La nevada que privó a Borja Bastón de 'su' FIFA World Player

El 21 de diciembre de 2009 cayó una gran nevada sobre Madrid que provocó el cierre del Aeropuerto de Barajas durante varias horas. Esa inclemencia meteorológica impidió a Borja Bastón acudir a la gala del FIFA World Player, a la que acudía como invitado oficial por haber sido Bota de Oro del Mundial Sub-17. El temporal obligó a la cancelación de 223 vuelos que debían salir del Aeropuerto de Barajas. Uno de ellos era el que iba a llevar al entonces canterano del Atlético del Madrid a Zúrich, donde se celebró la entrega de los premios anuales de la FIFA.

Messi se proclamó ganador del FIFA World Player aquel año, imponiéndose a Cristiano, que fue segundo y a Xavi, que acabó tercero. Aquella iba a ser la primera gran ceremonia de Borja Bastón, que tenía entonces 17 años y estaba acompañado de sus padres. El hoy delantero del Leganés llegó al Aeropuerto de Barajas a primera hora de la mañana de aquel 21 de diciembre lleno de ilusión por la experiencia que imaginaba vivir. Sin embargo, a medida que fueron pasando las horas y las cancelaciones de vuelos fueron aumentando, las esperanzas de Bastón de compartir gala con los Cristiano, Messi, Xavi, Iniesta… también se fueron diluyendo.

Después de diez horas de interminable espera, el Aeropuerto de Barajas informó de la cancelación definitiva del vuelo que debía llevar a Bastón y su familia a Zúrich y la imposibilidad de ofrecerle una ruta alternativa. Ahí acabó el sueño del delantero de vivir en primera persona la gran gala del fútbol mundial.

Carlsen y Nakamura, grandes favoritos, caen eliminados

El noruego Magnus Carlsen y el estadounidense Hikaru Nakamura, los dos grandes favoritos en el Airthings Masters, segundo torneo del Champions Tour de ajedrez por internet, sucumbieron en cuartos de final frente al ruso Daniil Dubov y el armenio Levon Aronian, respectivamente.

Carlsen, campeón mundial de ajedrez clásico, rápido y relámpago, cometió un grave error cuando había alcanzado una posición ganadora en la tercera partida del segundo encuentro de cuartos contra Dubov (el primero había concluido en empate) y tuvo que decir un adiós prematuro al torneo. Dubov, su ayudante en algunos encuentros con el título mundial en juego, volvió a erigirse en verdugo de su “jefe”, al que por segunda vez ha derrotado este año en encuentros de partidas rápidas por internet.

El ruso ocupa sólo el puesto 37 en el ránking mundial de ajedrez clásico, pero se ha revelado un rival temible a ritmos rápidos. Comenzó ganando, con apertura catalana, la primera partida de este segundo encuentro, aprovechando un error del campeón mundial en posición equilibrada, y empató la segunda, manteniéndose arriba en el marcador.

En la tercera Dubov jugó agresivo con blancas pero Carlsen contuvo todas las amenazas y dio la vuelta a la posición. El noruego estaba ganando claramente y la eliminatoria, en ese caso, se hubiera dilucidado en el cuarto juego -o en el desempate a dos partidas de 5 minutos-, pero un gravísimo error del campeón mundial le costó la partida y el encuentro.

Jugando desde un lugar no revelado pero de clima cálido, a juzgar pohr las fotos que publica en las redes sociales, Carlsen ha reconocido que atraviesa por una crisis de juego que le lleva a cometer errores impensables en un campeón mundial. La misma suerte corrió, contra Levon Aronian, el otro gran favorito, Nakamura, número uno mundial de ajedrez relámpago (3 minutos), pero en su caso todavía con mayor contundencia: perdió las dos primeras partidas, y como había caído también en el primer encuentro, la eliminatoria quedó resuelta.

Las otras dos eliminatorias de cuartos de final, que enfrentan al estadounidense Wesley So con el francés Maxime Vachier-Lagrave y al azerbaiyano Teimour Radjábov con el ruso Ian Nepomniachtchi, se decidirán en sendos desempates.

¿Cómo está el Guante de Oro 2020-2021?

¿Quién sería el Guante de Oro en estos momentos? Además de repasar esta cuestión, donde Jan Oblak vuelve a destacar, reflexionamos sobre cuáles son los porcentajes de responsabilidad en el trofeo Zamora de un guardameta.

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Curso 2017: millones para Isaac, Anunoby y Fultz, nada para Lonzo, Collins y Markkanen

Ayer a las doce de la noche en horario español, las 18:00 del lunes en la Costa Este, se acababa el plazo para que firmaran las extensiones de sus contratos rookies los jugadores elegidos en la primera ronda de 2017 (el mecanismo es diferente para los jugadores de segunda ronda). Los grandes multimillonarios (Jayson Tatum, De’Aaron Fox, Donovan Mitchell, Bam Adebayo…) ya habían arreglado su situación, algunos en cuanto abrió el mercado de agentes libres. Los que no han podido hacerlo ya no tienen nada que negociar y jugarán la temporada que arranca esta noche con el objetivo de probar su valía porque en julio de 2021 serán agentes libres restringidos: podrán firmar con otras franquicias pero las suyas tienen derecho a retenerlos igualando las ofertas que reciben y acepten de otras.

