Datome noquea al Valencia Basket en Milán

El Milán deja fuera al Valencia Basket del Top-8 de la Euroliga. Los de Ettore Messina, con una amalgama de estrellas cuyo mejor momento ya pasó, y con Kevin Punter, el anotador del Bronx, a pleno rendimiento a sus 27 años, no dieron tregua a los taronja. Sin embargo, fue el veterano Luigi Datome el que sembró el pánico en el Mediolanum Forum igualando su mejor marca en la competición (27 puntos), liderando a su equipo hacia el décimo triunfo.

Dos de los mejores ataques de la Euroliga, tercero y cuarto, tuvieron un comienzo errático en el Mediolanum Forum. Tres ataques y tres pérdidas para los taronja y dos minutos sin anotar para arrancar. Fue Ricardo Moraschini el que abrió el marcador con un 3+1 y Joan Sastre respondió con un triple para estrenar a los taronjas. Lo que para el Milán fue un instante, para los de Ponsarnau fue el atisbo de lo que estaba por llegar. Sin embargo, sin Bojan Dublejvic en la rotación, en el primer cuarto se mantuvo el tipo gracias al físico descontrolado de Derrick Wiliams y la irrupción de Louis Labeyrie, con Nikola Kalinic dando un clínic desde el poste. Messina se la olió y metió a Datome para encimar al serbio y poner a pruebas las esquinas para cerrar el cuarto por delante (21-20). La aparición del italiano fue decisiva.

Kalinic abrió fuego en la reanudación para poner al Valencia por delante. Por un instante. Datome, 2+1 y triple mediante, ponía la primera distancia. Ahí apareció Kyle Hynes para picar piedra en la pintura con dos canastas consecutivas y el Chacho se sumó a la fiesta del triple (40-22). Ponsarnau paraba el encuentro y se encomendaba a los santos: San Eme a pista. Él y Williams, el más destacado de los taronja, ponían un punto más de intensidad y esta vez Messina no dudó ni un segundo en frenarlo. Kevin Punter y Zach LeDay, más el acierto en las esquinas, con Michel Roll y Datome como protagonista, dejaron a un Valencia sin reacción y echando en falta la referencia de Dubljevic. LeDay se dio un festín para llevar la ventaja a 18 puntos antes del paso por vestuarios (54-36).

Reacción taronja

El interior texano regresó tras el descanso venido arriba y clavó un mate que firmaría el mismísimo Williams para poner 20 de diferencia ante el número dos del Draft de 2011. Con Derrick como única solución en ataque, los valencianos se diluían en Italia. Malcolm Delaney hacía daño con un 3+1 y tan sólo Kalinic mostraba algo de orgullo con un golpe de rabia: recuperación en cancha propia y canasta. Con más de 20 abajo, su actitud y amor propio es incuestionable. Un triple suyo redujo distancias y Tobey se subió al carro para obligar de nuevo a Messina a intervenir (65-48). Con 17 de diferencia, el coach italiano no quería dar tregua. Datome, con 18 puntos, captó el mensaje con un triple desde, como no, la esquina. Van Rossom replicó al otro lado de la cancha para dar algo de aire. Entre Williams y Kalinic, se propusieron emendar el empastre, maquillando el maquillaje de cara al último cuarto (76-60).

Klemen Prepelic se estrenó desde el triple al comienzo del cuarto cuarto y Labeyrie sacó la cuarta falta en un rebote defensivo a LeDay. Buenas noticias para arrancar el tramo final. Vives, desde la línea, ponía un 5-0 de parcial para soñar. La clave: la defensa. Labeyrie mandaba la distancia a tan sólo nueve puntos (76-67) y hacía temblar a los de Messina, que paraba el encuentro. Todavía había partido en Milán. Prepelic, importante en la reacción, recortaba desde el tiro libre. A siete. Datome era el único que mantenía la calma en un equipo donde los tiros abiertos y los ataques fluidos dejaban lugar a la improvisación y los nervios. Delaney y Vives intercambiaban canastas para dejar el marcador a diez (81-71). Pero Punter irrumpía para cambiar la tendencia. En un momento de inspiración, los italianos volvían al +15 expoleados por Datome. Con 27 puntos igualaba su mejor marca en Euroliga, y aún quedaban dos minutos por delante. Tras pelearlo en el tramo final, el italiano se quedó rin el récord. Así terminó el encuentro.

