El Xacobeo, baza de Galicia para organizar la fase de ascenso a 2ª

Hace casi dos meses que el Deportivo puso en marcha una iniciativa para organizar el playoff de ascenso a Segunda en A Coruña. Poco a poco el proyecto, que tuvo una gran acogida por parte del presidente de la Federación Gallega Rafael Louzán, ha ido tomando forma hasta convertirse en la candidatura más firme. La propuesta gallega incluiría los estadios de Riazor, A Malata, Vero Boquete, Pasarón e incluso si fuese necesario y posible, el Anxo Carro. La cercanía de todos ellos, las buenas comunicaciones y campos de entrenamiento como los de Abegondo son argumentos de peso, pero hay más.

La candidatura gallega no es la única y otras, como la andaluza con el Marbella a la cabeza, también pugnan por organizar el playoff. Por ello, la Federación Gallega ha buscado también el respaldo de la Xunta, que está dispuesta a apoyar el proyecto con un patrocinio para la Selección: el Xacobeo. Este 2021 se celebra es Año Santo y la Xunta ve en la Roja uno de los mejores escaparates para promocionar el Camino de Santiago, máxime cuando es año de Eurocopa. El acuerdo, que ya se está negociando, incluiría también un partido oficial de la Selección en Galicia.

El local no jugará en su estadio

Uno de los puntos que exige la RFEF a las sedes que quieren organizar el playoff es que el equipo local no juegue en su estadio para que ningún club cuente con esa ventaja. A esta fase de ascenso llegarán 16 equipos, de los que cuatro ascenderán a Segunda en eliminatorias a partido único. Eso significa un total de 12 encuentros en pocos días, lo que obliga a las candidaturas a contar con varios estadios. Así, si Galicia organiza el evento y el Deportivo consigue clasificarse para el playoff jugaría en cualquiera de los campos (A Malata, Pasarón…) excepto Riazor.

Las dos caras de las Guerreras

Un año después del Mundial femenino de balonmano, ninguno de los tres medallistas ha pujado por el podio continental. Holanda, España y Rusia ni siquiera se metieron en las semifinales del Europeo. El dato es indicativo de dos cosas. Por un lado, de la igualdad que impera en las competiciones internacionales de este deporte. Por otro, del extraño camino que han llevado las selecciones hacia este campeonato por culpa de la pandemia. El desenlace sí ha sido coherente, con una final entre los dos últimos campeones, Francia y Noruega, y con el octavo título de las reinas nórdicas. Pero la lógica del evento se acabó ahí. Croacia se ha colgado la primera medalla de su historia, un bronce, Rusia ha terminado quinta, Holanda fue sexta… Y España retrocedió aún más.

Las Guerreras merecen un análisis propio. La Selección de Carlos Viver ha mejorado su clasificación del Europeo 2018, donde terminó duodécima, pero el noveno puesto sabe a poco después de la plata mundial, con tiro final para el oro, de hace sólo un año y cinco días. Este torneo era una oportunidad para refrendar aquel brillante resultado, pero no ha sido así. España ha mostrado dos caras contrapuestas, medias partes sublimes con otras medias nefastas. Uno de esos ejemplos se vivió ante la subcampeona Francia, a la que tuvo contra las cuerdas en una magnífica segunda mitad, después de una primera floja, para perder por un gol: 26-25. ¿Qué ha podido ocurrir? Una explicación está en la falta de rodaje y de ritmo por la pandemia, que en el caso español ha afectado más que en otros. Otra es la baja de Alexandrina Barbosa, que se rompió una rodilla pocos días antes. Hay equipo, pero sólo a ratos. El año 2021 será uno de los más importantes de su historia, con el Preolímpico en Llíria, los Juegos de Tokio y el Mundial en España. El momento para recuperar la cara A.

Noruega recupera el título que gana por octava ocasión

La frase podría ser de cualquier aficiona, la de que el balonmano femenino en Europa lo disputan 24 selecciones, y siempre lo gana Noruega. O casi siempre, Porque hoy suma su octavo título en las catorce ediciones disputadas. Se lo arrebata Francia, la campeona de 2018, que ha luchado por mantenerlo gracias a su poderío físico, pero la magia escandinava resultó más eficaz en los últimos cinco minutos: 20-22 (10-14).

Noruega acaba el Europeo con ocho victorias. Es decir, ha ganado todos los partidos en Dinamarca, aunque en la final ha tenido que respirar de manera profunda porque hubo un momento en que estuvo atascada y se vio superada en el marcador porque no encontraba la manera de ataca el 5-1: 19-18 en el minuto 53 después de haber tenido cinco goles de margen. El relevo en la portería francesa, con Cleopatra Darleux en la segunda parte para sacar balones imposibles a Oftedal, a Krtstiansen, a Mork. resultó fundamental Pero careció de fuelle a Francia, como si desinflase en el momento que había logrado darle la vuelta al marcador, como había hecho contra Rusia, y encajó un 1-3, y eso porque Darleux (la mejor del partido) le detuvo en penalti a Norma Mork con el reloj a cero.

A Francia le faltó su motor, la central Zaadi, que encadenó dos exclusiones en diez minutos y acabó expulsada con la tercera. Frente a la imaginación noruega, que en este partido no estuvo al nivel de otros encuentros, Francia impuso el músculo de sus atletas de ébano, con la jovencita pivote de 19 años Poppa de martillo pilón. Noruega sacó adelante el torneo en el que estuvo por anfitriona, sin pelear por la clasificación, pero que al final renunció, lo dejó en manos de Dinamarca, que sólo pudo ser cuarta, y sigue acrecentando su leyenda,

Fue un encuentro espectacular, como corresponde a una final; emocionante, incierto, y con altibajos en el marcador, con Solberg, la portera noruega, como otra de las grandes protagonistas del último partido en Herning donde los dos finalistas se entregaron como si en las gradas hubiese doce mil gargantas coreando sus aciertos. Por desgracia era una ilusión en un coliseo vacío.