Invictus Araújo

Grandes días para Ronald Araújo, que ha pasado de ser un jugador anónimo, que se coló casi por la puerta de atrás en la primera plantilla del Barça 2020-21 como cuarto central, a un jugador imprescindible para Koeman. “Reviso los vídeos de los partidos con él”, explicó ayer en una entrevista con Mundo Deportivo en la que admitió que cuando escogió el dorsal 4, ya sabía que otro gran Ronald lo había vestido muchos años.

Araújo debutó con el Barça el 6 de octubre de 2019. Fue contra el Sevilla. Con el partido sentenciado, 4-0, Jean-Clair Todibo sufrió calambres. Fue el momento del uruguayo, al que Valverde ya empezaba a ver por delante del francés, pero que todavía era jugador del filial. Pero Araújo tuvo un debut de esos que marcan. En una jugada muy discutida, Mateu, con el que hoy vuelve a coincidir, consideró que el ex jugador de Boston River había impedido una ocasión manifiesta de gol del Chicharito. Araújo vio la roja y se formó un lío. Dembélé protestó a destiempo. “¡Qué malo eres!”, gritó a Mateu, que lo expulsó ante la estupefacción de Messi, que intentó convencer al colegiado valenciano de que el francés no podía haber dicho eso.

Dieciséis meses después de su estreno, Araújo ya es imprescindible para el Barça. El uruguayo se ha asentado en el equipo después de la grave lesión de Piqué. Ha jugado diez partidos de Liga. Con él en el campo, todavía no ha perdido el Barça en el torneo. Siete victorias y tres empates. Araújo no estuvo en el Clásico y tampoco en Getafe, el Wanda ni el Carranza. Casualidad o no, este central profundamente religioso, amante de la Playstation y la cumbia, es intocable y, por su orgullosa defensa del escudo, ya es ídolo de la afición. Hoy se cruza con Mateu, que ya se sabrá su nombre.

Aprobados y suspensos del Barça: Fortnite Griezmann, mal Messi

Ter Stegen: Poco que hacer en los tres goles del Athletic aunque en las faltas laterales y los córners no sale de la raya ni quemado. Y cuando sale, como le pasó en la prórroga, casi la lía.

Dest: Dembelé le recorta la presencia en ataque y la defensa no es una virtud suya. Por eso y por las molestias le quitó Koeman en el descanso para meter a Mingueza.

Araújo: Imperial en el corte, mejor que en la salida de balón y algún despeje comprometido, la Supercopa ha comenzado a alumbrar a un central que ya comienza a tener nivel Barça independientemente del resultado final. Va camino de convertirse en otro gran Araújo como Sánchez, ese maestro de periodistas de Alcalá.

Lenglet: Tan mal o peor que casi siempre últimamente. Vio pronto una amarilla por agarrar a Williams y luego no levantó cabeza. Cubría o debía cubrir a Raúl García en el gol anulado al navarro y, cómo no, también se despistó con Villalibre en el empate a dos.

Alba: Casi asistente en el 1-0 y asistente del todo en el 2-1. Eso le redimió de su despiste defensivo en el 1-1 de De Marcos.

De Jong: Cuando no hay espacios brilla mucho menos. Acabó como central.

Busquets: Sufrió sin claridad a la hora de distribuir desde atrás. Algo más lúcido cuando organizó ataques posicionales.

Pedri: Lo hace casi todo sencillo, pero en esta Supercopa no ha hecho demasiadas cosas.

Dembelé: El más activo en ataque del Barça durante la primera mitad, aunque sin acercarse siquiera al recital que dio ante la Real. Volvió a faltarle un socio en el área aunque combinó con Messi en la jugada del primer gol.

Griezmann: En su versión más fidedigna, la del enfant terrible que a veces parece que el partido es partida de Fortnite y va poco con él hasta que aparece para tumbar al oponente. Cazó un rebote de Messi para anotar el 1-0 y luego hizo el segundo al aprovechar otro pase de Alba. Pudo empatar en la prórroga con una volea desviada.

