El Madrid escapa del frío

El Madrid llegó a Málaga el lunes por la mañana y, pocas horas después, ha realizado su primer entrenamiento. Fue en el estadio Ciudad de Málaga, a las afueras de la ciudad andaluza, donde fue recibido por un grupo de aficionados. Allí empezará a preparar el primer duelo de la Supercopa de España que disputará contra el Athletic. Será el próximo jueves 14 de enero en La Rosaleda (21:00 en #Vamos). De hecho, su último entrenamiento será en el estadio del partido tras una rueda de prensa de Zinedine Zidane.

El equipo ha escapado del frío que le ha perseguido en los últimos días. Vivió los primeros días de la borrasca Filomena en Madrid y, después, la nieve en Navarra en su partido contra Osasuna. En este primer entrenamiento en Málaga ha habido una temperatura de 10º grados, lejos de los 0º de la capital o de Pamplona.

Han viajado 22 futbolistas y ha habido tres ausencias. A pesar de que no ha habido parte médico, Dani Carvajal seguirá de baja una semana más. Según ha podido saber AS, arrastra unas molestias desde el último duelo que disputó ante el Celta de Vigo. No se ha entrenó durante toda la semana pasada, pero no ha podido recuperarse. No estará ante el Athletic y será muy difícil que reaparezca en una hipotética final contra el ganador del Real Sociedad – FC Barcelona. Por su parte, Luka Jovic tampoco se ha recuperado de la sobrecarga que le impidió jugar contra Osasuna.  Además de Carvajal, sigue de baja Rodrygo, que se rehabilita de una lesión muscular grave y estará, como mínimo, hasta marzo sin jugar.

Recuperarse bien del cansancio acumulado los últimos días será clave para salir victorioso en la Supercopa. Primero, tuvo un viaje de varias horas hasta Pamplona, entorpecido por el temporal. Llegó a última hora de la noche al hotel de Navarra y jugó al día siguiente un partido durísimo, marcado por el frío. Tuvo que pasar tanto la noche del sábado como la del domingo allí, sin la posibilidad de recuperarse como es necesario. El lunes viajaron directamente a Málaga, sin pasar por Madrid, y poco después volvieron a ejercitarse.

La preocupación, además de en el rendimiento, está en las lesiones. Si bien el número de molestias ha reducido considerablemente en los últimos partidos, Zidane y su cuerpo técnico son conscientes de que forzar lo más mínimo puede suponer un problema en forma de dolencias, como ya le ha ocurrido en otras ocasiones.

Rodrygo, roto: tres meses KO

Malísimas noticias para Zidane y un duro revés para Rodrygo. El brasileño, que se tuvo que retirar en el minuto 35 del partido contra el Granada, sufre una lesión muscular con afectación del tendón en el bíceps femoral derecho, según informa el Real Madrid en un parte médico colgado en su página web. Como es habitual no especifica el tiempo de baja del jugador, aunque según pudo saber AS estará tres meses fuera de los terrenos de juego. Se perderá incluso la eliminatoria de octavos de final de la Champions ante el Atalanta.

La jugada en la que Rodrygo se rompió nació en la banda derecha. El ex del Santos entró en el área pugnando con Foulquier por el balón, cayó al suelo pero Martínez Munuera no señaló nada (el empujón fue fuera del área). Nada más caer sobre el césped, Rodrygo sintió un pinchazo e inmediatamente pidió el cambio. Sus compañeros también se percataron de la importancia de la lesión. El jugador, con ostensibles gestos de dolor, estuvo un par de minutos sobre el césped siendo atendido por los sanitarios, que le inmovilizaron en una camilla y le retiraron a los vestuarios. Durante el trayecto, pudo verse al madridista con las manos en la cara, llorando.

Esta lesión le llega a Rodrygo en el peor momento. El joven futbolista del Madrid se había hecho con un especio en el once de Zidane gracias a buenas actuaciones. Contra el Granada estaba siendo uno de los más activos, pero en un esprint en el 35′ se rompió y sus gestos indicaron que se trataba de una rotura muscular de importancia. Como así ha sido. Ahora el entrenador francés deberá escoger de su abanico de extremos. Hazard ya está recupeado, aunque contra el Granada no le metió ningún minuto siguiendo su pokítica de no arriesgar a un jugador que sale de la lesión; también cuenta con Asensio, que en el útlimo partido recordó al mejor Asensio; Vinicius y Lucas Vázquez.

