Temporal en el Madrid

Hay quienes siguen sosteniendo que nadie, ni agencias especializadas ni expertos cualificados, fue capaz de pronosticar semejante borrasca. Y lo hacen abiertamente, con un micrófono en la boca y sin ningún rubor en el rostro, aunque la hemeroteca, siempre diligente, se encargue de desmentirles. Es la huida hacia adelante del que no está dispuesto a asumir responsabilidades. Cuando arreció el temporal se desplegó todo el dispositivo que las autoridades tenían en nómina, pero no está siendo suficiente. El destrozo es evidente.

Lo que está sucediendo es consecuencia de un error de planificación. Se avisó del peligro, pero se menospreció. No hay soluciones, sí previsibilidad en las decisiones y todo está colapsado con la esperanza de que algún integrante de la comunidad guarde encima del mueble del dormitorio una pala que adecente la calle. Se necesitan refuerzos que abra las vías y facilite la llegada a la puerta. Por cierto, hablo del Madrid. Es obvio que en el asunto de la nevada ha reinado la eficacia (pongan aquí el emoticono de ironía que les convenga, a mí me gusta el del ojo guiñado y la lengua sacada).

Volvamos al temporal, o sea, a la falta de gol del Madrid. Lo sé, es un reproche insistente desde hace casi tres años, desde la salida de Cristiano, pero es el síntoma que domina la enfermedad del Madrid. Es su Filomena. Aun con una Liga ganada, aun con Benzema exprimiendo sus virtudes, es evidente que el equipo está escuálido arriba. Sin ocurrencias ni soluciones. Y sin gol, hay zona catastrófica. Los mismos que proclaman la falta de avisos ante lo que se avecinaba con la salida del portugués, replican que sí se tomaron medidas: se fichó a Hazard, Vinicius, Rodrygo, Jovic… Es cierto como también lo es que el belga no es delantero, que los brasileños son más promesas que realidad, que el serbio fue un suceso en Europa pero era flor de una temporada y que acabar con Ramos de nueve debería ser excepcional y no costumbre. Mis sueños son que una quitanieves elimine la superficie congelada que aún permanece en mi calle y que Lewandowski celebre goles con el Madrid. Para lo primero no me queda otra que esperar; con lo segundo me olvidé ya de la esperanza.

A esa falta de gol se le une la previsibilidad de un equipo que se ha abonado a tirar un tiempo, a jugar al balonmano y al centro va y centro viene a una zona negra. En el fútbol, como en el teatro o en la literatura, lo previsible carece de interés y efectividad. Capítulo aparte es la desfiguración de Hazard. Esta mañana, nada más despertar, leí un tuit del escritor Carlos Mayoral: “Hoy he descubierto que existe una patología psicológica llamada «síndrome de Madame Bovary» que consiste en un estado de insatisfacción crónico provocado por la diferencia entre las ilusiones y la realidad”. Efectivamente, el madridismo está en ese punto. Insatisfecho con el belga. Muchos males y demasiadas dudas. Con este decorado le ha llegado el momento a Hazard para volver a arreglarse, ponerse fino tras más días en la enfermería de lo recomendable y reconocerse en el espejo. Aún tiene vidas en el contador. El equipo pide a gritos su genialidad para tener esperanza. Y una pala para poder abrirse camino hacia el gol, aunque a estas alturas esto es más complicado…

Con Hugo Duro en la recámara

El Real Madrid se ha metido en un relativo lío. La marcha de Luka Jovic deja a Zidane con poco margen de maniobra en la delantera, para la que sólo cuenta con dos hombres: Karim Benzema y Mariano. Por si fuera poco, no confía demasiado en el hispano-dominicano, al que apenas le ha dado 275 minutos esta temporada. Una extrañeza en la planificación de plantilla y más por la salida de Mayoral que puede ser definitivo en la lucha por los títulos.

