Con Hugo Duro en la recámara

El Real Madrid se ha metido en un relativo lío. La marcha de Luka Jovic deja a Zidane con poco margen de maniobra en la delantera, para la que sólo cuenta con dos hombres: Karim Benzema y Mariano. Por si fuera poco, no confía demasiado en el hispano-dominicano, al que apenas le ha dado 275 minutos esta temporada. Una extrañeza en la planificación de plantilla y más por la salida de Mayoral que puede ser definitivo en la lucha por los títulos.

Como se ha demostrado en los últimos partidos, el déficit ofensivo del equipo es evidentes y Zidane necesita soluciones. Existen dos: la menos probable, fichar un refuerzo en el mercado invernal o intentar pelear con lo que hay en casa. Acudir a La Fábrica es más factible y Zidane tiene el Castilla disponible. Entre la variada nómina de atacantes que tiene Raúl, destaca Hugo Duro, jugador cedido por el Getafe CF que se está saliendo con el filial blanco en Segunda B.

Lo ha jugado prácticamente todo esta temporada. Ha sido titular en siete de las ocho jornadas que llevamos de competición, y la única en la que no estuvo fue porque había sido convocado por Zidane para un partido del primer equipo. En total suma 614 minutos de 630 posibles con el Castilla, en los que ha marcado cinco goles. Para redondear la estadística, Duro nunca ha estado más de una jornada sin marcar esta temporada. Sólo dejó de ver puerta contra contra el Getafe B y el Atlético de Madrid B.

El club le ha hecho saber a Duro que está sus planes de futuro aunque esté de momento cedido. Tanto es así que incluyó en el préstamo una opción de compra porque la idea es que ambos, Real Madrid y Hugo Duro, sigan juntos desde el verano. Las cosas están rodando para que así sea y el debut con Zidane estuvo cerca. Duro viajó a Milán en la convocatoria contra el Inter aunque finalmente no se estrenó. Ahora, en Copa del Rey contra el Alcoyano, podría tener su oportunidad de debutar.

De 21 años e internacional Sub-21, se trata de un delantero de mucha movilidad y bien dotado técnicamente. Su principal virtud, además del remate, es la intensidad. Siempre intenta dar soluciones al equipo en ataque mediante apoyos y desmarques, pero también ayuda en la presión. Formado en la cantera del Getafe, ha sido desde niño una de las joyas del fútbol madrileño, y el Madrid lo tenía en el punto de mira desde hacía años. Cabe destacar que ya suma 25 partidos en Primera División, todos ellos con el ‘Geta’, además de dos de Europa League y otros cinco de Copa del Rey.

Experiencia que no le hace descuidar su futuro fuera de los terrenos de juego. Pese a aquella convocatoria para el primer equipo no descuidó sus exámenes de ingeniería y de hecho echó en la maleta los apuntes porque tenía una prueba al regresar a Madrid. Ahora es bala en la recámara de Zizou de aquí a final de curso…

Turbulencias por los nueves

El mercado de invierno en el Real Madrid se avecinaba tranquilo, sin demasiado movimiento. Sin embargo, ha empezado con turbulencias. La cesión de Luka Jovic al Eintracht de Frankfurt está a punto de cerrarse. El serbio volvería a su ex equipo para los próximos seis meses con la idea de que recupere la confianza goleadora que llevó al club de Chamartín a gastarse 60 millones por él. Su última temporada en Alemania marcó 27 tantos en 48 partidos, y fue máximo realizador de la Europa League con 10.

Esta operación pone en el punto de mira la planificación deportiva del Madrid esta temporada. Si se acaba cerrando (parece que los dos equipos están dispuestos, pero faltan algunos detalles por aclararse), Zinedine Zidane afrontará el tramo más importante de la temporada sólo con dos delanteros centros: Benzema y Mariano. Una papeleta con difícil solución que obligará al entrenador a explotar a una de sus estrellas, como es Karim, e intentar dosificarlo con otro nueve en el que no ha confiado en la temporada y media que lleva en Madrid. Sin ir más lejos, en esta sólo ha disputado 275 minutos y ha marcado un gol.

