Blanco, el olvidado

Un internacional Sub-21 en el limbo. Esa es la historia actual de Antonio Blanco en el Real Madrid. El verano pasado rara era la semana que no había algún movimiento más o menos serio alrededor del club madridista o del entorno del mediocentro para saber si el cordobés estaba en el mercado. Hubo ofertas de cesión y traspaso desde el invierno pasado pero la propuesta de la entidad blanca le gustó más, porque se le ofrecieron oportunidades desde la primera plantilla aunque su ficha, a efectos administrativos, fuera del Castilla. Así se fue a las vacaciones, convencido de que la pretemporada le iba a asentar como primera opción para suplir a Casemiro. Todo eso voló por los aires con el fichaje de Camavinga…

El Madrid hizo oficial la llegada del francés el mismo 31 de agosto. A Blanco le pilló desprevenido y sin margen de poder buscarse una salida, pero le dejó bastante afectado en lo anímico. Porque no era la primera vez que veía a Camavinga taponando su camino. En los meses anteriores, cada vez que el interés del Madrid por hacerse con el talento del Rennes iba en aumento, Blanco mostraba en privado su preocupación. Aterrizado Camavinga, al cordobés se le intentó serenar desde diferentes frentes, incluso el de su nuevo entorno profesional. “Tranquilo, él viene para cubrir otras posiciones…”, se le dijo. El tiempo ha dicho lo contrario.

Escudo/Bandera Real Madrid

La única vez que Ancelotti ha dado descanso a Casemiro esta temporada fue contra el Mallorca… y el que ocupó su lugar en el campo como titular fue Camavinga. A Blanco le tocó el premio de consolación. Jugó la última media hora para suplir al internacional bleu cuando el marcador mostraba un partido decidido (4-1). En Mestalla, por ejemplo, en una de las raras veces que Case ha sido sustituido, de nuevo el reemplazo fue Camavinga. El canterano campeón de la Youth League con la generación de oro del Juvenil de Raúl en 2020 no ha vuelto a jugar más.

Blanco, en un partido con el Madrid de la temporada pasada.
JAVIER GANDUL

Como resultado, para mantenerlo activo, el Madrid le ha permitido a Raúl alinearlo en el Castilla. La cara de Antonio Blanco en el primer partido que le tocó bajar del pedestal, contra la Balompédica Linense el 29 de agosto, fue un poema. En menos de 24 horas pasó de no moverse del banquillo del Benito Villamarín a tener que fajarse con la Balona en la Línea de la Concepción. De LaLiga a la Primera RFEF sin descompresión.

Todo ello jugándose el físico en una edad crucial de su carrera (21 años), en una categoría ingrata en la que no hay crecimiento deportivo (ya brilló ahí en las dos temporadas anteriores) y con campos en peores condiciones que los que se encuentra el primer equipo. Tampoco es una opción para convencer a Carletto, que no necesita verle en el filial porque Blanco se entrena a diario con el Madrid. El panorama se le complica aún más porque el reloj corre en su contra, con Dani Ceballos enfilando el final de su recuperación. Con el utrerano listo, Blanco sería el séptimo o el octavo de la rotación (en función de Isco) para sólo tres puestos si el 4-3-3 del Madrid sigue firme. Mientras llega el mercado de enero, para Blanco parece que sólo queda el Castilla. Mucho que perder, poco que ganar, mientras sale del olvido.