El Armani prepara el duelo contra el Valencia en La Fonteta

La borrasca Filomena no sólo ha cambiado los planes de muchos equipos españoles. El Armani Milán ha sido uno de los damnificados extranjeros que les sorprendió la nevada en Madrid y aún no ha podido salir de España. Tras ganar en el WiZink al Madrid el pasado viernes no pudieron salir de la capital de España hasta ayer por la noche.

Pero al estar el aeropuerto de Barajas cerrado, lo hicieron en AVE hasta Valencia, desde donde esta tarde volarán hasta Milán para culminar un regreso de lo más rocambolesco. El equipo transalpino se ha entrenado esta mañana en La Fonteta para preparar precisamente el partido que les enfrentará mañana al Valencia Basket en el Mediolanum Forum de Milán. Los dos equipos se trasladarán esta tarde hasta Milán, desde el aeropuerto de Manises, para jugar el partido de la jornada 19 de Euroliga mañana, a las 20:45.

La cuenta oficial de twitter del Olimpia Armani Milán se ha tomado con humor su larga estancia en por España debido al temporal y ha inventado un hashtag llamado #TheTerminal, en alusión a la película en la que Tom Hanks se queda atrapado en un aeropuerto. “Sí. Entrenamiento en Valencia. El partido de mañana es en Milán“, rezaba su publicación en twitter, junto a un vídeo del equipo trabajando en La Fonteta.

Copa del Rey ACB 2021: ya se conocen los ocho clasificados

La victoria del Barça en la pista del Baxi Manresa (76-99) le entregó la última plaza para la Copa del Rey de Madrid al Unicaja, que debería perder por 75 puntos para estar fuera. Algo imposible. De haberse dado un triunfo local en este partido, los de Luis Casimiro deberían haber ganado este domingo al TD Systems Baskonia para clasificarse para la cita del KO. Algo que ya no será necesario.

El equipo malagueño, que el año pasado disputó la Copa del Rey como anfitrión (era noveno al cierre de la primera vuelta y dejó fuera al San Pablo Burgos), estará en un torneo que se disputará en el WiZink Center de Madrid del 11 al 14 de febrero y en el que también pelearán por el título el Real Madrid, el Iberostar Tenerife, el Barça, el TD Systems Baskonia, el Hereda San Pablo Burgos, el Valencia Basket y el Joventut.

Una plaza de cabeza de serie, en el aire

Ya se conocen tres de los cuatro cabezas de serie del sorteo, que será el próximo 18 de enero. Son el Real Madrid, el Iberostar Tenerife y el Barça. La última plaza dependerá de lo que pase en el Unicaja-Baskonia de este domingo (18:30, #Vamos). Si gana el Baskonia, la plaza será suya; si no, el cuarto puesto será para el Burgos tras su triunfo frente al Coosur Betis (76-85).

El criterio de clasificación durante la pandemia

En una temporada tan golpeada por el coronavirus y con muchos partidos aplazados, los clubes decidieron que los equipos clasificados para la Copa del Rey serían los que mejor porcentaje de victorias tuvieran el 10 de enero. En caso de empate, quedaría primero los que tuvieran un mejor average.

El Valencia se divierte en Miribilla ante un Bilbao Basket hundido

El Valencia firmó en Miribilla su octava victoria seguida y su candidatura para entrar entre los cuatro primeros sigue siendo muy sólida.Solo faltaba con el equipazo que tiene, aunque Madrid, Barça y Baskonia suelen acaparar la cima de la tabla y el Tenerife este año no hace más que darse ínfulas. El Bilbao Basket pasó un calvario; si el año pasado ganaba a los Euroligas esta vez no le da la calidad y la ambición para gestas. Mumbrú tuvo que parar el comienzo del último cuarto, con 1:13 consumido y 56-85 porque aquello era un toreo de un equipo corriendo la pista y anotando a placer. Un 0-7 de parcial en ese período era puro bochorno. Aquello no paró, siguió hasta el 60-97 como tope. Olía a paliza histórica. Fue el tercer triunfo más abultado de la historia a domicilio del cuadro de La Fonteta, tras el 79-121 (+42) ante el GBC en la 2015-16 y el 62-99 (+37) ante Cantabria Lobos en la 1999-00.

Encima se lesionó Brown. Solo queda que caiga el propio técnico en un paseo por la banda. Las sensaciones son horribles en este Miribilla silencioso y extraño. No hay público pero tampoco equipo local presente. Éste salió con cara de derrota y rehuyó competir durante 35 minutos. Algunos jugadores están fuera de onda y solo hubo cierto tuteo en el primer cuarto.

