1×1 del Barcelona: Koeman 'secuestró' a De Jong

Koeman jugó con un once previsible ante el Athletic. Pese a la recuperación de Sergi Roberto, fue prudente y alineó a Mingueza en defensa al lado de Araújo, Umtiti (segundo partido de Liga consecutivo) y Jordi Alba. Los dos implicados en el informe Planes, Mingueza y Umtiti, fueron titulares. Pjanic jugó en lugar de Sergio Busquets y, arriba, repitieron Griezmann, Messi y Dembélé. Este fue el uno por uno del Barça, en el que la novedad táctica de retrasar a De Jong lastró al holandés, que estaba en un momento espectacular. 

Escudo/Bandera Barcelona

Ter Stegen. Partido cómodo para el alemán. No pudo hacer nada en el gol de Alba en propia puerta y estuvo tranquilo por arriba en los últimos minutos.

Mingueza. Sufrió con Muniain en el sector derecho.Estaba bajo la lupa después del informe Planes y respondió bien. Con sus carencias, compite. No tiene una tarea fácil y le está haciendo un servcio al Barça. Y además, dio la asistencia del gol. Muy meritorio lo suyo. Dembélé le ayudó poco atrás.

Araújo. Muy estable. Sin errores. Titularísimo e importantísimo en el Barça.

Umtiti. Hasta donde le llega el físico, es agresivo y sabe leer los partidos. Intenta recuperar su nivel, pero no es sencillo. Aprobó. Tiene experiencia y sabe disimular sus limitaciones.

Alba. Como siempre, mejor hacia delante que hacia atrás. Con Mingueza en la derecha, tiene más libertad para subir. Hizo mucho peligro en la primera parte. Ofensivamente, sigue siendo el mejor lateral izquierdo de LaLiga. Pero atrás, sintió la presión de De Marcos y se marcó el gol en propia puerta. Vio tarjeta amarilla.

Pjanic. Un jugador que debía ser la brújula del Barça y que no termina de encontrar su sitio. Ni siquiera está atinado en una de sus especialidades, los disparos a puerta. Koeman no confía en él. Cambió su manera de jugar por él y fue el primer sustituido. Corto como está de efectivos, Koeman necesita recuperarlo o, al menos, darle una tarea concreta en el juego.

De Jong. Jugó más retrasado. Koeman no debe fiarse de Pjanic como único mediocentro y ayudó en la salida de los centrales. En un gran momento e imprescindible a día de hoy para el Barça, el holandés no puede renunciar a esa posición porque el equipo azulgrana pierde mucha presencia.

Pedri. Magnífico jugador, siempre dando soluciones. Cuando falla un pase, como en la primera parte cuando intentó iniciar una transición, no se da crédito. Hizo un robo épico en los últimos minutos. Al Barça le ha caído un ángel del cielo con su fichaje. Uno de los termómetros del equipo. Lee el juego. Un gusto verlo.

Dembélé. Bien en la jugada del 2-1, al fin con sentido colectivo del juego para habilitar a Mingueza por la banda. En la primera parte estuvo fallón con la espada. Cuando un partido se pone 1-0 y Messi te deja tres veces mano a mano con un defensa, un jugador de 140 millones de euros tiene que hacer la diferencia, no mandar el balón a las nubes. Koeman se lo reprochó. Por la izquierda, hizo más daño en la segunda parte. No ayudó como debía a Mingueza en defensa. Pero está en progresión. No parece tan desconectado del juego ni jugar sus propios partidos. Básico que dé un paso más si el Barça quiere ganar algo.

Messi. Jugó 20 minutos iniciales espectaculares. Un control delicioso a pase de Griezmann (Unai Simón hizo una paradón), un remate de pecho y un tiro de falta directo fabuloso después de forzar la falta del 1-0. Aparentemente, recuperado de las molestias que le impidieron hacer el 1-0. Luego tuvo una arrancada espectacular en el inicio de la segunda parte, pero desapareció del partido sobre el minuto 60. Eso sí, luego supo provocar un par de faltas para permitir respirar al equipo al final del partido.