Desde el mercado de verano se venía palpando el problema. La primera idea de Zidane y el club en el mercado de verano era quedarse con Benzema, Mayoral y Jovic y vender a Mariano. Sin embargo, su ficha (más de 4 millones netos por temporada) hicieron imposible encontrar una salida. El Benfica estuvo cerca de cerrar una cesión, pero no fue posible. Teniendo esto en cuenta, se optó por el plan B, que consistía en ceder a Jovic. A sus 23 años, el serbio podía seguir formándose en otro equipo para, después, regresar al Madrid y demostrar que tenía condiciones para triunfar. Esta decisión estaba respaldada por Zizou, cuya intención era quedarse con Borja Mayoral tras verle en un gran estado de forma durante la pretemporada. Pero sucedió lo mismo: ninguno de los equipos contactados estaba dispuesto a afrontar el pago del salario de Luka. Finalmente, Mayoral se vio obligado a marcharse cedido a la Roma pocos días después de que le hubiesen comunicado que se iba a quedar. Además, Zidane se quedaba con dos delanteros en los que no tenía seguridad.

Más de 24 partidos con dos delanteros

En los próximos días, el Madrid se va a jugar el primer título de la temporada, la Supercopa de España. Se trata del pistoletazo de salida de lo que viene, el tramo más importante de la temporada. LaLiga no da respiro y no hay margen de error teniendo en cuenta el ritmo de victorias del Atlético de Madrid, actual líder. También este mes comenzará la andadura en la Copa del Rey, la única cuenta pendiente de Zidane. Un título que no ha podido ganar ni como entrenador ni como jugador. a primera ronda será contra el Alcoyano. Más adelante, entre febrero y marzo, llega la Champions League en su fase de KO. El peligrosos Atalanta de Gasperini y compañia espera. En total, ya hay programados 24 partidos, que seguro serán más, para lo que resta de curso. Para todos ellos, Zidane se tendrá que apañar con Benzema y Mariano.

Desde la marcha de Álvaro Morata, el Real Madrid no ha vuelto a tener un delantero suplente de garantías. En su último año, el canterano jugó 43 partidos y marcó 20 goles. Mariano y Jovic juntos suman sólo ocho tantos vestidos de blanco en las cuatro temporadas que acumulan entre ambos (dos y medio el primero y una y medio el segundo). Y, aún más grave, Morata costó 10 millones de euros (más tarde dio beneficio con su venta al Chelsea por 60 millones) mientras que por el fichaje de los otros dos nueves se desembolsaron 82 millones (22 de Mariano y 60 de Jovic).

Por si fuera poco, Mayoral se está saliendo en Roma. A pesar de no estar contando con demasiados minutos, el de Parla aprovecha cada oportunidad que le da su entrenador, Paulo Fonseca. Así lo demuestran los seis goles y cuatro asistencias que suma esta temporada en apenas 744 minutos de juego. Zidane tenía razón con él.

Un Madrid con balas de fogueo

Si hay un aspecto en el que el Real Madrid debe poner el foco es en el gol. El equipo de Zidane es capaz de controlar la mayor parte de los partidos desde la posesión, aprovechando la calidad de sus jugadores en el centro del campo. Sin embargo, a medida que se va acercando a la portería rival, el juego se hace más espeso evidenciando la falta de ideas, especialmente contra equipos que acumulan muchos futbolistas cerca de su área. Lo que actualmente se denomina bloque bajo.