El Valencia tiene una plantilla tan larga que no echó en falta a Dubljevic ni Prepelic, baja desvelada a última hora y justificada por motivos personales. Dos estrellas de la ACB. Ponsarnau trabaja con un grupo espectacular. Como Williams, un número 2 del draft que hizo un mate ‘tomahawk’ delicioso. Y Mumbrú saca chispas a un colectivo sin bases, por las lesiones de Rousselle y Hakanson. Tampoco está el hombre franquicia, Balvin, ni los que mejor defienden, Rigo y Serron. El balón no conoce la palabra consuelo y había que salir ahí al ruedo a torear con eso. Con Iñigo Betolaza de titular, un chico de la cantera de apellido ilustre que sigue la estela de su padre Josean, aquel buen base de perfil más bien de la extinta Primera B y que militó en Caja Bilbao y Askatuak. El chico no ha jugado ni en EBA y se emparejó de saque con Vives, un tipo con pedigrí Euroliga que se las sabe todas y ha sido campeón de Europa con España. La primera bola que manejó Beto se la arrebataron. ¿Pero qué mejor aula para curtirse que esta? Debutó en la élite otro canterano, Del Val. Otras piezas para esta empresa son Kljajic, un jugador que procede de LEB Plata; Huskic cedido por Burgos para que se vaya fogueando tras pasar el COVID; y unos cuantos debutantes en la categoría. El 60 por ciento del presupuesto del equipo estaba vestido de calle.

Cuatro minutos estuvo de inicio Betolaza, luego le dejó los aperos de labranza a Brown. Se trataba de no cargar demasiado con tiempo y faltas al norteamericano, que mantuvo el tipo con dignidad. El Valencia se ajustó a ese plan que muchos anhelan: traía cansancio por el partido europeo del Palau del jueves y se trataba de bajar del autobús, ganar con el mínimo gasto posible y subirse al mismo caminito de casa. Un 0-7, sobre todo con canastas bajo el aro y sin fallar tiros de dos, puso un claro 12-21 ya a los siete minutos.

Había cierto ritmo en ataque por parte bilbaína, pero faltaban transiciones rápidas. En un momento dado se conectaron de nuevo (21-25). Eso sí, no existía la dureza exigible con los hombres grandes taronjas. Algunas piezas del equipo empezaron a hacer la guerra por su cuenta y la primera rotación de Reyes no fue buena. Los chicos de Ponsarnau triangulaban fácil porque faltaban manos y emboscadas en las líneas de pase. El 25-34, ya con el eterno pecado de las pérdidas, era más un demérito local que valía visitante.

Pradilla salió y metió cinco puntos seguidos. Buen jugador. Y descarado. Tuvo un buen entrenamiento ante un rival sin pasión. El Valencia doblaba fácil el balón, sin mucho esfuerzo se iba marchando y no había rastro de faltas entre el RETAbet para cambiar algo en esa dinámica hacia otra derrota. Salió Jenkins y, frente a lo visto en la fiesta triplista de Fuenlabrada, esta vez impartió cátedra en tiros de dos.

Tres triples seguidos, de Van Rossom, Vives y Sastre, pusieron el 30-45 a 2:43 para acabar el primer tiempo. La diferencia de calidad es evidente y si el año pasado en Miribilla cayeron todos los Euroligas ahora parece una misión imposible. A Zyskowski le está costando muchísimo adaptarse a una liga tan exigente y Kulboka ya se sabe que no es muy dado a coger responsabilidades.

Labeyrie fue un martillo pilón. Ponsarnau lleva un plan bien medido y alcanzaron una ventaja de 18, suficiente para ir pensando en la siguiente faena. Aunque el Bilbao Basket echó el resto. Kulboka hizo una finta en tiro de tres, un paso adelante y canasta de dos para poner el último toque de incertidumbre: 53-66 a falta de 12:56. Mumbrú puso luego una zona 1-3-1 que rompió Van Rossom con un triple. Cuando el Bilbao Basket se desordenaba un poco, recibía una nevada de puntos como la que ha cubierto Madrid. Acabaron los valencianos con Pradilla, Ferrando y Puerto, la chavalada. Si tiene pocas desgracias el RETAbet, Brown se dañó un tobillo a falta de cinco minutos. Otro bocado de fatalidad a un equipo que está hundido anímicamente, roto, hecho añicos. Al menos tiene el consuelo de que perdió el Betis en casa ante el Burgos.

