Al Madrid le pesan las piernas

El Madrid lleva un mes en la cuesta de enero. La poca fe de Zidane, justificada o no, en lo que le ofrece el banquillo ha generado una plantilla real de apenas 14 efectivos habituales y eso, entre falta de rotaciones y la resistencia del marsellés a agotar los cinco cambios permitidos, desemboca en un Madrid al que las segundas partes de los partidos le suponen escalar un puerto de montaña. Contra el Eibar sólo dio paso a dos cambios de refresco (Asensio y Valverde) y resistió, pero empieza a ser una señal de peligro…

Porque el Madrid empieza a perder el dominio de la pelota de manera habitual cuando empieza a gastar energías. Así lo dice la diferencia entre la posesión de balón en sus últimos cuatro partidos de la primera a la segunda mitad. En el Pizjuán fue el más llamativo, cayó del 44% en los primeros 45 minutos al 31% en la segunda parte. Pero también le pasó en el derbi (del 61% al 51%), ante el Athletic (del 73%, un monólogo, al 64%) y este pasado domingo en Ipurua, con cauces similares. Del 71% al 61%. Eso se reflejó en que el Madrid no logró matar el partido hasta el descuento y con el Eibar rondando peligrosamente el 2-2 que hubiera destrozado el rápido 0-2 blanco.

Basta con mirar también la Champions. En los dos últimos partidos, la derrota en Ucrania contra el Shakhtar y el 2-0 al Mönchengladbach, los rivales sobrepasaron en distancias recorridas al Madrid en la segunda parte, por mucho. Los ucranios corrieron 2.471 metros más en los segundos 45 minutos que el conjunto de Zidane, que había superado al Shakhtar por 1.870 metros en la primera. Contra el Gladbach, incluso la diferencia fue mayor: los jugadores teutones recorrieron 2.969 metros más que los madridistas en el segundo acto…

Un calendario que pesa una tonelada

Zidane viene haciendo referencias constantes “al cansancio” que acosa a su equipo porque el calendario le ha venido pesando una tonelada. El Madrid ha jugado 9 partidos en los últimos 30 días y vuelve a jugar el miércoles contra el Granada. Serán 10 partidos en prácticamente un mes, 33 días para ser exactos. Habrá después una semana hasta el Elche, pero enero no será más benigno que estará la Supercopa de España y la Copa.

Aunque Grégory Dupont, el preparador físico del conjunto madridista, estima que un periodo de recuperación de entre 72 y 96 horas “parece ser suficiente para mantener el rendimiento” de los futbolistas, sí que “se incrementa el riesgo de lesiones”. Los números parecen contradecir aparentemente esa afirmación. El equipo tiene que ponerse en modo ahorro en las segundas partes y las dolencias físicas no paran de acumularse (Hazard, Carvajal, Valverde, Odegaard, Benzema, Nacho, Odriozola…) y Zidane ha decidido quedarse con su guardia pretoriana de veteranos. Mientras el cuerpo aguante.  

Zidane exprime un fantástico limón

El pequeño y vacío campo de Ipurua escenificó un partidazo, característico de la Liga española, entre el mayor portaviones del fútbol mundial y el equipo que representa a un pueblo de 30.000 habitantes, enclavado en la profundidad de un valle guipuzcoano. Es la clase de partido que disgusta a los propulsores de la Superliga europea. Lo ganó el Real Madrid, después de jugar la mejor media hora imaginable de fútbol y de sostener, no sin dificultades, la ventaja frente al admirable Eibar, un equipo que si no existiera habría que inventarlo. Le viene de maravilla a la Liga como mensaje.

El Madrid sabe de primera mano la complejidad del campeonato español. Esta temporada ha perdido con el Cádiz y con el Alavés, dos rivales que nunca se encontrará en Europa, pero que representan el versátil carácter de la Liga, donde la desigualdad económica no garantiza la inmediata superioridad en el campo. Las victorias tienen que trabajarse, y mucho, a la vista de lo que sucedió en Eibar. Los aficionados sí valoran estos partidos porque ofrecen el retrato más fiel del equipo, el cotidiano, el que digiere mal las distracciones.

