Pepe Mel: “A ver si se va a tomar por culo el 2020”

La UD Las Palmas despide el 2020 con una nueva derrota fuera de casa, por dos goles a cero a Vallecas, que le aleja de los puestos de playoff y muestra las carencias de un equipo que sólo ha conseguido una victoria lejos de Gran Canaria en liga en todo este año natural y ninguna en lo que llevamos de temporada. Como clave del encuentro, Mel consideró que el gran problema de su equipo estuvo en que “no hemos sido capaces de enlazar tres pases seguidos”.

Valoración del partido. El partido no ha sido nada cómodo para nosotros desde el principio porque muy pronto hemos empezado a tener problemas. Nos hemos quedado sin la posibilidad de hacer varios cambios demasiado pronto para poder manejar el partido en la segunda parte y, además de eso, nos ha costado con el balón. Todo eso junto ha hecho que el partido haya sido muy incómodo. Al final, no hemos tenido la fortaleza o la manera de cambiar el rumbo del partido cuando íbamos uno a cero, aunque lo hemos intentado cambiando de sistema con el último cambio que nos quedaba, pero no nos ha salido bien. Todo esto nos tiene que dejar enseñanzas para el futuro, pero lo que está claro es que no hemos estado cómodos”.

Por otro lado, sobre la lesión que sufrió Cristian Cedrés a los dos minutos, Mel respondió en rueda de prensa lo siguiente: “¿Qué quieres que te diga? Hasta que no le vean, poca cosa te puedo decir”.

En cuanto a qué ejercicio podía hacer de autocrítica por el resultado y el descenso a sólo cinco puntos, el madrileño aclaró que “está claro que para nosotros tener a tanta gente fuera significa que somos más débiles, eso es obvio. Tener a Araujo, Pejiño o Sergio, etc… fuera, y ahora Cedrés, nos debilita. Somos el equipo que somos. Nunca hemos hablado de ascender porque para nosotros era muy lejano, solo miramos el día a día. Igual que no hablamos de ascender, tampoco miramos al descenso. Miramos el día a día y a mejorar con la gente que tenemos y por desgracia cada vez es más escasa. Autocrítica, en lo que respecta al entrenador, siempre he dicho que el primero que se mira el ombligo soy yo y el primero que debe sacar conclusiones soy yo. Al final, soy quien lidera al grupo. Los chicos intentan hacer lo que trabajamos. El trabajo que hicimos en Las Rozas se nos va al traste con la lesión de Cristian, hemos tenido que cambiar cosas, pero esto es fútbol y tenemos que dominar todos los avatares. A nosotros nos cuesta porque no tenemos los argumentos para pelear, por ejemplo, con el equipo de este domingo. Pero no nos vale como justificación porque el siguiente es el Espanyol y el siguiente el Mallorca y Leganés. Tenemos que sacar enseñanzas. Creo que el equipo tiene que dar mucho más”.

Ya, con respecto a la intensidad de su equipo y a la valoración del 2020, fue muy tajante en su respuesta, dejando claro que “la valoración del 2020, lo mejor es que se acaba, pero para todo el mundo. A ver si se va a tomar por culo el 2020 y esperemos que el 2021 venga mejor. Esto es una obviedad. En lo deportivo intentaremos mejorar porque en la previa hablamos de la intensidad del Rayo y ellos la han metido. El problema no ha sido ese para nosotros, ha sido que el balón nos ha durado dos segundos. Si nos la quitamos para dársela al rival, otra vez toca defender y ese ha sido el problema en Vallecas en los futbolístico. No hemos sido capaces de enlazar tres pases seguidos. Hemos intentado aunar a Rivera, Fabio t Rober y luego a Kirian para tener el balón y no ha sido así. Hemos entrado en el ritmo del Rayo, que todo era muy deprisa, y nos hemos equivocado porque no fuimos capaces de variar eso”.

Antoñín y Bebé regalan al Rayo la última gran alegría del año

Hogar, dulce hogar. El Rayo volvió a Vallecas por Navidad, con el firme propósito de pasar las fiestas inmerso en playoff y no defraudó. Los franjirrojos, que se vistieron con el once de gala, vencieron gracias a los goles del pichichi Antoñín y del renacido Bebé. Más amargo resultó el reencuentro para Mel, que vivió el colmo de la mala suerte, con dos lesiones en apenas 23 minutos y un solo tiro entre los tres palos durante el envite. El técnico, también escritor, no pudo reescribir la historia y Las Palmas sigue sin conquistar su primer triunfo a domicilio. 

Isi dio el pistoletazo de salida al partido, con un zurdazo que blocó Domínguez. Sin apenas tiempo de reacción, Las Palmas tuvo que lidiar con el primer golpe. No lo dio el Rayo sino la (mala) fortuna. Cedrés pisó mal, se hizo daño en la rodilla y tuvo que ser sustituido entre gestos de dolor a los cinco minutos.

Los franjirrojos continuaron su monólogo, con el balón, con las llegadas, probando a Domínguez. Lo hicieron los García por el ala izquierda. Solos o compinchados. Suárez sudó para desbaratar una contra comandada por Álvaro y rematada por Fran.

El central canario no fue el único. También tuvo que emplearse a fondo su guardameta, que firmó un paradón a un misil de Isi, como había hecho instantes antes a otro disparo del extremo murciano. Pero los visitantes no ganaban para disgustos. Dani Castellano sufría una lesión muscular en el 23’ para desconcierto insular.

Apenas tres minutos después, Las Palmas comparecía y Luca tiraba de reflejos para atrapar un cabezazo de Suárez. Eso no viró el rumbo del Rayo, que seguía a lo suyo. Lo intentó Catena de cabeza y Domínguez sofocó el peligro. El portero había sido protagonista por sus paradas y tuvo a Mel con el corazón en un puño por un fuerte golpe, pero pudo continuar.

Los locales pudieron irse con ventaja al descanso, pero una vez más no lograron cristalizar sus numerosas ocasiones. La segunda mitad dejó más sustos, aunque Óscar Valentín se repuso y, al poco, abrió fuego con un zapatazo desde fuera del área, que se perdió alto. No obstante, las pulsaciones del duelo habían caído en picado.

Menos mal que estaba Antoñín, el hombre gol del Rayo, para reanimarlo. Isi, cayéndose por la entrada de un rival, se la dejó al delantero que sólo tuvo que empujar el 1-0 y se coronó como el pichichi franjirrojo, con cinco dianas en Liga —cuatro de ellas en casa— y una en Copa. Está en racha.

Los madrileños tenían su premio, su tesoro, pero no se fiaban del enemigo. No querían contratiempos ni sufrimiento, como en capítulos anteriores. Probaron Trejo y Advíncula. Nada. Mientras que por el área local sólo asomó Curbelo y Luca lo zanjó sin mayor problema.

No estaba todo dicho. Bebé tuvo la última palabra y sentenció definiendo a la perfección solo ante Domínguez, tras el error de Athuman. El portugués se estrenó como realizador esta temporada, después de estar un año de baja por su lesión de cruzado. Su felicidad fue la de todos sus compañeros. Las Palmas se despide de 2020 en tierra de nadie y en tierra prometida se comerán el turrón los vallecanos. Su hogar, dulce hogar, debe seguir siendo esa brújula para el ansiado ascenso…