A esto hay sumarle el desacierto de cara a puerta que está sufriendo esta temporada. El Madrid es el segundo equipo más goleador de LaLiga con 30 dianas, siete menos que el líder en la estadística, el FC Barcelona. Lo preocupante es lo que le cuesta convertir al equipo blanco. Los datos dejan claro que existe un problema a la hora de finalizar. Es el segundo equipo de LaLiga que más dispara a puerta (244 tiros esta temporada). Sin embargo, sólo 80 han ido a portería. O lo que es lo mismo, un 32% de los tiros que hace el equipo acaban en gol o parada, según datos de Opta. Está por debajo de la media de la competición (35%). Su porcentaje es un poco mejor en la relación disparo-gol (12,3%), aunque no está entre los mejores.

La problemática se agudiza mientras mejor es la oportunidad de marcar. En la estadística de acierto en grandes ocasiones, el Madrid es 16º con un 36,7% de acierto. Por detrás, sólo cuatro equipos: Granada, Eibar, Huesca y Osasuna. Está cinco puntos por debajo de la media general, que es de 41,8%. En total ha fallado 31 ocasiones claras de gol.

Benzema y el juego aéreo salvan al Madrid

Si el Real Madrid sobrevive en la lucha por el liderato de LaLiga es, en gran parte, gracias a Karim Benzema. El francés es líder en muchos de los apartados ofensivos del equipo. Para empezar, es el jugador que más ha marcado (nueve) y que más dispara (51 veces esta temporada), con un ratio de tiros a puerta del 15,7%. También es el futbolista que ha tenido más ocasiones claras de gol (14), con mucha diferencia respecto al segundo (Vinicius con siete). A pesar de la cantidad, mantiene un buen porcentaje de acierto, marcando el 42,8% de dichas oportunidades. Es sorprendente que, el siguiente jugador que más dispara de la plantilla es Toni Kroos (22). Sin embargo, el acierto del alemán deja mucho que desear (4,5%).

Otro apartado que también le está funcionando al Madrid esta temporada es el juego aéreo. Es el equipo que más goles ha marcado de cabeza (siete). Sólo el Sevilla remata más de esta manera (47 del conjunto andaluz por 42 del blanco), pero su ratio de conversión es mucho peor (6,3% por 16%). En este capítulo, hay que destacar el poco acierto que está teniendo el capitán, Sergio Ramos. En las últimas temporadas, el defensor ha sido un arma muy peligrosa tanto en balón parado como actuando de delantero centro en el tramo final de los partidos apretados. Este año no está siendo capaz de aprovechar sus oportunidades. A pesar de ser el segundo jugador que más ha rematado de cabeza en el conjunto blanco (siete veces), todavía no ha podido marcar, y sólo dos de sus testarazos han ido a puerta. El que más lo ha hecho, Varane (ocho), tampoco ha visto puerta.

Otra vez a bajo cero

Cambia la estación, aparece la Liga polar y el Madrid sigue en el mismo sitio: inválido ante equipos herméticos, sea cual sea su condición. En El Sadar se encontró una noche y un rival desapacibles y el abuso de la pelota no le condujo al gol, mal endémico. Por ahí se le está marchando esta Liga, porque la aplicación y la firmeza defensiva ya no dan para cazar a un Atlético disparado.

Zidane decidió que, incluso con Filomena desatada, ya va siendo hora y puso de salida a Hazard, que había jugado 29 minutos en el último mes y medio, para que empiece una nueva vida. Así entró el hombre que pasó de figura a fisura en un partido ártico, pendiente hasta el final del Meteosat, los calentadores y 40 quitanieves humanos. Y para hacerle sitio desconfiguró al equipo. No convenía sentar al mejor Asensio en meses y le cambió de banda. No merecía salir Lucas Vázquez y le devolvió al lateral. En definitiva, tocó lo que funcionaba para colar a Hazard, que está muy lejos de sí mismo. Quizá vuelva, pero no parece que pronto. Y quedó claro que Asensio produce más en la izquierda y que Lucas tiene más picante como extremo.

