El Madrid no cede en su persecución

Simeone hace bien en rechazar el papel de favorito que tantos le quieren adjudicar al Atlético, porque el Madrid no está por rendirse. Anoche ganó su sexto partido consecutivo, con más dificultad que los anteriores, ante un rival mejor, con menos brillo, pero lo ganó. Le faltó el juego fluido de partidos recientes (sin Modric las cosas no pueden salir igual) pero apretó los dientes y consiguió resolver un partido difícil. El Granada es uno de los buenos equipos del campeonato, obra estupenda de Diego Martínez, un entrenador que no se las da, pero trabaja muy bien. Su equipo se maneja bien en Europa y también en LaLiga.

Zidane sacó el partido con el reducido grupo que le ofrece garantías, que le ha permitido sacar al equipo del barro. Uno de ellos se rompió ayer, Rodrygo. Sufrió un desgarro muscular que debe de ser serio, por el dolor que le produjo, que se le escapó en lágrimas. Tanto le dolía que tuvo que salir en camilla. Eso dio lugar a que saliera Asensio, que dejó una espuela de lujo, al palo, y el centro que valió el primer gol. Un centro excelente, de gran extremo, desde la línea de fondo. He aquí un jugador de enorme calidad, deslumbrante en sus primeros partidos en el Madrid, pero que ya antes de la lesión perdió la confianza. Zidane quiere recuperarle.

Ya con el 1-0 le tiró un salvavidas a Isco, jugador que le gusta, que también ha perdido su juego no se sabe dónde ni cuándo. De él no se pudo decir tampoco ayer nada relevante. El Madrid terminó agobiado, sufriendo en las faltas que Luis Milla júnior lanzaba con precisión germánica al área de Courtois, un tipo de jugada en el que el Granada descolla especialmente. El apretón duró hasta el descuento, cuando Benzema cotizó con un nuevo gol propio que embelleció el resultado. No fue el Benzema de sus mejores noches, pero sí el delantero atento y comprometido que mejora todas las jugadas. El Madrid no cede. Feliz Navidad

Vuelven Hazard, Isco y Vinicius; se cae Luka Modric

El Real Madrid se ha entrenado este martes por segunda y última vez de cara al partido de mañana (19:45 horas, Movistar LaLiga) con el Granada. La jornada ha dejado de nuevo buenas noticias para Zidane, que mantiene la enfermería prácticamente vacía. Si esa es una alegría siempre, lo es todavía más en esta temporada de calendario apretado y multiplicación de contratiempos físicos.

Zizou sólo contará con la baja de Modric para la visita de los de Diego Martínez al Di Stéfano. El croata, a un nivel altísimo desde junio, gripó el domingo contra el Eibar. Sus primeras sensaciones entonces apuntaban a que sufría una sobrecarga y las pruebas le han descartado para el encuentro. “Esperamos todos que sea poca cosa, pero no vamos a arriesgar. Lo que hemos visto es que es poca cosa. Veremos si en estos días de descanso podemos recuperarle rápidamente”, dijo Zidane en rueda de prensa.

El ’10’, pues, no estuvo con el grupo en el entrenamiento, pero sí lo hizo Isco. El andaluz arrastraba un golpe en un tobillo que ya provocó que no viajara a Ipurua, pero hoy completó la sesión. A él se une como refuerzo Vinicius, ausente el domingo por un problema estomacal.

Los ejercicios consistieron en los tradicionales rondos iniciales, seguidos de otros diseñados para mejorar el físico, la salida de balón, la presión y la posesión, según recogió el club en su página web. Por último, hubo un partido en campo de dimensiones reducidas, centros y remates.

Horas más tarde del entrenamiento, el club ha publicado la lista de convocados para el partido ante el Granada. Se confirma la ausencia de Modric y la vuelta de Hazard, Isco y Vinicius. La lista completa es la siguiente:

Porteros: Courtois, Lunin y Altube.

Defensas: Carvajal, Militão, Sergio Ramos, Varane, Nacho, Marcelo, Odriozola y Mendy.

Centrocampistas: Kroos, Casemiro, Valverde, Ødegaard e Isco.