Griezmann. Está jugando bien las últimas semanas. Siempre hace lo que necesita el equipo y da la sensación de mezclar mejor con sus compañeros. En su sitio para hacer el 2-1 y dar otro gol ganador al Barça. Un enero fantástico.

En la segunda parte, reapareció Sergi Roberto, que jugó de interior y estuvo correcto pero falto de ritmo y sin sitio. También salió Lenglet, lo que conllevó un cambio de sistema (tres centrales), para proteger el marcador; y Braithwaite, para dar oxígeno y ayudar con las subidas de Yuri.

El Barça suda sangre en Vallecas

El Barça ha venido a esta Copa a sufrir. En Vallecas vivió otro parto para sellar su clasificación para los cuartos de final de la competición tras ganar al Rayo en Vallecas por 1-2 en un partido en el que los blaugrana estuvieron al borde del abismo. Tras estrellar tres balones en los postes, los de Koeman sólo pudieron remontar el tanto local después de que Koeman se viera obligado a sacar la artillería tras comprobar de nuevo que hay suplentes que no están a la altura del equipo.

Optó Koeman por un equipo titular con reparos. Regresaba Messi al once, aunque no dio signos de entrar en el partido hasta bien entrada la primera parte, y a su alrededor montó Koeman un equipo en el que entró Trincāo en la delantera conformando un ataque con Griezmann formado por tres zurdos. Riqui jugó para dar descanso a Pedri y Junior hizo lo propio con Alba.

Foto de Messi

Los cambios no afectaron a la teórica superioridad del Barça, que dominaba el partido, pero no pudo esconder que se sentía muy incómodo ante la presión del Rayo, que durante buena parte del partido logró cortocicuitar el juego blaugrana, al que le faltaba continuidad.

Con el partido moviéndose a arreones, el Barça tuvo oportunidades para adelantarse en el marcador y poner el duelo cuesta abajo, pero falló en todas ellas. Unas las falló por el acierto de Dimitrievski, que estuvo fenomenal ante un cabezazo de Araújo y a un tiro de Trincāo. Otras las falló por centímetros cuando De Jong y Riqui dispararon al palo en la primera parte y Messi al inicio de la segunda. También influyó el hecho de que dos caídas del extremo portugués en el área no se consideraron penalti.

Foto de Frenkie De Jong

Por su parte, el Rayo se limitaba a complicarle de entrada la vida al su rival a la espera de que llegara su momento en alguna pérdida de balón de los barcelonistas o en una jugada a balón parado. En la primera parte, los de Iraola avisaron con dos faltas laterales en las que los rematadores del Rayo ganaron claramente la partida a sus marcadores, pero Neto estuvo atento.

A la media parte, el partido estaba donde quería el Rayo y el Barça empezaba a plantearse de nuevo su problema de efectividad de cara a la puerta rival. La cuestión estaba en cómo ambos equipos iban a gestionar esa situación de cara al segundo tiempo.

Y ahí es donde el Rayo dio un paso adelante. Iraola dio entrada a Álvaro García, que revolucionó el partido. Su velocidad al espacio retrató a Junior, su regate sentó a Lenglet y su centro lo empujó a la red Fran García tras el tímido rechace de Neto. Todo lo que le podía salir mal al Barça, le estaba saliendo.

Para tratar de evitar la tragedia, Koeman dio entrada a Pedri, Alba y Dembélé. Sacaba el holandés la artillería para en 25 minutos rescatar al equipo de otro desastre. El arreglo dio resultado instantáneo. Al minuto, Alba rompió la defensa y salvó el portero local y al minuto siguiente, Messi empató a asistencia de Griezmann. El tanto subió al marcador por los centímetros que evitaban el fuera de juego del francés.