Algunos de estos jugadores que han quedado sin atar su futuro (Lonzo Ball, Lauri Markkanen, John Collins…), pueden estar entre los grandes animadores del próximo mercado veraniego, del que se esperaba mucho pero que está quedando muy fino después de los acuerdos firmados por varias de las súper estrellas que ya no estarán en la palestra. LeBron James, Giannis Antetokounmpo, Paul George, Rudy Gobert, Gordon Hayward…

En cuanto a la camada de 2017, ha sido una última noche de negociaciones muy movidas. De los treinta jugadores de primera ronda, 10 han terminado con extensiones, 13 serán agentes libres restringidos y 7 no calificaban para firmar ahora la extensión. Esta es, entre los jugadores más importantes, la situación de los que han decidido su estatus hoy y los que ya habían firmado con anterioridad. Hay que recordar, finalmente, que se cumplirá primero el último año de contrato rookie y se empezarán a percibir después las extensiones a partir de la siguiente temporada, la 2021-22:

1. MARKELLE FULTZ: El base, número 1 del draft de 2017, ha firmado por tres temporadas y 50 millones de dólares con Orlando Magic. La tercera temporada (2023-24) es una team option con solo dos millones de dólares garantizados para Fultz (sobre un total de 17). Un gran contrato para el base, de 22 años y que prosigue con su historia de redención. La pasada temporada promedió 12,1 puntos, 3,3 rebotes y 5,1 asistencias. Y, lo más importante, jugó 72 partidos después de haber totalizado 33 en sus dos primeras temporadas. Una extraña lesión en un hombro estropeó su estreno en la NBA, con los Sixers, y llegó a poner en peligro la carrera de un jugador por el que los Sixers dieron a los Celtics (era un pick heredado del traspaso de Kevin Garnett y Paul Pierce) otra primera ronda y su número 3 de ese año, que los Celtics invirtieron en Jayson Tatum. Con sus futuro pendiendo de un hilo, los Magic apostaron por él en febrero de 2019 y dieron a los Sixers a Jonathon Simmons, una primera ronda y una segunda. El contrato es alto, pero si sigue acercándose al jugador que sabemos que puede ser (tiene todavía 22 años), Fultz puede ser uno de los líderes que necesitan los Magic para salir de la mediocridad en el Este.

2. LONZO BALL: Uno de los casos más llamativos, pero que estaba cantado en las últimas horas. No ha habido extensión para Lonzo Ball, que agotará su contrato (11 millones de dólares) y será agente libre restringido en julio de 2021. Lonzo (23 años) fue seleccionado por los Lakers con un muy mediático número 2 del draft. En L.A. jugó dos irregulares temporadas antes de ser una de las piezas (la principal, Brandon Ingram) en el traspaso con los Pelicans por Anthony Davis. En su estreno en Nueva Orleans promedió 11,8 puntos, 7 asistencias y 6,1 rebotes y subió hasta el 37% su porcentaje en triples. Si se estabiliza y adquiere definitivamente confianza en su tiro, todavía puede tener por delante una tremenda carrera. Es (cuando está concentrado) un excelente defensor y tiene una visión de juego privilegiada.

3. JAYSON TATUM. Ya all star y una de las grandes estrellas de la Conferencia Este, los Celtics no podrían haberle pedido más al traspaso que hicieron para enviar a Fultz a los Sixers con el 1 del draft. La pasada temporada Tatum (22 años) promedió 23,4 puntos, 7 rebotes y 3 asistencias. Su futuro estaba asegurado en Boston desde el 20 de noviembre, ya que firmó una extensión máxima: cinco años y un total que puede llegar a 195 millones de dólares.

4. JOSH JACKSON. Camino de los 24 años, busca su sitio todavía en la NBA. Elegido por los Suns, donde fue un tremendo fiasco, fue traspasado a los Grizzlies en julio de 2019 en una operación muy menor. El 1 de diciembre, y en su intento de (como mínimo) estabilizar su carrera, firmó con Detroit Pistons por dos años: esta temporada percibirá 4,7 millones y la próxima, unos 5 millones.

5. DE’AARON FOX. En cuanto abrió el mercado de agentes libres, los Kings arreglaron el futuro del supersónico Fox. El base de 23 años firmó una extensión máxima de cinco años que parte de 163 millones de dólares y puede llegar a 195,6. Fox promedió la pasada temporada 21,1 puntos y 6,8 asistencias.

6. JONATHAN ISAAC. Otro gran contrato que han firmado los Magic, como con Fultz, antes de la fecha límite. Isaac, que se recupera de una grave lesión de rodilla que sufrió en la burbuja y en principio no jugará esta temporada, aseguró su futuro en Florida por cuatro años y 80 millones de dólares. La pasada temporada, el alero de 23 años promedió 11,9 puntos, 6,8 rebotes y 2,3 tapones, y demostró que puede ser un jugador absolutamente determinante en defensa. Fultz tendrá contrato hasta 2024 y Isaac, hasta 2025. Así que los Magic ponen buena parte de su futuro en manos del desarrollo de su talento joven.

7. LAURI MARKKANEN. Elegido por los Wolves y traspasado a Chicago en la operación Jimmy Butler, Markkanen iba para estrella, pero todavía no se ha consolidado en los Bulls. Si esta temporada se acerca a su mejor nivel, será un caramelo goloso como agente libre restringido, el próximo verano. Si no… en sus tres temporadas NBA ha promediado 16,1 puntos y 7,6 rebotes, pero no ha sido regular desde el triple, ha flojeado en defensa y le ha costado implicarse en el juego más allá de su rol de especialista tirador. El cambio de entrenador en Chicago, con la llegada de Billy Donovan, puede ser el giro que necesita Markkanen para dar más de sí y firmar un gran contrato el próximo verano.