Messi: Era duda, jugó y se notó que no estaba bien del todo. No se pareció nada al que lo decidía todo antes de lesionarse. Tardó 40 minutos en organizar su primera arrancada. Cuando conectó con Dembelé y Alba fue para que el primero acabara subiendo al marcador. La desesperación final le valió la roja por agredir a Villalibre, primera expulsión de su carrera con el Barcelona.

Mingueza: Le cuesta mucho como lateral y se volvió a notar.

Pjanic: 30 años como mediocampista polivalente pero más ofensivo que otra cosa, con Koeman juega poco y siempre lejos del área, sacando el balón.

Braithwaite: Le pone voluntad. Lo otro…

Riqui Puig: Pinturero, sobre todo.

Trincao: Cada partido que juega tiene menos que ver con aquel extremo que deslumbraba, fichado ya por el Barcelona, durante los resúmenes en el Sporting de Braga.

Araújo, un káiser para el Barça por sólo 6,7 millones

Nacido hace 20 años en Rivera (7-3-1999), justamente en la frontera entre Uruguay y Brasil, Ronald Araújo, el nuevo káiser de la defensa fue una apuesta de Pep Segura, Eric Abidal, Ramon Planes (que terminaba de aterrizar en el club y recibió la recomendación de Sergio Cabrera) y José Mari Bakero, que le vieron potencial pese a que era un desconocido que jugaba en un club anónimo, el Boston River, al que había llegado procedente de Rentistas. Allí había superado una frustración de la infancia. El Peñarol le rechazó en una prueba en la que jugó, paradójicamente, como delantero. Finalmente, volvió a hacer el camino de Rivera hacia Montevideo, ya sí para empezar su carrera deportiva.

Teóricamente, el Madrid se interesó en él a través de Ramón Martínez. Pero lo de los blancos no pasó de ser un tanteo parecido al de Pedri cuando supieron que Araújo estaba a punto de coger un avión rumbo al Barcelona. Con, 1,91 metros, llegó al Barça por 1,7 millones de euros más cinco en variables, de los que el Barça ya ha pagado tres por haber llegado al primer equipo y por su debut con la selección de Uruguay el pasado 13 de octubre de 2020. Los otros dos tienen que ver con los partidos que juegue con la camiseta del Barça que, por lo que parece, serán muchos.

Desde muy pronto, la evolución de Ronald Araújo llamó más la atención que la de Jean-Clair Todibo, la que debía ser otra gran promesa de la defensa del Barça que ahora anda perdido de cesión en cesión (Schalke, Benfica). Con más pasión por aprender conceptos tácticos y triunfar, ya se estabilizó en la primera plantilla al final del pasado curso. Koeman no puso ningún problema en su continuidad y ya en pretemporada lo probó con Piqué en el partido ante el Girona.. Desde que apareció esta temporada en el partido ante el Celta, ya demostró la caracterísitca que mejor le define. No se adorna, es sobrio y va al grano en lo suyo. Contra la Real Sociedad estuvo gigante. Ganó los duelos a Isak. Tiene un tremendo poderío físico y buenas piernas. Es potente y sabe correr hacia atrás con metros a su espalda.

Muy potente físicamente, Araujo no se ha prodigado en demasiadas entrevistas. Durante el confinamiento, y gracias a una charla telemática que mantuvo en Barça TV con Ansu Fati y Álex Collado, descubrimos que estaba empezando a hacer sus pinitos en la cocina (“pastel de zanahoria”) y que es un fanático de la PlayStation y las películas de acción. Poderoso físicamente, cualidad que no se intuía en sus primeros años en el fútbol, Araújo se supo a principios de temporada ante una oportunidad única. Con Todibo descartado por el club, Umtiti con el cartel de transferible y con problemas físicos, y sin más centrales suplentes en la plantilla, el fútbol le dio una gran oportunidad que se había ganado. La lesión de Piqué contra el Atlético de Madrid en el Wanda terminó por convertirle en imprescindible en defensa. Aunque sus características son distintas a la del central catalán, Araújo huele a sucesor. El domingo luchará por su primer título con la camiseta del Barça.