Los tres últimos partidos del Real Madrid habían sido crecientes: sólido y eficaz en Sevilla, autoritario contra el Borussia Moenchengladbach y magnífico frente al Atlético. En Ipurua se superó en la brillante media hora del encuentro. El Madrid elevó el fútbol a una categoría exquisita y feroz a la vez. Jugó con una armonía insuperable, a la máxima velocidad y precisión, con un despliegue brillante en cada jugada y los mejores recursos de sus jugadores más acreditados. La exhibición de Benzema, Modric y Kroos fue portentosa.

Si a la belleza del fútbol jugado con la máxima calidad se añaden detalles infrecuentes por su creatividad, el espectáculo es insuperable. Durante media hora, el Real Madrid ofreció el partido que sueñan sus aficionados. En la hora siguiente jugó bien y hasta muy bien en ocasiones, pero se encontró con la respuesta de un equipo que se negó a capitular. Con sus conocidos recursos (presión alta, indesmayable, aperturas a los costados, centros al área y juego largo para Kike García), el Eibar se rehízo y mantuvo al Madrid en estado de máxima alerta.

El giro se produjo en el gol de Kike García, delantero impagable por su compromiso profesional, el conocimiento del oficio y la sabiduría para desentenderse de todo aquello que no sabe o no puede hacer. Jugador inteligente, por tanto, capital para el Eibar. Su golazo señaló un nuevo comienzo del encuentro. El Madrid respondió, dispuso de oportunidades, transmitió poderío y no se dobló cuando el Eibar le apuró.

La respuesta general fue más que buena, con un solo perjudicado. Varane pasó muy malos ratos con Kike García, que salió ganador de un duelo que estuvo a la altura del partido. De lo demás se ocuparon unos jugadores que se repiten en la alineación jornada tras jornada. No se puede ni se debe desaprovechar el estado de gracia de futbolistas como Luka Modric, Karim Benzema y Toni Kroos. El Madrid tampoco se puede permitir ventajas al Atlético. Zidane lo sabe y exprime el limón. Hace bien. Cuando no lo exprimió, el Real Madrid decepcionó y se colocó al borde del abismo.

Otro estacazo al Barcelona

La victoria ante la Real Sociedad, hasta hace poco líder de la competición y aún en el vagón preferente para luchar por el campeonato, parecía que reenganchaba al Barcelona a LaLiga. Al menos, a nivel de sensaciones. Después de una victoria sufrida contra el Levante y tras dos derrotas seguidas ante Cádiz y Juve, el equipo jugó una buena primera mitad y supo sufrir en la segunda, amén de Pedri y Ter Stegen, absolutos salvadores atrás.

Las buenas sensaciones, una vez más este 2020, han tenido una continuidad relativamente breve en Can Barça. Este fin de semana, el Valencia, de los pocos clubes que pueden decir que viven un momento similar y peor que del Barcelona en lo institucional y en lo deportivo respecto a lo esperado, visitaba el Camp Nou y rascó la mitad del botín. Un premio que no fue completo gracias a Ter Stegen y Jaume Domenech. El partido, un caótico intercambio de golpes, se resolvió con un resultado insuficiente para ambos y más, dados los resultados del resto de rivales.

A pocos minutos de que empezara el partido del Camp Nou, acababa el encuentro del Wanda Metropolitano con un 3-1 en el marcador. Luis Suárez, ex del Barcelona, metía presión a sus antiguos compañeros con un doblete rematado por Diego Costa. Tres puntos ante el Elche que le acabarían asegurando el liderato. con dos partidos menos que el Real Madrid, uno menos que el Barcelona y tres menos que la Real Sociedad. El resultado se hizo mejor a las 18:00 h, cuando terminó la cita en Barcelona.

Conocedor de todo esto, el Real Madrid salió con ambición en Eibar y supo sacar partido de su mejor media hora para adelantarse en el marcador. Después de sendas derrotas ante Alavés y Shakhtar, los de Zidane se vieron al filo y así, han dado con su mejor forma. El Madrid ganó en el Pizjuán, cerró en media hora su clasificación europea ante el Gladbach, salió victorioso en un derbi capital ante el Atlético para estar en la pelea por LaLiga y clavó sus resultados ante ambos equipos vascos: 3-1 ante el Athletic y 1-3 ante el Eibar. La diferencia de dos goles puede llevar a engaño. Los de Zidane volvieron a sufrir pero supieron sobrellevarlo gracias también a un excelso Karim Benzema que se ha alzado una campaña más desde la salida de Cristiano como el goleador del equipo. De nuevo, un resultado que no favorecía a los de Koeman en su vuelta a la lucha por LaLiga, que ellos se ponen difícil y que los rivales le complican aún más. 