8. FRANK NTILIKINA. Otro que será agente libre restringido, como estaba cantado. El base solo ha enseñado destellos en defensa del potencial por el que fue seleccionado con el número 8 por los Knicks. Con 22 años, el francés tiene muchísimo que demostrar todavía. Hasta ahora ha promediado 21 minutos con 6,3 puntos y 3 asistencias por partido.

9 DENNIS SMITH JR. Otro caso cantado. Un base espectacular pero que ha sido más de un puñado de highlights que de aportación real. Arrancó en los Mavericks y fue traspasado a los Knicks en la operación por Kristaps Porzingis. La pasada temporada (solo 34 partidos) se movió en 5,5 puntos y 2,9 asistencias. Tiene todavía 23 años, pero su estrella se consume a pasos agigantados.

10. ZACH COLLINS. Otro del top 10 sin extensión. El ala-pívot de Gonzaga (23 años) no ha sido ni una estrella ni una decepción… por ahora. Los Blazers siempre han tenido mucha confianza en él pero las lesiones han impedido que se vea cuál es su potencial real. La pasada temporada se perdió cuatro meses por una lesión en un hombro y después la primera ronda de playoffs por un problema de tobillo. Solo promedia 5,7 puntos y 4 rebotes y es otro jugador con muchas posibilidades pero que todavía no ha explotado.

11. MALIK MONK. El escolta anotador de Kentucky… que por ahora no anota: 8,6 puntos de media en su carrera con los Hornets, con los que no ha llegado a un acuerdo de extensión. Tiene el talento, pero por ahora ha sido muy irregular, con más arena que cal. Eso sí, todavía no ha cumplido 23 años. Parte lejos de la titularidad en los Hornets y su primer objetivo será hacerse un hueco estable en la rotación. A partir de ahí, tendrá que mejorar mucho para ser una pieza codiciada el próximo verano.

12. LUKE KENNARD. Una de las grandes sorpresas de la noche. Los Clippers le han dado al escolta, que comparte agente con Paul George, una extensión de cuatro años y 64 millones de dólares. De esos 64 millones, 56 están totalmente garantizados. Kennard llegó desde los Pistons en una operación a tres bandas, el 19 de noviembre. En sus tres primeras temporadas ha promediado 9,8 puntos con un 40% en triples. Es un buen tirador con capacidad para manejar la bola. Un interesante jugador de ataque al que, desde luego, los Pistons ven como parte importante de la rotación. Así lo demuestra este contrato para un jugador de 24 años que llega, así, con la alargada sombra de las lesiones detrás de él: sus rodillas son delicadas y la pasada temporada solo jugó 28 partidos.

13. DONOVAN MITCHELL: 24 puntos por noche la pasada temporada para otra gran estrella joven de la NBA. Debutó como all star en febrero y aseguró su futuro en los Jazz cuando abrió la agencia libre: cinco años y un máximo de entre 163 y 195 millones para el jugador franquicia de los de Salt Lake City.

14 BAM ADEBAYO. Otro que se estrenó como all star en Chicago 2020 y otro que había atado ya futuro, en su caso con Miami Heat, el finalista de la NBA. Los de Florida le dieron una extensión de cinco años y un máximo también en el rango 163-195 millones. Prototipo de pivot moderno ideal, promedió la pasada temporada 15,9 puntos, 10,2 rebotes y 5,1 asistencias y tiene todavía 23 años.

Esta es la situación de los 14 jugadores que fueron lottery picks, elecciones de lotería (top 14). Una prueba de lo difícil que es elegir y acertar en las noches de draft. De esos 14, solo siete han firmado extensiones, y cuatro lo han hecho por el máximo. De los cuatro, dos son los últimos de ese top 14, Mitchell y Adebayo. Del top 10, seis jugadores se han quedado sin nuevo contrato y serán agentes libres restringidos el próximo verano.

Esto es lo más destacado de la noche por lo que se refiere al resto de la primera ronda:

19. JOHN COLLINS. El ala-pívot de los Hawks finalmente no ha alcanzado ningún acuerdo con la franquicia de Georgia y su situación será sumamente interesante. Tiene 23 años y la pasada temporada promedió 21,6 puntos y 10,1 rebotes. Con un enorme potencial, se duda de él por su defensa y su capacidad de ser verdaderamente decisivo (al máximo nivel) en el baloncesto moderno. En los reforzados Hawks tendrá la oportunidad de confirmarse definitivamente y ser una joya del próximo verano. Veremos, pero en todo caso parte como uno de los casos que habrá que seguir con más detenimiento.

22. JARRETT ALLEN. El pívot de los Nets ha sido una grata sorpresa hasta ahora en la NBA, pero eso tampoco le ha valido para firmar la extensión. Con 10 puntos y casi 8 rebotes de media en su carrera, es otro jugador joven que puede ser un muy cotizado en el próximo mercado. A ver cómo le va en un equipo que pasa a tener máximas aspiraciones con el estreno de Kevin Durant y Kyrie Irving, por fin totalmente recuperados y juntos.