Como se ha demostrado en los últimos partidos, el déficit ofensivo del equipo es evidentes y Zidane necesita soluciones. Existen dos: la menos probable, fichar un refuerzo en el mercado invernal o intentar pelear con lo que hay en casa. Acudir a La Fábrica es más factible y Zidane tiene el Castilla disponible. Entre la variada nómina de atacantes que tiene Raúl, destaca Hugo Duro, jugador cedido por el Getafe CF que se está saliendo con el filial blanco en Segunda B.

Lo ha jugado prácticamente todo esta temporada. Ha sido titular en siete de las ocho jornadas que llevamos de competición, y la única en la que no estuvo fue porque había sido convocado por Zidane para un partido del primer equipo. En total suma 614 minutos de 630 posibles con el Castilla, en los que ha marcado cinco goles. Para redondear la estadística, Duro nunca ha estado más de una jornada sin marcar esta temporada. Sólo dejó de ver puerta contra contra el Getafe B y el Atlético de Madrid B.

El club le ha hecho saber a Duro que está sus planes de futuro aunque esté de momento cedido. Tanto es así que incluyó en el préstamo una opción de compra porque la idea es que ambos, Real Madrid y Hugo Duro, sigan juntos desde el verano. Las cosas están rodando para que así sea y el debut con Zidane estuvo cerca. Duro viajó a Milán en la convocatoria contra el Inter aunque finalmente no se estrenó. Ahora, en Copa del Rey contra el Alcoyano, podría tener su oportunidad de debutar.

De 21 años e internacional Sub-21, se trata de un delantero de mucha movilidad y bien dotado técnicamente. Su principal virtud, además del remate, es la intensidad. Siempre intenta dar soluciones al equipo en ataque mediante apoyos y desmarques, pero también ayuda en la presión. Formado en la cantera del Getafe, ha sido desde niño una de las joyas del fútbol madrileño, y el Madrid lo tenía en el punto de mira desde hacía años. Cabe destacar que ya suma 25 partidos en Primera División, todos ellos con el ‘Geta’, además de dos de Europa League y otros cinco de Copa del Rey.

Experiencia que no le hace descuidar su futuro fuera de los terrenos de juego. Pese a aquella convocatoria para el primer equipo no descuidó sus exámenes de ingeniería y de hecho echó en la maleta los apuntes porque tenía una prueba al regresar a Madrid. Ahora es bala en la recámara de Zizou de aquí a final de curso…

Hazard no tiene sitio

De estrella a quebradero de cabeza. Eden Hazard (La Louviere, 30 años) se estrenó con suspenso en la Supercopa de España con el Real Madrid. Fichado en 2019 como gran revulsivo tras la salida de Cristiano Ronaldo en el verano de 2018, el belga apenas ha participado en 32 partidos con la camiseta blanca, y en apenas un par de ellos dejó muestras de su calidad. Esta campaña partía de cero… y a cero sigue en enero: un gol ante el Huesca en octubre, otro de penalti en San Siro… pero ni rastro del Hazard que maravilló en el Mundial de Rusia con Bélgica, o en la conquista de la Europa League con el Chelsea en 2019. Ante el Athletic se volvió a ver la versión anodina del siete madridista: sin influencia en el juego, incapaz de generar situaciones de peligro (tan sólo un pase de balón al corazón del área rival que Asensio estrelló con virulencia en el poste de Unai Simón), insulso y con una tendencia a desaparecer del terreno de juego con cada minuto que transcurre.