¿Cómo queda LaLiga para el Barcelona en 2020?

El Barcelona tiene dos compromisos más este 2020, igual que Atlético y Real Madrid. Los culés tienen, a priori, un calendario más sencillo. Este miérrcoles se enfrentan a un Valladolid que lucha por salir del descenso y cerrarán el año ante el Eibar, que ya demostró ante el Real Madrid ser capaz de todo. Las dos victorias son exigidas antes de que acabe el año para seguir en 2021 en la pelea por LaLiga ante dos conjuntos de la parte baja de la tabla. 

Real Madrid y Atlético tendrán mitad y mitad. Uno de arriba y uno de abajo. Los blancos jugarán entre semana ante el Granada de Diego Martínez, que suma dos victorias seguidas y calca la temporada del Barcelona (21 puntos en trece partidos) con bastante menos recursos. El año lo acabará contra el Elche, metido en una lucha por el descenso con multitud de candidatos, pero que demostró competir bien ante los grandes en el Metropolitano a pesar del resultado.

El Atlético, por su parte, tiene el compromiso más difícil. Los de Simeone juegan este martes ante la Real, que viene sufriendo en los últimos cinco encuentros (tres empates y dos derrotas consecutivas) y mermado por las lesiones. Ni Aritz, ni Silva, ni Januzaj, ni Oyarzabal y la lista sigue… El encuentro, sin duda, se presenta favorable para los rojiblancos en busca de mermar a otro candidato al título que no se rendirá con facilidad. Luego, visita del Getafe, un rival más irregular que en las últimas campañas pero no precisamente cómodo para cerrar el año.

La ventana se abre para Real Madrid y Barcelona de cara a esperar un tropezón rojiblanco, que por otra parte, parece complicado dado el buen estado de forma de los de Simeone.

Una anomalía en cabeza

Con el duopolio histórico de la competición entre Real Madrid y Barcelona, LaLiga de este año es una anomalía en lo que a la última década se refiere. Los dos grandes, convertidos en gigantes en la pasada década con equipos históricos de la competición (el Barça del Sextete, los 100 puntos de Mourinho…), se repartieron los títulos en la gran mayoría de las campañas y si el Atlético de Simeone estaba en la lucha, esta siempre fue de tres y… nunca se resolvió a favor de los blancos. Este año, por tantos y tantos motivos, es distinto. Dado el mal inicio del Barcelona, la lucha por la cabeza está siendo a brazo partido entre Real Madrid, Atlético y Real Sociedad.

En las últimas ligas que la lucha fue de tres, ninguna salió cara para los del Bernabéu. En la 15-16, Zidane reenganchó a los suyos con su llegada de manera magistral luchando hasta la última jornada pero, el Barcelona se impuso por un punto al ganar en Granada. En la 13-14, la última victoria atlética en LaLiga se dirimió en el Camp Nou y fue resuelta por un cabezazo de Godín. El Real Madrid aguantó en la pelea durante un buen tramo de competición. Salió líder de la jornada 28 pero empezó a caer acumulando una derrota en el Clásico (3-4, J.29), otra en el Pizjuán (2-1, J.30) y el empate en Valladolid, en la jornada 34, que les dejó a cinco puntos de los rojiblancos. El Barcelona si apretó pero el Atlético acabó ganando el duelo definitivo. 

La Real no llegaba tan arriba en condición de pelear el título desde la 02-03, donde solo dos puntos le privaron de hacerse con LaLiga, que acabó en las vitrinas del Real Madrid.

Este duelo capital y con los vascos viene siendo la tónica de la campaña con un Villarreal que, abonado al empate (7 en catorce partidos) podría llegar a entrar. El Barcelona, preso de su irregularidad, tiene a favor el factor del tiempo pero debe mejorar los resultados. Ahora, los de Koeman deben golpear en cada oportunidad que cedan blancos y rojiblancos después de perder ambos duelos directos (1-3 ante el Real Madrid, 1-0 ante el Atlético). De otra manera, el invierno se puede hacer realmente largo. 