23. OG ANUNOBY. El alero seguirá en Toronto: cuatro años y 72 millones de dólares con player option en la última temporada, 2023-24. La pasada temporada promedió 10,6 puntos, 5,3 rebotes y casi un 40% en triples. Las lesiones han sido trascendentales hasta ahora en su corta carrera pero la pasada temporada, alejado de ellas, demostró que encaja perfectamente en el estilo de Nick Nurse y que puede ser una pieza muy importante en los Raptors. Mucho nivel en defensa y la suficiente aportación en ataque, si crece todavía más esta temporada su contrato estará más que justificado.

27. KYLE KUZMA. Ya había arreglado, con un día más de margen, su continuidad en los Lakers: tres años y 40 millones de dólares con player option en la última temporada. Un jugador que deslumbró como rookie y ha sido irregular después pero que, con todo, ha tenido un puesto importante en la rotación del campeón y en L.A. confían en que un nuevo paso adelante (y más estabilidad en el tiro) le pongan a nivel de casi, casi titular. El gran superviviente del núcleo joven del equipo pre Anthony Davis seguirá siendo uno de los secundarios importantes al servicio de la pareja LeBron-Davis en los Lakers.

29. DERRICK WHITE. Los Spurs le han dado a White cuatro años y 73 millones. Promedió 11,3 puntos, 3,3 rebotes y 3,5 asistencias la pasada temporada, ya con un rol claro tras ser una agradable sorpresa en segunda temporada (2018-19), tras la que se ganó un sitio en el Team USA que decepcionó en el Mundial de China. Ya con 26 años, está claro que los Spurs cuentan con él para un futuro que está por ver qué dirección sigue.

30. JOSH HART. Otro veterano (25 años, uno menos que White) que, en su caso, no ha alcanzado acuerdo con los Pelicans y será agente libre. Como Lonzo e Ingram, fue de los Lakers a Nueva Orleans en la operación Anthony Davis. En L.A. se había ganado el cariño de los aficionados y es un jugador que puede ser válido para casi cualquier rotación NBA: intenso en defensa (más en sentido colectivo que en el uno por uno), buen reboteador, duro, inteligente y con buena mano.

 

Todos contra los Lakers: llega la NBA 20-21, el año del gran reto

La temporada 2020-21 es un ejercicio lampedusiano de la NBA: cambiar todo para que nada cambie. La primera gran competición internacional que echó el cierre por culpa de la pandemia, el 11 de marzo, y la que mejor combatió al virus con una burbuja, en Walt Disney World, que pasará a la historia como un ejemplo de rigor, coordinación, sentido de la organización e implicación de todos sus actores. La buena salud de las relaciones que había ido cuidando con mimo Adam Silver desde que se convirtió en comisionado en 2014, de jugadores a franquicias y socios comerciales, se demostró decisiva en un tramo que pudo ser nefasto para una NBA que salvó los muebles: invirtió 180 millones de dólares en un dispositivo que rescató 1.500 millones. En medio de una pandemia y de una tremenda crispación social en Estados Unidos, la antesala de la caída de Donald Trump en las elecciones de noviembre, el baloncesto se parapetó en Disney World, acabó la temporada, salvó un buen puñado de dólares y coronó a un campeón: Los Angeles Lakers. En el año en el que nada era como tenía que ser, vino a ganar el equipo que casi siempre gana: 17 títulos ya, los mismos que Boston Celtics.

Sin público, sin viajes y sin cambios de atmósfera, casi en condiciones de laboratorio, la NBA se rindió a LeBron James, Anthony Davis y el mejor equipo de la temporada, unos Lakers que fueron también un ejemplo, finalmente, de química y resiliencia. Y que estuvieron enclaustrados desde la primera semana de julio hasta el 11 de octubre, el día en el que se coronaron por primera vez en una década, en nombre de su historia y en nombre de Kobre Bryant, que había fallecido en enero, otra hora muy negra en una temporada terriblemente accidentada para la NBA. Una que comenzó con el conflicto diplomático con China, la gallina de los huevos de oro, tras un tuit de Daryl Morey en apoyo de Hong Kong.

De Florida, la NBA salió con una obvia (y merecida) sensación de éxito. Y de que acababa de conseguir algo improbable… y seguramente irrepetible. Con la pandemia arreciando, más en un país donde el gobierno Trump nunca ha dado respuestas óptimas, y la burbuja como opción remota salvo que se tensara al extremo la cuerda con los jugadores, la NBA organizó sobre la marcha y sin precedentes una temporada atípica… y puente: la que debería conducir a la añorada normalidad en la siguiente, 2021-22, mantener vivo el espíritu y activo el negocio. Superar el trance, prevalecer. Y cuadrar un calendario que evitara los partidos en verano y la coincidencia con los Juegos de Tokio. Mandan las televisiones. Así que aunque se habló de enero, febrero y hasta marzo, se empezará en diciembre, con el tramo más corto de la historia entre temporadas (71 días) y todavía sin público o con muy poco. Las franquicias tendrán que vivir, por ahora, sin el latido y los dólares de sus aficionados. Se trata de seguir, jugar… y ya vendrá la próxima temporada. Prevalecer.