Con los cambios, el Barça había encontrado la manera de aprovechar la autopista de la banda izquierda que Junior convirtió en un camino de cabras, pero con Alba, la cosa fue diferente. A los 80 minutos, Messi volvió a conectar con el lateral catalán que sirvió la asistencia para que De Jong, el mejor del partido, marcara el segundo tanto blaugrana. El sueño del Rayo había durado un cuarto de hora, el sufrimiento del Barça duró hasta el último minuto.

Cambios

Álvaro García (55′, Joni Montiel), Alba (67′, Ricard Puig), Ousmane Dembélé (67′, Trincão), Pedri (67′, Júnior Firpo), Mario Suárez (70′, Andrés Martín), Antoñin (70′, Yacine Qasmi), Isaac Palazón (82′, Iván Martos), Luis Advincula (82′, Mario Hernández), Braithwaite (84′, Griezmann)

Goles

1-0, 62′: Francisco Garcia, 1-1, 68′: Messi, 1-2, 79′: Frenkie De Jong

Tarjetas

Santiago Comesaña (9′,Amarilla) Trejo (53′,Amarilla) Ousmane Dembélé (72′,Amarilla) Mario Suárez (88′,Amarilla) Braithwaite (89′,Amarilla

Aprobados y suspensos del Barça: la metamorfosis De Jong

Pocas novedades en el once del Barça en Elche. Si acaso Samuel Umtiti, que después de estar desaparecido desde Granada jugó al lado de Araújo en la defensa. Sin Messi, Koeman alineó a Dembélé, Griezmann y Braithwaite en la delantera. Mingueza mantuvo su sitio como lateral de emergencia y en el centro del campo ya se han asentado Busquets, Pedri y De Jong. Este fue el uno por uno del Barça

Ter Stegen. Le salvó los muebles a su defensa con un paradón a Rigoni en la segunda parte después de un error de coordinación de Umtiti y Araújo, pero sobre todo de Mingueza. Recordó a la famosa pasada de Casillas a Robben. En reflejos, uno de los mejores del mundo. Tuvo un error con el balón en los pies.

Mingueza. Estuvo a punto de mandar al limbo un partido correcto con un error imperdonable en un jugador del Barça. Casi provoca el 1-1. Por lo demás, no tiene las mejores condiciones para ser lateral ni seguramente la calidad como para ser titular en el Barça, pero lee bien los partidos y tiene oficio aunque es joven. Cumplió, aunque casi lo estropea.

Araújo. Está impresionante. El nuevo líder de la defensa del Barça. Inabordable.

Umtiti. Si recuperase su nivel físico, le competiría con facilidad la titularidad a Lenglet. Sólo la relajación pudo jugarle una mala pasada en la jugada que pudo significar el 1-1.

Jordi Alba. Se prodigó en ataque y no sufrió en exceso con Josan, que es uno de los jugadores más en forma del Elche.

Sergio Busquets. Oficio. Se ha vuelto imprescindible para Koeman y, en espera de partidos más físicos, es una garantía. Vio una tarjeta amarilla y no podrá jugar ante el Athletic. Oportunidad para Pjanic. Busquets podría no descansar en Vallecas

De Jong. Otro gol y otra asistencia en un mes fantástico para el holandés, que marcó ante el Huesca, en Córdoba ante la Real Sociedad, y este domingo en Elche. Metamorfosis total. La decisión de Koeman de adelantarle unos metros, clave.

Pedri. Imprescindible para coser el fútbol del Barça. Se mueve fantásticamente entre líneas. Es muy bueno y llama a la puerta de la Selección con fuerza. Asentado.

Dembélé. Es evidente que intenta ponerse ciertos galones y demostrar cierta jerarquía. Con sus cosas, empieza a ser un jugador más consistente. Tenga más o menos acierto, se trata de coger cierta regularidad. Cuando empecó a perder balones, Koeman, con acierto, le sustituyó.