El ERTE de Zidane

“Estoy contento con mis jugadores y voy a contar con todos. Claro que pueden pasar cosas. Hasta final de enero pueden pasar cosas en todos los clubes. Mis jugadores son los más importantes, son los mejores y quiero contar con ellos siempre”. En la penúltima conferencia de prensa, previa al encuentro ante el Eibar, Zinedine Zidane volvió a repetir una de sus máximas habituales y que suele remarcar en casi todas sus comparecencias públicas: cuenta con una plantilla de 25 jugadores, que la temporada es larga y que contará con todos sus futbolistas a lo largo de los diez meses de competiciones.

Ahora cuando el Madrid afronta su décimo encuentro en apenas 33 días, el miércoles ante el Granada (19:45 horas), es hora de pensar en la Unidad B de la plantilla blanca… pero todo apunta a que no será así. Desde que el Madrid saliese derrotado de su visita a Kiev para medirse al Shakhtar en la quinta jornada de la Champions (el pasado 1 de diciembre), Zidane ha confiado prácticamente en el mismo grupo central de jugadores a los que ha ido añadiendo a los futbolistas que han ido saliendo de lesiones, caso de Sergio Ramos y Carvajal. En los cinco últimos partidos de los blancos, cinco jugadores han sido fijos para el entrenador blanco: Courtois, Varane, Mendy (el Madrid no ha perdido ni un solo encuentro de Liga con él sobre el campo), Kroos y Benzema. Esa ha sido su columna vertebral: han disputado los 450 minutos de los cinco encuentros. Junto a estos han estado Lucas Vázquez (435 minutos) y Luka Modric (430). Sorprende el caso del gallego, que acumula 13 encuentros consecutivos siendo titular tanto como lateral derecho como de atacante. De esas 13 titularidades, el de Curtis acabó el partido en 11 ocasiones… Junto a ellos se asientan Ramos (360 minutos, titular en los cuatro últimos encuentros), Casemiro (otros 360 minutos y baja ante el Athletic por acumulación de amonestaciones) y Vinicius (que acumula 306 minutos y que estuvo ausente en Ipurua al contraer una gastroenteritis).

Lejos quedan Carvajal (ha salido de una lesión y acumula 259 minutos) y Rodrygo (224 minutos en tres titularidades y participando en los otros dos encuentros entrando desde el banquillo). Atrás quedan otros como Asensio (96 minutos), Nacho (90, fue titular en el triunfo en Sevilla y el regreso de Ramos le ha condenado de nuevo al banquillo) y Valverde (84 minutos: acaba de salir de una lesión de fisura y está empezando a coger minutos de puesta a punto). Isco, con 26 minutos, y el canterano Arribas (16 minutos) son los últimos que han contado con tiempo de juego en este tramo.

Aquí es dónde arranca el ERTE de Zidane: hasta ocho jugadores no han contado para el técnico francés por diversos motivos: Hazard y Odegaard han salido de lesión. Con el primero, Zidane no quiere correr riesgo alguno: acumula nueve lesiones desde que llegase en el verano de 2019 procedente del Chelsea. Con el joven noruego, titular en las dos primeras jornadas ha pasado lo mismo. Igual que con Jovic, que entre parones por COVID-19 y lesiones no acaba de arrancar (se rumorea que su agente puede llegar a Milán para negociar una cesión de seis meses con el conjunto rossonero). Marcelo parece haber caído en desgracia, como su compatriota Militao, pero tanto Zizou como el propio lateral (está trabajando en duras sesiones con el preparador físico de Marcos Llorente) esperan acabar de la mejor manera esta temporada. Mariano, que marcó en Villarreal (precisamente este tramo comenzó con el empate blanco en el Estadio de la Cerámica (1-1) el pasado 21 de noviembre), ha tenido una serie de molestias musculares que le han dejado en el dique seco. Llama la atención el caso de Odriozola que, recuperado para poder jugar como lateral, el formidable rendimiento de Lucas Vázquez le ha condenado al ostracismo del banquillo. Por su parte, los únicos que no han debutado hasta el momento han sido los dos porteros suplentes, el ucraniano Lunin y el joven Altube.

 

 

El que sepa qué es mano que lo diga

Partido de los que hacen afición, se decía antes. Eso fue lo que vimos en Ipurua, un partido bello, de ida y vuelta, con alternativas, sin esos tramos tediosos de ataque estático, de un lado a otro del campo ante un bloque cerrado, tan del balonmano, tan del fútbol últimamente. Un partidazo subrayado por cuatro goles preciosos. De los del Madrid, Benzema, que sigue jugando cada vez mejor y ya es difícil, hizo uno y dio dos. El primer cuarto de hora del Madrid fue imperial, con él y Modric tocando el violín. El Eibar no se amilanó con el 2-0, peleó el partido, se comió contraataques y se fue pensando que hubiera empatado de no ser por el VAR.

