El Obradoiro-Madrid, aplazado

Este miércoles, en apenas dos horas, el Real Madrid se ha quedado sin dos de sus tres partidos previstos para esta semana. Pasadas las dos de la tarde, los blancos conocían el aplazamiento de su duelo de la Euroliga con el Estrella Roja, previsto para hoy a las 21:00 horas. El motivo, que el avión en el que debía viajar el equipo serbio no ha despegado de Belgrado porque no tenía permiso para aterrizar en el aeropuerto de Barajas por los efectos del temporal Filomena. Y, poco después, a las cuatro y media la ACB comunicaba oficialmente el aplazamiento de su encuentro de la jornada 20 que debía disputar este domingo en la cancha del Monbus Obradoiro, debido al brote de coronavirus que afecta al equipo gallego.

El comunicado dice lo siguiente: “El encuentro entre Monbus Obradoiro y Real Madrid, correspondiente a la Jornada 20 de la Liga Endesa y previsto para este próximo domingo 17 de enero (17:00), ha sido aplazado por cuestiones sanitarias derivadas del brote de COVID-19 que continúa afectando al equipo local. La ACB comunicará próximamente la nueva fecha para la disputa del encuentro”.

Las circunstancias han hecho que los blancos se hayan quedado sin dos de los tres partidos previstos para esta semana (si no hay más contratiempos, sí juega este viernes en la pista del Bayern de Múnich a las 20:30 horas). Ahora deberá esperar a una nueva fecha para disputar los dos encuentros aplazados. El Estrella Roja tiene que viajar igualmente a España en las próximas horas para medirse el viernes al Valencia, pero no parece posible que su duelo ante el Madrid se pueda jugar este fin de semana, aunque una de las opciones sería al principio de la próxima, en concreto, el lunes día 18.

Robertson machaca al Zaragoza: 37 puntos con nueve triples

Monbus Obradoiro venció este domingo por 102-91 a un Casademont Zaragoza que no pudo frenar el recital ofensivo del escolta canadiense Kassius Robertson, autor de 37 puntos con nueve triples, y que dio a su equipo la primera victoria después de siete derrotas consecutivas. 

El encuentro comenzó frenético, con ambos equipos encadenando canastas sin descanso y con un altísimo nivel de acierto por ambas partes, lo que llevó a que en menos de tres minutos los dos contendientes se situasen ya en dobles dígitos de anotación (10-11). 

De este intercambio salió beneficiado en primera instancia un Obradoiro en el que brillaron Laurynas Birutis y Kassius Robertson y que llegó a colocarse nueve arriba (20-11), aunque la salida a cancha de Jason Thompson dio más consistencia a su juego interior y facilitó que se acercasen al conseguir un parcial de 2-10. 

Un triple de Robertson con el tiempo casi finalizado cerró el primer cuarto con marcador de 28 a 23. 

La entrada de jugadores de la segunda unidad no hizo disminuir el ritmo anotador de los locales en el inicio del segundo cuarto, ya que el Obradoiro llegó a despegarse hasta los catorce puntos de ventaja (39-25) después de dos triples convertidos por Chris Czerapowicz. 

En un momento de dificultad, el Zaragoza volvió a encontrar argumentos para aferrarse al partido y, de la mano de los triples del talentoso Dylan Ennis y de un mejor trabajo defensivo, consiguió otro parcial favorable de 0-8 para recortar distancias con el club gallego. 

Sin embargo, la intensidad defensiva aragonesa se tradujo también en una acumulación de faltas que, en el último tramo del segundo cuarto, facilitó al Obradoiro sumar con frecuencia desde la línea de tiros libres y dejar la diferencia al descanso en diez puntos (47-37). 

No obstante, el mayor problema para los visitantes estaba por llegar, ya que la explosión anotadora del Obradoiro en la reanudación -culminada por dos triples consecutivos de Robertson- los dejó 19 abajo en el marcador (58-39), provocando que Sergio Hernández tuviese que solicitar tiempo muerto para frenar la sangría.

La vuelta a cancha de un Nicolás Brussino desaparecido por problemas de faltas y los puntos de Ennis -el mejor de su equipo en este choque- trataron de mantener al Zaragoza en el partido, pero no fueron suficientes para frenar a un Robertson en estado de gracia ni a un Birutis dominante en la pintura, principales responsables de que la diferencia creciese hasta los 27 tantos (77-50).

En pleno vendaval, el equipo maño apenas pudo resistir y cerró el tercer cuarto demasiado lejos del Obradoiro como para soñar con la victoria (85-61).

Los intentos de Rasheed Sulaimon y de Ennis, demasiado solo y empeñado en hacer la guerra por su cuenta, acercaron a once puntos (95-84) a un Zaragoza que no dio su brazo a torcer y que incomodó con su presión a toda pista, pero que afrontaba un reto titánico a la hora de remontar el partido.

Un triple de Sulaimon consiguió incluso bajar de diez puntos (95-87) la diferencia ante la desconexión de un Obradoiro temeroso de cerrar sin apuros la victoria después de siete derrotas consecutivas, aunque finalmente terminó llevándose el encuentro al hacer valer la abultada renta acumulada.

Desde el tiro libre, Álvaro Muñoz puso la rúbrica a un partido ya cerrado.