Braithwaite. Da su máximo. Trabajador, de sus botas salió la jugada del 0-1.

Griezmann. Falso nueve, trató de detectar las debilidades defensivas del Elche echándose unos metros más atrás. Partido gris. Vio tarjeta amarilla.

En la segunda parte comparecieron:

Trincao. Muy activo y bien por la banda derecha. Dio más cosas que Dembélé y tuvo tres ocasiones, dos de ellas claras, que no pudo transformar en gol. Un pasito adelante.

Riqui Puig. Aprovechó sus minutos con su primer gol oficial con el Barça. Empujó de cabeza una gran jugada de Frenkie De Jong.

Riqui sella un triunfo obligado

Sin brillantez, pero con oficio, el Barça sacó adelante su visita al campo del Elche ganando por 0-2 un partido que asienta al Barça en la zona Champions después de sumar su quinta victoria seguida fuera de casa, algo que no pasaba desde hace tres años. Los goles de De Jong y de Riqui Puig, que aprovechó los cuatro minutos que le dio Koeman, son una inyección de confianza para un equipo que andaba justito de amor propio tras la Supercopa.

Consciente de que el equipo blaugrana no estaba físicamente para muchos alardes, Koeman decidió no arriesgar con Dest y dar descanso a Lenglet, por lo que Mingueza se mantuvo en un equipo titular en el que se alineó Umtiti.

Como era también de esperar, al partido le costó coger el ritmo, con un Elche muy pendiente de defender el marco de Edgar Badia y un Barça que no acababa de entrar en el partido, que amenazaba con hacerse bola y que no hubiera quien lo pudiera digerir.

Foto de Frenkie De Jong

Otro de los peligros era que el equipo blaugrana, que ante la diferencia de calidad con el rival veía el encuentro al alcance de la mano, dejara pasar los minutos, con lo que el Elche podía ir creciendo en su fe.

Al Barça le costó encontrar la manera de crear peligro en la portería local. Primero lo intentó a base de jugadas a balón parado, donde Araújo y Griezmann conectaron unos remates demasiado inocentes, que Badia atrapó fácilmente. Luego optó por los disparos de lejos, pero el de Busquets fue manso a las manos del portero ilicitano y los de Alba y Pedri se fueron desviados. Otra opción era la de utilizar la carta Dembélé, que por un momento se erigió en el líder del ataque blaugrana e interpretó un ‘yo contra el mundo’ que tampoco dio resultado.

Foto de Ricard Puig

El premio legó en una de las pocas circulaciones rápidas del Barça. Pedri habilitó a Braithwaite al espacio como extremo, que centró al área buscando el remate de Griezmann, Diego González en su intento de evitar el remate desvió la pelota hacia su portería superando a su propio guardameta y antes de que la pelota rebasara por completo la línea de gol, De Jong la remachó con rabia a la red.

El Barça había conseguido lo más difícil por partida doble: se había adelantado en el marcador y en el consiguiente y habitual despiste tras marcar, Ter Stegen blocó un disparo de Josean tras un resbalón de Umtiti. El primer patinazo de la tarde estaba superado justo antes de llegar al descanso.

Nada más empezar la segunda parte llegó el segundo resbalón, mucho más grave que el primero cuando Mingueza perdió el balón ante Rigoni, que se plantó ante Ter Stegen, que se lució para evitar el tanto del empate.

Esa jugada abrió el partido y el Elche empezó a subir la velocidad al partido ante un Barça que a medida que pasaban los minutos se le iba haciendo más cuesta arriba a un Barça al que ya le empezaban a pesar las tres prórrogas consecutivas.

El equipo de Koeman logró controlar el partido y llevarlo a un escenario donde no pasaban demasiadas cosas, pero el marcador seguía siendo de mínima ventaja y a medida que se acercaba el final, la posibilidad de que cualquier accidente resultara fatal aumentaba exponencialmente. Si el Barça no lograba el segundo, el partido llevaba camino de acabar con los catalanes pidiendo la hora. Para acrecentar la tensión ny buscar la épica, Almirón sacó al campo a Nino.