Mumbrú: “En la charla había más lesionados que jugadores para jugar”

Mumbrú admitió que el Valencia fue “muy superior” al Bilbao Basket en un partido resuelto con un contundente 73-106 que fue “muy difícil” para su equipo “por las circunstancias” en forma de lesiones que le están castigando con crudeza esta temporada.

“En la charla éramos más lesionados que jugadores para jugar. Las circunstancias están viniendo así, pero no podemos poner excusas y hay que seguir trabajando”, señaló el técnico del ‘hombres de negro’ quien espera que “no sean nada” los problemas físicos que sufrió durante el encuentro Jaylon Brown.

Sobre el encuentro, Mumbrú comentó que empezaron “más o menos bien aunque un poco blanditos en defensa”, pero lamentó que en el segundo cuarto, “en tres o cuatro minutos”, encajaron “un parcial rápido” que acusaron anímicamente.

“En el tercer cuarto lo hemos intentado, pero la distancia era importante y no podíamos; y en el último ya no había partido. Estaban jugando a placer y nosotros cabizbajos, normal. Mañana nos vamos a Alemania y a ver si podemos recuperar a algún jugador”, deseó recordando el choque del martes en la pista del Brose Bamberg.

Sobre la participación en el partido de los dos canteranos, Betolaza, que formó en el quinteto inicial, y el debutante Del Val se mostró “contento” de que “jugadores de Bizkaia debuten en la ACB”. “Es difícil por las circunstancias en las que estamos, pero a ver si poco a poco gente de cantera puede entrar”, concluyó.

Ponsarnau cree que la victoria llegó desde “el respeto” al Bilbao Basket

Ponsarnau subrayó que la clave de la abultada victoria que lograron el Miribilla frente al RETAbet Bilbao Basket (73-106) fue “el respeto al rival, a su táctica y a sus virtudes” con la que ha encarado el encuentro.

“El equipo ha estado concentrado. El partido ha empezado arriba y y abajo, pero tuvimos intensidad y buena mentalidad. Hemos encontrado además mucho acierto con jugadores que han estado muy eficaces. Todo nos salía bien y nos hemos aprovechado de esa confianza para acabar ganando el partido bien”, explicó el técnico.

Ponsarnau, por otro lado, valoró positivamente la primera vuelta realizada por los taronja, que han cerrado con ocho victorias consecutivas, después de superar “varios aprendizajes” a lo largo de la tremporada hasta ir “creciendo como grupo, sumando jugadores, aprovechando las virtudes y siendo un poco más sólidos”.

El técnico, por último, aclaró que la baja de Prepelic fue por un “motivo personal” que el club atendió “con buen criterio” y que el escolta esloveno estará disponible para el partido de Euroliga del próximo martes en la pista del Olimpia Milán.

El Barça se orienta en Europa

La temporada del Barça está siendo enrevesada. Difícil de entender. Muchos frentes abiertos y direcciones encontradas. En ACB, el conjunto blaugrana llegó al Clásico tercero y zarandeado por el huracán Heurtel; pero logró imponerse. En Euroliga, después de rugir como nadie hasta la jornada 15, se quedó sin aire y desfalleció: tres derrotas en los últimos tres partidos. Hoy, de alguna manera, las dos líneas de acción colisionaban. Tanto en lo geográfico como en lo tendencial. Un camino, de menos a más, se cruzaba con el otro, de más a menos. Frente al Valencia, en el Palau y en el inicio de la segunda vuelta de la Euroliga. La ecuación dio resultado: victoria holgada y cómoda (89-72), de esas en las que el marcador no engaña.

Era el tercer asalto de la temporada entre el equipo blaugrana y el taronja. En el segundo, en ACB, se imponía el Valencia con unos Dubljevic y Derrick Williams inmensos. Hoy, el primero no estaba (lleva dos partidos sin jugar tras anunciarse un positivo en el equipo) y el segundo ha terminado en unos míseros 4 puntos. Malos augurios. Todo lo contrario en el lado blaugrana, donde, hoy sí, los Abrines (16 puntos y 4 de 6 en triples para 18 de valoración), Higgins (13 y 15) o Hanga (13 y 15) han dado un paso al frente en ausencia, nuevamente, de su líder: Nikola Mirotic. A ellos, se sumó un Leo Westermann de dulce debut: 16 minutos, 5 puntos y destellos de gran calidad, como un pase sin mirar a Sergi Martínez.