El Madrid no cede en su persecución

Simeone hace bien en rechazar el papel de favorito que tantos le quieren adjudicar al Atlético, porque el Madrid no está por rendirse. Anoche ganó su sexto partido consecutivo, con más dificultad que los anteriores, ante un rival mejor, con menos brillo, pero lo ganó. Le faltó el juego fluido de partidos recientes (sin Modric las cosas no pueden salir igual) pero apretó los dientes y consiguió resolver un partido difícil. El Granada es uno de los buenos equipos del campeonato, obra estupenda de Diego Martínez, un entrenador que no se las da, pero trabaja muy bien. Su equipo se maneja bien en Europa y también en LaLiga.

Zidane sacó el partido con el reducido grupo que le ofrece garantías, que le ha permitido sacar al equipo del barro. Uno de ellos se rompió ayer, Rodrygo. Sufrió un desgarro muscular que debe de ser serio, por el dolor que le produjo, que se le escapó en lágrimas. Tanto le dolía que tuvo que salir en camilla. Eso dio lugar a que saliera Asensio, que dejó una espuela de lujo, al palo, y el centro que valió el primer gol. Un centro excelente, de gran extremo, desde la línea de fondo. He aquí un jugador de enorme calidad, deslumbrante en sus primeros partidos en el Madrid, pero que ya antes de la lesión perdió la confianza. Zidane quiere recuperarle.

Ya con el 1-0 le tiró un salvavidas a Isco, jugador que le gusta, que también ha perdido su juego no se sabe dónde ni cuándo. De él no se pudo decir tampoco ayer nada relevante. El Madrid terminó agobiado, sufriendo en las faltas que Luis Milla júnior lanzaba con precisión germánica al área de Courtois, un tipo de jugada en el que el Granada descolla especialmente. El apretón duró hasta el descuento, cuando Benzema cotizó con un nuevo gol propio que embelleció el resultado. No fue el Benzema de sus mejores noches, pero sí el delantero atento y comprometido que mejora todas las jugadas. El Madrid no cede. Feliz Navidad

Rodrygo se rompe

Malas noticias para Zidane y un duro revés para Rodrygo. En el minuto 35 del partido entre el Real Madrid y el Granada, el brasileño, que se había hecho con un hueco en el once blanco, se lesionó muscularmente en la parte posterior del muslo derecho y tuvo que ser retirado en camilla, inmovilizado. El jugador se marchó con gestos de dolor y, según relató Carrusel Deportivo, llorando. En 48-72 horas se le harán pruebas para determinar el alcance exacto de la lesión. Fue sustituido por Marco Asensio.

La jugada en la que Rodrygo se rompió nació en la banda derecha. El ex del Santos entró en el área pugnando con Foulquier por el balón, cayó al suelo pero Martínez Munuera no señaló nada (el empujón fue fuera del área). Nada más caer sobre el césped, Rodrygo sintió un pinchazo e inmediatamente pidió el cambio. Sus compañeros también se percataron de la importancia de la lesión. El jugador, con ostensibles gestos de dolor, estuvo un par de minutos sobre el césped siendo atendido por los sanitarios, que le inmovilizaron en una camilla y le retiraron a los vestuarios. Durante el trayecto, pudo verse al madridista con las manos en la cara, llorando.

Zidane reaccionó con rapidez y llamó a Marco Asensio en vez de a Vinicius, relevo natural en la banda izquierda y que permaneció en la grada (después entró en el 78′ sustituyendo a Lucas Vázquez). El balear apenas tuvo tiempo para calentar (al descanso se quedó sobre el césped haciendo ejercicios). Esta lesión le llega a Rodrygo en el peor momento. El joven futbolista del Madrid se había hecho con un especio en el once de Zidane gracias a buenas actuaciones. Contra el Granada estaba siendo uno de los más activos, pero en un esprint en el 35′ se rompió y sus gestos indicaron que se trataba de una rotura muscular de importancia. En 48 horas o en 72 se conocerá el grado exacto de la dolencia.

Rodrygo: “El llanto puede durar una noche, pero la alegría llega por la mañana”

El futbolista brasileño colgó una foto en Instagram después del partido en el que expresó su sentir después de lesionarse: “El llanto puede durar una noche, pero la alegría llega por la mañana. Ahora es un enfoque total en la recuperación y pronto estoy de regreso. Gracias a todos por los mensajes”.