Era la cuarta vez que Zidane alineaba de salida al tridente que mejor suena en estos momentos para el ataque blanco: Asensio por la derecha, Benzema como punta de lanza, y Hazard entrando desde el flanco izquierdo. Ya lo había hecho ante el Huesca (4-1), Inter (3-2) y Osasuna (0-0). Dos victorias y un empate, precisamente en el último encuentro liguero que disputaron los blancos. Era además, la primera titularidad del belga tras superar la enésima lesión, otra maldición que le persigue desde que fichase por el conjunto madridista. Se le podía defender por eso. Sin embargo, Eden va de mal en peor. Si ante el equipo navarro se vio que no estaba al cien por cien de su capacidad (más bien a un 65%), el encuentro ante los rojiblancos volvió a dejar una cara preocupante del jugador blanco: a los 12 minutos, recibió un balón de Casemiro dentro del área, pero no se sabe muy bien qué quiso hacer: si tirar (únicamente un tiro suyo en 67 minutos de partido), aguantar a forzar un penalti que nunca llegó… fue una constante: quiso y no pudo (o no supo), se atragantó al encarar (quién sabe si aún tiene respeto por la lesión que le produjo su compatriota Meunier en diciembre de 2019 y que parece arrastrar psicológicamente desde entonces…). Lo malo es que empieza a repetir actuaciones de ese talante… Y el rumor de que no se merece ser titular empieza a correr por los corrillos de los aficionados madridistas.

Sin embargo, sus técnicos Zinedine Zidane en el Madrid, y Roberto Martínez en la selección belga mantienen la fe en que volverá el buen Hazard. El primero le defendió ayer en la conferencia de prensa posterior al encuentro de Málaga: “Debe recuperar confianza, hacer un buen partido, hacer un gol, algo diferente. Sabemos el jugador que es y hay que tener paciencia, pero está trabajando. Estamos con él, hay que ser pacientes. El equipo lo ha intentado, empezamos mal y hay que pasar página y pensar en lo que hacemos. Nosotros debemos seguir  a lo nuestro, en las rachas buenas y en las malas: seguir trabajando para sacarlo adelante. Creo que la gente lo que quiere es ver la mejor versión de Eden. Estamos con él, quiere sacar esto adelante”.

Y en esas está: ante Osasuna le colocó en su posición habitual, entrando por la banda izquierda, pero entre el mal estado del terreno de juego, la mentalidad con la que salió el equipo (pensando más en todo lo que había sucedido en torno al partido, olvidándose de que tenían que jugarlo), y el habitual de más a menos del belga, Hazard dejó su puesto a Mariano a falta de 15 minutos para el final. Ante el Athletic, Zidane dibujó un once asimétrico. Con Eden comenzando por la banda derecha del ataque para posteriormente centrar más su posición en busca de un juego interior más fluido con Benzema, dejando toda la banda para Lucas Vázquez. El bloqueo de Dani García y Vencedor sobre Modric sumado al primer gol de Raúl García hizo que a los 20 minutos, el Madrid volviera a su plan de comienzos de temporada: Asensio a la derecha, y Eden a la izquierda. Sus datos estadísticos no fueron malos (seis pérdidas compensadas con cuatro recuperaciones, con 29 de 33 pases correctos en campo contrario), pero no reflejan la poca presencia (e influencia) de Hazard en el partido. Es otra bala perdida. Ahora tiene diez días para seguir trabajando antes del encuentro del sábado 23 en Vitoria ante el Alavés (seguramente no viajará a Alicante para medirse al Alcoyano el miércoles 20 en el primer partido de esta edición de la Copa). El Madrid le espera y no hay tiempo. Eden tampoco tiene sitio por ahora. Lo está buscando, pero necesita ganárselo: con actuaciones como ante Osasuna o ante el Athletic no se ve solución a corto plazo…

 

 

Oficial: Jovic vuelve al Eintracht

Ya es oficial: Luka Jovic vuelve al Eintracht de Frankfurt. El propio equipo alemán lo ha confirmado a través de las redes sociales. Poco después, el Real Madrid emitía un comunicado oficial. Se trata de una cesión para los próximos seis meses, por lo que, si todo marcha según lo previsto, volvería en verano para la pretemporada. El pasado miércoles se cerraron los últimos detalles, pasó el reconocimiento médico y se firmó el acuerdo.