Delanteros: Hazard, Benzema, Asensio, Lucas, Jović, Vinicius, Mariano y Rodrygo.


Arteta va a por Isco

Isco no estuvo en el 1-3 del Real Madrid en Eibar por un golpe en el tobillo y mientras sus días en el Real Madrid parecen ir agotándose sin remisión, sus pretendientes se posicionan. Como informó AS, el malagueño está en el aire y medita qué destino es el que más le conviene mientras el Madrid sigue anclado en su idea de cobrar por él un traspaso de entre 60 y 70 millones de euros. En la Premier siempre han estado atentos a Isco y ahora es Mikel Arteta el que le ha dicho a su club, el Arsenal, que tantee el fichaje del centrocampista de Arroyo de la Miel, según publica este lunes el rotativo británico The Sun.

El técnico vasco de los Gunners anda a la búsqueda de soluciones para dotar de más poderío a la ofensiva de su equipo. Este mismo lunes advirtió a los aficionados del Arsenal que no pueden fiar la temporada a la inspiración del brasileño Martinelli, la nueva sensación del equipo. Isco sería un propulsor del ataque del Arsenal y el club cuenta con la ventaja de que Arteta favorecería la integración del internacional español y Ceballos, cedido por el Madrid, la conexión con el vestuario.

En todo caso el Arsenal es consciente, según este medio, de que habrá competencia. Desde que Isco le comunicó al Madrid hace unas semanas que quiere buscar una salida, se reactivado el interés de clubes ingleses, italianos y españoles. El Madrid dice no tener ninguna oferta en firme, aunque sospecha que el jugador puede tener ya una opción elegida, y no quiere ni oir hablar de una cesión. Aunque en breve el mercado de enero ganará en grados en el termómetro, la solución apunta a junio, cuando los deseos de Isco (salir) y Real Madrid (no debilitar la plantilla ahora y cobrar un traspaso) pueden encajar con más tiempo y facilidad.

El ERTE de Zidane

“Estoy contento con mis jugadores y voy a contar con todos. Claro que pueden pasar cosas. Hasta final de enero pueden pasar cosas en todos los clubes. Mis jugadores son los más importantes, son los mejores y quiero contar con ellos siempre”. En la penúltima conferencia de prensa, previa al encuentro ante el Eibar, Zinedine Zidane volvió a repetir una de sus máximas habituales y que suele remarcar en casi todas sus comparecencias públicas: cuenta con una plantilla de 25 jugadores, que la temporada es larga y que contará con todos sus futbolistas a lo largo de los diez meses de competiciones.

Ahora cuando el Madrid afronta su décimo encuentro en apenas 33 días, el miércoles ante el Granada (19:45 horas), es hora de pensar en la Unidad B de la plantilla blanca… pero todo apunta a que no será así. Desde que el Madrid saliese derrotado de su visita a Kiev para medirse al Shakhtar en la quinta jornada de la Champions (el pasado 1 de diciembre), Zidane ha confiado prácticamente en el mismo grupo central de jugadores a los que ha ido añadiendo a los futbolistas que han ido saliendo de lesiones, caso de Sergio Ramos y Carvajal. En los cinco últimos partidos de los blancos, cinco jugadores han sido fijos para el entrenador blanco: Courtois, Varane, Mendy (el Madrid no ha perdido ni un solo encuentro de Liga con él sobre el campo), Kroos y Benzema. Esa ha sido su columna vertebral: han disputado los 450 minutos de los cinco encuentros. Junto a estos han estado Lucas Vázquez (435 minutos) y Luka Modric (430). Sorprende el caso del gallego, que acumula 13 encuentros consecutivos siendo titular tanto como lateral derecho como de atacante. De esas 13 titularidades, el de Curtis acabó el partido en 11 ocasiones… Junto a ellos se asientan Ramos (360 minutos, titular en los cuatro últimos encuentros), Casemiro (otros 360 minutos y baja ante el Athletic por acumulación de amonestaciones) y Vinicius (que acumula 306 minutos y que estuvo ausente en Ipurua al contraer una gastroenteritis).