 

Asensio coge este tren

El adviento feliz del Madrid sumó uno más para la causa, Asensio, uno de esos elegidos a los que a veces se traga el fútbol sin que pueda explicarse. En dos detalles levantó brevemente a un Madrid diésel para alargar la fiesta. Fue un partido sin excesos. El Madrid hace tiempo que no se los permite. Y este encomiable Granada es mejor resistiendo que picando. Con todo, sólo se dejó ganar al sprint, con un cabezazo de Casemiro, que le puso su nombre a la sexta victoria consecutiva del Madrid, y con el postre de Benzema.

La torería de Zidane es digna del Cossío. Ante la prensa astifina muletea para no explicar que parte de la plantilla no juega porque no está y reitera que estamos ante una situación pasajera. Un mea culpa para mantener respirable el ambiente del vestuario pero que cada día cuela menos. Los transplantes han producido rechazos y la cosa ha acabado en no tocar nada para no romper nada. Así que, hasta que cambie el viento, sienta en su mesa redonda a catorce principales (quince si se sube Asensio y dieciséis cuando sea hábil Hazard) y con ellos va a cabalgar quién sabe hasta cuándo.

Ante el Granada volvió a ser técnico de repetición. Sólo entró Valverde por Zidane, que es cambiar resistencia por ciencia, e insistió en Rodrygo en lugar de Vinicius, para marcar por dónde andan uno y otro en el ránking. Pero incluso estos, los leales, tienen sus días. Esta vez hubo ese arranque de duermevela que ya le ha vaciado la caja en Valdebebas esta temporada en tres ocasiones.

El error de Puertas

Veinte segundos tardó en equivocarse Varane ante Soldado. Esos desvanecimientos del francés comienzan a ser molestamente familiares. El asunto acabó con Puertas ante Courtois sin oposición y un remate grotesco por encima de la portería.

El del Granada parece un éxito de larga distancia. Ha sabido despegar y mantenerse en el aire, incluso con las horas extras de Europa, un territorio desconocido. El secreto está en la organización, en no deshacerse ante la adversidad y en jugadores de tracción total como Milla o Yangel Herrera. Así que el error inaugural de Puertas no le apartó de su misión: mantenerse en el partido con el Madrid lejos de su área. Y como al equipo de Zidane tampoco le sobra demasiado, la primer mitad quedó en táctica tirando a pelmazo.

Cada apertura del Madrid a sus extremos tuvo una respuesta de ayudas del Granada; cada salida desde atrás de los blancos se vio legítimamente entorpecida; cada vez que Benzema bajó a dirigir la orquesta, se vio enjaulado; cada vez que Kroos quiso encontrar espacios, se los negaron. Así que en el registro de ocasiones apenas quedaron un tiro de Benzema al lateral de la red, otro de Rodrygo a las manos de Rui Silva y un tercero de Kroos muy cerca del palo. Poca cosa para un equipo tan enrachado y tan exigido por la tabla. Indudablemente acusó el Madrid la baja de Modric, un futbolista que disipa partidos con niebla como este. Pero también la poca velocidad en la circulación de la pelota, la renuncia del juego al espacio y que Diego Martínez ha convertido al Granada en un hueso. El Madrid descubrió pronto por qué su rival llevaba cuatro partidos consecutivos con la portería a cero.

Antes del descanso se quebró el isquio de Rodrygo seriamente y Zidane prefirió antes a Asensio que a Vinicius. Por ahí van sus gustos, aunque los hechos, hasta ahora, caminaran por otro lado. El relevo no le echó sal al partido antes del descanso. Sí hubo hueco para la polémica por un agarrón de Casemiro a Yangel Herrera que comenzó fuera del área pero acabó dentro. El VAR hizo la estatua.

El minuto de gloria

Si al Madrid no le faltó dedicación sí se quedó muy corto en imaginación para reflotar el encuentro. Pleitos como este se rompen por agitación, no por empacho de pelota. Y esa agitación la traía bajo el brazo Asensio, por primera vez en meses. Hasta ahora ha dejado la impresión de vivir muy por debajo de sus posiblidades, especialmente esta temporada, en la que las lesiones de Hazard le abrieron una estupenda ventana. En un minuto se puso al día. Primero con un taconazo al palo que preludió dos paradas tremendas de Rui Silva. Todo en ocho segundos. Y de inmediato, con una banana envenenada casi desde la línea y desequilibrado por Kenedy. Una suerte que el Bernabéu no disfruta desde los tiempos de Gordillo. El cabezazo de Casemiro no hizo más que rendirle honores a la asistencia. Un chute de convicción para el balear que quizá cambie su suerte. Y un apunte de que desde la izquierda tiene más porvenir, aunque a él le apetezca menos.