Porque el partido estaba 1-2 y a punto de finalizar cuando un cabezazo de Muto pegó en el codo de Sergio Ramos. Hubo un momento de intriga, pero tras un breve diálogo con Cuadra Fernández, que capitaneaba la sala VOR, Munuera dijo no. Para mí, por el Antiguo Testamento no era penalti, pero por el Nuevo Testamento, ese código confuso parido por David Elleray, sí lo es, y vemos pitar penaltis por menos. Al final, Carvajal y Kike García, entrevistados al borde del campo, coincidieron en confesar que ya no saben qué es mano y qué no. No lo saben ni ellos ni nosotros ni Cuadra ni Munuera ni sé si lo sabe el dichoso Elleray.

Esa jugada, que llenó de inmediato las redes (suerte que los que les concedieron la víspera al Atleti y el Barça fueron muy objetables, dejémoslo ahí), tuvo la réplica de un tercer gol del Madrid, que elevaba el resultado hasta más allá del margen de un gol. En todo caso, el Madrid ganó bien, porque llegó más y con más peligro. Zidane sacó otros tres puntos con los de siempre salvo Vinicius que, enfermo, dejó el puesto a un aceptable Rodrygo. Muy avanzado el partido salieron Valverde y Asensio. Zidane, que tanto brillo sacó no hace mucho a la segunda unidad, tira ahora de los justos porque, a diferencia de entonces, poco más hay. Mientras puedan…

“Ramos dice que le da, pero no sabemos cuándo se pita”

Mendilibar, entrenador del Eibar habló de la polémica mano de Sergio Ramos en el área del Real Madrid y que el árbitro Munuera Montero no señaló como penalti.

Interpretación de la mano de Sergio Ramos: “No tenemos ni idea, está semana ha habido unas cuentas manos y no sabemos cuando se puede pitar y cuando no. Hoy se ha tomado la decisión en 20 segundos cuando normalmente están dos o tres con imagen lenta, imagen rápida, de una cámara, de la otra. Se ha visto que le ha dado en la mano, el mismo Ramos ha comentado que le ha dado en la mano, pero como no sabemos cuándo se pita y creo que los árbitros tampoco. Seguiremos con el mismo problema toda la temporada. Dará igual que haya VAR o que no haya VAR porque el problema seguirá existiendo”.

Luego, José Luis Mendilibar, entrenador de la SD Eibar, se mostró disconforme con el hecho de que no se pitara en la segunda mitad del partido una posible mano de Sergio Ramos dentro del área del Real Madrid.

A pesar de la derrota en casa por 1-3, José Luis Mendilibar dijo que se iba con buenas sensaciones del partido, ya que en el primer cuarto de hora cuando iban 0-2 ha puesto a calentar a un jugador “porque parecía” que les caían “seis”. “Lo han hecho todo perfecto, pases perfectos, desmarques perfectos y sí que es verdad que en ese primer cuarto de hora, incluso, a mí me ha hecho dudar de si era bueno jugar apretando arriba al Madrid”.

El técnico vizcaíno señaló que poco a poco su equipo ha ido robando algunos balones y conseguido que el Real Madrid “tampoco estuviera tan cómodo”, hasta el punto de que le han llegado a jugar “de tú a tú” y han tenido ocasiones de “hacerle el empate” y han estado “vivos casi hasta el final”. Mendilibar dijo que está contento por como han jugado “el 75% del partido”.

Confesó asimismo que sus jugadores han sido los primeros en estar de acuerdo con esa forma de jugar. “En el descanso ellos eran los primeros que decían que nos nos podíamos echar atrás, que teníamos que seguir apretando y presionando en campo contrario. Por ello las sensaciones son buenas a pesar de perder en casa por 1-3. El pensamiento del jugador, del futbolista también es bueno, ya que si el jugador ve que sufre, que corre y que el rival es muy superior, mi pensamiento como entrenador no va a ningún lado”, concluyó el técnico armero.