Así se jugará: con viajes, otra vez los treinta equipos y un calendario reducido pero extenso (72 partidos por franquicia en vez de los 82 habituales). Un salto a un vacío rellenado, otra vez, con protocolos y planes que vuelven a ser el puente hacia el futuro, la base para que la vida post Covid se parezca a la vida pre Covid, para que la reconstrucción tenga que ser lo menos profunda posible. Y así defenderán su título los Lakers, que esta vez sí parten como grandes favoritos desde la parrilla de salida. Todo lo que eran dudas antes de la temporada pasada, finalmente triunfal, son ahora certezas: LeBron y Davis han ampliados sus contratos, Frank Vogel ha creado una cultura ideal de franquicia y llegan fichajes (Montrezl Harrell, Wesley Matthews, Dennis Schröder y, claro, Marc Gasol) para hacer, a priori, todavía mejor a un campeón temible.

La competencia, siempre es así, será voraz. En el Oeste los Clippers, con Serge Ibaka a bordo, tratarán de solucionar los problemas de química que los lastraron la temporada pasada. Detrás de los dos gigantes de L.A., se tienen que redefinir las jerarquías con los Nuggets y los Jazz firmes, los Rockets de capa caída, los Mavericks en un momento crucial de su construcción, los Warriors y los Blazers en ruta de regreso y los Suns en claro ascenso. Un pelotón que, con el nuevo sistema de play in (con cuatro equipos, del séptimo al décimo) que dilucidará los dos últimos puestos de playoffs, garantiza pelea hasta el final. También en el Este, donde el nivel sube: Kevin Durant y Kyrie Irving estrenan su proyecto en los Nets, los Sixers se remodelan con Daryl Morey como arquitecto y los Celtics sueñan con dar el paso definitivo (han perdido tres finales de Conferencia en cuatro años) en una jungla llena de depredadores (Bucks, Heat, Raptors, Pacers…). Y todo camino de un verano en el que el mercado se llenará de estrellas y el mapa de la NBA volverá a reconfigurarse. Será, si todo va bien, a las puertas del regreso a la normalidad. Mientras, la NBA vuelve a enfrentarse a la pandemia, esta vez cara a cara y sin burbuja. Bienvenidos al gran reto, a la temporada 2020-21 de la mejor liga de baloncesto del mundo. La del cambiar todo para que nada cambie. Que así sea.

En espera de lo que pueda ofrecer el cierre del mercado, la apertura del mismo dejó muchos movimientos en las primeras horas pero no demasiados trasvases. Anthony Davis, Goran Dragic, los hermanos Morris (Marcus y Markieff), Brandon Ingram, Davis Bertans, Joe Harris, Fred VanVleet o Kentavious Caldwell-Pope fueron algunos de los que renovaron con sus equipos de la pasada campaña. Después, ya a solo un semana del arranque de la temporada, amplío Giannis Antetokounmpo con Miwaukee Bucks. El MVP de las dos últimas campañas se lleva una extensión de cinco años y 228 millones, el mayor contrato de la historia por media anual: 45,6 millones al año de promedio. Con la continuidad del griego, los Bucks aseguran su proyecto y la NBA se queda sin el que podía haber sido un culebrón constante, y agotador, durante la competición.

Montrezl Harrell, uno de los interiores con más cartel y Sexto Hombre del Año, es el nombre que más solera tiene entre los que cambiaron de bando, porque además en su caso se marcha de los Clippers a los Lakers.

El sign and trade (acordar un nuevo contrato antes de ejecutar un traspaso), una fórmula cada vez más utilizada, de Gordon Hayward para irse a los Hornets por 120 millones fue, sin duda, el movimiento que más comentarios ocasionó en las primeras horas de mercado. El más chocante, por lo que impacta a los equipos, fue el intercambio entre Rockets y Wizards, por la calidad que en su día demostraron los protagonistas y por los contratos que arrastran: Russell Westbrook, a Washington; John Wall, a Houston. Adicionalmente, movimientos de calidad de los dos pívots españoles, Marc Gasol y Serge Ibaka, a los que no pudo retener Toronto, que debería bajar el un poco nivel viendo que sus sustitutos son Alex Len y Aron Baynes.

Los Hawks, uno de los equipos que más ha invertido, deberían crecer con Bogdan Bogdanovic, Danilo Gallinari y Rajon Rondo. Los Celtics probarán cómo le viene Tristan Thompson, campeón en 2016 con los Cavs, a una estructura ya bien formada pero que quiere dar el salto definitivo. Los Bucks contentaron a medias (falló el intento de fichar a Bogdanovic) a GIannis Antetokounmpo con los fichajes de Jrue Holiday, Torrey Craig, Bryn Forbes o D.J. Augustin. En el Oeste, mientras, habrá que ver cómo evoluciona la rivalidad de Los Ángeles: esta vez son los Lakers los que parten en ventaja con respecto a unos Clippers que eran favoritos la temporada pasada… y decepcionaron; y si los Warriors se mueven después de que cayera lesionado de gravedad una vez más un jugador tan trascendental como Klay Thompson.

Desbancar a LeBron. Ese será el objetivo de todos sus rivales en el curso baloncestístico 2020-21 después de que El Rey volviera a ocupar el trono de la NBA y a sentarse en lo más alto de la mejor Liga del mundo. Apenas 72 días después de la conclusión de una temporada resuelta en Disney, los Lakers parten con ventaja. Es la sensación que hay en estos momentos, con los angelinos postulados como máximos favoritos al anillo. Lo son más ahora que al inicio del curso pasado; en parte por lo visto en Orlando, pero también por los refuerzos que han tenido durante el mercado. Las renovaciones del ya mencionado LeBron James y su compañero Anthony Davis atan el destino a medio plazo de las dos estrellas a la franquicia de púrpura y oro, que igualó a Boston en anillos la temporada pasada y busca ahora liderar en solitario la clasificación histórica con el número 18. Y los fichajes de Dennis Shcröder, Marc Gasol y Wesley Matthews refuerzan una plantilla que ha perdido bastiones sólidos como Rajon Rondo, Danny Green o Dwight Howard, pero que ha salido lo suficientemente bien parada como para convertirse en el gran aspirante a ganar… y a repetir.