Fredi Bobic, director deportivo del Eintracht, explicó el fichaje a través de un comunicado oficial publicado por el club: “Luka no lo tuvo nada fácil en Madrid últimamente. Para él, es importante volver a entrar en la buena dinámica. Volver al Eintracht fue su gran deseo. Puede aprovechar los próximos meses en un entorno familiar para recuperar su nivel. En el Real Madrid saben que le cuidaremos para que siga evolucionando. Y nosotros somos conscientes de que ganamos una excelente opción más en ataque“. Recibirá el dorsal 9 y no tendrá que ingresar en cuarentena al haber pasado la COVID ya.

A sus 23 años, la progresión de Jovic se había estancado. Desde su llegada al Real Madrid en junio de 2019 no se ha podido ver su mejor versión, la que sorprendió a toda Europa cuando jugaba en Alemania. Se desembolsaron 60 millones en su fichaje y, aunque todavía se confía en que pueda triunfar de blanco, el club cree que le vendrá bien desfogarse y recuperar sensaciones en un sitio que conoce y donde estará cómodo. Esta temporada solo ha jugado 208 minutos en los que no ha marcado.

Su primer paso por el Santiado Bernabéu ha estado marcado por las lesiones y la polémica. Jovic se ha perdido 17 partidos por problemas físicos. Además, algunos hechos extradeportivos como haber viajado a Serbia durante el confinamiento o haber sido cazado en una barbacoa saltándose las normas anti-coronavirus le han perjudicado tanto ante la afición como en su propia confianza.

Otro aspecto clave es que en los próximos meses sea capaz de subir su valor de mercado, que se ha desplomado. Cuando llegó a Madrid, costaba 60 millones de euros según la web especializada Transfermarkt. Sin embargo, su poco protagonismo y bajo rendimiento han provocado que, en apenas una temporada y media, su valor sea de 20 millones.

Se trata de un problema para Zinedine Zidane, que afrontará lo que queda de curso con sólo dos delanteros: Benzema y Mariano. Jovic se quedó ante la imposibilidad de encontrarle una cesión en el pasado mercado, algo que si ha ocurrido en este. Mientras tanto, el Madrid tiene cedido a Borja Mayoral en el Roma. El de Parla era la opción preferida del entrenador como suplente de Karim, pero se vio obligado a salir ante el ovebooking de delanteros.

Zidane, a la caza de Muñoz

Cinco años después de haber sido presentado como entrenador del Real Madrid (interrumpidos por propia voluntad durante nueve meses), Zinedine Zidane se apresta a afrontar un nuevo reto que le puede dar un nuevo trofeo tanto al conjunto blanco como a su propio palmarés: si los madridistas se proclamasen campeones de la Supercopa el domingo en Sevilla, sería su 12º título en 237 encuentros. Hasta ahora, el entrenador francés acumula 235 encuentros dirigiendo a la primera plantilla blanca con el siguiente balance: 155 victorias (66%), 48 empates (20%) y 32 derrotas (14%). Se colocaría a sólo dos títulos de igualar el récord de Miguel Muñoz, que en sus 14 campañas como técnico madridista logró 14 títulos (nueve Ligas, dos Copas de Europa, dos Copas de España y una Copa Intercontinental).

La diferencia radica en que Zidane apenas ha necesitado ese lustro para lograr esos 11 que le igualan en el ránking con Johan Cruyff, que también sumó 11 campeonatos con el Barça. Por delante tiene al mencionado Miguel Muñoz y a Guardiola (con el Barça), ambos con 14 títulos.

