Verdão desconcertado aguantaba como podía la mínima ventaja que conservaba por el partido de ida.

Sin demasiados argumentos, los dueños de casa apenas apostaban a algún contragolpe aislado y cedían la iniciativa, hasta que Rojas se fue expulsado por doble amonestación.

Aún así, Suárez logró encontrar un espacio en la última línea rival y se desplomó en el área. El árbitro uruguayo Esteban Ostojich sancionó penal, pero a instancias del VAR corrigió correctamente su decisión.

Casi de inmediato, un cabezazo de Díaz fue detenido por Weverton y Borré falló una increíble situación, sin demasiado ángulo, a casi un metro del arco. La superioridad numérica en favor de los locales jamás se notó en el encuentro.

Sobre el final, el juez fue llamado a revisar un presunto penal a Borré, pero también había offside en la acción anterior. Los nueve minutos de adición no le bastaron a River para igualar la historia y quedó eliminado, dejando una imagen a la altura de un grande del continente con un plantel apto para este tipo de desafíos. Palmeiras, que hoy mostró su peor cara, es el primer finalista.