Sin pegada

El primer pitido de Soto desató de nuevo la tormenta y al Madrid, que había sorteado dos palmos de nieve y cuatro de indignación en la víspera para estar en El Sadar, le entraron las prisas por abreviar. Por el clima, por el rival, por la inseguridad que le provoca su situación en la tabla o porque sin afición resulta más difícil intimidar, la primera presión de Osasuna fue tibia. También su alineación, con punta y medio y Budimir en el banquillo. Lo que sucede es que el Madrid ha sustituido abnegación por pegada y eso ralentiza los trámites.

Al Madrid le cuesta masticar las ocasiones y no digamos los goles. Manda mucho para anotar poco. Y pierde el ánimo cuando se demora en marcar diferencias. Al cuarto de hora se le fue una clara, en la primera conexión inalámbrica Benzema-Hazard que concluyó con remate defectuoso del belga sobre un césped semiblanqueado y traicionero. Con Mendy alargadísimo en la izquierda, Hazard se alistó como mediapunta. Aquella parecía tierra de oportunidades, pero no con esta superficie, apta para patinadores. Esa es zona que exige máxima precisión y esta vez era imposible trazar bien el último pase.

Osasuna lo fio todo a lo que cazara arriba Calleri, uno de esos nueves de percusión a los que no molesta el balón largo ni los periodos prolongados de inactividad. Y por detrás, un grupo ordenado, inteligente en su encierro, sin desatenciones. Incluso se permitió un minuto loco en el área del Madrid. Courtois le detuvo el cabezazo a Oier y el resto de remates topó con una pared blanca. La respuesta del Madrid antes del descanso fue poco imaginativa: centros al por mayor al área sin que apareciese un rematador.

Tres nueves

La segunda mitad trajo dos novedades: una presión más invasiva de Osasuna y un mejor juego interior del Madrid, que en corto empezó a manejarse mejor. La primera consecuencia fue un remate de Asensio que rechazó Sergio Herrera. La segunda, un gol anulado a Benzema por fuera de juego indiscutible. Mientras se le iba el tiempo, Zidane metió a Valverde a costa de Asensio. Pana por seda en la derecha. No hubo efecto inmediato. Hazard acentuó su tendencia a irse al centro, pero al Madrid no se le aparecían los espacios. Y como la cosa volvió a derivar en balones a la cazuela llegó Mariano, acompañado de Isco, dos olvidados. A Hazard se le iba otro tren.

Los cambios no mejoraron al Madrid. Isco está lejísimos de Modric, que le puso mala cara su salida. Mariano también anduvo perdido en el zarzal osasunista. Así que acabaron reclamando al tercer nueve, Ramos, al que anularon un gol. El último remedio, el síntoma inequívoco de la desesperación que alguna vez resultó. No esta vez en un equipo inestable que llegó en alerta rojilla y salió de El Sadar en alerta roja.

El Madrid pone el despertador

Una fulgurante contra a los cinco minutos de partido que culminó con un testarazo de Lucas Vázquez le sirvió al Real Madrid para poner cuesta abajo su último partido de Liga. Los blancos dejaban encaminada la victoria con 85 minutos de encuentro todavía por delante. Y ni siquiera fue el tanto más rápido de los de Zidane en este campeonato. Mariano abrió el marcador contra el Villarreal con sólo 105 segundos disputados. El Madrid sale más enchufado que nadie a los partidos: ha marcado siete goles en el primer cuarto de hora y sólo ha encajado dos. La temporada pasada, en cambio, era un ejercicio de paciencia: concentraba sus goles en la última media hora de los partidos.

El Madrid ha encaminado en los primeros compases de partido sus compromisos contra Betis, Barcelona, Villarreal, Atlético, Eibar (en el 13′ ya iba 0-2 con los tantos de Benzema y Valverde) y Celta. El charrúa fue también quien marcó a los verdiblancos, en el 14′, el primer gol madridista en esta Liga y el tanto que abrió el Clásico contra el Barcelona en el 5′ y Casemiro inauguró el luminoso en el minuto 15 del derbi. Salvo el encuentro en La Cerámica, el Madrid ha saldado con victoria el resto de partidos, aunque el Barcelona llegó a igualarle la contienda y el Betis incluso ponerse momentáneamente por delante.