No obstante, el palmarés de Zidane no es corto. Tres Champions logradas de manera consecutiva, algo que no se había visto nunca con el nuevo formato y que hay que remontarse hasta la década de los 70 para ver algo similar con el Ajax, primero (1971-73), y el Bayern después (1974-76), sin olvidarse de la época dorada en la Copa de Europa donde los blancos dominaron desde 1956 hasta 1960. Añadan dos Ligas, dos Supercopas de España, dos Mundiales de Clubes y dos Supercopas de Europa: en total, ha ganado un título para las vitrinas blancas cada 22 encuentros que ha dirigido a los blancos. Sólo le falta la Copa del Rey para culminar un palmarés espectacular. Un trofeo que, curiosamente, ya se le resistió como jugador blanco: jugó dos finales (2002 y 2004) y perdió ambas…

Por detrás de Muñoz y de Zidane aparecen nombres ilustres en el santoral de técnicos madridistas: Luis Molowny, que ganó ocho trofeos, y Vicente del Bosque, que levantó uno menos, siete. Todos tienen el mismo denominador común: fueros hombres de club que no dudaron en aceptar retos complicados en etapas difíciles. Y todos salieron campeones…

Zidane decidió marcharse en el verano de 2018 tras ganar su tercera Champions consecutiva. Sumaba nueve títulos cuando decidió dar un paso a un lado. El entrenador francés adujo motivos personales. “Si creo que no voy a ganar, es mejor hacer un cambio”, aseguró en conferencia de Prensa el 31 de mayo de 2018, antes de explicar que podría regresar (“Claro que puede ser un ‘hasta luego’. Voy a estar cerca de este club siempre”). Algo que cumplió en marzo de 2019 para ir perfilando la plantilla en los 11 últimos partidos de Liga que quedaban. La campaña siguiente volvió a ganar la Liga, la del Coronavirus, un campeonato con dos tramos futbolísticos: en el segundo periodo el Madrid enlazó 10 victorias consecutivas en los últimos 11 encuentros para asegurar la Liga 34. Ahora llega a Andalucía. Primero a Málaga, donde curiosamente ganó su primera Liga en La Rosaleda al derrotar a los locales en 2017 para sellar la primera Liga después de cinco años. Luego, el domingo, si elimina al Athletic Club, le tocará el Barcelona o la Real Sociedad en la final de La Cartuja (21:00 horas, #Vamos).

También es llamativo su historial en finales: ha disputado nueve y ha ganado las nueve. Un pleno increíble. Guardiola, por poner un ejemplo, ganó ocho de sus primeras nueve finales. Es un dato que avala su trayectoria como entrenador de alto nivel, aunque sabe que algún día le llegará la primera derrota. Pero él se ve ganador en Sevilla. Significará que sigue engrosando la Sala de Trofeos del nuevo Bernabéu…

 

 

El recuerdo de la primera Liga de Zidane y el campeón sin trofeo

El Madrid regresa a La Rosaleda, un campo muy especial en particular para Zinedine Zidane, que consiguió allí su primera Liga como entrenador del Madrid. Ese título que premia el trabajo diario y al que Zizou atribuye mayor dificultad que ganar la Champions. Aquella fue la noche del 21 de mayo de 2017. El equipo madridista llegaba a la última jornada con tres puntos de ventaja sobre el Barcelona, pero el goal average particular perdido. Así que necesitaban puntuar. Su rival, el Málaga, se había despegado del descenso tras un gran tramo final de temporada, quedando sin nada en juego. Míchel, exmadridista, era el entrenador de aquel equipo. Esto despertó las especulaciones, especialmente en Barcelona, respecto a una posible ayuda para que el equipo blanco levantase el título. “Nuestra obligación es defender la camiseta del Málaga”, comentó en una rueda de prensa previa algo tensa.

El once que dispuso Zidane en aquel partido fue: Navas, Danilo, Varane, Ramos, Marcelo, Modric, Casemiro, Kroos, Isco, Cristiano y Benzema. Estos dos últimos fueron los autores de los goles (0-2). El portugués apenas necesitó un minuto y 37 segundos para poner al Madrid por delante y el francés remató la faena en el 55′.

