Otro capricho de Conte

Pocos aventuraban tiempo atrás en el seno del Atalanta una situación de inestabilidad como la vivida en estos momentos. El equipo de Bérgamo terminó el curso pasado como una de las revelaciones del fútbol europeo y comenzaron el presente de la misma manera, con una apuesta clara por el balón y la búsqueda del gol como modus vivendi. Alejandro Papu Gómez era (y es) el timonel del barco y Gian Piero Gasperini el capitán a bordo. Sin embargo, algo ha hecho que todo explote, algo que el propio Papu se encargará de desvelar en el futuro, como anunció en Instagram, y que ha colocado al argentino en los principales radares de Italia. Mientras unos lo niegan (Juventus), otros no ocultan su querencia por el mediapunta de 32 años.

El Inter de Milan está dispuesto a pescar en río revuelto, como ha deslizado Piero Ausilio, director deportivo neroazurro. “¿Papu Gómez? Alejémonos de conversaciones que no nos conciernen”, comenzaba el italiano en declaraciones a Sky Sport antes de reconocer que “está claro que hay estima por el jugador”. Si en la Juventus, Fabio Paratici, director deportivo de la Vecchia Signora, se desmarcó por completo del rumor, su homónimo interista ha trazado una línea diferente.

Línea que también ha seguido Antonio Conte. Prudente primero: “Respeto mucho a mis jugadores”. Tentativo después: “Es justo hacer la consulta, ver qué espera el club y hacer las valoraciones pertinentes y objetivas”. A nadie le amarga un dulce y parece que el técnico italiano no vería con malos ojos la llegada del Papu. No obstante, el capitán de la DEA era, hasta el desconocido incidente (Cassano defiende que una pelea que llegó a las manos ha sido la causante de todo), uno de los futbolistas más destacados de la Serie A: 7 goles y 16 asistencias el curso pasado; 4 y 2 en los 10 partidos disputados en el presente.

En el espejo de Eriksen

El caso del argentino recuerda a un capricho pasado de Conte: Christian Eriksen. El danés, que deseaba salir del Tottenham, vio frustrado su deseo inicial de unirse al Real Madrid y el Inter acudió en su auxilio. Los neroazurri se hacían con lo que se suponía una auténtica ganga. 20 millones de euros por uno de los centrocampistas más destacados del viejo continente en edad perfecta para triunfar (27 años en ese momento).

Sin embargo, aquello que parecía un engranaje perfecto ha resultado deficiente. Las piezas no han encajado y el de Middlefart, que tiene uno de los salarios más altos de la Serie A, se ha convertido en habitual en la banda de calentamiento. En los cuatro últimos partidos de Champions, solo ha jugado nueve minutos, repartidos en dos encuentros. Mientras que en los últimos siete en la Serie A, solo ha jugado tres: 58 minutos contra el Cagliari, 5′ contra el Sassuolo y un solo minuto contra el Bolonia. El otrora deseado jugador se ha convertido en descarte. Veremos quién se lleva el gato al agua con el Papu, cuyo caso recuerda en cierta forma a la llegada de Eriksen…