Benzema, bonito del norte

Aún queda fútbol del norte y lo guarda el Eibar. Un norte más ilustrado, porque ahí también caben extremos de alta costura como Bryan Gil, pero norte al fin y al cabo, un territorio que exige un alto consumo de energía y de testosterona. Y de esa etapa también salió ileso el Madrid, de etiqueta en la primera media hora y de pana la hora restante, exigido por un adversario orgulloso e irreductible

El Eibar es un equipo sin dobleces. Aunque seas japonés (léase Muto o Inui) entiendes su lenguaje a la primera. No hay medias tintas: presión profunda porque quien evita la ocasión (ajena) evita el peligro, una defensa adelantadísima que deja a Dmitrovic a la intemperie, fútbol con uñas y dientes más preocupado de la persecución que de la posesión y un entrenador que presume de ser más analógico que digital pero que maneja muy bien esta ciencia. Así juega siempre, caiga quien caiga, llegue quien llegue.

Modric y Benzema

El problema es que a veces llegan en traje de luces el Madrid, Modric y Benzema, que conocen el plan, y el piano se come al tambor. El equipo de Zidane, conservado ahora en almíbar, aterrizó en Ipurua en versión vendaval. En pleno apretón de trabajo (ocho partidos en diciembre) el francés ha aplicado un ERTE a su manera. Poco más de la mitad juega y poco menos de la mitad mira. Así que de nuevo tiró de su guardia personal, con Lucas Vázquez y Rodrygo de satélites de Benzema, el centro de la galaxia. La insistencia pareció justificada. El Madrid hizo circular la pelota con vértigo, se expandió por las bandas, le metió marcha al partido. Nada que ver con la previsión de un choque frío y desapacible. Y además hizo caja pronto, con dos goles soberbios, ambos con el trazo de Benzema. En el primero, controló un gran envío de Rodrygo y remató con picardía luego ante Dmitrovic. En el segundo, caminó como un funambulista sobre la línea de fondo (¿recuerdan cómo levitó una vez sobre la cal en el extinto Calderón?) para regalarle el gol a Modric. Luego le anularon otro que mejoró a ambos. Pinchó un balón larguísimo y sobre la marcha lo mandó a la red con un remate perfecto de exterior. Fue ilegal por un pie.

Aquel estupendo arrebato del Madrid hubiera acabado con la mitad de los equipos de la Liga, pero el Eibar, como Mendilibar, es de otra pasta. Corre y resiste, aprieta y cuando puede, ahoga. Más si consigue meterse en el partido. Esta vez lo hizo a lo grande, en un remate lejanísimo a la escuadra de Kike García. Un supergol en un superpartido, porque lo que vino después fue divertidísimo, aunque se quedara en el casi: un pase de Mendy al que no llegó Lucas, un remate fallido de Muto a centro de Bryan Gil, un gol que evitó Bigas tras remate del propio Lucas ante la alocadísima salida de Dmitrovic… Y si todo lo bueno que le pasó al Madrid tuvo que ver con Benzema, vale lo mismo para Bryan Gil y el Eibar. El suyo ha sido un préstamo de altísimo interés.

Los apuros blancos

Con el paso de los minutos, la primera presión del Eibar no fue ya tan ambiciosa. Palizas así no salen gratis, pero tampoco el Madrid fue el ballet del comienzo y también tuvo ver en ello cierto plomo en las piernas. El equipo se fue haciendo largo y las pérdidas en zonas de compromiso frecuentes.

Aunque menos preciso, el partido siguió a ritmo de rock, con saltos de área a área, con dos equipos descosidos, casi exhaustos por el esfuerzo y por la sobredosis de adrenalina. En aquel tramo metió más balones al área el Eibar, porque está en su naturaleza, pero tuvo más ocasiones el Madrid. A Rodrygo se le fue una estupenda, en pase de duende de Kroos. A Muto, otra, en cabezazo en el primer palo.

Y a los postres llegó la polémica. Un cabezazo de Muto pegó en el codo de Ramos. Lances así se han pitado más que se han ignorado. Esta semana no tocaba. Veremos la que viene. Aquello sucedió en la carga del Eibar, indesmayable hasta el final. Ramos evitó luego el empate de Bigas y Benzema, finalmente, le regaló el tercero a Lucas Vázquez. El francés fue el bonito del norte.

