Costalazo del Madrid

La ocasión era buena para dar un pasito al frente en la clasificación y acercarse al líder, el CSKA, pero entre que el día era raro (en lunes no se juega la Copa de Europa) y que en esta competición no se pueden hacer planes, todo salió al revés. Toca mirar por el retrovisor y agarrarse, que vienen curvas con una plantilla que, pese al descanso de la semana pasada por los aplazamientos, acusa una fatiga que se ha acrecentado por las bajas. Ni el fichaje de Tyus, que dejó el duelo tocado en un tobillo, permite al imprescindible Tavares darse un respiro.

El costalazo por la derrota, además, fue literal en el caso de Rudy, que cayó a plomo de espaldas tras una falta de Lazic (en la revisión le señalaron antideportiva) cuando restaba solo 1:01, en plena remontada. El mallorquín era de los destacados ejerciendo de falso ala-pívot para traer velocidad de movimientos y manos rápidas en defensa. Con tres operaciones de espaldas a cuestas, dejó la pista totalmente encorvado y ayudado por el médico y los fisios. Preocupante. Los nervios ganaban la batalla a Llull, que era baja pero empujaba a su manera en los aledaños del banquillo con gorra y mascarilla. La épica dejó plantado al Madrid y ni Carroll con un último lanzamiento pudo cambiarlo.

Llevaba el Estrella Roja diez meses queriendo jugar en el WiZink Center y no había podido por los elementos. En marzo fue el positivo de Thompkins, que paralizó la Euroliga, y la semana pasada la borrasca Filomena abortó su viaje. A la tercera, y vía Valencia, llegó la vencida. El equipo serbio de corto en el Palacio y frente al Real. Se le vio con ganas, motivado.

El rebote de ataque y la inspiración de Corey Walden, que no paraba de enchufarlas en un solo de guitarra (16 puntos al descanso en 13:39 y 45 su equipo con solo 4 asistencias), catapultaban de inicio a los de Radonjic, que aguantaron un par de arreones locales con su tiro como baza: 6 de 12 de tres entonces y 9 de 20 al final. En realidad, en el Madrid jugaba el base (Laprovittola, 8 tantos y 5 asistencia para 15 de valoración en los mismos 13 minutos que Walden) y el pívot (Tavares). El resto transmitía poco: una entradita de Causeur, un triple de Rudy, una buena defensa de Thompkins a O’Bryant… Insuficiente. Sin ritmo, un caminar plano: 40-45.

Quedaba por comprobar si en el tercer cuarto veríamos un acelerón. No llegó. El dúo Laprovittola-Tavares no fue un factor en ese tramo, con despistes en ambos lados del campo mientras el Estrella Roja abría la pista y acumulaba algunos buenos tiros. A falta de una décima del tercer periodo, la secuencia falta de Taylor más técnica daba otro empujón a los de Belgrado: 58-66. Y 3:20 después, tras un robo y un contragolpe sin oposición, 58-70.

El quinteto de la reacción

Laso había probado con Abalde al timón y Garuba de catalizador energético, y sin Tavares. No engranaron ni una marcha, así que el técnico recurrió a los clásicos tras tocar fondo: Lapro y Tavares dentro con Rudy de falso interior y Carroll y Taylor en las alas. Más que heroísmo, vimos oficio, el de unos jugadores que saben moverse en el alambre, y también demasiados errores para poder culminar la remontada.

No hubo racha mágica ni nadie bendecido por la inspiración; pero avanzaban los segundos y el Madrid seguía vivo: 69-74 a falta de 3:30. Y 73-76 ya en el último minuto. Lapro (10 asistencias) elevaba la tensión con dos libres (77-78) después de un gran dos contra uno de él y Tavares a Quino Colom para recuperar la pelota. El internacional español marraba luego un intento desde la personal: 77-79 y 6 segundos.

El Madrid iba a disponer de una última oportunidad poniendo el balón en juego desde campo de ataque. Causeur corta y amaga la recepción y el que recibe al poste bajo es Thompkins, que saca un pase de proximidad a Carroll, obligado a lanzar muy rápido y muy forzado. Agua. Tras los fogonazos de Walden, se impuso la labor de hormiguita de piezas como Dobric, Lazic, Reath y un Kuzmic que le aguantó el pulso a Tavares. El Estrella Roja se saca la espina de Madrid.