¿Qué pasa con Bellerín?

El Arsenal de Mikel Arteta se está convirtiendo en un actor importante en las próximas ventanas del mercado. La salida de Mesut Özil al Fenerbahçe en la de invierno es la noticia que acapara la atención, ya que el alemán tiene un alto salario y su marcha traería una relajación en la factura salarial. Pero la suya no será la única. En la parrilla de salida se encuentra también Héctor Bellerín, que cumple su séptima temporada con el Arsenal. Pero a Bellerín, pretendido por tres grandes clubes, Barcelona, PSG y Juventus, le toca deshojar la margarita. En el caso del catalán su salida se produciría el próximo verano. Tiene contrato hasta el 30 de junio de 2023 y su valor de mercado es de 28 millones de euros.

El Barcelona es uno de los tres equipos que sigue desde hace tiempo los pasos del lateral diestro, algo que no es nuevo porque ya ha sido vinculado en numerosas ocasiones con el club azulgrana. Pero ahora toma ventaja, según asegura Calciomercato, el PSG de Pochettino. El campeón de Francia quiere retomar el interés que ya mostró en el mercado de verano para fichar al catalán. Se asegura que entonces el club francés llegó a ofrecer por el jugador 28 millones de euros.

El futuro de Bellerín apunta con fuerza a Francia, lo que podría alejarle de regresar al club azulgrana. El zaguero, de 25 años, formado en el FC Barcelona, abandonó La Masía en 2011 para fichar por el Arsenal. El candidato a la presidencia del Barcelona, Joan Laporta, se ha mostrado particularmente interesado en Bellerin. The Mirror afirmó en diciembre que Laporta ya tenía un acuerdo con el equipo de Bellerin para intentar negociar una transferencia con el Arsenal.

En un hipotético cruce de caminos podría encontrarse Neto. El Arsenal ha mostrado su interés por el guardameta azulgrana, de 31 años, pero Koeman ya se ha apresurado a aclarar: “Es cierto que su representante ha pedido la salida al club y nosotros le hemos dicho que no porque es un portero importante para nosotros y queremos estar muy bien cubiertos en cada puesto”.

El Barça no encuentra la paz

Mientras el Athletic celebra con justicia un gran título, el Barça siente que se le va fijando cara de perdedor. Este título hubiera sido un buen bálsamo tranquilizador en días en los que hace muchísima falta. La noticia de que se atrasan las elecciones, retraso cuya causa muchos entienden ajena al club y fruto de la fea lucha en el tablero mayor de la polémica más que imposición de la pandemia, es mala para el club. Se alarga la interinidad, se atrasan las soluciones, incluso se va a llevar por delante la posibilidad del fichaje de Eric García por 5+5 millones. No hubo consenso entre los candidatos en la reunión en la que supieron del aplazamiento. Una pena.

Este título, que antes era menor pero que con el nuevo formato ya no lo es (sólo hay que ver las consecuencias que tuvo para el Barça el año pasado), le hubiera venido muy bien a Koeman para serenar al entorno e ilusionar a la propia plantilla. Pero la Copa se fue a Bilbao, ganada merecidamente por un equipo mucho más entusiasta, agrupado en torno a Marcelino, cuya capacidad de contagio (“los chicos están como cañones”, declaró en la víspera) contrasta con la circunspección de Koeman, al que tampoco dejó en buen lugar el reclamo de Griezmann sobre la falta de organización de la defensa ante los saques de faltas sobre el área propia. Sal en la herida.

Y Messi. ¿Por qué jugó? Porque él quiso, sin duda. Recordé uno de los últimos partidos del Manzanares, cuando acababa de ser padre, viajó por esa causa mal dormido y no salió de inicio. Cuando compareció a media hora del final, todo se alteró. Un escalofrío recorrió el espinazo de todos los atléticos, en la grada o en el campo, y el Barça ganó con gol suyo. Pensé que ese podría ser su papel en la final ayer, pero jugó de salida y fue para el equipo como una caja de cambios averiada en un coche. Pagó su frustración primero con un cate a Dani García, que ha gozado de disimulo general, y luego con un puñetazo espaldero a Villalibre que le dejó en muy mal lugar.

Candidatos contra la realidad

Las elecciones a la presidencia del club quedaron aplazadas justo antes de que el equipo de Koeman fallara en la final de Sevilla ante el Athletic. Los tres candidatos que pasaron el corte de las firmas y que acudirán a las urnas probablemente el día 7 de marzo no perdieron la oportunidad de expresar en las redes sociales su mensaje ante la situación.

