El Madrid no ficha a Heurtel… de momento

El reloj marcó las 18:00 de este martes, 6 de enero de 2021, la hora y la fecha límite para el cierre del mercado de la Euroliga, y Thomas Heurtel continuaba siendo jugador azulgrana. No hubo salida para el base francés. El Madrid sí había anunciado el día anterior a Alex Tyus para suplir al lesionado Anthony Randolph, mientras que el propio Barça cerró dentro del plazo a su sustituto y compatriota, Leo Westermann, pero ni rastro de la pieza del conflicto en las transacciones. A pesar de que Albert Soler, el director de las secciones profesionales del Barcelona, había señalado este día como tope para resolver el entuerto de forma pactada, no se consolidó ningún movimiento. Ni al Real Madrid, ni al Fenerbahçe, ni al Khimki, ni a ningún otro… Heurtel permanecerá oficialmente en una plantilla de la que ya ha sido apartado, bajo las órdenes, o seguramente ni eso, de un entrenador, Sarunas Jasikevicius, que no cuenta con sus servicios, a pesar de que haya sido el MVP de los dos últimos títulos conquistados por la formación catalana: las Copas del Rey de 2018 y 2019.

El francés cobra tres millones brutos al año, de los que ya se ha embolsado uno, así que todavía ingresará otros dos por no jugar, sólo por entrenarse. Ese es el precio que el Barça prefiere pagar para no reforzar a su eterno rival. No hace mucho, Tyrese Rice pasó por una situación similar, enviado a las sesiones preparatorias del filial de la LEB Oro, aunque entonces fue por indisciplinas, y las arcas del club no exhibían el actual agujero. Así que Heurtel seguirá cobrando de un Barcelona en crisis a cambio de nada, lo que no evitará que acabe en el Madrid dentro de seis meses, ya libre y descansado. En realidad, el club blanco tampoco tenía prisa. Desde que se marchó Facundo Campazzo, su balance es de 11 triunfos y dos derrotas. No se ha notado tanto. Y se asegura un fichaje estelar para el próximo curso.

El feo caso de Heurtel

El caso de Thomas Heurtel ha impactado al aficionado, tanto por las dudosas formas empleadas por su club, el FC Barcelona, como por la doble fecha con la que han coincidido los hechos: las vísperas de las Fiestas Navideñas, periodo siempre de paz, amor y buenos deseos, y el tiempo de pandemia, que aconseja ciertas cautelas aquí olvidadas. Heurtel viajó con su equipo a Estambul, donde el Barça jugaba con el Efes, no para participar en el partido de la Euroliga, sino supuestamente para resolver su futuro con el Fenerbahçe. El francés ha contado poco para Sarunas Jasikevicius desde su llegada al banquillo, por lo que el base buscaba una salida pactada. Ni se había sentado en el último choque de Liga frente al Joventut, porque su marcha a Turquía parecía inminente. A cambio, el Barça ya tenía atado a su relevo: Leo Westermann.

Pero mira tú que lo que aparentaba un final feliz para todos, era en realidad otra cosa. Ni Heurtel ni su representante tenían la intención de acabar bajo la disciplina de Igor Kokoskov. Su destino era mucho más cercano: el Real Madrid, el eterno rival, que le tendió la mano para sustituir a Facundo Campazzo. El engaño ha ofendido al Barça, y con razón. Heurtel no ha sido ningún angelito en esta historia, aunque el desenlace lo haya convertido en víctima. Dicho esto, el Barcelona, que es más que un club, sí se ha equivocado con las maneras utilizadas. Al jugador se le impidió volver con el grupo y se le dejó en Estambul una noche más para que embarcara al día siguiente en un vuelo regular. Es verdad que Heurtel no queda desatendido, como afirma el comunicado azulgrana, pero sí fuera de la burbuja y de las medidas de protección por el coronavirus. Ya no se trata sólo de una falta de elegancia, que también lo es, sino de una imprudencia sanitaria. El caso se ha puesto muy feo. Y viendo el camino que lleva, seguramente se resolverá en los tribunales. Una pena… por estas fechas.