Ese gol cambió definitivamente el duelo. La superioridad del Madrid fue propagándose. Esa superioridad vanguardista, de la postpandemia, con más control que ocasiones, con la calculadora en la mano, con la precaución por delante de la emoción. El Granada metió un extremo (Soro), dobló su ataque (Luis Suárez y Jorge Molina) y sacó a un central (Germán) para que metiera la cabeza en el otro área. Su suerte en manos de la aviación, pero lo que se encontró fue una contra en el descuento rematada por Benzema, que no falta a una cita. En este Madrid la excelencia es la resistencia.

 

Rodrygo retrata a Vinicius

El partido contra el Eibar del pasado domingo suponía una oportunidad importante para Rodrygo Goes. El futbolista brasileño pudo ser titular y lo aprovechó con una asistencia muy bonita para que Karim Benzema marcara el 0-1 en los instantes iniciales del choque. El pase por encima de la defensa reforzó la apuesta de Zidane por el joven jugador, ya que ocupó la banda izquierda por las ausencias de Hazard (le falta poco para regresar de su lesión) y Vinicius (no pudo viajar por unos problemas en el estómago).

Rodrygo ha podido de esta forma ganarle terreno a su compatriota, que en las últimas jornadas había sido señalado por su rendimiento. Aunque el ’20’ provocó en Sevilla el gol de la victoria blanca y pasó a Kroos para el 1-0 contra el Athletic, sus actuaciones en el derbi o contra el Mönchengladbach han generado dudas. Sin él en Ipurua, ‘El Rayo’ no participó continuamente en el juego pero cuando lo hizo pudo sentenciar, puesto que gozó de dos ocasiones claras frente al portero. Así demostró su gran olfato en los metros finales.

A pesar de que no logró el doblete, la segunda temporada de Rodrygo en el Madrid está siendo muy positiva. Es un futbolista que gusta mucho a Zidane y que continúa con una progresión esperanzadora. Ha marcado dos goles y ha dado cinco asistencias en los 642 minutos que ha disputado. Son unos datos muy buenos y, de hecho, suponen una participación en un gol cada 91,7 minutos. Vinicius, por su parte, ha anotado tres goles y dado tres asistencias en 975 minutos. El carioca ha intervenido en un gol cada 162,5 minutos.

A Rodrygo ahora le queda el reto de disfrutar de mayor protagonismo. Después de tres meses de competición, es el futbolista número 15 en minutos de la plantilla, aunque también es el noveno en partidos en los que ha participado, con 16. Sin embargo, sólo ha sido titular en seis. Su actuación en la última jornada puede ayudarle a dar otro salto. Se comprobará el miércoles, a las 19:45 horas, frente al Granada.

El ERTE de Zidane

“Estoy contento con mis jugadores y voy a contar con todos. Claro que pueden pasar cosas. Hasta final de enero pueden pasar cosas en todos los clubes. Mis jugadores son los más importantes, son los mejores y quiero contar con ellos siempre”. En la penúltima conferencia de prensa, previa al encuentro ante el Eibar, Zinedine Zidane volvió a repetir una de sus máximas habituales y que suele remarcar en casi todas sus comparecencias públicas: cuenta con una plantilla de 25 jugadores, que la temporada es larga y que contará con todos sus futbolistas a lo largo de los diez meses de competiciones.

Ahora cuando el Madrid afronta su décimo encuentro en apenas 33 días, el miércoles ante el Granada (19:45 horas), es hora de pensar en la Unidad B de la plantilla blanca… pero todo apunta a que no será así. Desde que el Madrid saliese derrotado de su visita a Kiev para medirse al Shakhtar en la quinta jornada de la Champions (el pasado 1 de diciembre), Zidane ha confiado prácticamente en el mismo grupo central de jugadores a los que ha ido añadiendo a los futbolistas que han ido saliendo de lesiones, caso de Sergio Ramos y Carvajal. En los cinco últimos partidos de los blancos, cinco jugadores han sido fijos para el entrenador blanco: Courtois, Varane, Mendy (el Madrid no ha perdido ni un solo encuentro de Liga con él sobre el campo), Kroos y Benzema. Esa ha sido su columna vertebral: han disputado los 450 minutos de los cinco encuentros. Junto a estos han estado Lucas Vázquez (435 minutos) y Luka Modric (430). Sorprende el caso del gallego, que acumula 13 encuentros consecutivos siendo titular tanto como lateral derecho como de atacante. De esas 13 titularidades, el de Curtis acabó el partido en 11 ocasiones… Junto a ellos se asientan Ramos (360 minutos, titular en los cuatro últimos encuentros), Casemiro (otros 360 minutos y baja ante el Athletic por acumulación de amonestaciones) y Vinicius (que acumula 306 minutos y que estuvo ausente en Ipurua al contraer una gastroenteritis).

