El Madrid pone el despertador

Una fulgurante contra a los cinco minutos de partido que culminó con un testarazo de Lucas Vázquez le sirvió al Real Madrid para poner cuesta abajo su último partido de Liga. Los blancos dejaban encaminada la victoria con 85 minutos de encuentro todavía por delante. Y ni siquiera fue el tanto más rápido de los de Zidane en este campeonato. Mariano abrió el marcador contra el Villarreal con sólo 105 segundos disputados. El Madrid sale más enchufado que nadie a los partidos: ha marcado siete goles en el primer cuarto de hora y sólo ha encajado dos. La temporada pasada, en cambio, era un ejercicio de paciencia: concentraba sus goles en la última media hora de los partidos.

El Madrid ha encaminado en los primeros compases de partido sus compromisos contra Betis, Barcelona, Villarreal, Atlético, Eibar (en el 13′ ya iba 0-2 con los tantos de Benzema y Valverde) y Celta. El charrúa fue también quien marcó a los verdiblancos, en el 14′, el primer gol madridista en esta Liga y el tanto que abrió el Clásico contra el Barcelona en el 5′ y Casemiro inauguró el luminoso en el minuto 15 del derbi. Salvo el encuentro en La Cerámica, el Madrid ha saldado con victoria el resto de partidos, aunque el Barcelona llegó a igualarle la contienda y el Betis incluso ponerse momentáneamente por delante.

Además de los inicios fulgurantes, el Madrid también guarda fuerzas para la recta final de los partidos. En los últimos cuartos de hora ha hecho ocho goles. Sólo el Atlético, con 9, llega con más pólvora. Cuatro goles del Madrid, de hecho, han sido en el añadido de la segunda parte. Contra Levante, Athletic, Eibar y Granada. Savo el marcado a los armeros, obra de Lucas Vázquez, han sido obra de Benzema. Y además ha habido otros dos goles en el 90′. El de Modric que sentenció el Clásico y el Benzema que culminó el triunfo frente al Huesca.

Asensio coge este tren

El adviento feliz del Madrid sumó uno más para la causa, Asensio, uno de esos elegidos a los que a veces se traga el fútbol sin que pueda explicarse. En dos detalles levantó brevemente a un Madrid diésel para alargar la fiesta. Fue un partido sin excesos. El Madrid hace tiempo que no se los permite. Y este encomiable Granada es mejor resistiendo que picando. Con todo, sólo se dejó ganar al sprint, con un cabezazo de Casemiro, que le puso su nombre a la sexta victoria consecutiva del Madrid, y con el postre de Benzema.

La torería de Zidane es digna del Cossío. Ante la prensa astifina muletea para no explicar que parte de la plantilla no juega porque no está y reitera que estamos ante una situación pasajera. Un mea culpa para mantener respirable el ambiente del vestuario pero que cada día cuela menos. Los transplantes han producido rechazos y la cosa ha acabado en no tocar nada para no romper nada. Así que, hasta que cambie el viento, sienta en su mesa redonda a catorce principales (quince si se sube Asensio y dieciséis cuando sea hábil Hazard) y con ellos va a cabalgar quién sabe hasta cuándo.

Ante el Granada volvió a ser técnico de repetición. Sólo entró Valverde por Zidane, que es cambiar resistencia por ciencia, e insistió en Rodrygo en lugar de Vinicius, para marcar por dónde andan uno y otro en el ránking. Pero incluso estos, los leales, tienen sus días. Esta vez hubo ese arranque de duermevela que ya le ha vaciado la caja en Valdebebas esta temporada en tres ocasiones.

El error de Puertas

Veinte segundos tardó en equivocarse Varane ante Soldado. Esos desvanecimientos del francés comienzan a ser molestamente familiares. El asunto acabó con Puertas ante Courtois sin oposición y un remate grotesco por encima de la portería.

El del Granada parece un éxito de larga distancia. Ha sabido despegar y mantenerse en el aire, incluso con las horas extras de Europa, un territorio desconocido. El secreto está en la organización, en no deshacerse ante la adversidad y en jugadores de tracción total como Milla o Yangel Herrera. Así que el error inaugural de Puertas no le apartó de su misión: mantenerse en el partido con el Madrid lejos de su área. Y como al equipo de Zidane tampoco le sobra demasiado, la primer mitad quedó en táctica tirando a pelmazo.