Los angelinos tienen al mejor jugador de la competición (LeBron) al que perfectamente puede ser el segundo más destacado (Davis), una plantilla compensada y un entrenador consolidado como Frank Vogel, que superó las expectativas en su primer año en L.A. La certificación de que los Lakers son los principales favoritos está en el hecho de que sus más inmediatos rivales no se han fortalecido lo suficiente como para dar más miedo que antes. Sí que lo han hecho, sin embargo, otros equipos que venían inmediatamente por detrás y que, ya sea por una buena gestión de la agencia libre o por la recuperación de los lesionados, han aumentado la enorme ristra de aspirantes que intentarán frustrar el intento angelino de repetir título y, de paso, escribir su nombre en la historia de la competición norteamericana, desbancando por el camino a la eterna figura de un LeBron que cumple 36 años el 30 de diciembre y sigue obsesionado con acercase de forma lenta pero inexorable a Michael Jordan. Con todo lo que ello supone.

Para evitarlo estarán, por segundo año consecutivo, unos Clippers que el año pasado aparecían en las apuestas delante de los Lakers pero que en el presente curso parten con cierta desventaja. Con Paul George renovado y Kawhi Leonard sin dar pistas de nada a nadie (como siempre), la entidad angelina probará con Tyronn Lue lo que no consiguió con Doc Rivers para disgusto de un Steve Ballmer, un propietario al que se le acaba la paciencia. La derrota tras ir 3-1 arriba en semifinales del Oeste contra los Nuggets sigue pesando mucho en una plantilla que sigue sin un distribuidor que genere juego y tiene una química desmadejada que se deberá construir casi desde cero para poder pensar en algo grande. En el mismo nivel, escalón arriba o abajo, están, una vez más, los Bucks de Atetokounmpo, que llevan liderando el Este dos años consecutivos (60 y 56 victorias respectivamente) con sendos fracasos en playoffs y esperan redimirse ahora que su gran referencia ha renovado (por cinco años a razón de 228,2 millones), aunque siguen generando dudas de banquillo (Mike Budenholzer) y en los acompañantes de un jugador que es una bestia física pero sigue luchando contra sus carencias cuando llegan los playoffs.

Al mismo nivel que los Bucks y también en el Este nos encontramos con Miami Heat y Boston Celtics. Los primeros, finalistas, buscan la guinda al pastel tras extender por el máximo el contrato rookie de Adebayo y asegurarse el futuro. Los segundos llegan de una conclusión agridulce al perder, precisamente, contra los Heat en las finales del Este y tras un mercado de fichajes en el que Danny Ainge se ha quedado sin Gordon Hayward (algo que no parece dramático pero puede ser importante) y sin grandes adquisiciones más allá de Tristan Thompson. Brad Stevens se examina, Jaylen Brown sigue siendo la cabeza y Marcus Smart el alma. Y Jayson Tatum, claro, continúa con su ascenso al Olimpo y es ya, por pleno derecho, uno de los mejores jugadores de esta Liga. Tras las tres fieras del Este encontramos a dos que las pueden ser: los Sixers, con Doc Rivers y Daryl Morey recién llegados y promesas de una nueva era. Y los Nets, con Kevin Durant y Kyrie Irving en un equipo en el que todo puede salir bien… o mal. Nunca se sabe con dos jugadores cuyo talento es inversamente proporcional a su mala cabeza. Pero solo con que Kevin Durant esté bien…

Y el resto, ya se sabe. Un poco de todo para dar la sorpresa, siempre a expensas de fallos de terceros y actuaciones asombrosas: los Rockets, en retroceso, pierden la vitola de contenders, pero en ella entran los Warriors del recuperado Stephen Curry, sin Klay Thompson pero con ganas de volver a hacer magia. Los Nuggets seguirán siendo un seguro, los Raptors pierden fuelle y juego interior (Ibaka y Marc) pero mantienen una cultura y a un genio como Nick Nurse al frente de la misma. Y más lejos, pero esperando su oportunidad, quedan proyectos como Suns (Chris Paul, Devin Booker, DeAndre Ayton), Mavericks (siempre Luka Doncic) o Blazers (Lillard-McCollum-Carmelo). Muchos gallos y solo un ganador. Y un objetivo claro: destronar a los Lakers. Robarle al Rey su corona. Y de paso, claro, ganar el anillo.

Luka Doncic, en su tercera temporada en la NBA parte como uno de los grandes favoritos para hacerse con el premio individual más importante de la Liga: el MVP de la fase regular. El favorito número uno de hecho según las casas de apuestas estadounidenses. Con apenas 21 años, el esloveno se ha instalado en la élite de la NBA a una velocidad pocas veces vista y lo cierto es que su juego la temporada pasada fue de MVP. Después de ser nombrado Rookie del Año en su primera campaña, en la pasada jugó como titular en su primer All Star y acabó en el mejor quinteto del curso y cuarto en las votaciones por el premio que podría ganar ahoray que, de hacerlo, sería el más joven de la historia en conseguirlo. Pero la lucha, como todos los años, será terrible.