Lejos quedan Carvajal (ha salido de una lesión y acumula 259 minutos) y Rodrygo (224 minutos en tres titularidades y participando en los otros dos encuentros entrando desde el banquillo). Atrás quedan otros como Asensio (96 minutos), Nacho (90, fue titular en el triunfo en Sevilla y el regreso de Ramos le ha condenado de nuevo al banquillo) y Valverde (84 minutos: acaba de salir de una lesión de fisura y está empezando a coger minutos de puesta a punto). Isco, con 26 minutos, y el canterano Arribas (16 minutos) son los últimos que han contado con tiempo de juego en este tramo.

Aquí es dónde arranca el ERTE de Zidane: hasta ocho jugadores no han contado para el técnico francés por diversos motivos: Hazard y Odegaard han salido de lesión. Con el primero, Zidane no quiere correr riesgo alguno: acumula nueve lesiones desde que llegase en el verano de 2019 procedente del Chelsea. Con el joven noruego, titular en las dos primeras jornadas ha pasado lo mismo. Igual que con Jovic, que entre parones por COVID-19 y lesiones no acaba de arrancar (se rumorea que su agente puede llegar a Milán para negociar una cesión de seis meses con el conjunto rossonero). Marcelo parece haber caído en desgracia, como su compatriota Militao, pero tanto Zizou como el propio lateral (está trabajando en duras sesiones con el preparador físico de Marcos Llorente) esperan acabar de la mejor manera esta temporada. Mariano, que marcó en Villarreal (precisamente este tramo comenzó con el empate blanco en el Estadio de la Cerámica (1-1) el pasado 21 de noviembre), ha tenido una serie de molestias musculares que le han dejado en el dique seco. Llama la atención el caso de Odriozola que, recuperado para poder jugar como lateral, el formidable rendimiento de Lucas Vázquez le ha condenado al ostracismo del banquillo. Por su parte, los únicos que no han debutado hasta el momento han sido los dos porteros suplentes, el ucraniano Lunin y el joven Altube.

 

 

El que sepa qué es mano que lo diga

Partido de los que hacen afición, se decía antes. Eso fue lo que vimos en Ipurua, un partido bello, de ida y vuelta, con alternativas, sin esos tramos tediosos de ataque estático, de un lado a otro del campo ante un bloque cerrado, tan del balonmano, tan del fútbol últimamente. Un partidazo subrayado por cuatro goles preciosos. De los del Madrid, Benzema, que sigue jugando cada vez mejor y ya es difícil, hizo uno y dio dos. El primer cuarto de hora del Madrid fue imperial, con él y Modric tocando el violín. El Eibar no se amilanó con el 2-0, peleó el partido, se comió contraataques y se fue pensando que hubiera empatado de no ser por el VAR.

Porque el partido estaba 1-2 y a punto de finalizar cuando un cabezazo de Muto pegó en el codo de Sergio Ramos. Hubo un momento de intriga, pero tras un breve diálogo con Cuadra Fernández, que capitaneaba la sala VOR, Munuera dijo no. Para mí, por el Antiguo Testamento no era penalti, pero por el Nuevo Testamento, ese código confuso parido por David Elleray, sí lo es, y vemos pitar penaltis por menos. Al final, Carvajal y Kike García, entrevistados al borde del campo, coincidieron en confesar que ya no saben qué es mano y qué no. No lo saben ni ellos ni nosotros ni Cuadra ni Munuera ni sé si lo sabe el dichoso Elleray.