Laporta, Font y Freixa enviaron tras la derrota un mensaje entre el optismismo, la queja y la esperanza horas después de haber vetado junto al presidente de la gestora, Carles Tusquets, la llegada de un refuerzo para la defensa del equipo como es Eric García que ante el Athletic se reveló más necesario que nunca. El partido de Lenglet, el de Mingueza, la no participación de Umtiti y la lesión de Piqué retrataron el paisaje de una defensa blaugrana que vive de Ronald Araújo. Koeman predica en el desierto pidiendo un refierzo, pero los candidatos en connivencia con la gestora no afrontan una petición que en la final de la Supercopa se exhibió como urgente.

“Hay que levantarse. Volver a ser el Barça que la afición y los mismos jugadores merecen. Con proyecto, con confianza. Regresaremos la alegría al barcelonismo y volveremos a ganar títulos y estar en la primera línea deportiva mundial. Ánimo, culés!”, escribía Joan Laporta al final del partido.

Por su parte, Víctor Font mandaba el mensaje de que “al final de esta triste noche, no hay más remedio que levantarse y trabajar para mirar el futuro con la ilusión de volverlo a hacer azulgrana. ¡Este es nuestro compromiso!”.

Toni Freixa era más contundente al señalar al colegiado del partido: “duele perder un título, pero hemos dado la cara todo el partido contra un rival muy duro favorecido por un árbitro nefasto. La temporada sigue. Vamos equipo”.

Tres socios que de momento no tienen responsabilidad alguna en la gestión del club y entre los cuales saldrá un presidente que ya han decidido no hacer caso a las peticiones del técnico y la dirección deportiva que claman por un central que podría llegar por cinco millones de euros. Todo ello, amparado por un gestor que se eterniza en un cargo supuestamente provisional que ya ha fichado jugadores en el baloncesto (Westermann), balonmano (Emil Nielsen) y ha renovado a la estrella del femenino (Graham Hansen).

La factura de la Supercopa

Cuando se hayan despertado en las habitaciones de su hotel de concentración, los jugadores del Barça se habrán encontrado este lunes la factura de la Supercopa. Y es cara. El equipo regresa a Barcelona sin título y otra vez con cara de perdedor. Obligado a ponerse en pie en tres días, donde la espera un partido trampa contra el Cornellà.

El Barça sale muy tocado en el plano físico. Corto como está de plantilla, ha jugado dos partidos con dos prórrogas. 240 minutos sin el premio final ante el Athletic. Al cansancio físico se le unirá el anímico. Otro palo para un equipo que tiene en su cabeza aún las fotos de Roma, Liverpool, Lisboa; de la final de Copa en Sevilla. De la Supercopa del Estadio de La Cartuja de este domingo.

Y el Barça de Koeman sale con dudas futbolísticas. Nunca interpretó el partido contra el Athletic y, ni siquiera cuando se encontró con dos ventajas, supo defenderlas. Como en Roma o en Liverpool, un balón parado al primer palo rematado con facilidad cavó su tumba en el partido. Un equipo, otra vez condicionado por Messi, que no se desplegó con la valentía que demostró en el partido contra la Real, con más o menos fútbol. Y que terminó perdiendo.

La Supercopa también pasa facturas individuales. Ter Stegen, el héroe de la semifinal, volvió a demostrar que es uno de los mejores porteros del mundo bajo palos, pero que tiene  problemas en los centros cruzados y le cuesta defender toda su área. En defensa, Dest no estaba en plenitud para jugar, Mingueza es un futbolista con muchas limitaciones, Lenglet está en un profundísimo bache de juego y Alba todavía aporta toneladas en ataque pero sufre una tortura cuando tiene que defender. Sólo Ronald Araújo, De Jong, Pedri y Griezmann aprobaron a nivel global. El uruguayo ya se ha asentado como titular en el Barça; el holandés y el francés han dado un tremendo paso adelante y al canario no se le puede pedir más. Dembélé no pudo ser decisivo el día de la final; Braithwaite da lo que da y Messi y Koeman, los líderes de la manada, no pudieron conducir al equipo a la gloria

El Barça, con Cornellà, Elche, Athletic, Betis y Alavés como próximos rivales; y con la Champions en el horizonte, está obligado a levantarse después de otro estacazo a su prestigio, a su físico, y sobre todo a su moral, en Sevilla.