Pero el que resultó decisivo en los minutos finales fue Riqui Puig, que ingresó en e campo a falta de tres minutos y logró cerrar el encuentro con un cabezazo tras rematar una excelente jugada de De Jong. El Barça continua con su gira lejos del Camp Nou resistiéndose a dejarse ir. Sumando puntos y buscando la regularidad que le ha faltado. Lo de la brillantez, ya llegará.

Cambios

Trincão (73′, Ousmane Dembélé), Tete Morente (73′, José Raúl Gutiérrez), Luismi (74′, Emiliano Rigoni), Nino (81′, Victor Rodriguez), Ricard Puig (86′, Pedri)

Goles

0-1, 38′: Frenkie De Jong, 0-2, 88′: Ricard Puig

Tarjetas

Arbitro: Valentín Pizarro Gómez
Arbitro VAR: José Luis González González
Busquets (67′,Amarilla) Griezmann (83′,Amarilla

Clasificación

Súper Ter Stegen lleva al Barça a la final

A falta de Messi, Ter Stegen lideró al Barça para llevar al equipo blaugrana a la final de la Supercopa en la que esperará al vencedor del partido entre el Athletic Club y el Real Madrid. El portero alemán fue el ángel de la guarda de los barcelonistas en el partido y en la dramática tanda de penaltis que clasificó a un equipo al que ya le sonríe la suerte.

El partido empezó a las 12 del mediodía, cuando Moisés Llorens en la ESP anunció que Messi era duda para disputar el partido. El argentino se quedó en el hotel y no estuvo presente en el entrenamiento de activación programado por Koeman. Arrastraba molestias desde el partido de Granada y el Barça, en una situación ya precaria de entrada por las bajas de Piqué, Sergi Roberto, Coutinho y Ansu, se apuntaba a un ‘más difícil todavía’ que se completaría más tarde con la ausencia de Dest, también tocado, del equipo titular.

Ante esta precariedad, la Real Sociedad, a la que le faltaba Elustondo y David Silva, salió a la yugular del Barça desde el inicio. Mediante una presión asfixiante a la salida de balón de los blaugrana, el equipo vasco jugó un primer cuarto de hora en el que tuvo hasta cuatro ocasiones para inaugurar el marcador. La más clara de todas, una de Isak en un uno contra uno ante Ter Stegen, que el portero alemán solventó salvando al Barça.

El equipo blaugrana, huérfano del faro de Messi, encontró la ganzúa para salir del embrollo en Dembélé, que en cuanto agarraba la pelota se lanzaba contra la defensa realista, que no veía como conjurar sus aceleraciones. Una vez aparecía en la derecha, otras en la izquierda y a veces por el centro. Viviendo de Dembélé, el Barcelona fue sacando la cabeza del agua y Bratihwaite empezó a aparecer tanto para descargar balones como para avisar a Remiro, el portero txuri-urdin, de que era el Barça el rival.

Con el partido ya equilibrado y la Real domada tras su salida en tromba, el Barcelona consiguió hilar una larga posesión que empezó con una recuperación de De Jong y culminó con un remate de cabeza del propio holandés en el área pequeña llegando desde segunda línea. La perla que fichó el Barça del Ajax ha tardado en eclosionar, pero parece que con Koeman está encontrando su sitio.

Pero este Barça es un equipo de altibajos, como lo demostró el propio De Jong al inicio de la segunda parte al despejar con el codo un centro inofensivo de la Real, que se convirtió en un penalti, que a pies de Oyarzabal es sinónimo de gol. Pocos jugadores tienen la seguridad del de Eibar desde los once metros, donde es un espectáculo. A los cinco minutos de la reanudación la Real empata y decretaba un nuevo partido con la fuerza del que llega remontando.