Esa jugada, que llenó de inmediato las redes (suerte que los que les concedieron la víspera al Atleti y el Barça fueron muy objetables, dejémoslo ahí), tuvo la réplica de un tercer gol del Madrid, que elevaba el resultado hasta más allá del margen de un gol. En todo caso, el Madrid ganó bien, porque llegó más y con más peligro. Zidane sacó otros tres puntos con los de siempre salvo Vinicius que, enfermo, dejó el puesto a un aceptable Rodrygo. Muy avanzado el partido salieron Valverde y Asensio. Zidane, que tanto brillo sacó no hace mucho a la segunda unidad, tira ahora de los justos porque, a diferencia de entonces, poco más hay. Mientras puedan…

Benzema, bonito del norte

Aún queda fútbol del norte y lo guarda el Eibar. Un norte más ilustrado, porque ahí también caben extremos de alta costura como Bryan Gil, pero norte al fin y al cabo, un territorio que exige un alto consumo de energía y de testosterona. Y de esa etapa también salió ileso el Madrid, de etiqueta en la primera media hora y de pana la hora restante, exigido por un adversario orgulloso e irreductible

El Eibar es un equipo sin dobleces. Aunque seas japonés (léase Muto o Inui) entiendes su lenguaje a la primera. No hay medias tintas: presión profunda porque quien evita la ocasión (ajena) evita el peligro, una defensa adelantadísima que deja a Dmitrovic a la intemperie, fútbol con uñas y dientes más preocupado de la persecución que de la posesión y un entrenador que presume de ser más analógico que digital pero que maneja muy bien esta ciencia. Así juega siempre, caiga quien caiga, llegue quien llegue.

Modric y Benzema

El problema es que a veces llegan en traje de luces el Madrid, Modric y Benzema, que conocen el plan, y el piano se come al tambor. El equipo de Zidane, conservado ahora en almíbar, aterrizó en Ipurua en versión vendaval. En pleno apretón de trabajo (ocho partidos en diciembre) el francés ha aplicado un ERTE a su manera. Poco más de la mitad juega y poco menos de la mitad mira. Así que de nuevo tiró de su guardia personal, con Lucas Vázquez y Rodrygo de satélites de Benzema, el centro de la galaxia. La insistencia pareció justificada. El Madrid hizo circular la pelota con vértigo, se expandió por las bandas, le metió marcha al partido. Nada que ver con la previsión de un choque frío y desapacible. Y además hizo caja pronto, con dos goles soberbios, ambos con el trazo de Benzema. En el primero, controló un gran envío de Rodrygo y remató con picardía luego ante Dmitrovic. En el segundo, caminó como un funambulista sobre la línea de fondo (¿recuerdan cómo levitó una vez sobre la cal en el extinto Calderón?) para regalarle el gol a Modric. Luego le anularon otro que mejoró a ambos. Pinchó un balón larguísimo y sobre la marcha lo mandó a la red con un remate perfecto de exterior. Fue ilegal por un pie.

Aquel estupendo arrebato del Madrid hubiera acabado con la mitad de los equipos de la Liga, pero el Eibar, como Mendilibar, es de otra pasta. Corre y resiste, aprieta y cuando puede, ahoga. Más si consigue meterse en el partido. Esta vez lo hizo a lo grande, en un remate lejanísimo a la escuadra de Kike García. Un supergol en un superpartido, porque lo que vino después fue divertidísimo, aunque se quedara en el casi: un pase de Mendy al que no llegó Lucas, un remate fallido de Muto a centro de Bryan Gil, un gol que evitó Bigas tras remate del propio Lucas ante la alocadísima salida de Dmitrovic… Y si todo lo bueno que le pasó al Madrid tuvo que ver con Benzema, vale lo mismo para Bryan Gil y el Eibar. El suyo ha sido un préstamo de altísimo interés.

Los apuros blancos

Con el paso de los minutos, la primera presión del Eibar no fue ya tan ambiciosa. Palizas así no salen gratis, pero tampoco el Madrid fue el ballet del comienzo y también tuvo ver en ello cierto plomo en las piernas. El equipo se fue haciendo largo y las pérdidas en zonas de compromiso frecuentes.

Aunque menos preciso, el partido siguió a ritmo de rock, con saltos de área a área, con dos equipos descosidos, casi exhaustos por el esfuerzo y por la sobredosis de adrenalina. En aquel tramo metió más balones al área el Eibar, porque está en su naturaleza, pero tuvo más ocasiones el Madrid. A Rodrygo se le fue una estupenda, en pase de duende de Kroos. A Muto, otra, en cabezazo en el primer palo.

Y a los postres llegó la polémica. Un cabezazo de Muto pegó en el codo de Ramos. Lances así se han pitado más que se han ignorado. Esta semana no tocaba. Veremos la que viene. Aquello sucedió en la carga del Eibar, indesmayable hasta el final. Ramos evitó luego el empate de Bigas y Benzema, finalmente, le regaló el tercero a Lucas Vázquez. El francés fue el bonito del norte.