Enfrente tendrá, como no y casi seguro como uno de los principales rivales, a Giannis Antetokounmpo, vencedor las dos últimas ediciones. El griego, un jugador que se ha mostrado imparable en temporada regular y que ha ido creciendo año tras año, tiene dos hándicaps: el riesgo de haber tocado techo en sus prestaciones individuales después de los impresionantes números con los que acabó la pasada campaña y la dificultad de ganar tres MVPs de manera consecutiva. El último en hacerlo fue Larry Bird entre 1984 y 1986. Y antes que él sólo Wilt Chamberlain y Bill Russell fueron capaces de semejante logro.

Quien parece otro rival muy peligroso para las aspiraciones de Doncic es el eterno LeBron James. Si a sus 35 años la salud le sigue respetando y su rendimiento (y el de los Lakers) continúa siendo el mismo, el Rey tendrá papeletas para llevarse su quinto MVP de la temporada regular. El año pasado fue segundo en las votaciones y fueron muchas las voces que pidieron públicamente el premio para él. Quedó flotando en el ambiente una sensación de injusticia que, con razón o sin ella, puede dar un empujón a su candidatura este curso. Aunque no será el único aspirante dentro de la plantilla campeona. Anthony Davis, para muchos el mejor compañero con el que ha jugado LeBron (con perdón de Dwyane Wade) ha demostrado estar más que preparado para liderar un equipo de primer nivel y también estará en la terna. Y hablando de hombres altos, otros dos referentes de la zona desde hace años también parten con opciones: Nikola Jokic y Joel Embiid intentarán recuperar el MVP para los pívots, que no lo ganan desde que se lo diesen a Shaquille O’Neal en el año 2000. Claro síntoma de los tiempos que vive baloncesto.

Otros dos nombres a tener en cuenta son dos de las mayores estrellas de los últimos años (y probablemente ya entre los grandes de la historia) que vuelven tras periodos largos sin jugar por lesión. Kevin Durant será la gran novedad respecto a la temporada pasada, la cual se pasó en blanco por la rotura del tendón de Aquiles en las finales de 2019. El alero, que ya ganó el premio en 2014, debuta con los Nets con la duda de su estado físico tras una lesión que suele dejar secuelas a quien la ha sufrido. Eso sí, en el caso de que vuelva al 100%, es legítimo pensar en Durant como el mejor jugador del planeta. El otro que vuelve, aunque esto no es del todo exacto, es Stephen Curry. El base de los Warriors jugó los cuatro primeros encuentros de la pasada campaña antes de sufrir una rotura en los huesos de la mano que le tuvo el resto del curso sin jugar, salvo por un partido el 5 de marzo en el que disputó 27 minutos. Eso es todo lo que se le ha visto en la cancha en 2020. Curry, dos veces MVP, estará deseando volver a ser protagonista y, con la salida de Kevin Durant y la ausencia de Klay Thompson, lo lógico es pensar que el destino de los Warriors estará más en sus manos que nunca. Las acciones del base suben como la espuma.

Entre los candidatos de este año también se puede incluir a tres jugadores que no suelen aparecer en estas listas. Jimmy Butler demostró en los últimos playoffs, y especialmente en las Finales, que está al nivel de los grandes jugadores de la Liga. Si los Heat son capaces de igualar o mejorar su rendimiento habrá que estar atentos a él. Jayson Tatum, la nueva esperanza de los Celtics, fue all star y acabó en el tercer mejor quinteto en su tercer año en la NBA y, aunque quizá esta lucha por el MVP le llegue un poco pronto, el alero será candidato seguro durante unos cuantos años.

Cierra este grupo Damian Lillard, un jugador con potencial real de MVP al que la suerte no le ha acompañado. Las lesiones, suyas y de compañeros, le han impedido en muchos casos tener la regularidad necesaria (tanto a él como a los Blazers) para optar de verdad al premio. Pero las exhibiciones que protagonizó la temporada pasada para revertir una situación deportiva muy difícil, con media plantilla de los de Oregón en la enfermería, hasta llevar a su equipo a los playoffs le volvieron a poner en el radar del premio. Con unos Blazers reforzados que apuntan alto en el Oeste y si la salud le respeta, Lillard estará entre los grandes favoritos. Y para acabar, dos clásicos de los premios. James Harden, que lo ganó en 2018, fue segundo en 2019 y tercero este año y que ha acabado como máximo anotador de la Liga las últimas tres temporadas. Y Kawhi Leonard, al que sus continuos descansos le hacen jugar menos que el resto de los candidatos, pero que ya ha ganado dos MVPs de las Finales y dos premios al Mejor Defensor.

Marc Gasol y Serge Ibaka lucharán, entre ellos, por un anillo en Los Ángeles. Ricky Rubio y Juancho Hernangómez, en Minnesota, intentarán reconducir el rumbo de la franquicia y terminar lo que -uno mucho antes que el otro. ya empezaron. Willy, por su parte, buscará reivindicarse en New Orleans en uno de los equipos más atractivos de la competición. Así ha quedado el mapa de los españoles en la NBA para este nuevo curso. Poca cantidad, pero aspiraciones importantes. Todos lucharán por objetivos ambiciosos. Ninguno se ha quedado en tierra de nadie. Y eso, después de cómo arrancó el mercado, es la mejor de las noticias.