Además de los inicios fulgurantes, el Madrid también guarda fuerzas para la recta final de los partidos. En los últimos cuartos de hora ha hecho ocho goles. Sólo el Atlético, con 9, llega con más pólvora. Cuatro goles del Madrid, de hecho, han sido en el añadido de la segunda parte. Contra Levante, Athletic, Eibar y Granada. Savo el marcado a los armeros, obra de Lucas Vázquez, han sido obra de Benzema. Y además ha habido otros dos goles en el 90′. El de Modric que sentenció el Clásico y el Benzema que culminó el triunfo frente al Huesca.

Aspas y Benzema firman tablas

Iago Aspas y Karim Benzema tienen cada vez más cosas en común. Los dos nacieron en 1987, su posición ideal es la de ‘9 y medio’, no están entrando en los planes de sus seleccionadores y en la actualidad son los futbolistas más determinantes de LaLiga. El moañés y el lionés han participado esta campaña en trece goles, una cifra que no alcanza ningún jugador de Primera, y ambos lo han hecho de manera idéntica: anotando ocho tantos y dando cinco asistencias.

En el doble pulso que protagonizan al frente de los rankings de LaLiga, el ‘10’ del Celta y el ‘9’ del Real Madrid forman parte de dos triples empates. Gerard Moreno ha firmado tantas dianas como el gallego y el francés, mientras que Ángel Correa les iguala en el apartado de asistencias. El cara a cara puro sí que se cumple en la estadística de participación en goles. Moreno, Mikel Oyarzabal y Carlos Soler son los tres jugadores que más se les acercan, con nueve.

Aspas logró su octavo tanto al ejecutar el penalti que acabó suponiendo el empate final del Celta en Getafe. La estrella del conjunto vigués ha transformado tres penas máximas en lo que va de LaLiga, una faceta en la que Benzema aún no ha tenido la oportunidad de estrenarse esta campaña. Según la cuenta de Twitter Afouteza e Corazón, el de Moaña se ha situado como el cuarto mejor lanzador desde los once metros en la historia de Primera División. Su porcentaje de acierto (89,3%) solo lo superan Ladislao Kubala (93%), Germán Dévora (90%) y Manuel Torres (89,6%), los tres retirados antes de 1980.

La faceta en la que se ha prodigado más Benzema que Aspas en las quince jornadas disputadas es en la de disparos a puerta. El galo ha buscado la meta rival en 33 ocasiones y el morracense en 24. El madridista lo intenta más como punta de lanza de un equipo que acumula 27 goles a favor, por los 20 que lleva el Celta. Por lo tanto, el internacional español resulta más relevante para el cuadro olívico, habiendo participado en el 65% de los goles, que el delantero de Lyon, con un 48%, en la escuadra dirigida por Zinedine Zidane.

El 2021 arrancará para merengues y celestes el 2 de enero con un enfrentamiento directo. El de Valdebebas no solo va a ser un duelo entre Aspas y Benzemá, también entre dos de los equipos más en forma de LaLiga. Antes, el día 30, el Celta recibirá al Huesca y el Real Madrid visitará al Elche. 

 

El año de Benzema

Karim Benzema (33 años) mantiene en el mes final de este 2020 su condición de líder ofensivo del Madrid: son 23 tantos en el año natural (12 este curso y 11 el pasado). Seis de esas dianas han sido en estas últimas seis victorias consecutivas del equipo. Un gol por partido de promedio. Tira del carro en los momentos más complicados.

El francés ha asumido el rol goleador de Cristiano en el Madrid, aunque todavía le falta un paso más para ponerse definitivamente el traje del portugués: ser pichichi de LaLiga. El curso pasado se quedó cerca (21 tantos, a cuatro de Messi) y lo peleó hasta las últimas jornadas. Esta temporada llega a Navidad como primero en esa clasificación con ocho dianas, las mismas que Iago Aspas (Celta) y Gerard Moreno (Villarreal). Van empatados, pero el mérito del madridista es mayor, porque es el único que no ha marcado ningún tanto de penalti. Gerard ha hecho desde los once metros cuatro (la mitad de los que lleva) y Aspas tres.