Cada apertura del Madrid a sus extremos tuvo una respuesta de ayudas del Granada; cada salida desde atrás de los blancos se vio legítimamente entorpecida; cada vez que Benzema bajó a dirigir la orquesta, se vio enjaulado; cada vez que Kroos quiso encontrar espacios, se los negaron. Así que en el registro de ocasiones apenas quedaron un tiro de Benzema al lateral de la red, otro de Rodrygo a las manos de Rui Silva y un tercero de Kroos muy cerca del palo. Poca cosa para un equipo tan enrachado y tan exigido por la tabla. Indudablemente acusó el Madrid la baja de Modric, un futbolista que disipa partidos con niebla como este. Pero también la poca velocidad en la circulación de la pelota, la renuncia del juego al espacio y que Diego Martínez ha convertido al Granada en un hueso. El Madrid descubrió pronto por qué su rival llevaba cuatro partidos consecutivos con la portería a cero.

Antes del descanso se quebró el isquio de Rodrygo seriamente y Zidane prefirió antes a Asensio que a Vinicius. Por ahí van sus gustos, aunque los hechos, hasta ahora, caminaran por otro lado. El relevo no le echó sal al partido antes del descanso. Sí hubo hueco para la polémica por un agarrón de Casemiro a Yangel Herrera que comenzó fuera del área pero acabó dentro. El VAR hizo la estatua.

El minuto de gloria

Si al Madrid no le faltó dedicación sí se quedó muy corto en imaginación para reflotar el encuentro. Pleitos como este se rompen por agitación, no por empacho de pelota. Y esa agitación la traía bajo el brazo Asensio, por primera vez en meses. Hasta ahora ha dejado la impresión de vivir muy por debajo de sus posiblidades, especialmente esta temporada, en la que las lesiones de Hazard le abrieron una estupenda ventana. En un minuto se puso al día. Primero con un taconazo al palo que preludió dos paradas tremendas de Rui Silva. Todo en ocho segundos. Y de inmediato, con una banana envenenada casi desde la línea y desequilibrado por Kenedy. Una suerte que el Bernabéu no disfruta desde los tiempos de Gordillo. El cabezazo de Casemiro no hizo más que rendirle honores a la asistencia. Un chute de convicción para el balear que quizá cambie su suerte. Y un apunte de que desde la izquierda tiene más porvenir, aunque a él le apetezca menos.

Ese gol cambió definitivamente el duelo. La superioridad del Madrid fue propagándose. Esa superioridad vanguardista, de la postpandemia, con más control que ocasiones, con la calculadora en la mano, con la precaución por delante de la emoción. El Granada metió un extremo (Soro), dobló su ataque (Luis Suárez y Jorge Molina) y sacó a un central (Germán) para que metiera la cabeza en el otro área. Su suerte en manos de la aviación, pero lo que se encontró fue una contra en el descuento rematada por Benzema, que no falta a una cita. En este Madrid la excelencia es la resistencia.

 

Hazard, listo: crucen los dedos

Crucen los dedos: Hazard está de vuelta. Será su décimo intento por probarle al Madrid que es lo que costó. Desde su llegada ha sufrido nueve lesiones, ha pasado 291 días de baja y se ha perdido 47 partidos. Jugó el 43% de los de la temporada pasada y el 30% de esta. En siete años en el Chelsea sólo faltó por lesión en 20 encuentros. Y marcó 21 goles en el último curso, cifra que no alcanzaba desde sus tiempos del Lille. Un gran fichaje que se evaporó en Madrid.

Jugó su mejor partido en Eibar hace trece meses, tras un verano sabático. Volvería a brillar ante la Real, marcaría después dos goles en dos partidos con Bélgica y sufriría una fisura de peroné en el siguiente, ante el PSG. No ha vuelto a levantar cabeza. Esta temporada le han parado dos lesiones musculares y el coronavirus. Así que sólo ha jugado seis partidos y marcado dos goles. La semana pasada comenzó a entrenarse con el grupo, pero Zidane no le llevó a Eibar. Sabe que ahí pisa terreno pantanoso. “Necesito jugar para llegar a mi mejor nivel”, dijo tras el partido ante el Inter. Su musculatura sólo aguanto 28 minutos más, mientras desde Bélgica culpaban al Madrid, injustificadamente, de haberle “llevado al límite”.

