Cuando Messi encontró a Pedri

Messi ha conectado con Pedri. Más allá del 0-3 en Valladolid, que no saca al Barça de su posición indefinida de entreguerras, y que no puede asegurar nada por su irregularidad, la conexión entre el capitán y el jugador más ilusionante de un equipo que intenta reconstruirse, resulta impactante. No sólo fue la asociación de la jugada del 0-3, fue también la sonrisa de Messi cuando Pedri conectó con él a más de 40 metros en una acción de la primera parte. Messi no logró definir ante Masip, pero su gesto porque el canario le hubiese entendido a tanta distancia; igual que su enganche final en la jugada que sentenció el partido, fue una reacción descnocida hace tiempo en el argentino.

Más allá de lo que pueda decir Messi en esa entrevista que se espera con expectación para este domingo, algo se intuye en el lenguaje gestual del seis veces Balón de Oro hace algunos días. Epecialmente, en la buena sintonía con Pedri. En puertas, y en ascuas, como están todos de conocer cuál será el futuro del argentino, que acaba contrato el próximo mes de junio, un extraño elemento puede cambiar la ecuación. Hace semanas que a Messi se le ve más metido en los partidos, más implicado con lo que pueda suceder con el futuro de la entidad y, especialmente, más implicado en el césped. El responsable es un chico de 18 años recién cumplidos que, da la sensación de que casi sin quererlo, ha sido capaz de volver a encender la chispa competitiva en Messi. No es únicamente la jugada del 0-3 en Valladolid. Tampoco la de esa sonrisa después de la acción no culminada en la primera parte. Es la constatación de que Pedri sabe qué lenguaje habla Messi en el campo. Y Pedri, puede sólo que de manera intuitiva, la tiene. Qué espacio ocupar cuando Messi tiene o no tiene el balón, o cómo interpretar sus movimientos. Es indudable que, cuanto menos, a Messi le gusta cómo se mueve en el campo Pedri y qué fútbol desarrolla.

Es fácil interpretar en ese abrazo tan simbólico después del 0-3 que algo hay en Pedri que le gusta a Messi. Es fácil compararlo incluso con aquel momento simbólico en el que Ronaldinho subió a hombros a Messi después de su primer gol en LaLiga, allá por la temporada 2004-05. No tiene que ver en un sentido. Pedri no va a llegar a ser un sustituto en producción de goles o de emociones continuas, porque su especialidad tiene que ver mucho más con ser un referente como generador de un buen ecosistema en el equipo, sin estridencias. Pero sí sonó como un abrazo cómplice, de un veterano que se siente en sintonía con un chico que acaba de llegar y al que siente ganas de apadrinar. Pedri es a día de hoy un jugador de un perfil bajo, sin mucho lobby y del que sólo habla maravillas su fútbol. Seguramente y, en parte, Messi vea reflejado en él sus primeros años, en los que de él no se esperaba sino que fuera un jugador que representase La Masia, no ese tremendo gigante en el que se convirtió. Las características de ambos, Messi y Pedri, como jugadores, no tienen mucho que ver, pero nunca Messi fue más feliz en un césped que al lado de jugadores que no tenían como objetivo final el gol, sólo generar juego. Tal vez Messi llevaba tiempo esperando algún socio que entendiese tan bien eso. Tal vez era el jugador que esperaba para apadrinar. Incluso el que le dé una primera razón para seguir jugando más años en el Barça. Eso que parecía tan difícil hace tiempo.

Messi ha encontrado su socio en Pedri

Caray con el Atlético. En Anoeta soltó otro partido solvente, confirmando una seguridad de resultados que sólo le falló ante el Madrid. Sólo aquel mal día autoriza aún a decir a Simeone que su equipo no es favorito, porque si llega a ganar al Madrid andaríamos pensando que LaLiga estaba cerrada, o poco menos. Este Atleti tiene seguridad en su juego y una plantilla profunda y homogénea. Es un equipo para las cuatro estaciones. Favorito no, porque está el Madrid ahí y, en efecto, quedan 25 jornadas, como recuerda el Cholo. Pero es el coco en este momento del campeonato. El Madrid también está ganando mucho, pero le cuesta más.

Después del Atleti compareció en Valladolid el Barça, con su uniforme sicodélico y un dibujo nuevo: tres centrales, Dest y Jordi Alba sueltos para llegar, Pjanic guardando la viña, De Jong con libertad para subir, Braithwaite en punta y Pedri como socio de Messi. Pedri se ha convertido en la aparición más interesante del campeonato, el jugador revelación que cada año se busca. Dejó cosas desde su primera aparición y está claro que Messi le disfruta como socio. Se entienden, y la aparición de este chaval canario con tanto encanto como sacrificio ha contribuido a desarrugar el ceño de Messi, al que volvemos a ver a gusto con el fútbol.

La decisión implicó dejar fuera a Busquets, Griezmann y Coutinho, casi nadie al aparato. Pero el modelo facilita la mejor versión de los once que jugaron y gracias a él vimos por fin un buen Barça esta temporada. Messi, en su nueva versión de organizador con panorama capaz de salpicar apariciones para el remate. Estuvo en los dos primeros goles y marcó el tercero, recibiendo un taconazo de Pedri. Hubo muchos encuentros entre ambos, pero éste los sintetiza todo. Messi juega a gusto cerca de este chico, que por su parte es un libro abierto. Pequeñas sociedades hacen grandes equipos, decía Menotti. Ahí hay una. Koeman respira tranquilo.