Un quiero y no puedo

El Valencia arrancó el partido golpeando. En los primeros minutos, endosó al Barça un parcial de siete puntos y se mostró correoso y agresivo en la pintura. Llegó a parecer que el conjunto de Sarunas podría sufrir por ahí, donde Rolands Smits y Artem Pustovyi se han quedado solos. Pero nada. Y eso que Pustovyi, después de jugar los primeros cuatro minutos y colocar dos tapones, sólo sumaría un minuto más en todo el partido. El tiro exterior, de la mano de Labeyrie (17 puntos y 4/6 en triples), fue lo que mantuvo, más o menos, a los hombres de Ponsarnau en pie. Eso y un imponente Mike Tobey, que terminó el partido con 14 puntos, 10 rebotes, 22 de valoración y un exultante mate frente a Roland Smits, de los que dejan cicatriz (en la memoria). Mucha voluntad y poca eficiencia.

Mientras tanto, al Barça le salía casi todo. Sarunas pudo hasta hacer probaturas con una doble base formada por Westermann y Calathes (8+7+7), en detrimento de Bolmaro, con sólo un minuto en su contador. Parecía que lo del primero en 2014 no fue sólo un espejismo. Como si llevara toda un vida de azulgrana. Hanga, por el camino, le decía a Mike que él también sabía machacar: brazo estirado y perfecto para el póster. El Barça se lo podía permitir. Sólo tuvo dos borrones: al término del primer (18-12) y del segundo cuarto (38-22). El resto lo solventó con gracia. En este cara o cruz al que está jugando últimamente, le salió la parte ganadora.

Tras empezar 2021 con dos sólidos triunfos en ACB, el Valencia se ha encontrado con la primera piedra puntiaguda. Por delante, dos más: en sus feudos, ya le esperan Bilbao Basket y Armani Milán. Malos lares para resarcirse. En clave Barça, la segunda vuelta de la Euroliga empieza igual que la primera. En sus manos quedará no volver a desorientarse.

Hermannsson supera la trampa del colista

El Valencia Basket superó la trampa del colista Khimki y sigue en la parte alta de la tabla, igualado con el Bayern, con 10 victorias y 6 derrotas. Hermannsson fue el principal artífice del triunfo, con 16 puntos y 9 asistencias. Aunque lo más importante de estos números es que muchos los firmó en el último cuarto.

El Khimki demostró por qué es el colista de la competición, muy anárquico y con decisiones demasiado individuales. Eso sí, a base de talento, como el de McCollum (16 puntos y 20 de valoración) se llegó a poner a tres puntos, en el tercer cuarto, después de llegar a ir perdiendo de 20. Derrick Williams, 15 puntos y 3 rebotes, y Mike Tobey (10+8) también tuvieron sus momentos aunque siempre suministrados de balones por Hermannsson.

No obstante, además del décimo triunfo, la mejor noticia para los taronjas es el regreso de Joan Sastre, tres meses después de lesionarse en la rodilla. El balear se une a la causa y será un hombre importante en la parte decisiva de la competición.

El Valencia Basket se contagió del errático juego del Khimki, en el primer cuarto. Los rusos, colistas en la tabla, forman un equipo que va a tirones y sus constantes pérdidas de balón (18) le hacen generar una inconsistencia tal que ni sus individualidades pueden paliar esta lacra. En el primer acto, el Valencia le igualó a malas decisiones. Y por eso nunca se fue en el marcador.

Otra cosa fue el segundo cuarto. Los de Kurtinaitis seguían alternando errores groseros con alguna canasta repleta de talento. Pero esta vez el Valencia Basket sí que castigó. Sabedores de que el tiro exterior no estaba funcionando (1 de 9 en triples), la receta era correr. Y ahí Derrick Williams brilla con Kalinic de lugarteniente ideal. Hermansson ya dirigía por entonces la nave taronja y la brecha se abrió con un parcial de 22-6 que rompió el partido hasta el 40-24 (min. 17). Bertans y Mickey demostraron algo de vergüenza torera pero Dubi no estaba dispuesto a que la ventaja disminuyera al descanso (45-29). Valencia había anotado 29 puntos en el segundo cuarto y sólo un triple.

Tras una canasta de McCollum, dos triples seguidos de Prepelic pusieron la máxima renta (51-31, min. 22) y con un Khimki muy anárquico parecía que le había puesto el broche al partido. Sin embargo, los rusos no habían dicho su última palabra. El Valencia se relajó atrás y no sabía qué hacer con el balón arriba. Encajó un lamentable parcial de 4-21 que metió al Khimki en el partido (55-52, min. 29). Hermannsson, con dos acciones positivas, dieron oxígeno al Valencia para irse siete arriba (59-52), con un cuarto por disputar.