Los catorce imprescindibles

Hazard es innegociable para Zidane. Así que hoy intentará darle minutos en la segunda parte. Forma parte de esa mitad irrenunciable de la plantilla. La otra mitad ha desparecido y lo prueban los datos. En los cinco partidos de la racha triunfal sólo catorce jugadores han sido titulares y nueve no han disputado ni un minuto (los dos porteros suplentes, Militao, Marcelo, Odriozola, Odegaard, Jovic, Mariano y el propio Hazard).

Hasta este tramo alpino, Zidane nunca había hecho menos de tres cambios por partido (agotó los cinco cuatro veces). Desde el duelo ante el Sevilla, en una ocasión hizo sólo una sustitución, en dos, un par de ellas, y en otras dos, tres. La diferencia entre titulares y suplentes es abismal y es difícil saber cuándo romperá la dinámica de las alineaciones repetitivas. Hoy no tendrá a Modric, tocado después de jugar ininterrumpidamente 26 partidos (1.798 minutos) en 74 días. Una baja notabilísima que cubrirá otro pretoriano, Valverde. También regresan a la lista Isco y Vinicius, este con grandes posibilidades de recuperar la titularidad. Y en el centro del ruedo Benzema, que ha participado en el 60% de los goles del Madrid en esta Liga.

Soldado, enemigo conocido

Y como el peligro no cesa, visita Valdebebas el mejor Granada de siempre, también con una buena paliza encima. Soporta 23 partidos en 94 días, más que ningún otro equipo en España, pero lo lleva bien. Pasó un mes malo, en el que sumó cuatro de sus cinco derrotas, pero a Madrid llega tras tres victorias consecutivas y un dato revelador: no ha recibido un gol en los últimos cuatro partidos (sigue el partido en directo en As.com).

Acabó séptimo el año pasado y ahora es sexto, lo que habla de un proyecto sólido. Su histórica clasificación para Europa le llevó a gastar 20 millones en refuerzos y la cosa marcha. Hoy tendrá dos bajas notables: el lesionado Machís, su segundo goleador y un aborotador de primer orden, y el sancionado Gonalons. Puertas y Ezeki apuntan a sustitutos. Y en punta repetirá Soldado, al que Del Bosque se trajo del Colegio don Bosco de Valencia con 14 años. Pasó nueve en el Madrid con registros goleadores brutales en las categorías inferiores. Lo mejor de su carrera profesional lo hizo fuera y con 35 años sigue metiendo goles. Está en su naturaleza.

 

El ERTE de Zidane

“Estoy contento con mis jugadores y voy a contar con todos. Claro que pueden pasar cosas. Hasta final de enero pueden pasar cosas en todos los clubes. Mis jugadores son los más importantes, son los mejores y quiero contar con ellos siempre”. En la penúltima conferencia de prensa, previa al encuentro ante el Eibar, Zinedine Zidane volvió a repetir una de sus máximas habituales y que suele remarcar en casi todas sus comparecencias públicas: cuenta con una plantilla de 25 jugadores, que la temporada es larga y que contará con todos sus futbolistas a lo largo de los diez meses de competiciones.

Ahora cuando el Madrid afronta su décimo encuentro en apenas 33 días, el miércoles ante el Granada (19:45 horas), es hora de pensar en la Unidad B de la plantilla blanca… pero todo apunta a que no será así. Desde que el Madrid saliese derrotado de su visita a Kiev para medirse al Shakhtar en la quinta jornada de la Champions (el pasado 1 de diciembre), Zidane ha confiado prácticamente en el mismo grupo central de jugadores a los que ha ido añadiendo a los futbolistas que han ido saliendo de lesiones, caso de Sergio Ramos y Carvajal. En los cinco últimos partidos de los blancos, cinco jugadores han sido fijos para el entrenador blanco: Courtois, Varane, Mendy (el Madrid no ha perdido ni un solo encuentro de Liga con él sobre el campo), Kroos y Benzema. Esa ha sido su columna vertebral: han disputado los 450 minutos de los cinco encuentros. Junto a estos han estado Lucas Vázquez (435 minutos) y Luka Modric (430). Sorprende el caso del gallego, que acumula 13 encuentros consecutivos siendo titular tanto como lateral derecho como de atacante. De esas 13 titularidades, el de Curtis acabó el partido en 11 ocasiones… Junto a ellos se asientan Ramos (360 minutos, titular en los cuatro últimos encuentros), Casemiro (otros 360 minutos y baja ante el Athletic por acumulación de amonestaciones) y Vinicius (que acumula 306 minutos y que estuvo ausente en Ipurua al contraer una gastroenteritis).