La celebración del título sobre el césped arrojó varias anécdotas. Era la primera vez que la mayoría de jugadores de la plantilla blanca conquistaban la Liga. De la anterior, cinco años antes, sólo repetían Pepe, Ramos, Varane, Marcelo, Coentrao, Cristiano y Benzema. Modric y Bale, que tenían ya dos Champions en su palmarés pero conquistaban esa noche su primera Liga, deambulaban por el campo en busca de la copa. “¡¿Cómo?! ¿Que no hay trofeo?”, decía incrédulo el croata, en una conversación captada por las cámaras de El Día Después. Entonces se le entregaba al campeón en el primer partido en su campo la temporada siguiente o, si acaso, en el último como local si lograba el título con jornadas de antelación. La cara de Modric era un poema de perplejidad, mientras Bale acabó desahogándose con Cristiano. “Es una j… broma”, decía el portugués.

En sala de prensa, Zidane realzaba el valor que tenía conquistar esa Liga: “Como entrenador no hay más. Profesionalmente es el día más feliz de mi vida. Más que esto no se puede conseguir. Se pueden lograr más cosas, pero hoy, personalmente es el día más feliz. Para nosotros era importante. El día a día es la Liga y cuando la ganas es muy importante“.

Más de tres meses después, el 27 de agosto, Ramos y Marcelo recibieron en trofeo en el palco del Bernabéu antes de recibir al Valencia. La RFEF ha corregido esa anomalía y en las dos últimas dos temporadas el vencedor ha recibido la copa el día que se proclamó campeón. El pasado julio Modric y Bale ya sí pudieron festejar la Liga 34 de los blancos con el trofeo presente en el Di Stéfano.

Además de aquel título, al Madrid se le han dado bien sus visitas a la Costa del Sol. Desde la refundación del Málaga CF, sólo perdió en una de sus 18 visitas oficiales a La Rosaleda. Fue un 3-2 en diciembre de 2012, la noche que Mourinho sentó por primera vez a Casillas.

Efecto Karim, efecto Marcelino

EI partido tiene su aquel. Madrid y Athletic se han enfrentado 189 veces en casi un siglo, pero nunca lo hicieron en la Supercopa, un torneo instaurado hace 39 años para encontrar al campeón de campeones y que Rubiales ha transformado en cuadrangular e invernal para que deje dinero, menos del previsto por el efecto de la pandemia y la renuncia a volver a Arabia. Desde su creación, el Madrid ha ganado once y el Athletic, dos (una sin jugar). De haber nacido antes, en los tiempos del súper Athletic copero, el palmarés diría otra cosa.

El partido tiene una precuela reciente, a mediados de diciembre, en Valdebebas, con triunfo blanco (3-1) del que resulta difícil sacar consecuencias: el Athletic jugó hora y cuarto con uno menos por expulsión de Raúl García (es de mecha corta cuando el Madrid se cruza en su camino, de ahí sus 18 amarillas ante los blancos) y porque en el banquillo rojiblanco aquel día estaba Garitano y hoy está Marcelino, lanzado a Vietnam. Su primera secuencia era Barcelona-Atlético-Madrid, una pista americana interrumpida por el aplazamiento del duelo del Wanda.

El manual de Marcelino

En su estreno, Marcelino huyó de la revolución y sólo cambió un futbolista (Capa por Berenguer) del último once de Garitano, pero ya dispuso al equipo con su dibujo de cabecera: el 4-4-2. “Es el sistema que menos especificidad exige a los jugadores, facilita los automatismos y si voy perdiendo, ya tengo dos delanteros”. Eso se espera hoy también, con Raúl García y Williams como apóstoles de la biblia del fútbol del técnico: robar y atacar. “Prefiero que mi equipo tire 20 veces a puerta que tener el 70% de la posesión y hacerlo sólo diez”. La manual del contragolpe.

Para ese plan le falta un jugador crucial, Yuri Berchiche, que se lesionó ante el Barça, pero recupera a Yeray Álvarez. A su favor está el factor descanso, porque el Madrid trae de Pamplona una paliza y una queja y el Athletic sólo un largo paseo en avión en su frustrado desplazamiento a la capital. En su contra, que el Athletic no le ha ganado al Madrid en sus últimos once partidos y que Marcelino sólo lo ha logrado en tres intentos de 16. Curiosamente, sucedió en el primero, con el Recreativo, y el último, con el Valencia. En cualquier caso, tiene una bien ganada fama de técnico de efecto inmediato.