 

Un gran campeón para un gran torneo

Marcelino ha entrado con el mejor pie en el histórico Athletic, haciéndose con un gran título en una campaña relámpago ganando en cuatro días al Madrid y al Barça, casi nadie al aparato. Me gusta este nuevo formato de la Supercopa. Me gusta tanto como me disgustaba el anterior. Siempre me pareció artificial eso de enfrentar al campeón de Liga y al de Copa para decidir quién es el mejor. El mejor es el que gana la Liga. Esto es otra cosa. Esto es enfrentar a la flor y nata del curso anterior en un torneo que tiene un aire nuevo y propio. Lo ha ganado el Athletic y hoy no son tiempos para hablar de gabarra, pero se recordará como una copa grande.

Porque provoca consecuencias, ya se vio el año pasado. Al Barça, la caída le costó un desastre interior del que aún no se levanta. Zidane sale de ésta puesto de nuevo en solfa tras la decepción del jueves. De esta sale muy mal retratado Messi, expulsado por una agresión fea y espaldera, ya indisimulable, después de que árbitro y VAR pasaran por alto algo sin tanto exceso pero muy parecido no mucho antes. Horrible final para Messi, que jugó a paso de carreta. Quizá no estaba, quizá no debió jugar, pero, ¿quién se lo dice? Su ritmo cansino fue el del Barça, que pretendió llevarse esta copa sin esfuerzo. Estuvo cerca, pero no lo hubiera merecido.

En el 88’ y ganaba 2-1, sin haber lanzado un córner. Dos galopes de Jordi Alba, dos remates de Griezmann. Eso fue todo frente a un Athletic que presionó arriba y buscó el triunfo con menos calidad pero mucho más ánimo. Consiguió el empate ‘in extremis’, con un gol de Villalibre que venía a unirse al de De Marcos, el que sirvió para secar al minuto la primera ventaja del Barça. En la prórroga, Williams cruzó desde el borde del área un tiro por alto que Ter Stegen sólo pudo seguir con la mirada. Y el Athletic, caso único en el fútbol mundial como escribió L’Équipe, levantó la copa, defendiendo una vez más su derecho a estar ahí con su modelo singular.

Koeman: “Ni ahora soy malo ni cuando gano soy el más bueno”

Ronald Koeman asumió que su equipo está tocado tras perder esta final, pero anunció que el equipo “sigue mejorando y encontrando el camino” .

¿Cómo explica la derrota?

Durante el partido nos hemos puesto dos veces por delante. El peor gol ha sido el segundo. Lo hemos intentado, pero no ha podido ser.

¿Qué sensación tiene ahora?

Tristes y decepcionados porque queríamos ganar la final. Pero sigo pensando que estamos en un buen camino y estamos mejorando. Pero no hay mucho tiempo para bajarnos.

¿Entiende lo que ha pasado?

Muy disputado por los dos equipos. No hemos llegado con mucho peligro. Marcamos el primer gol, pero nos empatan rápido. Nos adelantamos otra vez, pero nos marcan en el minuto 90, Así es muy complicado ganar.

¿En qué ha fallado el equipo?

Tenemos que mejorar defensivamente. Hay que ser más contundentes, no se puede dejar girar, chutar o dar un pase. Yo estoy dando lo máximo. Ni ahora lo hago mal ni cuando gano tampoco soy el mejor. Pero esta derrota ha sido muy dura.

¿Messi estaba al 100%?

Hemos hablado. El me ha dicho que estaba en condiciones par empezar el partido. Ha aguantado en el campo. No se puede decir nada más.

¿Es un paso atrás?

No lo veo así. Es verdad que ganar un título te refuerza. Pero vamos a demostrar en los próximos partidos que estamos en el buen camino.

¿Qué le ha parecido el arbitraje?

Mejor no hablo de los árbitros para no repetirme.

¿Qué ha pasado en la falta?

También es calidad del contrario y tener gente que va muy bien por arriba. Siempre nos cuesta, nos falta altura en este tipo de jugadas.

El Barça está en los huesos

Estando, en el mejor de los casos, acogotados perdidos por la tercera ola y sus consecuencias, un domingo por la noche hay fútbol. Y es una final. De la Supercopa, pero una final. Sabiendo que el Barça viene de donde viene -la nada- y que el Athletic acaba de contratar a Marcelino y tampoco está para fiestas, la predisposición a la hora de encarar el partido desde el sofá es la de ‘a ver si es divertido’. Y tampoco. Las precauciones, el telele, de los dos equipos hacen que sea imposible cualquier atisbo de alegría, de divertimento, en la final. Está el suspense del resultado; Griezmann marca primero en el 40’ -y baila ante su cámara, claro- y a los dos minutos De Marcos empata. Cualquier chispazo puede inclinar la balanza y el tanto anulado a Raúl García por fuera de juego le añade tensión. Pero diversión, cero.