El partido volvió a quedar en manos de la Real y el Barça volvió a aplicar la receta Dembélé, que a punto estuvo de desequilibrar el duelo con un disparo a los 60 minutos, pero el duelo se encaminaba a un duelo de fogonazos en el que ninguno de los dos equipos parecía hacerse con el control del juego. El partido pendía de un hilo y ambos entrenadores se guardaban los cambios temiendo un alargue.

El primer movimiento fue de Koeman, que dio entrada a Trincāo e Imanol respondió con Barrenetxea. Dos jóvenes de banda para cambiar un partido que iba a decidirse en la prórroga.

Riqui Puig y Pjanic fueron las apuestas de Koeman para el tiempo extra, mientras que Imanol daba entrada a William José y Zaldua. Nuevas cartas para un partido apasionante que en la segunda parte del tiempo extra tuvo momentos de infarto en ambas porterías, especialmente en un tiro de falta de Januzaj al poste tras un vuelo inverosímil de Ter Stegen, que completó el milagro en la tanda de penaltis que certificó Riqui Puig.

De Jong: “Pedri es un crack”

Frenkie de Jong aseguró que se siente mucho más cómodo en el campo desde que Ronald Koeman decidió liberarlo de posiciones defensivas y le liberó para subir al ataque.

Pregunta. ¿Llega el partido en su mejor momento y el del equipo?

Respuesta. Estamos bien, yo también. Estamos mejorando como equipo.

¿Es el mejor De Jong desde que vino al Barcelona?

Me siento muy bien.

¿Qué le pidió Koeman para ver este cambio?

Estoy jugando un poco más diferente en estos últimos partidos. Juego más adelante, más al ataque y me siento más cómodo.

¿Se sienten favoritos en la Supercopa?

No sé si somos favoritos, pero es evidente que el Barcelona cuando juega una competición siempre sale entre los favoritos.

¿A Messi se le puede convencer para que se quede jugando así?

No es una pregunta para mí, sino para Messi.

¿Cuáles son las claves de la mejoría en el equipo?

Jugamos más fluidos y estamos ganando en confianza.

¿Qué es lo que más le preocupa de la Real Sociedad?

Es un equipo muy bueno, juega bien desde atrás, va a ser un partido muy duro, pero tenemos que llegar al final.

¿Qué le parece Pedri?

Tiene mucho talento, mucha calidad. Es un crack.

¿Dónde fue el punto de inflexión para la unión de este equipo?

Estamos unidos siempre, pero es verdad que en este 2021 estamos mejor.

Una 'nueva' sala de máquinas

Aunque Koeman insista en que no es cuestión de sistemas, sino de jugadores y de interpretación de juego, ciertos cambios le han hecho bien al Barça, un equipo que históricamente se ha construido desde el centro del campo y lo había perdido en los últimos tiempos por las marchas de Xavi e Iniesta y el desgaste de Rakitic y Sergio Busquets. Koeman llegó con una idea clara. Jugar con un 4-2-3-1 que protegiese a Busquets (o lo supliese) y, en general, a todo el equipo. La supuesta idea era que Pjanic y De Jong ocupasen el doble pivote, pero resultó evidente desde el principio que al rubio de Zaandam no le convencíó el bosnio en esa posición y que Busquets sería innegociable mientras el físico le aguantase.

La postura de Koeman de mantener el 4-2-3-1 parecía firme e inamovible, pero los resultados no terminaban de llegar y, ante tanta irregularidad, y especialmente después del 2-1 de Cádiz y el 0-3 contra la Juventus, el entrenador decidió ser más flexible. Sus decisiones han funcionado. El 4-2-3-1 ha virado al 4-3-3. Con tres detalles importantes. Busquets sigue siendo el jugador ancla. No da un gran despliegue pero su posición es el termómetro del Barça. Si Busquets está bien colocado, el equipo responde. Pedri, que empezó la temporada jugando de mediapunta o tirado a una banda, se ha metido dentro de la sala de máquinas. Además de un tremendo talento, tiene una excelente base física que le permite hacer kilómetros todo el partido. Se ha convertido, junto a Messi, en el cerebro de todas las operaciones ofensivas. Por momentos, incluso, da la sensación de que él marca el ‘tempo’ del partido.