Siempre le persiguió la sombra de cierta falta de gol y se alabó su influencia en el juego. Ahora nadie discute su olfato, aunque eso no ha provocado que mantenga su aportación en todos los demás registros. De los 27 goles que lleva el Madrid en LaLiga, el francés ha intervenido en la jugada de 17 de ellos (según datos de Opta). En ocho fue el autor del tanto, otras cinco veces dio el pase final y en las cuatro restantes participó en la fabricación del mismo. Eso supone que está presente en el 63% de los goles del equipo.

Números. Benzema dio un salto tras la salida de Cristiano: marcó 21 goles por temporada en Liga. Enterró así las dudas tras los cinco que hizo en la última campaña del portugués (su peor marca desde que aterrizó en el Real Madrid en el curso 2009-10).

Está en los números de sus mejores temporadas ligueras a estas alturas, porque sólo la campaña pasada (diez) llevaba más tantos. Otras tres veces (2015-16, 2014-15 y 2013-14) llevó ocho dianas después de disputar 15 jornadas. En una ellas, la 2015-16, logró su mejor marca en Liga con el Madrid: 24 tantos. Sin embargo, en aquella ocasión se quedó muy lejos del pichichi (Luis Suárez hizo 40 goles con el Barcelona) y ni siquiera le sirvió para ser el mejor goleador del equipo blanco (Cristiano consiguió 35). También Messi (26) le superó. Ahora no tiene la ‘competencia’ de Cristiano y Messi está lejos de sus mejores números. Es su momento para afrontar un nuevo reto: el pichichi.

El Madrid no cede en su persecución

Simeone hace bien en rechazar el papel de favorito que tantos le quieren adjudicar al Atlético, porque el Madrid no está por rendirse. Anoche ganó su sexto partido consecutivo, con más dificultad que los anteriores, ante un rival mejor, con menos brillo, pero lo ganó. Le faltó el juego fluido de partidos recientes (sin Modric las cosas no pueden salir igual) pero apretó los dientes y consiguió resolver un partido difícil. El Granada es uno de los buenos equipos del campeonato, obra estupenda de Diego Martínez, un entrenador que no se las da, pero trabaja muy bien. Su equipo se maneja bien en Europa y también en LaLiga.

Zidane sacó el partido con el reducido grupo que le ofrece garantías, que le ha permitido sacar al equipo del barro. Uno de ellos se rompió ayer, Rodrygo. Sufrió un desgarro muscular que debe de ser serio, por el dolor que le produjo, que se le escapó en lágrimas. Tanto le dolía que tuvo que salir en camilla. Eso dio lugar a que saliera Asensio, que dejó una espuela de lujo, al palo, y el centro que valió el primer gol. Un centro excelente, de gran extremo, desde la línea de fondo. He aquí un jugador de enorme calidad, deslumbrante en sus primeros partidos en el Madrid, pero que ya antes de la lesión perdió la confianza. Zidane quiere recuperarle.

Ya con el 1-0 le tiró un salvavidas a Isco, jugador que le gusta, que también ha perdido su juego no se sabe dónde ni cuándo. De él no se pudo decir tampoco ayer nada relevante. El Madrid terminó agobiado, sufriendo en las faltas que Luis Milla júnior lanzaba con precisión germánica al área de Courtois, un tipo de jugada en el que el Granada descolla especialmente. El apretón duró hasta el descuento, cuando Benzema cotizó con un nuevo gol propio que embelleció el resultado. No fue el Benzema de sus mejores noches, pero sí el delantero atento y comprometido que mejora todas las jugadas. El Madrid no cede. Feliz Navidad