Fue el islandés el que agarró un partido que el Valencia tuvo que ganar dos veces. El base anotó y distribuyó a su antojo en el acto definitivo. Dos asistencias consecutivas a Williams y Tobey casi mataron el partido (78-68, min. 37). El Khimki aún lo intentó, de tres en tres. Pero Hermannsson no falló en los tiros libres.

La Navidad llega con mucho baloncesto a la Liga Endesa

El baloncesto no para estas Navidades. Sobre todo, en la Liga Endesa, que desde el pasado sábado hasta el próximo 4 de enero ofrecerá un total de 36 encuentros, con la guinda el 27 de diciembre: 12 horas seguidas de balón naranja y Clásico. Como aperitivo, el Valencia-Murcia de la imagen, presidido ayer por un árbol navideño de 6,5 metros.

Van Rossom acerca la Copa en un partido en el barro

Partido en el barro de La Fonteta. Una defensa agresiva, 3-2 en los tres primeros cuartos, individual en el último, del UCAM Murcia, complicaron mucho la victoria del Valencia Basket. Tuvo que sudar sangre para batir a un equipo murciano que llevaba 10 días esperando este partido mientras los taronjas se desgastaban por Europa.

Sin embargo, fue la defensa del Valencia en el último acto, la que decidió el choque. Van Rossom secó al francotirador Frankamp y el UCAM se diluyó. Mientras, Kalinic y Williams aparecieron en los minutos de la verdad cuando habían estado desaparecidos durante todo el choque.

El triunfo, cuarto seguido en Liga Endesa, pone a tiro el pase a la Copa para el Valencia, una Copa que muchos ya daban por perdida hace unas semanas. Los taronjas, ya dentro de los ocho primeros, aún deberán pelear mucho para clasificarse pero lo importante es que dependen de sí mismos.

Lo cierto es que, de entrada, al Valencia Basket se le atragantó la zona 3-2 que le planteó Sito Alonso. Se empeñó en romperla desde el triple y su cabezonería (1 de 12 en el primer cuarto) le dio las primeras rentas al UCAM Murcia. DiLeo, tres triples, y Frankamp estaban muy a gusto. Los taronjas no estaban ni en ataque ni en defensa. La máxima llegó al final del primer acto (14-22).

Un triple de San Emeterio fue un aviso de lo que vendría en el segundo cuarto. Sito insistía en la zona que Aíto enseñó con el Alba Berlin hace unas semanas. Pero el Valencia empezó a leerla mejor. Hermannsson dirigía las operaciones y un parcial de 13-5, culminado con un triple de Van Rossom, puso la primera ventaja taronja (30-29, min. 15) desde el 2-0. Por entonces, Tobey ya empezaba a hacer daño. En ese momento Frankamp cogió las riendas y empezó a meter todo lo que pasaba por sus manos. Rojas le ayudaba con oficio y lucha. El nuevo tirón murciano cesó con otro triple de Van Rossom y dos tiros de Dubi lo dejaban al descanso en la mínima (42-43).

Los 28 puntos encajados en el segundo cuarto, no lograron que Sito dejara a un lado la zona de su maestro Aíto. De entrada, el Valencia volvió a estrellarse contra ella, mientras Cate (8 puntos seguidos) abusaba de un extenuado Dubljevic. El rebote ofensivo conducía al UCAM a nuevas ventajas. Aunque dos triples de Puerto y Hermannsson castigaban la defensa zonal murciana. Sin embargo, Frankamp seguía a lo suyo. Y volvió a poner por delante a los suyos (60-62, min. 29).

En el cuarto definitivo, el UCAM dejó a un lado la zona y se la jugó en individual. Fue una guerra en cada ataque. Sin Framkamp, descansando para el momento de la verdad, Bellas tomó el mando y Lima hacía daño dentro. Un parcial de 12-3, con un triple de Kalinic, devolvía la ventaja a los taronjas (75-70, min. 36). Por entonces, Framkamp ya estaba en cancha, pero Van Rossom era su lapa. Con el norteamericano seco (0 puntos en el cuarto final), todo fue coser y cantar. Un 2+1 de Derrick Williams fue la puntilla para un grupo de Sito Alonso que aún peleará la Copa.