Nos acostumbramos a todo. A no salir a la calle, a salir sólo durante unas horas, a no vernos, a no abrazarnos, a la angustia, a la incertidumbre y a los estadios vacíos. Y en esta ausencia de expectativas bajamos tanto el listón que corremos el riesgo de dar por bueno lo de que ninguna manera lo es. Tenemos tantas ganas de ilusionarnos que nos agarramos a lo que sea. El héroe de la semifinal fue Ter Stegen, que frente al Athletic el único trabajo que tuvo fue el de sacar el balón desde dentro de su portería. Y hasta Griezmann, incapaz de descolgarse el cartel de bulto sospechoso desde que llegó, que estuvo indecente ante el Eibar hace tres semanas y lanzó un penalti a las nubes hace cuatro días, parecía que iba a ser el protagonista de la final hasta que Villalibre empató en el 89’ porque el Barça no está ni para defender en condiciones un saque de falta cuando el partido agoniza. ¿Y Messi? Pues jugando la prórroga tocado y con la velita puesta de ‘a ver si se le ocurre algo’ hasta que en un ataque de frustración soltó un manotazo que le costó la primera tarjeta roja de su carrera. Este Barça, pobrete, está en los huesos. Ya es hora de aceptarlo.

Derrota del Madrid en penaltis desde el Clásico: ¡7-0!

Ya dice el refrán español que “el que no llora, no mama”. En el Clásico del 24 de octubre en el Camp Nou, el árbitro pitó un penalti de Lenglet a Ramos. Agarrón dentro del área. El Madrid ganó cómodamente (1-3). Pero Koeman se refugió en la acción para eludir sus errores de pizarra: “¿Por qué el VAR se utiliza solo en contra del Barça?”. El mensaje caló hondo. Tanto, que desde entonces el equipo de Zidane ha jugado 13 partidos con un balance demoledor: ¡0 penaltis a favor y 7 en contra! Yo no creo que los niños vengan de París, así que tampoco me van a convencer de que esto es simple casualidad.

¿Un equipo que juega habitualmente al ataque como el Madrid no ha sido objeto de una sola pena máxima y ha sido tan torpe atrás que los suyos han hecho siete penaltis? Tres fueron en Valencia: el primero era falta de Maxi Gómez a Marcelo y el tercero venía precedido de una mano de Yunus. Nos pitaron otro en Valdebebas con el Alavés, el mismo día que las cámaras del VAR no pillaron el agarrón de pelo de Laguardia a Marcelo (¡otra casualidad!). Otro en Elche. Y otro en Málaga, que para Iturralde no era. A Casemiro se lo hacen en Pamplona y tampoco se ve en la tele. Ni la posible mano de Núñez en La Rosaleda. Koeman, qué listo fuiste.

Sin Messi pero con Ter Stegen

Me gusta esta Supercopa en ‘formato Rubiales’, y me gusta más en Andalucía, aunque sé que da menos dinero. Y digo Andalucía porque para estas fechas ofrece más garantías, no digamos ya este año, y tiene ciudades y campos no para una Supercopa, sino incluso dos, la de hombres y la de mujeres. Esta última, disputada íntegra en Almería ya tiene final, Atlético-Levante, que se jugará el sábado. Que se celebren casi en simultáneo las dos supercopas creo que no resta atención a la femenina, sino que la potencia, metiéndola en un todo que viene a constituir algo así como una gran feria donde el fútbol español muestra lo mejor que tiene. 

Córdoba hospedó una semifinal soberbia, a la que sólo le faltaron el público y Messi. El Barça y la Real soltaron un partido precioso y nos permitieron rebañar el plato hasta el fondo con una prórroga en la que se redobló la emoción y una tanda de penaltis inolvidable. Ter Stegen paró los dos primeros de los donostiarras, pese a los cuales, fallos de De Jong y Griezmann mediante, la Real quedó viva hasta el quinto del Barça, que transformó Riqui Puig, el incomprendido de Koeman. Había salido en la prórroga, no pesó, pero se dio el gusto de poner la firma a un partido superior y compartirá los mejores elogios de la noche con Ter Stegen.

La Real se fue triste. Hizo un partido bueno, meneó mucho a Ter Stegen, que se apuntó las mejores paradas de la noche, aunque también Remiro tuvo su actividad. Pero en los penaltis, el alemán se agigantó. Sus saltos por la línea, de lado a lado, intimidaron a los tres primeros lanzadores, incluido Oyarzabal, que llevaba quince aciertos seguidos (el último anoche mismo) con su peculiar estilo, ese saltito que me recordó a las niñas de los sesenta jugando al tejo, cuando conducían una piedra entre cuadros de tiza. Digno perdedor la Real, pero perdedor al fin. Madrid y Athletic lo verían por la tele, en Málaga. Hoy les toca a ellos. A ver si nos dan un espectáculo así.