Repite Hazard

En el Madrid, que lleva casi una semana sin pasar por casa y se la tiene jurada a LaLiga, la aplicación defensiva ya no le da para sobrevivir. Lleva nueve partidos sin perder, en los que sólo ha encajado tres goles, un registro defensivo aún mejor que el que le condujo a LaLiga (cuatro tantos en diez encuentros hasta proclamarse campeón), pero la carestía en el remate dispara ya todas las alarmas: se ha quedado a cero en cuatro partidos y sólo en uno marcó cuatro goles, cuando el curso pasado, a estas alturas, ya había alcanzado esa cifra u otra superior cuatro veces.

Benzema lleva tres partidos sin marcar y eso ahora resulta dramático pese a que clava su media post Cristiano (0,57 goles por encuentro), porque este año Ramos ha faltado en siete partidos y no es tan productivo como el curso pasado. El Athletic, en cualquier caso, es la pieza favorita del francés, al que le ha hecho 13 goles, más que a nadie en España. Con la salida de Jovic, es aún más jarrón chino.

Volverá a faltar Carvajal y lo normal es que Zidane repita el equipo de El Sadar, incluido Hazard, que sigue haciéndose esperar (419 minutos, dos goles y una sensación de malestar general con él). Si juega, sería su cuarto partido consecutivo, la segunda racha más larga en su tormentosa andadura en el Madrid. Porque no parece un compromiso para olvidados de un lado (Odegaard, Odriozola…) ni de otro (Ibai Gómez, Córdoba, Lekue, Kodro…). Aunque menor, está en juego un título e importa. Pregunten a Ernesto Valverde, mártir de la Supercopa de Arabia.

Marcelino: “Cuando el Athletic se juega la posibilidad de un título, aumenta su continuidad”

Marcelino García Toral quiere insuflar la potencia mental suficiente a sus hombres para no errar ante el Real Madrid en esta semifinal de la Supercopa: “Hay que ganar el Torneo, estamos a dos partidos de poder ganar la Supercopa, hay que ser competitivos”, lanza y reitera que confía en que su Athletic prolongue “durante más minutos lo que hicimos ante el Barça”.

La referencia el partido de Liga ante el Real Madrid puede servir de botón de muestra: “Aunque fue poco tiempo por la pronta expulsión de Raúl, esos primeros 15 minutos nos puede servir, pero son partidos diferentes”. Entiende que la Supercopa es “una competición muy cortita y la Liga abarca muchos más partidos. En varios aspectos habrá similitudes”, señala el técnico del Athletic que desliza que “creemos conocer bien al Real Madrid, cuando se juega la posibilidad de un título, este equipo aumenta su regularidad y continuidad. Vamos a intentar que sin balón nos hagan pocas ocasiones y con balón atacar su portería”, resume ante un envite que “reúne máxima dificultad, el Real Madrid es el favorito, pero vamos a dejar todo de nuestra parte”.

Sobre su situación personal, primero Barça, y ahora a por un título en una situación tan precipitada nada más aterrizar, indica que el escenario era de sobra conocido: “Cuando el Athletic nos llamó sabíamos que esta situación se daba y el mérito es de los jugadores que están, los que la temporada pasada, y de Gaizka (Garitano) y de su cuerpo técnico. Por circunstancias de la vida nos toca ser ahora los que dirijamos este equipo en este momento”.