Al final, serán cinco los abanderados españoles en la mejor Liga del mundo, pero podrían haber sido menos. Solamente Ricky llegó al 20 de noviembre, día en que el mercado echó a andar, con un contrato garantizado. Y ni él pudo estar tranquilo. Marc Gasol, Serge Ibaka y Willy Hernangómez encararon el impredecible periodo de negociaciones como agentes libres; Juancho, como agente libre restringido. La cosa pintaba fea. En el ambiente, rumores sobre posibles regresos a Europa o destinos NBA poco estimulantes. Nada más lejos de la realidad. Será la peor temporada de la última década en cuanto a número de representantes, pero todos han encontrado su sitio.

Después de seis largos años, un Gasol volverá a pisar el parqué del Staples Center con la camiseta de los Lakers. Y no se descarta del todo que, en algún punto de los próximos meses, puedan ser dos. El tiempo dirá si se cierra el círculo que arrancó en 2008 y que cambió la historia del baloncesto español. Marc llega a la franquicia púrpura y dorada para ganar su segundo anillo. En su propia ciudad, en Los Ángeles, encontrará la principal oposición: los Clippers de Serge Ibaka. El hispano-congoleño era uno de los agentes libres más cotizados del mercado. Finalmente, se ha reencontrado con su amigo Kawhi, con quien espera repetir la hazaña de Toronto.

Tras ellos, Ricky Rubio y Juancho Hernangómez, en los Timberwolves, intentarán (objetivo muy complicado) hacerse un hueco en los playoffs de un Oeste que es más salvaje que nunca. El primero, vuelve a casa después de diez años. Curiosamente, por Navidad. Lo hace en el mejor momento de su carrera, después de ser MVP del Mundial y de jugar una brillante temporada en Phoenix Suns. El segundo intentará prolongar lo que ya demostró en su breve estancia en Minnesota durante el curso pasado. Quiere y puede explotar definitivamente. Su hermano, Willy, no querrá ser menos. El que, para muchos, es el país de las oportunidades, ha hecho lo suyo con él. En los Pelicans de Zion Williamson y Brandon Ingram, puede dar un giro de 180 grados a su carrera.

En la temporada 2016-17, hasta diez jugadores españoles competían en tierras estadounidenses. Algo histórico. Dos temporadas después, siete de los nuestros disputaron playoffs. Ahora, todo eso parece lejano; pero no todo está perdido. Puede ser una temporada de cambios. De hecho, todos, con permiso Juancho, afrontan nuevos retos. Momento perfecto para renovar ilusiones. Año nuevo, vida nueva para el baloncesto español en la NBA.

El draft de la NBA tiene un sentido claro, dotar a las peores franquicias de la temporada de futuras estrellas para levantar el vuelo a un coste testimonial y así equilibrar las fuerzas en la competición. Olor socialista en una Liga capitalista que acaba siendo siempre, o casi siempre, una lotería. Un tiro al aire con pocas verdades absolutas, algunos jugadores de excelente carrera, ciertos dramas y múltiples selecciones altas convertidas en juguetes rotos. Un ejercicio de fe que, en camadas como la presente, la de 2020, se acentuó por el cierre prematuro del baloncestoeste año debido al coronavirus, que retrasó el draft cinco meses y congeló también la temporada universitaria. 

Y en ese pensamiento nadó mucho Minnesota. Los Wolves trataron hasta el último segundo de traspasar el segundo número uno de su historia. No hubo acuerdo y apostaron por el mayor potencial del draft: Anthony Edwards (19 años y 1,93). El escolta, quizá el gran proyecto de superestrella de esta generación, demostró en la Universidad de Georgia unas posibilidad descomunales en los 32 partidos que disputó antes del adiós del curso por la pandemia. Es muy fuerte, coordinado, rápido y ágil, cualidades que le permiten anotar en cualquier posición de la cancha. También tiene lagunas… y de ellas dependerá dónde acaba estando su techo.

Tras el gran uno, el pívot James Wiseman y el base LaMelo Ball como dos y tres, respectivamente. El primero es una gacela de 2,16 metros que deberá rendir desde el inicio en unos Golden State Warriors enrabietados por perder su dominio sobre la NBA y por la nueva ausencia (y larga) de Klay Thompson por lesión. El segundo es el hermanísimo de Lonzo, la nueva pieza en la NBA de una saga familiar más mediática que productiva hasta el momento y que aterriza bajo el brazo de Michael Jordan a Charlotte Hornets. Alto y versátil para su puesto, será amado por algunos y odiado por otros. Sin término medio: es la maldición de los Ball.

Del cuatro hasta el final, lo dicho, muchas esperanzas, pocas certezas y dos jugadores europeos en el top-10, el base francés Killian Hayes (siete, Detroit Pistons) y el israelí Deni Avdija (noveno, Washington Wizards). Además, las franquicias eligieron dos jóvenes de la Liga Endesa: Leandro Bolmaro y Vit Krejci. El base argentino del Barça fue elegido por New York Knicks en el 23 y traspasado a Minnesota y no aterrizará en la Liga norteamericana hasta el próximo verano; mientras que el escolta checo (pick 37) del Casademont Zaragoza debe primero superar la lesión el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda, que le tendrá fuera casi toda la temporada, antes de llegar a Oklahoma City Thunder, franquicia que le adquirió desde Washington.

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