Koeman: “Pregunté quién tiraba el último para ganar y Riqui dijo: 'Yo'”

Ronald Koeman elogió el esfuerzo y sacrificio de sus pupilos, que no sólo tuvieron fuerzas para aguantar 120 minutos, sino que además salieron victorioso en la tanda de penaltis.

¿Cómo ha visto el partido?

La Real Sociedad es un equipo fuerte, que presiona muy bien. Como el día que jugamos contra ellos en el Camp Nou, hemos tenido muchos una contra uno en todo el campo. Así nunca puedes jugar tranquilo desde atrás. Nos ha costado entrar en el partido, pero poco a poco hemos ido a más. Los dos equipos hemos tenido nuestras oportunidades.

Una victoria importante también a nivel de confianza, ¿no?

Estamos mejorando nuestro juego, pero también la concentración y la mentalidad. Hacer lo máximo para ganar un partido. Estamos por el buen camino. Para los jóvenes es importante haber jugado un partido así, a nivel de experiencia.

¿Cómo está el equipo ahora?

Estos 120 minutos hay que recuperarlos. Tenemos un día más, pero ya veremos a cuántos jugadores podremos recuperar. Ha sido un partido muy intenso y de mucho desgaste.

¿Y Messi?

No sé si llegará para el domingo. Tenemos que esperar, ya veremos.

¿Cómo ha escogido los lanzadores en la tanda de penalties?

Yo tenía cuatro nombres en el papel y he preguntado quién quería chutar el quinto, el último para ganar. Y Riqui Puig ha levantado la mano con decisión.

¿Qué valoración hace del partido de Ter Stegen?

Ha sido decisivo. Ha hecho un gran partido y ha sido fundamental en la tanda de penaltis. Ha parado los tres primeros penaltis. Es la ventaja de tener un gran portero.

¿Qué valor da pasar a la final sin haber tenido a Messi?

Estoy muy orgulloso de este equipo. Es importante tener gente atrás que puede cumplir. Hemos sido justitos vencedores.

¿Araujo es ya un jugador clave en su once?

Está mejorando mucho en poco tiempo, sobre todo en su confianza y juego con el balón. Está en un buen camino. Es muy joven, es futuro del club. Si sigue con los pies en el suelo y es humilde, llegará muy lejos.

¿Cómo valora que Dembélé haya aguantado 120 minutos?

Físicamente está muy bien, como ha demostrado en este partido. Nos da mucho por su profundidad y juego uno contra uno.

¿Qué consejo les ha dado a sus jugadores antes de lanzar los penaltis?

El único mensaje que les he dado a los tiradores es que lanzaran sin dudas y al lado de la portería.

Riqui Puig en Movistar: ““He sido el primero en decir que quería tirar el quinto

Riqui Puig desvela que Koeman había fijado cuatro tiradores pero tenía en el aire el último y que el de Matadepera se lo pidió. Acabó siendo decisivo. Decisivo en el último penalti, Riqui Puig desveló que la decisión de lanzar el quinto fue suya, porque Koeman sólo había designado cuatro lanzadores. “El míster ha designado cuatro y faltaba el quinto, y he sido el primero en decir que quería chutar yo”. El de Matadepera estaba radiante: “Estaba esperando el momento de celebrar un gol con el primer equipo y estoy contento porque estamos haciendo una piña muy buena y nos lo merecíamos”. Luego habló sobre la falta de oportunidades que está teniendo y su insistencia en seguir en la primera plantilla en lugar de salir a buscar una oportunidad: “Tienes que creer en ti mismo. Nunca pierdo las ganas de jugar, sobre todo estando en el primer equipo. Me ha costado mucho llegar aquí y nadie me va a quitar la ilusión de triunfar aquí. Si me dan un rato en cada partido lo aprovecharé; y si no, pues al día siguiente trabajaré”.

Sobre la final, dijo: “Estamos teniendo algunas bajas en jugadores que llevan muchos minutos encima. Estamos cansados y estamos con ganas para ganarla”. “No estaba en el papelito, pero lo tenía clarísimo. Tenía muchas ganas de marcar un gol en el primer equipo. Estaban todos los nombres y sólo faltaba el quinto. Aunque no juegue, me van muy bien las cosas. Tengo familia y salud. En mi idea nunca está arrojar la toalla y menos después de tantos años en el club”