Pero el cambio más sorprendente ha sido el de Frenkie de Jong. Es el jugador que más pases da en el Barça y en toda LaLiga (1297). Sin embargo, en los últimos tres partidos se le han visto hacer cosas que sólo había enseñado con cuentagotas en su primer año y medio. Contra el Huesca conectó con Messi en el gol que significó en la victoria del Barça; en San Mamés tuvo fe para dibujar un desmarque en el que Messi creyó y terminó en el gol de Pedri. Y en Granada desplegó más fútbol total. Estuvo a punto de marcar un gol memorable con una arrancada desde el centro del campo, y se inventó un pase al espacio espectacular en la primera parte. Detalles que permiten identificar al jugador que causó sensación en el Ajax.

Que Koeman cree en ese centro del campo tiene relación directa con los minutos que les ha utilizado. De Jong supera los 1.500 minutos en LaLiga y Busquets y Pedri rebasan los 1.100. Los teóricos sustitutos han jugado poquísimo. Pjanic ha jugado 388 minutos; Aleñá se marchó con apenas 46 minutos y Riqui apenas ha tenido 22 minutos. Koeman espera cuando antes la incorporación de Sergi Roberto. Con Dest asentado en el equipo, el de Reus podría mezclar partidos en el lateral con otros en el centro del campo para dar descanso a los imprescindibles. De momento, esa sala de máquinas (Busquets-DeJong-Pedri) es inamovible.

 

Messi ha encontrado su socio en Pedri

Caray con el Atlético. En Anoeta soltó otro partido solvente, confirmando una seguridad de resultados que sólo le falló ante el Madrid. Sólo aquel mal día autoriza aún a decir a Simeone que su equipo no es favorito, porque si llega a ganar al Madrid andaríamos pensando que LaLiga estaba cerrada, o poco menos. Este Atleti tiene seguridad en su juego y una plantilla profunda y homogénea. Es un equipo para las cuatro estaciones. Favorito no, porque está el Madrid ahí y, en efecto, quedan 25 jornadas, como recuerda el Cholo. Pero es el coco en este momento del campeonato. El Madrid también está ganando mucho, pero le cuesta más.

Después del Atleti compareció en Valladolid el Barça, con su uniforme sicodélico y un dibujo nuevo: tres centrales, Dest y Jordi Alba sueltos para llegar, Pjanic guardando la viña, De Jong con libertad para subir, Braithwaite en punta y Pedri como socio de Messi. Pedri se ha convertido en la aparición más interesante del campeonato, el jugador revelación que cada año se busca. Dejó cosas desde su primera aparición y está claro que Messi le disfruta como socio. Se entienden, y la aparición de este chaval canario con tanto encanto como sacrificio ha contribuido a desarrugar el ceño de Messi, al que volvemos a ver a gusto con el fútbol.

La decisión implicó dejar fuera a Busquets, Griezmann y Coutinho, casi nadie al aparato. Pero el modelo facilita la mejor versión de los once que jugaron y gracias a él vimos por fin un buen Barça esta temporada. Messi, en su nueva versión de organizador con panorama capaz de salpicar apariciones para el remate. Estuvo en los dos primeros goles y marcó el tercero, recibiendo un taconazo de Pedri. Hubo muchos encuentros entre ambos, pero éste los sintetiza todo. Messi juega a gusto cerca de este chico, que por su parte es un libro abierto. Pequeñas sociedades hacen grandes equipos, decía Menotti. Ahí hay una. Koeman respira tranquilo.