Lejos quedan Carvajal (ha salido de una lesión y acumula 259 minutos) y Rodrygo (224 minutos en tres titularidades y participando en los otros dos encuentros entrando desde el banquillo). Atrás quedan otros como Asensio (96 minutos), Nacho (90, fue titular en el triunfo en Sevilla y el regreso de Ramos le ha condenado de nuevo al banquillo) y Valverde (84 minutos: acaba de salir de una lesión de fisura y está empezando a coger minutos de puesta a punto). Isco, con 26 minutos, y el canterano Arribas (16 minutos) son los últimos que han contado con tiempo de juego en este tramo.

Aquí es dónde arranca el ERTE de Zidane: hasta ocho jugadores no han contado para el técnico francés por diversos motivos: Hazard y Odegaard han salido de lesión. Con el primero, Zidane no quiere correr riesgo alguno: acumula nueve lesiones desde que llegase en el verano de 2019 procedente del Chelsea. Con el joven noruego, titular en las dos primeras jornadas ha pasado lo mismo. Igual que con Jovic, que entre parones por COVID-19 y lesiones no acaba de arrancar (se rumorea que su agente puede llegar a Milán para negociar una cesión de seis meses con el conjunto rossonero). Marcelo parece haber caído en desgracia, como su compatriota Militao, pero tanto Zizou como el propio lateral (está trabajando en duras sesiones con el preparador físico de Marcos Llorente) esperan acabar de la mejor manera esta temporada. Mariano, que marcó en Villarreal (precisamente este tramo comenzó con el empate blanco en el Estadio de la Cerámica (1-1) el pasado 21 de noviembre), ha tenido una serie de molestias musculares que le han dejado en el dique seco. Llama la atención el caso de Odriozola que, recuperado para poder jugar como lateral, el formidable rendimiento de Lucas Vázquez le ha condenado al ostracismo del banquillo. Por su parte, los únicos que no han debutado hasta el momento han sido los dos porteros suplentes, el ucraniano Lunin y el joven Altube.

 

 

El que sepa qué es mano que lo diga

Partido de los que hacen afición, se decía antes. Eso fue lo que vimos en Ipurua, un partido bello, de ida y vuelta, con alternativas, sin esos tramos tediosos de ataque estático, de un lado a otro del campo ante un bloque cerrado, tan del balonmano, tan del fútbol últimamente. Un partidazo subrayado por cuatro goles preciosos. De los del Madrid, Benzema, que sigue jugando cada vez mejor y ya es difícil, hizo uno y dio dos. El primer cuarto de hora del Madrid fue imperial, con él y Modric tocando el violín. El Eibar no se amilanó con el 2-0, peleó el partido, se comió contraataques y se fue pensando que hubiera empatado de no ser por el VAR.

Porque el partido estaba 1-2 y a punto de finalizar cuando un cabezazo de Muto pegó en el codo de Sergio Ramos. Hubo un momento de intriga, pero tras un breve diálogo con Cuadra Fernández, que capitaneaba la sala VOR, Munuera dijo no. Para mí, por el Antiguo Testamento no era penalti, pero por el Nuevo Testamento, ese código confuso parido por David Elleray, sí lo es, y vemos pitar penaltis por menos. Al final, Carvajal y Kike García, entrevistados al borde del campo, coincidieron en confesar que ya no saben qué es mano y qué no. No lo saben ni ellos ni nosotros ni Cuadra ni Munuera ni sé si lo sabe el dichoso Elleray.

Esa jugada, que llenó de inmediato las redes (suerte que los que les concedieron la víspera al Atleti y el Barça fueron muy objetables, dejémoslo ahí), tuvo la réplica de un tercer gol del Madrid, que elevaba el resultado hasta más allá del margen de un gol. En todo caso, el Madrid ganó bien, porque llegó más y con más peligro. Zidane sacó otros tres puntos con los de siempre salvo Vinicius que, enfermo, dejó el puesto a un aceptable Rodrygo. Muy avanzado el partido salieron Valverde y Asensio. Zidane, que tanto brillo sacó no hace mucho a la segunda unidad, tira ahora de los justos porque, a diferencia de entonces, poco más hay. Mientras puedan…