Lejos quedan Carvajal (ha salido de una lesión y acumula 259 minutos) y Rodrygo (224 minutos en tres titularidades y participando en los otros dos encuentros entrando desde el banquillo). Atrás quedan otros como Asensio (96 minutos), Nacho (90, fue titular en el triunfo en Sevilla y el regreso de Ramos le ha condenado de nuevo al banquillo) y Valverde (84 minutos: acaba de salir de una lesión de fisura y está empezando a coger minutos de puesta a punto). Isco, con 26 minutos, y el canterano Arribas (16 minutos) son los últimos que han contado con tiempo de juego en este tramo.

Aquí es dónde arranca el ERTE de Zidane: hasta ocho jugadores no han contado para el técnico francés por diversos motivos: Hazard y Odegaard han salido de lesión. Con el primero, Zidane no quiere correr riesgo alguno: acumula nueve lesiones desde que llegase en el verano de 2019 procedente del Chelsea. Con el joven noruego, titular en las dos primeras jornadas ha pasado lo mismo. Igual que con Jovic, que entre parones por COVID-19 y lesiones no acaba de arrancar (se rumorea que su agente puede llegar a Milán para negociar una cesión de seis meses con el conjunto rossonero). Marcelo parece haber caído en desgracia, como su compatriota Militao, pero tanto Zizou como el propio lateral (está trabajando en duras sesiones con el preparador físico de Marcos Llorente) esperan acabar de la mejor manera esta temporada. Mariano, que marcó en Villarreal (precisamente este tramo comenzó con el empate blanco en el Estadio de la Cerámica (1-1) el pasado 21 de noviembre), ha tenido una serie de molestias musculares que le han dejado en el dique seco. Llama la atención el caso de Odriozola que, recuperado para poder jugar como lateral, el formidable rendimiento de Lucas Vázquez le ha condenado al ostracismo del banquillo. Por su parte, los únicos que no han debutado hasta el momento han sido los dos porteros suplentes, el ucraniano Lunin y el joven Altube.

 

 

Mientras caes, hay esperanza

Poquísimos espectáculos tan salvajes, y dignos de ver con las manos en la cabeza, como una mala racha; pero mala de verdad, pavorosa; una que no recuerdas ni cuándo empezó. Para tener una mala racha, por supuesto, es necesario haber atravesado antes un estado dulce de juego, y que el mundo espere más cosas grandes de ti. Y entonces, después de levantar grandes expectativas y quizá ser tachado de genio, y sin poder hacer nada por evitarlo, te precipitas y vas dando tumbos y tumbos, como si te tirasen por una montaña. Un momento así, atroz, crudísimo, atraviesa Isco en el Madrid.

Tú quieres, pero no puedes ni sabes detener la caída. Es como si te dejases acunar por la inercia. Llevas el suficiente tiempo cayendo como para casi haber asumido que la idea de caer no es mala, o no la peor de todas. Mientras caes y caes, sometiéndote a la gravedad, puedes llegar a sentir que ese desplome es tu modo agreste de flotar. Al fin y al cabo, cualquiera que se haya caído de un vigésimo piso, y haya salido de rositas de esa experiencia, te dirá que el problema de verdad nunca será precipitarse, descender a mayor o menor velocidad, con amargura, con felicidad, sino encontrar el suelo. La firmeza de la superficie, la dura realidad, por así decir, se vuelve definitiva. Mientras caes, hay esperanza. Tal vez, entretanto, aprendas a volar. No es factible, pero…

Esos grandes partidos que de vez en cuando firma Isco en el Madrid son como una terrible maldición, lo peor que le puede pasar, porque al poco tiempo lo conducen a una mala racha, desde la que no consigue pasar del banquillo. O es el mejor o no vale ni para calentar en la banda. Tenía razón el Chava Jiménez cuando decía que para cuidarse primero hay que descuidarse, porque si no, no haría falta cuidarse. Y en esas anda Isco, sufriendo a la espera de sus mejores días, mientras quizá se dice aquello de Denis Johnson: “Qué no daría en ocasiones por volver a estar sentados en un bar las 9 de la mañana contándonos mentiras, lejos de Dios“.