La máxima expresión del Madrid

El repunte futbolístico en el que anda inmerso el Madrid tuvo su máxima expresión en los primeros 15 minutos de Ipurua. No se puede jugar mejor. Simplemente lo bordó con asociaciones casi matemáticas y una velocidad en la circulación inalcanzable para la decidida y conocida presión del Eibar. Siempre le cuesta a Mendilibar encontrar el modo de afianzar su atrevido planteamiento cuando tiene al Madrid o al Barcelona enfrente, pero esta vez hay que anteponer el mérito de los de Zidane. Sin rastro de las rotaciones de antes, el Madrid agudizó su ingenio. Modric y Kroos se acomodaron en posiciones liberadas donde no llegaba el empuje armero y Benzema dio un recital en el que combinó apoyos en la recepción con desmarques a la espalda de la adelantada línea defensiva local. Todos los jugadores soltaban con rapidez y se movían para dar una salida al compañero. El balón voló en los pies blancos —1,17 toques por pase— en un inicio insuperable del que Eibar salió medianamente vivo como pudo.

Como no es un equipo redondo, ni se acerca todavía, al Madrid le tocó sufrir después. A nivel táctico, le costó repetir los mecanismos de proximidad que le habían hecho tan superior en el principio del envite. El bloque se alargó, Modric se alejó de la base de la jugada y el balón pasó demasiadas veces por las piernas de Varane y Casemiro. El Eibar, al que hay que derribarle varias veces para tirarle de todo, se agarró a Kike García y Bryan Gil, un jugador de otro tiempo. Supo administrar las acciones de presión y firmó un ejercicio de responsabilidad y resistencia mayúsculo. Con su apuesta por el juego directo, encajonó al Madrid en su campo —44,8 metros de posición media— y cargó sobre la portería de Courtois con centros laterales que solo el buen hacer blanco en área propia (118 acciones buenas) consiguió frenar. El Eibar exigió hasta el final a los de Zidane que por un rato sublimaron el fútbol.

El arrastre de Modric

El Madrid se abalanza sobre el perfil izquierdo. Modric interpreta a la perfección el movimiento de ruptura que tiene que hacer para limpiar el espacio a Rodrygo. El brasileño busca el interior y conecta con Benzema en el primer gol.

Zidane: “Los primeros veinte minutos han sido espectaculares”

Zinedine Zidane habló en RMTV y en Movistar LaLiga de la victoria del Real Madrid ante el Eibar (1-3) en una gran primera parte del conjunto madridista en Ipurua.

Buenas sensaciones: “Muy buenas en todo. Empezamos el partido de puta madre. Metemos dos goles pero luego hay un rival y han tenido sus momentos. Sufrimos pero controlando el partido. Normal que sufrimos, empezamos bien. Fenomenal pero te meten un gol y cambia el partido. Los primeros veinte minutos han sido espectaculares, con la movilidad que metimos en el campo”.

Presión alta: “Hemos interpretado muy bien la salida del balón. Había que alternarla en corto, en largo, ya que el Eibar es el equipo que más recupera en campo rival. Luego la presión, había que presionarles por su juego directo para que los centrales no salieran fácil”.

Concenciación de batalla: “Hemos sabido sufrir y controlando el partido. Campo complicado y difícil pero aún así hemos controlado el partido de inicio al final. Esto es una pelea que no se va a parar. Jugamos cada tres días”.

Mano de Ramos: “Lo más importante de la acción es que lo tenga claro el árbitro. El árbitro está para pitar. No me meto”.

Luego, Zidane amplió en conferencia de prensa desde la sala de prensa.

Karim Benzema, autor del primer gol del partido: “Lo está haciendo fenomenal, pero no sólo a nivel de los goles. No es sólo gol, es juego, es claridad en el juego y es importantísimo para nuestro equipo, pero luego hay que destacar también el trabajo de todos”.

Mano de Ramos: “Yo creo- señaló- que al final pita el árbitro, tiene que saber el árbitro hacer las cosas y yo, como siempre, no me meto con los árbitros y si ha decidido no pitar es que no ha habido mano para él”.

Desconexión en los partidos. “Esto se llama fútbol. Hay un rival, que tiene un momento bueno, son equipos que nunca bajan los brazos y hay momentos en los que tenemos que sufrir, pero controlando nuestro partido. Estamos contentos por nuestra victoria y seguimos ganando y bien y ahora descansar bien y pensar en el próximo partido”.

Falta de rotaciones: “Va a haber cambios seguros. Tenemos una temporada muy larga muy difícil, rotamos menos ahora, pero con los jugadores importantes voy a contar con todos. No hemos cambiado en los últimos partidos, pero es puntual”.