Marcelino espera dejar su sello: “Queremos ser nosotros mismos siempre, pero a la vez tener en cuanta a quién nos enfrentamos. El objetivo es ganar a través de un nivel competitivo lo más alto posible. Desarrollar y mostrar una serie de conceptos, algunos del rabajo anterior y otros que queremos añadir”, apunta tras incidir en los entrenamientos de Lezama: “No me gusta comparar. Cada entrenador tenemos nuestra metodología de trabajo, hemos aplicado pequeños conceptos de cómo defender que vamos a ir variando, cómo se mueven los cuatro defensas y los cuatro centrocampistas, con ligeras variantes en ataque a la hora de iniciar jugadas”. Ante el Real Madrid intentarán “generarles dudas, si te limitas a defender, acabas perdiendo”. Introducirá variantes: “Es un equipo que juega con un 4-3-3, con laterales muy altos, movimientos por fuera, un centro del campo muy compensado y con técnica, Modric y Kroos llevan la idea de juego. Te obliga a bascular, con cambios de orientación y gente ofensiva muy determinante, es posible que incorpore Hazard”.

Iñaki Williams, su rol y su racha de partidos seguidos forman parte de la actualidad: “Va a jugar la mayoría de los partidos de delantero, nos gustan rápidos y profundos. En momentos puntuales, en banda. Tiene muchísimo mérito de sumar tantos partidos de forma consecutiva, pocos podrán decir esto, no se lesiona. Es un jugador importante y es influyente”. No quiere aclarar sus planes ante el equipo de Zidane: Nunca digo la alineación y los propios futbolistas no la saben. Quiero mantener esa incertidumbre y que todos trabajen por igual. Iremos viendo con qué otros jugadores se va adaptando Williams. Villalibre está entrenando francamente bien, igual que todos”.

Sobre la renovación o no de Sergio Ramos con el Madrid y su odisea por la nieve volando desde Pamplona a Málaga, pasó de puntillas: “No soy quien para hablar de otros equipos, es indudable de su valía, ningún entrenador lo pone en duda”. Del contexto y las quejas de Zidane: “Cada entrenador sabe la respuesta a determinadas situaciones. Zidane lleva mucho tiempo con ellos y sabrá que situación es más o menos beneficiosa. Está a dos partidos de ganar un título como nosotros”.

Tebas sacude a Zidane: “Será una excusa más de entrenador”

Más leña al fuego en la batalla del Real Madrid y LaLiga tras el rocambolesco viaje del equipo a Pamplona por la borrasca Filomena. El último en hablar ha sido el presidente de la competición, Javier Tebas, que ha descargado toda la responsabilidad en el club blanco. “Me ha molestado la versión que ha dado el Madrid. El viernes por la tarde hablé con su director general más de 14 veces. Le dije que, si veía a los chicos muy nerviosos, lo mejor que se podía hacer era volver a la Ciudad Deportiva e intentar viajar al día siguiente, y me dijo que no”, aseguró Tebas a los micrófonos de TVE.

“Si Aena llega a decir que no hay posibilidades de despegar, el Real Madrid no hubiese despegado… La decisión final de viajar la toma el Real Madrid”, añadió. Cabe recordar que toda la delegación estuvo encerrada en el avión varias horas ya que, por la nieve, no había posibilidad de despegar. Sin embargo, cerca de las diez de la noche, se consiguió habilitar una pista para hacerlo.

Tebas también fue contra Zinedine Zidane. El entrenador blanco, tras el empate 0-0 contra Osasuna, protestó por lo sucedido asegurando que no se debería haber jugado aquel partido. “No sé la información que tenía Zidane. He visto tantas excusas que han dado los entrenadores cuando no les han ido bien los partidos que esta será una más“, criticó Tebas. También confirmó que su intención es hablar con el presidente del Madrid, Florentino Pérez. “Le llamaré porque no estoy nada contento con lo que ha pasado por detrás”, sentenció.

También se defendió de otras imágenes del pasado fin de semana muy criticadas por los aficionados, como la de los jugadores del Getafe ayudando a un coche parado en la nieve el día que debían viajar a Alicante para jugar contra el Elche. “Parece que fue que toda la plantilla del Getafe estuvo empujando coches y fue solo un coche al que se le rompieron las cadenas. No me parece nada extraordinario“, finalizó.