Messi vuelve a ser Messi

El Barcelona tuvo su epifanía en Valladolid con un partido indiscutible en el que se impuso por 0-3 en una exhibición inesperada en la que Koeman cambió el esquema de juego y otorgó el mando del equipo a Pedri, un jugador que con 18 años recién cumplidos le cambió la cara a un equipo que más allá de tres puntos obligatorios ofreció al fin algo en lo que creer. Si Messi busca algo a lo que aferrarse para quedarse en el Barça, Pedri es el mejor argumento.

Koeman había agitado tanto la coctelera, que ya no le quedaban más recetas de cocina tradicional. Y entiéndase por tradicional, aquellas aferradas a su dibujo base. Pero la situación del Barcelona requería una revolución y el técnico holandés optó por ser el primer técnico blaugrana que sorprende a Sergio González, un entrenador que normalmente le tiene la medida tomada al Barça tradicional.

Sacrificando a Griezmann, Coutinho y Busquets y apostando por tres centrales (dos de ellos de 21 años) el equipo que un día fue blaugrana y que ahora se pasea por los campos del mundo luciendo todas las gamas del catálogo de Ágatha Ruiz de la Prada, jugó su mejor primera parte en mucho tiempo.

Sin conceder ocasiones al rival más que un disparo de falta de Alcaraz, envenenado como todos los suyos, el Barcelona se desmelenó al ritmo que marcó Pedri, un escándalo de futbolista que ha logrado que Messi vuelva a tener un socio en el campo. Si a eso le unes el dinamismo de Pjanic y las carreras de Dest, el Barça empezó a parecerse a un equipo con alma.

A los barcelonistas les volvió a costar abrir el marcador, porque Masip fue un gato ante Messi, pero no pudo hacer nada ante el remate de Lenglet de cabeza a centro del propio Leo. Un tanto importante para el francés, que se había visto cuestionado en las últimas semanas y para el equipo, poco acostumbrado a jugar con ventaja. El gol del defensa era el segundo consecutivo que anotaba un central para los culés.

Por primera vez en mucho tiempo, tras el gol, el Barça no perdió la cabeza y siguió dominando el juego. Ahí, Pedri, fue fundamental. El canario mejora cada balón que toca y activó a un Messi que originó la jugada del segundo tanto con una apertura a Dest que culminó Braithwaite. Pudo el Barça liquidar el partido en la primera parte si Masip no llega a lucirse de nuevo ante Messi tras un pase fabuloso de Pedri que el argentino agradeció con la cara del naúfrago que por fin divisa un barco desde su isla desierta en meses.

La primera parte del trabajo estaba hecha para el Barça, pero si algo caracteriza a los culés es su tendencia a la inestabilidad. Y delante, el Valladolid demostró de salida que es un equipo que se siente más liberado cuando juega buscando conquistar algo que parece perdido.

Sergio no se resignó y recompuso su equipo para apretar a los blaugrana con cuatro cambios que equilibraron el partido. El Barça ya no se sentía tan cómodo, pero era consciente de que tendría una oportunidad para matar el partido. Tras una ocasión fallada por Braithwaite tras otra cabalgada de Dest llegó la enésima maravilla de Pedri, que de espuela cedió un balón a Messi que permitió al argentino batir finalmente a Masip y superar el récord de Pelé.

Con 0-3 Koeman refrescó el equipo y mientras los nuevos se situaban en el campo Ter Stegen tuvo que salir al rescate con un paradón ante Orellana y otro ante Kike. Que se fuera Araújo y entrara Umtiti pudo entenderse como una casualidad, pero el francés dejó claro en los minutos que jugó que su situación es preocupante. Entre lo que representa el central campeón del mundo y lo que ofrece Pedri está el paisaje del Barça actual. Hay regalos que caen del cielo.

 

Messi, Pedri y la línea clara del Barça

Messi se divierte con su propia música. Meses después del comienzo de las recientes desgracias, le ha vuelto la sangre al cuerpo, esa fina línea de felicidad que lo une con la esencia de su carrera, y anoche le vino el color a la cara. Pelado como un escolar que regresa al pupitre, se hizo de nuevo el director de orquesta que expresa la alegría de reencontrarse con su música.

El alrededor lo estimula: tiene cerca a uno de los futbolistas más creativos de la reciente generación, pues Pedri le celebra su fútbol y lo prolonga, y debe haber en Messi la sensación de que lo que ya enseña no es intransitivo, sino que alcanza a futbolistas tan jóvenes como el ex de la Unión Deportiva Las Palmas, canterano de Tegueste (Tenerife), donde siempre hubo buenos músicos. De Jong también ha recuperado el color, que es algo que no tiene que ver con lo que hay dentro del alma ligera de los futbolistas de esta estirpe. Dest no juega ensimismado, sino que se orienta hacia lo que es efectivo en el fútbol.

La ligereza de la que escribía Italo Calvino es fundamental en el juego. Al campo hay que llegar pensado, aligerado de los dolores de la táctica o la estrategia, dispuesto a pasar en el momento preciso, y anoche de esa actitud fue responsable todo el equipo. Jugar así no es sólo una belleza, sino una buena noticia para el fútbol de estos alrededores.